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Movimiento Feminista por la Abolición de la Prostitución (lecturas)

12/10/2007 GMT -6

Testimonio de una joven en la Comisión de Prostitución del Estado Español

piezasdeaocho @ 15:19

Sesión, 11 julio 2006 (tarde)

Tercer compareciente:

MEDIADORA SOCIAL: Es muy importante para mí estar aquí. No voy a hablar de la prostitución en su conjunto, lo voy a hacer de una historia particular, mi caso personal, el mío y el de muchas mujeres que están en la misma situación, situación que a veces ignoramos, fijándonos solo en lo que se ve desde fuera, pero llegar hasta dentro es muy diferente.

Soy albanesa, tengo 24 años y vine a España con el ahora mi ex marido y embarazada hace cinco años. Decidimos venir en busca de un futuro mejor para la familia pero nada más llegar mis planes se truncaron. Resultó ser uno de esos hombres que se dedicaba a la trata y explotación de mujeres, me obligó a abortar y a prostituirme. Era uno de esos hombres que afortunadamente no conocen muchas mujeres. Me encontré sola en un país del que desconocía el idioma, las costumbres y cómo salir adelante. Mi mayor decepción fue, cuando después de buscar fuerzas para encontrar una solución, se me cerraron muchas puertas al decidir dejarlo todo, pedi recursos y ayuda en diferentes asociaciones que me fueron denegadas al no denunciar a mi ex marido ya que no cumplía los requisitos. Esto es bastante duro porque la situación era muy difícil, al mismo tiempo están amenazando a tu familia y seres queridos. Yo nunca llegué a denunciar esa situación. Me encontré con la asociación donde trabajo ahora -Apramp- a través de la página web que tienen en Internet.

En un primero momento no me atrevía a acercarme, tenía miedo de salir a la calle y fue un antiguo cliente mío que luego pasó a ser amigo quien pidió la información. Cuando por fin me atrevo a salir a la calle y explicar a alguien mi situación -cosa que para mí fue muy difícil- en un primer momento lo que más impresión me dio fue la cara, las manos, la sonrisa y los ojos de la persona que te está escuchando en ese momento. Notas que te escuchan, que no te dan una solución inmediata pero por lo menos no te juzgan. Al ser, o al haber sido, una prostituta te persigue la idea de que la gente te va a reconocer, que sabe lo que eres y te va a juzgar por ello.

Desde el primer momento en Apramp me dieron optimismo, me brindaron el apoyo que necesitaba en uno de los momentos más duros de mi vida, me dieron apoyo sanitario, psicológico y social desde el momento en que llegué. Empecé con ellos con los cursos de castellano y con los talleres de formación, después vi que estaban haciendo cursos para mediadores sociales y como me interesaban los seguí y ahora estoy trabajando con ellos como mediadora social, acudiendo a los lugares donde las mujeres -y también los hombres y los transexuales- ejercen la prostitución. Ahora mismo atendemos a una media diaria de 270 personas que se dedican a la prostitución, sea en calles, en lugares cerrados, en saunas, en casi todos los sitios.

Cuando oigo, a través de los medios de comunicación, hablar de regular y abolir me pregunto ¿y mientras que se de una solución qué va a pasar con esas mujeres que no tienen un pasaporte, con las mujeres que están constantemente acosadas y no denuncian por miedo a represalias hacia ellas y hacia sus familias?, ¿no se han vulnerado sus derechos o no están explotadas?, ¿vamos a seguir ignorándolas para siempre? Es un colectivo que existe, parece que los chulos ya no existen pero sí están. Cuando yo estuve en la Casa de Campo había muchas mujeres, yo no he visto en mi vida tantas juntas, ahora ya no, esas mujeres han pasado a sitios cerrados debido al intento de hacerlas invisibles en cierta manera, pero es impresionante la cantidad de pisos, de saunas, de lugares cerrados que nadie conoce que se han abierto, son los anuncios.

Desde Apramp se atiende a esas mujeres, estoy hablando especialmente de las mujeres que están en situación de trata, aunque no tengo la carrera formo parte de un equipo de profesionales, de trabajadores sociales, de psicólogos y abogados, donde me siento orgullosa porque no solo se va a escuchar mi opinión, se va a intentar encontrar una solución para esas mujeres para cuando te lo piden. Llevas hablando mucho tiempo con ellas, entablando una confianza. Yo, personalmente, noto cuando una mujer está en esa situación, y normalmente todas las del Este lo están, pero el que ellas se expresan lleva un tiempo, se suelen abrir cuando les dices que has estado en su situación, entonces te piden una solución porque no quieren seguir, quieren trabajar normalmente, como todos. ¿Qué le dices? No tienen papeles, yo he tenido un problema muy grave con la documentación porque no tenía un permiso de trabajo y residencia -solo hace unas semanas que lo tengo- y nadie me contrataba, he trabajado en limpiar pisos, en cuidar ancianos, con becas de contraprestación en los talleres de Apramp, es decir, intentan salir pero no ves ninguna salida principalmente porque eres ilegal, aunque quieres con todas tus fuerzas salir de la prostitución te ves cerrada. De lo que más me siento orgullosa es de poder, por lo menos, expresar y hablar no solo en voz de la asociación sino de todas esas mujeres que de verdad existen.

SEGUNDO TURNO / RESPUESTAS DE COMPARECIENTES A LAS PREGUNTAS DE LAS/LOS DIPUTADOS:

Tercer compareciente:

MEDIADORA SOCIAL: No es muy agradable escuchar hablar de prostitución como un trabajo, ¿se puede considerar como un trabajo? Es absurdo. Un trabajo es un lugar donde te sientes segura, honrada, donde la gente te agradece el trabajo, los tuyos están orgullosos del trabajo que haces y si hablamos de prostitución no veo ninguno de estos aspectos por ningún lado, y menos como trabajadora del sexo.

En cuanto a abolir o regular, estamos entre dos extremos y parece que no hay nada en medio. Regular, la mayoría de las mujeres -un 90 por ciento ellas- son extranjeras, del 10 por ciento de las españolas la mayoría de ellas son toxicómanas y de las extranjeras un 80 u 85 por ciento están indocumentadas. Con la palabra regular ellas entienden es regular su situación, tener un carné de identidad, un permiso de trabajo y residencia, cotizar y ya está, pero en el momento que le explicas las consecuencias que eso tiene, una mujer que está en situación de trata, tiene que mandar dinero a sus hijos, tiene treinta y pico años y te dice que es mejor regularlo, que lleva tres años aquí y no tiene papeles, y cuando le explicas las consecuencias que eso tiene, en principio va a ser trabajadora del sexo, una puta, a nadie le gusta porque no es un orgullo serlo y trabajar en eso, a nadie le gustaría que un día sus hijos vinieran a decirle que han encontrado un trabajo en la prostitución. Cuando intentas explicarle eso lo primero que te dice es que no. Realmente no están muy bien informadas, hay algunas mujeres que parece que quieren estar ahí, yo he sido la primera que he dicho en la calle con una sonrisa muy bonita que quería estar ahí, cuando solo yo sabía la situación y todo el mundo pensaba que yo quería estar ahí. Cuando a las cinco de la mañana -me acuerdo muy bien y lo voy a contar porque es una experiencia personal que me afecta mucho, y más cuando se habla de clientes- sobre 14 ó 15 de diciembre de 2003, en la Casa de Campo de Madrid, estaba cayendo agua-nieve, hacía mucho frío, estaba sola en ropa íntima y me sentía como los árboles que estaban alrededor mío, no sentía el cuerpo, me quemaba, no había nadie en la calle, no había coches, solo había chicas hablando y en un momento determinado para un coche y bajando la ventanilla me dice: ¡Hay que ver las ganas que tienes ¿eh?! Esa cara no la voy a olvidar en la vida, es la cara del cliente del que tanto se habla y al que se protege como una víctima social.

En cuanto a las mujeres que están en situación de trata y explotación ¿denunciar o no? Yo lo he pensado mucho. ¿Cuáles son los recursos que no vas a tener si no denuncias? Que no entras en un piso de acogida y no vas a obtener una tarjeta de residencia y trabajo. Una mujer que está en trata y explotación va a escapar, no tiene donde vivir, trabajar y de qué comer, empezamos en ese punto.

Denunciar es muy complicado, yo conozco muchos casos de mujeres que han denuciado y no se si por culpa de la legislación o por qué las personas que han detenido a los pocos meses han salido a la calle. No estoy hablando de un caso aislado, integrantes de la misma red en la que yo estaba estuvieron casi tres meses en la cárcel por la denuncia de dos mujeres rumanas compradas, hablamos de una red albanesa que salió a los tres meses con una carta de expulsión y volvieron a su país. Una mujer no quiere denunciar porque no vale la pena, van a salir a la calle a los pocos días. Hay que tener en cuenta que te están amenazando, estás todo el tiempo bajo una gran presión y en esos momentos no puedes pensar ni en recursos ni en soluciones, tu presión es que no te queda otro remedio que hacerlo, de otra forma te matan, le ponen una pistola en la cabeza a tu hermano o van cada semana a saludar a tus padres, es muy complicado. ¿Por qué para ellas no hay recursos?, ¿no están igual de explotadas?, ¿por qué hay que poner una barrera, o denuncias o no hay nada? En otros casos, en los que les retienen el pasaporte para que no se escapen, la policía lo que hace es expulsarlas, darles una carta de expulsión perjudicándolas más. En mi caso, cuando empecé con los trámites de mis papeles lo hice con un abogado que me estafó, me hizo comprar una oferta de empleo que no existía de una empresa que no existía, pagaba una cantidad enorme de dinero por una estafa y mi documentación fue denegada y tuve que empezar otra vez de nuevo, no denuncié tampoco en ese momento porque estaba sin papeles y en ese momento lo que necesitaba era legalizar mi situación, no meterme en más líos para complicarme la vida.

Las secuelas, sigo en tratamiento psicológico una vez por semana. Lo superas, lo dejas atrás sin borrarlo porque no se puede, siempre hay algunas secuencias en la vida que te recuerdan cosas. Hagas lo que hagas ese el resultado. Afecta en las relaciones con la familia, en relaciones sociales, en tu trabajo, te sientes demasiado humilde, te han dicho tantas veces que no vales...y no solo los proxenetas, los clientes también te dicen: te he pagado y te aguantas, supongamos que a un hombre eso se le puede pasar por la cabeza que si acude a esos servicios. La igualdad de género de la que tanto hablamos no existe en esos momentos, parece que el hombre acude a esos servicios solo porque está buscando el ser macho, el tener a una mujer a tus pies y que haga de todo porque lo has pagado. También hablo de personas buenas, pero todas acuden a eso para que, a cambio de dinero, aguantes, aunque luego cambian las situaciones dependiendo de las personas. Con esto resumo un poco el tema de la violencia de género porque lo considero como tal; están pagando a una mujer que no quiere estar con ellos por gusto, porque ninguna mujer, aunque esté por voluntad propia -quiero hacerlo y punto- aguanta eso. Aguantar a más de diez hombres no es por gusto.

 

FUENTE: http://www.lourdesmunozsantamaria.cat/article.php3?id_article=34

 

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