La pornografía y las leyes de obscenidad
Lo siguiente es un breve extracto de una conferencia que Andrea Dworkin (feminista radical) dió en 1985 en la Universidad Duke, en la ciudad Durham, Carolina del Norte.*
"Desde la perspectiva feminista la obscenidad es una idea moral;
la pornografía es una práctica política. La obscenidad es abstracta;
la pornografía es concreta."(...)
"Si parte del atractivo de la pornografía implica erotizar
lo putativamente prohibido, la pornografía ilegal –la obscenidad–
estará prohibida lo suficiente para que siga siendo deseable
sin hacerla nunca auténticamente ilícita
o imposible de obtener."–Catharine A. MacKinnon,
Hacia una Teoría Feminista del Estado.
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(...)
La función de la ley de obscenidad --y quiero que piensen en lo astuta que ha sido la ley de obscenidad en contener a las mujeres en la busqueda de nuestros derechos-- una función de la ley de obsenidad es mantener la pornografía en privado, mantenerla fuera del dominio público de tal manera que mujeres y niños no puedan verla. De manera que no veamos dónde se únen todos los nervios de la supremacía sexual masculina. De manera que no veamos qué piensan los hombres de nosotras y lo que en realidad quieren hacer con nosotras. Para que la experiencia de lo que ellos nos hagan sea totalmente privada, totalmente personal. No importa cuántas otras mujeres en el edificio estén experimentando violación marital, no sabemos, y por tanto no somos responsables de ello. Y la ley de obscenidad, como una estrategia del ala derechista para mantener la desigualdad de las mujeres en la sociedad, es muy inteligente. Esconde la pornografía de nosotras. Eso es lo que intenta hacer.
Ahora, en nuestra sociedad la pornografía también se ha convertido en una forma de terrorismo público. Caminamos por la calle y desviamos nuestra mirada: existen tiendas a las que no entramos. En las tiendas en las que entramos, sabemos que somos ciudadanas de segunda clase.
La derecha advierte a la izquierda no hacer la pornografía pública. La derecha es muy inteligente en lo que respecta al poder. La derecha dice: "No muestres esas cosas a las mujeres y niños... ¡No les permitas ver eso!"
La ley de obscenidad solo impacta en la pornografía en el momento en que ésta se hace pública. Las leyes de obscenidad son leyes criminales. Eso significa que la policía hará frente a cualquier cosa que el Estado diga que es obsceno. Significa que la pornografía tiene que ser pública antes, para que la policía pueda intervenir. Puedes usarla en tu propia casa contra tu propia esposa. Puedes usarla contra mujeres en situación de prostitución. Puedes hacer lo que te plazca con ella siempre y cuando no cometas el error de la izquierda en hacer la pornografía pública. Porque lo que pasaría es que nosotras la veríamos. Y empezaríamos a entender algo acerca de cómo todos esos actos de abuso sexual se únen. Acerca de cual fué su significado. Acerca de cómo es que no son accidentes. Cómo es que no son sólo aberraciones personales; son políticas; son parte de un plan.
(...)
El llamado discurso de las mujeres dentro de la pornografía es silencio --las piernas abiertas son silencio. Ser una castorcita y un coño y una conejita y mascotas y conchas-- eso es una definición operacional del silencio. "Lastimame, y dámelo más duro, y lastimame más" es silencio. Y quienes piensen que ese es su discurso nunca han escuchado la voz de una mujer.
Fuente: Andrea Dworkin Video and Audio Archive
*Para escuchar el discurso completo haz clic aquí, y para leer la transcripción (en inglés) completa haz clic aquí.

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La historia de la mujer que aquí llamamos Eva simboliza la situación de prostitución y humillación que forma parte del paisaje urbano, pero que muchos omiten mirar. Tiene 64 años, se inició como prostituta a los 20 en el Chaco, luego en Flores y Once, y ahora está internada en el Hospital Álvarez con diagnóstico de VIH. Sonia Sánchez, de Ammar Capital, la entrevistó obteniendo este excepcional testimonio para lavaca. Pobreza, discriminación, familia, el valor del dinero, clientes, golpizas, la vida cotidiana de la prostitución, los sueños, las confesiones susurradas, para comprender parte del mapa de la exclusión.












