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Movimiento Feminista por la Abolición de la Prostitución (lecturas)

Categoría: Testimonios

15/07/2008 GMT -6

Not for sale

piezasdeaocho @ 01:03

Haz clic en la imagen para ir al sitio web y ver el video.


Not for sale

 

26/06/2008 GMT -6

Mujeres en situación de prostitución concluyen capacitación como estilistas

piezasdeaocho @ 19:02

Fuentes de empleo seguras, pide la dirigente al GDF

Por Susana Trejo de Jesús

México DF, 30 mayo 08 (CIMAC).- Ante la inminente reubicación de sus áreas de trabajo, el grupo de trabajadoras sexuales autodenominadas Independientes y Autónomas pidieron al jefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard Casaubón, una mesa de diálogo donde se les se tome en cuenta como un grupo dispuesto a hablar y se les garantice una fuente segura de empleo.

Maclovia Lucero Ambrosio, trabajadora sexual desde los 15 años y dirigente de Independientes y Autónomas, gestionó ante el GDF dos cursos de capacitación en cultura de belleza para integrantes del grupo, mismos que hoy finalizaron. Por ello, manifestó en entrevista con Cimacnoticias, apelan al discurso que maneja el Jefe de Gobierno, quien “se mueve en un discurso de equidad y democracia”, para mejorar su situación laboral.

Fueron 20 las mujeres que, después de dos cursos intensivos de uso de herramientas y técnicas para desarrollarse como estilistas, terminaron su capacitación, donde aprendieron con mucha dedicación, afirma la directora del Instituto Mexicano de Estilistas, María Elena Becerra Acosta, a manejar la navaja, corte de cabello, colorimetría para aplicar tintes y los distintos modos de trabajo con cera para depilar.

Les preocupa su futuro laboral, señaló Eulalia Meneses, una de las beneficiarias del programa, porque han bajado los ingresos considerablemente y porque hay incertidumbre sobre el lugar y las condiciones en que trabarán, ya que hace dos meses recibieron un aviso de reubicación a quienes trabajan en el mercado de la Merced, Zócalo y las circundantes del Metro Candelaria y Centro Histórico.

Ante el aviso, dos trabajadoras acudieron al Departamento de Programas Delegacionales, donde las informaron que la decisión se había tomado debido a la remodelación del Centro Histórico. Hasta ahora no han tenido más información.

LA CAPACITACIÓN

Maclovia Lucero explicó que desde septiembre de 2007 iniciaron el programa que, en primera instancia, detalló, se desarrolló gracias a un acercamiento con la encargada del departamento de Participación Ciudadana de la Delegación Cuauhtémoc, Juana Vera. La funcionaria, al escuchar que muchas de las mujeres son el sostén de la familia y sus ingresos se veían reducidos, le sugirió acercarse con Alejandro García Ponce, funcionario perteneciente al Departamento de Fomento al Trabajo en el Distrito Federal.

En esa oficina les ofrecieron un programa de capacitación, algo que les remunerara, indica Maclovia, porque anteriormente otros funcionarios ofrecían talleres para realizar manualidades que no eran redituables. Esta capacitación, enfocada para obtener un empleo, consistió en enseñanzas básicas durante su primera etapa, de septiembre a octubre de 2007.

El Gobierno capitalino otorgó un subsidio aproximado de mil 200 pesos por alumna al Instituto Mexicano de Estilistas para que proporcionara a las 20 alumnas inscritas en el curso todos los materiales que requerían. “Desde un pasador, hasta las tijeras y las pestañas postizas se les daban aquí”, dice Elena Becerra.

Además, las estudiantes percibieron, por cada uno de los dos meses que duró el entrenamiento, 2 mil 300 pesos como un incentivo para que no dejaran de asistir al curso.

Para la segunda etapa que inició el mes de abril de este año, la ayuda económica aumentó a 3 mil 300 pesos por cada mes de enseñanza. Aunque el dinero, dice Eulalia Meneses, era lo de menos, pues se les dio el conocimiento de una profesión que en un futuro le ayudará a obtener ingresos económicos.

El cambio de vida y hábitos que requirieron estas mujeres de entre 18 y 55 años para la capacitación no fue fácil, apuntó Meneses. “En ocasiones llegaban muy tarde y, aunque fuera de diez minutos su retraso, eso ya significaba un retardo, y cuando juntaban tres se les daba de baja. Todas ellas fueron constantes en las clases”, que duraban cuatro horas diarias de lunes a viernes, de nueve a una de la tarde.

OPERATIVOS, MALTRATOS…

Cuenta Maclovia a Cimacnoticias, que desde los años ochentas ha luchado por mejorar sus condiciones laborales. Esto “ha significado trabajar en medio de operativos y maltratos por parte de las autoridades, y tocar puertas para que las compañeras tengan el acceso a una vida laboral diferente”.

Eulalia Meneses, de 55 años, dice que también ella ha tenido que pasar por malas experiencias cuando una o un dirigente se les acerca para ayudarlas a exigir sus derechos laborales al Estado: “primero quieren nuestro apoyo para que obtengan el registro como organización, y luego olvidan sus compromisos”.

Y denuncia que los dirigentes incluso llegan a maltratarlas si se niegan a sus peticiones o se rebelan. Para algunas de sus compañeras, esto les ha significado la cárcel, porque las o los dirigentes “usan el tráfico de influencias para que nos encarcelen” denuncia Eulalia.

Las mujeres Independientes y Autónomas reconocen la labor de Maclovia, quien desde 2005 ha tocado puertas sin ningún interés personal, para que aprendan otra forma de ganarse la vida.

Hoy que concluyeron su curso de capacitación, dice la Directora del Instituto Mexicano de Estilistas, están contentas y satisfechas porque descubrieron que tienen las habilidades para trabajar en otro campo. Y para ella fue una experiencia enriquecedora. Junto con el GDF, dice, seguiremos de cerca los resultados del programa y lo que sigue es su colocación (laboral).

FUENTE: http://www.cimacnoticias.com/site/08053012-DF-concluyen-traba.33377.0.html

12/10/2007 GMT -6

Testimonio de una joven en la Comisión de Prostitución del Estado Español

piezasdeaocho @ 15:19

Sesión, 11 julio 2006 (tarde)

Tercer compareciente:

MEDIADORA SOCIAL: Es muy importante para mí estar aquí. No voy a hablar de la prostitución en su conjunto, lo voy a hacer de una historia particular, mi caso personal, el mío y el de muchas mujeres que están en la misma situación, situación que a veces ignoramos, fijándonos solo en lo que se ve desde fuera, pero llegar hasta dentro es muy diferente.

Soy albanesa, tengo 24 años y vine a España con el ahora mi ex marido y embarazada hace cinco años. Decidimos venir en busca de un futuro mejor para la familia pero nada más llegar mis planes se truncaron. Resultó ser uno de esos hombres que se dedicaba a la trata y explotación de mujeres, me obligó a abortar y a prostituirme. Era uno de esos hombres que afortunadamente no conocen muchas mujeres. Me encontré sola en un país del que desconocía el idioma, las costumbres y cómo salir adelante. Mi mayor decepción fue, cuando después de buscar fuerzas para encontrar una solución, se me cerraron muchas puertas al decidir dejarlo todo, pedi recursos y ayuda en diferentes asociaciones que me fueron denegadas al no denunciar a mi ex marido ya que no cumplía los requisitos. Esto es bastante duro porque la situación era muy difícil, al mismo tiempo están amenazando a tu familia y seres queridos. Yo nunca llegué a denunciar esa situación. Me encontré con la asociación donde trabajo ahora -Apramp- a través de la página web que tienen en Internet.

En un primero momento no me atrevía a acercarme, tenía miedo de salir a la calle y fue un antiguo cliente mío que luego pasó a ser amigo quien pidió la información. Cuando por fin me atrevo a salir a la calle y explicar a alguien mi situación -cosa que para mí fue muy difícil- en un primer momento lo que más impresión me dio fue la cara, las manos, la sonrisa y los ojos de la persona que te está escuchando en ese momento. Notas que te escuchan, que no te dan una solución inmediata pero por lo menos no te juzgan. Al ser, o al haber sido, una prostituta te persigue la idea de que la gente te va a reconocer, que sabe lo que eres y te va a juzgar por ello.

Desde el primer momento en Apramp me dieron optimismo, me brindaron el apoyo que necesitaba en uno de los momentos más duros de mi vida, me dieron apoyo sanitario, psicológico y social desde el momento en que llegué. Empecé con ellos con los cursos de castellano y con los talleres de formación, después vi que estaban haciendo cursos para mediadores sociales y como me interesaban los seguí y ahora estoy trabajando con ellos como mediadora social, acudiendo a los lugares donde las mujeres -y también los hombres y los transexuales- ejercen la prostitución. Ahora mismo atendemos a una media diaria de 270 personas que se dedican a la prostitución, sea en calles, en lugares cerrados, en saunas, en casi todos los sitios.

Cuando oigo, a través de los medios de comunicación, hablar de regular y abolir me pregunto ¿y mientras que se de una solución qué va a pasar con esas mujeres que no tienen un pasaporte, con las mujeres que están constantemente acosadas y no denuncian por miedo a represalias hacia ellas y hacia sus familias?, ¿no se han vulnerado sus derechos o no están explotadas?, ¿vamos a seguir ignorándolas para siempre? Es un colectivo que existe, parece que los chulos ya no existen pero sí están. Cuando yo estuve en la Casa de Campo había muchas mujeres, yo no he visto en mi vida tantas juntas, ahora ya no, esas mujeres han pasado a sitios cerrados debido al intento de hacerlas invisibles en cierta manera, pero es impresionante la cantidad de pisos, de saunas, de lugares cerrados que nadie conoce que se han abierto, son los anuncios.

Desde Apramp se atiende a esas mujeres, estoy hablando especialmente de las mujeres que están en situación de trata, aunque no tengo la carrera formo parte de un equipo de profesionales, de trabajadores sociales, de psicólogos y abogados, donde me siento orgullosa porque no solo se va a escuchar mi opinión, se va a intentar encontrar una solución para esas mujeres para cuando te lo piden. Llevas hablando mucho tiempo con ellas, entablando una confianza. Yo, personalmente, noto cuando una mujer está en esa situación, y normalmente todas las del Este lo están, pero el que ellas se expresan lleva un tiempo, se suelen abrir cuando les dices que has estado en su situación, entonces te piden una solución porque no quieren seguir, quieren trabajar normalmente, como todos. ¿Qué le dices? No tienen papeles, yo he tenido un problema muy grave con la documentación porque no tenía un permiso de trabajo y residencia -solo hace unas semanas que lo tengo- y nadie me contrataba, he trabajado en limpiar pisos, en cuidar ancianos, con becas de contraprestación en los talleres de Apramp, es decir, intentan salir pero no ves ninguna salida principalmente porque eres ilegal, aunque quieres con todas tus fuerzas salir de la prostitución te ves cerrada. De lo que más me siento orgullosa es de poder, por lo menos, expresar y hablar no solo en voz de la asociación sino de todas esas mujeres que de verdad existen.

SEGUNDO TURNO / RESPUESTAS DE COMPARECIENTES A LAS PREGUNTAS DE LAS/LOS DIPUTADOS:

Tercer compareciente:

MEDIADORA SOCIAL: No es muy agradable escuchar hablar de prostitución como un trabajo, ¿se puede considerar como un trabajo? Es absurdo. Un trabajo es un lugar donde te sientes segura, honrada, donde la gente te agradece el trabajo, los tuyos están orgullosos del trabajo que haces y si hablamos de prostitución no veo ninguno de estos aspectos por ningún lado, y menos como trabajadora del sexo.

En cuanto a abolir o regular, estamos entre dos extremos y parece que no hay nada en medio. Regular, la mayoría de las mujeres -un 90 por ciento ellas- son extranjeras, del 10 por ciento de las españolas la mayoría de ellas son toxicómanas y de las extranjeras un 80 u 85 por ciento están indocumentadas. Con la palabra regular ellas entienden es regular su situación, tener un carné de identidad, un permiso de trabajo y residencia, cotizar y ya está, pero en el momento que le explicas las consecuencias que eso tiene, una mujer que está en situación de trata, tiene que mandar dinero a sus hijos, tiene treinta y pico años y te dice que es mejor regularlo, que lleva tres años aquí y no tiene papeles, y cuando le explicas las consecuencias que eso tiene, en principio va a ser trabajadora del sexo, una puta, a nadie le gusta porque no es un orgullo serlo y trabajar en eso, a nadie le gustaría que un día sus hijos vinieran a decirle que han encontrado un trabajo en la prostitución. Cuando intentas explicarle eso lo primero que te dice es que no. Realmente no están muy bien informadas, hay algunas mujeres que parece que quieren estar ahí, yo he sido la primera que he dicho en la calle con una sonrisa muy bonita que quería estar ahí, cuando solo yo sabía la situación y todo el mundo pensaba que yo quería estar ahí. Cuando a las cinco de la mañana -me acuerdo muy bien y lo voy a contar porque es una experiencia personal que me afecta mucho, y más cuando se habla de clientes- sobre 14 ó 15 de diciembre de 2003, en la Casa de Campo de Madrid, estaba cayendo agua-nieve, hacía mucho frío, estaba sola en ropa íntima y me sentía como los árboles que estaban alrededor mío, no sentía el cuerpo, me quemaba, no había nadie en la calle, no había coches, solo había chicas hablando y en un momento determinado para un coche y bajando la ventanilla me dice: ¡Hay que ver las ganas que tienes ¿eh?! Esa cara no la voy a olvidar en la vida, es la cara del cliente del que tanto se habla y al que se protege como una víctima social.

En cuanto a las mujeres que están en situación de trata y explotación ¿denunciar o no? Yo lo he pensado mucho. ¿Cuáles son los recursos que no vas a tener si no denuncias? Que no entras en un piso de acogida y no vas a obtener una tarjeta de residencia y trabajo. Una mujer que está en trata y explotación va a escapar, no tiene donde vivir, trabajar y de qué comer, empezamos en ese punto.

Denunciar es muy complicado, yo conozco muchos casos de mujeres que han denuciado y no se si por culpa de la legislación o por qué las personas que han detenido a los pocos meses han salido a la calle. No estoy hablando de un caso aislado, integrantes de la misma red en la que yo estaba estuvieron casi tres meses en la cárcel por la denuncia de dos mujeres rumanas compradas, hablamos de una red albanesa que salió a los tres meses con una carta de expulsión y volvieron a su país. Una mujer no quiere denunciar porque no vale la pena, van a salir a la calle a los pocos días. Hay que tener en cuenta que te están amenazando, estás todo el tiempo bajo una gran presión y en esos momentos no puedes pensar ni en recursos ni en soluciones, tu presión es que no te queda otro remedio que hacerlo, de otra forma te matan, le ponen una pistola en la cabeza a tu hermano o van cada semana a saludar a tus padres, es muy complicado. ¿Por qué para ellas no hay recursos?, ¿no están igual de explotadas?, ¿por qué hay que poner una barrera, o denuncias o no hay nada? En otros casos, en los que les retienen el pasaporte para que no se escapen, la policía lo que hace es expulsarlas, darles una carta de expulsión perjudicándolas más. En mi caso, cuando empecé con los trámites de mis papeles lo hice con un abogado que me estafó, me hizo comprar una oferta de empleo que no existía de una empresa que no existía, pagaba una cantidad enorme de dinero por una estafa y mi documentación fue denegada y tuve que empezar otra vez de nuevo, no denuncié tampoco en ese momento porque estaba sin papeles y en ese momento lo que necesitaba era legalizar mi situación, no meterme en más líos para complicarme la vida.

Las secuelas, sigo en tratamiento psicológico una vez por semana. Lo superas, lo dejas atrás sin borrarlo porque no se puede, siempre hay algunas secuencias en la vida que te recuerdan cosas. Hagas lo que hagas ese el resultado. Afecta en las relaciones con la familia, en relaciones sociales, en tu trabajo, te sientes demasiado humilde, te han dicho tantas veces que no vales...y no solo los proxenetas, los clientes también te dicen: te he pagado y te aguantas, supongamos que a un hombre eso se le puede pasar por la cabeza que si acude a esos servicios. La igualdad de género de la que tanto hablamos no existe en esos momentos, parece que el hombre acude a esos servicios solo porque está buscando el ser macho, el tener a una mujer a tus pies y que haga de todo porque lo has pagado. También hablo de personas buenas, pero todas acuden a eso para que, a cambio de dinero, aguantes, aunque luego cambian las situaciones dependiendo de las personas. Con esto resumo un poco el tema de la violencia de género porque lo considero como tal; están pagando a una mujer que no quiere estar con ellos por gusto, porque ninguna mujer, aunque esté por voluntad propia -quiero hacerlo y punto- aguanta eso. Aguantar a más de diez hombres no es por gusto.

 

FUENTE: http://www.lourdesmunozsantamaria.cat/article.php3?id_article=34

 

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03/10/2007 GMT -6

Plática con Paulette, stripper

piezasdeaocho @ 14:19

Me pareció que la siguiente plática tiene detalles interesantes por eso la publico en este sitio. Aunque no me parece del todo sincera, creo que es algo superficial, también cuando habla a cerca de sus "clientes" ya que se tiene que tomar en cuenta que cuando se realizó esta plática, esta chica de 19 años aún trabajaba en el lugar y no creo que le convenga arriesgarse a perder "clientes".

p01.gif“En mi ambiente bailar es como comer, desnudarme como platicar”

Por Carlos Martínez/Sergio Arauz/Lauri García. Fotos: Edu Ponces
cartas@elfaro.net
Publicada el 31 de julio - El Faro

Un día, un hombre adinerado iba hacia el aeropuerto por un viaje de negocios y en el camino se detuvo a comprar un coco. Vio a la mujer que atendía el puesto y le gustó. Aquel coco es el primer capítulo de la historia de Gabriela, la hija de aquel hombre y aquella mujer. 19 años después, Gabriela llega a La Ventana, a bordo de un vistoso auto deportivo y convertida en Paulette. Su pelo tiene trenzas finísimas y viste una blusa corta, que deja ver su abdomen casi firme. Es la estrella de un lugar de nombre carnoso: “Lips”, donde las mujeres se desnudan por dinero.

Hace poco más de un año, la vida de Gabriela tomó velocidad y desde entonces, cuando llega la noche, gira al rededor de un tubo, mientras se quita la ropa y se transforma en fantasía.

Esta es la plática con una stripper, que se embellece mientras se desnuda frente a nuestra grabadora, quitándose de encima un montón de historias.

Así que tu novio no quería que vinieras...

Es bien celoso porque soy bailarina. A veces me llaman por teléfono gente sin yo darles mi número y no lo puedo estar cambiando a cada rato.

¿Él te cela por tu trabajo?

Siempre, porque él trabajaba allí de seguridad y luego lo echaron porque andaba conmigo, entonces me siento culpable por eso. Y como nunca me habían entrevistado es algo nuevo y por eso tiene razón de sentirse celoso y yo le dije que viniera conmigo, que no había problema.

Hubiéramos tenido el gusto de conocer al novio de Paulette. ¿Qué tan difícil es tener un novio siendo bailarina desnudista?

Muy difícil, porque a veces se nos presentan oportunidades que tenemos que rechazar, porque los queremos. La mayoría que estamos allí tenemos novio y nos hacemos adictas al trabajo, pero tampoco podemos dejar a nuestros novios, por eso del amor. Por ejemplo, a veces hay personas con mucho dinero que nos dicen que vayamos aunque sea a comer y nos pagan bastante bien, pero no podemos porque en el día estamos con los novios y no sé... se pierden bastantes oportunidades.

p1.gif¿La disyuntiva es novio o más pisto?

Yo estoy en Lips porque quería seguir estudiando, además estoy un poco joven, tengo 19 años, y si me arriesgué a mostrar mi cuerpo era para salir rápido de eso y hacer mucho dinero.

¿Seguís estudiando?

No. Dejé de estudiar porque donde estaba estudiando, que era en el Centro Cultural Salvadoreño, me echaron porque se enteraron de qué trabajaba.

¡No jodás!

A veces pienso poner una demanda porque me echaron después de dos años de estar estudiando allí...

A ver si entiendo. ¿Te echaron del Centro Cultural Salvadoreño porque sos stripper?

Sí, yo le dije a la directora que no podía echarme porque si yo hacía esto era para seguir estudiando.

¿Qué fue exactamente lo que te dijo esta directora?

Que me salía (de Lips) o dejaba de estudiar allí.

¿Por qué?

Porque eran las normas y a veces me quedaba dormida en clase, pero mi rendimiento académico siempre estaba bien.

¿Cómo fue?

Es que me salió mal ser sincera. Una vez estaba recostada en la clase de matemáticas y ella llegó a darnos una noticia y preguntó por qué estaba dormida y me llamó a la oficina. Al principio les había dicho que era mesera en un restaurante de noche y luego fui sincera y le dije que era bailarina y me dijo que ya no podía seguir allí. Me salió peor ser sincera y ya no pude seguir.

¿Qué estudiabas, Paulette?

Bachillerato técnico bilingüe.

Qué injusto lo que te hicieron.

Es injusto, bien injusto. Entonces decidí empezar de cero en la Academia Europea pero no pude seguir porque me quedaba dormida.

¿Qué pensás de quienes creen que ser bailarina es motivo para echarte?

No sé, porque simplemente somos bailarinas allí... simplemente mostramos nuestro cuerpo y ganamos dinero con ello. No sé, no siento que sea el gran pecado.

Tu trabajo te ha metido en varios líos. Apenas hemos comenzado a platicar y ya van dos: un novio celoso y una directora que te echa. ¿Cuál creés vos que es todo este rollo con tu trabajo?

No sé. La verdad es bien difícil ser bailarina. La mayoría lo toma como que hacemos dinero fácil, que sea rápido no significa que sea fácil porque nos metemos en muchos problemas.

Eso veo.

Estar allí implica conocer a muchas personas, que a veces son buenas y a veces son malas. A veces llegan mafiosos y quieren que salgamos con ellos y si no queremos nos mandan a amenazar. Ahorita, por ejemplo, tengo problemas con... no lo puedo decir... pero estoy amenazada y mi novio también y tampoco quiero que le pase algo a la única persona que tengo solo porque no quise salir con alguien.

p2.gif¿Salís por obligación?

Porque nos amenazan y nos dicen que nos van a hacer algo. Por ejemplo, los domingos, antes, tenía que ir a una disco y allí estaba un marero que me amenazaba con matar a mi novio si yo no llegaba. El gusto era que lo vieran conmigo, que yo estuviera a la par y él tomando. Ese era su gusto.

¿Tenías que ir todos los domingos?

Tenía que ir. No sé cómo pero él ya sabía donde vivía.

¿Cómo te zafaste de eso?

No me he zafado, pero ya no voy los domingos. Poco a poco, no sé, hablo con él... no sé. Se conocen bastantes personas, malas personas.

¿Hay gente buena en este ambiente?

Sí hay gente buena... a veces nos pagan privados o nos dan mucha propina y solo nos ponemos a platicar con ellos y nos preguntan acerca de nuestra vida, por qué estamos allí... simplemente quieren hablar. Gente que llega y paga para hablar, tal vez tienen problemas en la casa, con la esposa y llegan buscando alguien con quien hablar y hablamos, a veces lloran, hablan de sus problemas...

A ver. ¿Qué tipo de consejos das vos, niña de 19 años?

Trato de aconsejarlos que no las dejen y traten de hablar con ellas, porque a veces las mujeres no son comprendidas. Ellos dicen que tienen problemas, entonces ¿por qué llegan allí? Porque hay hombres que se les hace como vicio llegar todos los días a gastar dinero... obviamente la mujer se tienen que enojar. Yo solo les digo que dejen de llegar un tiempo y que se den tiempo con ella y que la saquen.

Suponemos que también habrá quienes se envician con vos.

Cada bailarina tiene como sus clientes, sus fans, jejee, sí.

p3.gif¿Has hecho amigos entre los clientes?

Sí, bastantes. Es difícil tener amigos allí porque comenzamos a hablar y de pronto me empiezan a pagar y luego ya me da lástima cobrarles.

Se traslapa amistad y trabajo.

Cabal, no se puede porque después ya quieren llegar y que no les cobre, porque solo estamos hablando, pero yo les digo que es mi trabajo.

Estás en un lugar donde te desnudás y la gente te ve y luego se hacen tus amigos. ¿Eso se puede? ¿Son amigos tuyos o de tu desnudez?

Son amigos al principio de mi desnudez y luego se vuelven mis amigos, y eso es complicado. Trato de dividir pero es difícil.

¿Tu círculo de amistades gira alrededor de Lips?
La verdad es que afuera no conozco a nadie, ni siquiera a mis vecinos, porque paso dormida todo el día.

¿Tus amigas son las otras bailarinas?

Y no son amigas. Simplemente les pido alguna opinión, pero allí, la verdad, es bien raro encontrar una amiga.

¿Mucha competencia?

Demasiada. Celos. Tanto que al principio, cada vez que llega alguien nuevo, tratan como de darle la bienvenida. Hay un grupo de niñas que se encargan de eso y de mostrarle en qué terreno está y con quién no se puede meter.

¿Y eso cómo se hace?

Siempre tenemos que pasar por eso. A mi me molestaron mucho, tanto que me golpearon dos veces y fue difícil, porque yo no me podía defender. Luego hablamos con la gerente e igual quedamos en problemas, porque si uno reclama es peor. Pero luego como que ya se aburren de molestarte y entra otra nueva...

Antes de iniciar esta plática hubiéramos dicho que una stripper trabaja de subirse en una tarima y quitarse la ropa pero vemos que es un poco más complejo que eso. ¿En qué consiste tu trabajo?

Mi trabajo consiste en tratar de complacer a las personas que llegan, de diferentes tipos.

¿Y qué cosas te piden los hombres?

Hablar. Llegan clientes que son morbosos o llegan tímidos. Hay clientes que su simple excitación es que me siente en sus piernas y tocarme el pelo. Hay los que llegan a tocarme las manos o los pies u otros que quieren verme los zapatos.

¿Qué nos gusta a los hombres Paulette?

Tocar y ser escuchados.

Impresionante. Tomen nota: “A los hombres les gusta tocar y ser escuchados”.

¿Sí o no?

Nunca mejor dicho.

Ja ja ja ja.

p4.gif¿Te das cuenta de que tu trabajo consiste en ser más o menos una fantasía?

A veces me siento bien por eso, pero otras veces me siento mal, porque la mayoría llega con otro concepto, pero después tal vez se dan cuenta que tenemos más que cuerpo o que también queremos expresarnos. No le puedo contar cosas a mi novio, que alguien me hizo algo o que me lastimaron, porque yo sé que él se va a sentir mal. Sé que él se siente mal. Escribo para desahogarme.

¿Qué escribís?

En un diario. Generalmente cuando estoy enojada, porque a veces no hay nadie que me escuche y no le puedo llamar a un cliente y a mi novio menos. Entonces no sé, simplemente escribo cuando me quiero liberar. Hay páginas tostadas de tanta lágrima. Es que me rodean demasiadas personas pero no hay ninguna...

¿Tenés algún plan?

Trato de ahorrar dinero en lo que puedo. Había pensado solo estar un año allí y ya tengo un año y dos meses. Es que entré porque tuve problemas con mi madrastra y con mi papá. La verdad vivía súper bien, no me quejo. Hasta que me echaron cuatro días antes de cumplir 18 años. Mi papá me regaló una casa, pero como que la ayuda económica ya no era lo mismo por mi madrastra y mi papá siempre están viajando.

¿Qué hace tu padre?

Tiene una empresa que se llama Importadora y Distribuidora Molina, supuestamente es el mayor exportador de aguacates de El Salvador. Somos trece hermanos y he pasado por siete madrastras. ´

A ver, a ver, a ver... ¿13 hermanos y 7 madrastras?

Sí, solo tengo un hermano de papá y mamá, con él es el que más me llevo.

¿Y tu mamá?

Es que mi papá nos separó desde chiquitos de mi mamá porque mi mamá era como... es que es una larga historia. Mi mamá vendía cocos allí por el aeropuerto. La familia de mi mamá es bien humilde y mi papá siempre viajaba y una vez pasó por allí y se pasó tomando un coco...

p5.gif¿Y el resto es historia?

Mi papá tiene la fama como que le gustan las mujeres...

¿Por qué será?

Jejeje. Pero también es bien responsable. Con sus hijos ha sido responsable.

¿Qué te dice ahora tu papá?

No hablo con él. Solo he hablado con él dos veces (desde que se fue de la casa) solo para preguntarme cómo estoy. Él sabe que bailo desnuda. Las dos veces que hemos hablado no habla del tema y de repente quiere preguntarme pero como que se arrepiente.

¿Cómo es que se te ocurre ser desnudista?

Es que vivía un poquito arriba.

¿¡Vivías en la Escalón!?

Jejeje, sí. Entonces pasaba por allí y me preguntaba qué era ser eso.

¿No lo habías hecho nunca?

La verdad... me da como pena decir esto. Antes de hacer esto estuve tres semanas en otro lugar. Bien feo, feo, feo. Y... me dan como ganas de llorar. Era un lugar bien feo.

¿En Lips solo bailás?

Puro baile, nada más... y privados, pero hay seguridad y hay tres reglas: no usar la boca, no meter el dedito y no sacarse el amiguito.

Jajajajajaja. Da la impresión que es incómodo hablar de esto pero...

No importa, si vine es por algo, vengo dispuesta a hablar...

¿Lo que hiciste antes de Lips no era solo bailar?

No, no era solo bailar. Pero yo no sabía... pensaba que no había un lugar donde te pagaran solo por bailar. Hay una página de Internet que se llama “chicas guanacas”. Allí hay bastante información sobre mi, dice dónde estuve, supuestamente soy la madrina de la página pero no es que a mi me guste.

¿Cómo?

Han puesto allí las fotos, que no sé cómo las han conseguido. Creo que soy la única que estoy vestida y creo que hay un video que tomaron con un teléfono. Allí dice dónde trabajé, estuve en un lugar que se llamaba Penthouse. Ganaba bien, todos los días ganaba mínimo 300 dólares, pero era feo y llegué a Lips y me aceptaron y el primer día que solo hice 75 dólares me quedé como desilusionada después de estar ganando un montón de dinero... pero me puse a pensar que cómo me podía sentir mal por haber hecho menos dinero si simplemente bailé.

¿Cómo decidiste llegar a Penthouse?

Es que había un anuncio en el periódico que decía que se necesitaban chicas para una barra y llamé. Es como una cadena: primero estaba estudiando, me quedaba medio dormida en clases y luego me iba para Penthouse y hacía mis tareas allí.

¿Hacías tus tareas en Penthouse?

Sí, como son cuartos. Pedía tiempo para hacer mis tareas, solo las que podía, las que tenía a la mano. Luego, cuando llegué a Lips, comencé a ganar más y más dinero. De verdad me arrepiento de lo que hice en el primer lugar. Creo que es lo peor que he hecho y lo más bajo que podría caer alguien. Pero la mayoría de mujeres que están allí es porque no tienen el físico como para estar en otros lugares. La mayoría toma, se emborracha, allí mismo se quedan durmiendo... no sé, tienen muchos problemas, están solas. Muchas historias.

Requiere, al menos, valor decir: “No tengo plata, voy a ir a un prostíbulo a trabajar”. ¿Qué pasa por la cabeza de alguien que va a tomar esa decisión?

Tal vez una desesperación, simplemente dinero.

Dinero...

Simplemente eso. No se piensa en nada más. La verdad, el dinero creo que es lo más sucio que hay en el mundo, pero al mismo tiempo te saca de algunos problemas, pero a mi no me ha sacado de ningún problema, al contrario me metió en muchos más.

¿Tu trabajo no te gusta?

Mmmm. Sí me gusta y trato de hacerlo lo mejor que puedo.

¿Qué parte de tu trabajo te gusta?

Bailar, simplemente bailar. Cuando estoy en la pista es diferente, siento que no me está viendo nadie, solo yo bailando y nada más.

¿Dónde aprendiste?

En el colegio, como era gimnasta soy flexible y cuando llegué vi un tubo y dije “wow”. Empecé a practicar yo sola, iba siempre morada, al fin lo pude dominar.

¿De qué colegio saliste?

No salí, pero estudié en la Sagrada Familia y de castigo, porque me echaron, me metieron en el Francisco Morazán.

Paulette: ¿Los hombres son buenos?

Sí. Hasta hay buenos.

No hemos escuchado una historia donde aparezca algún personaje bueno: Hay un tipo que te amenaza, hay un novio celoso y un papá con el que ya no te hablás. ¿Qué es un hombre bueno?

No sé... la verdad, pensándolo bien, no hay muchos hombres buenos. La mayoría en el fondo... necesitan que los escuchen, a Lips llegan a eso: a desahogarse, a tomar, ya después de las tres ya empiezan a ponerse mansitos.

Llama la atención que dijeras que estar rodeada de mucha de gente no garantiza compañía. ¿Qué tipo de compañía es la que vos estás esperando?

Tal vez lo que ustedes buscan: alguien que me escuche, por ejemplo, en las madrugadas quiero desahogarme, contar todo lo que me ha pasado, y no puedo. Llego a la casa y estoy borracha y escribo un montón de cosas que se me salen.

¿Vos estás enamorada Paulette?

Confundida, tal vez, porque, por ejemplo, bastantes clientes me dicen que lo que yo ando buscando no es un novio, sino un papá.

Llegan los señores psicólogos.

De todo. Quiero alguien que me escuche. A veces llega un tiempo en que... como allí la mayoría de chicas son bisexuales, entonces cuando llegan nuevas, es como, venite conmigo...

¿Vos sos bisexual?

Sí.

Ajá...

Es por lo mismo, porque las personas que estamos allí nos confundimos, porque pensamos que somos más escuchadas que con la persona con la que estamos y así comienza y nos comenzamos a confundir y pensamos que nos gustan más las chicas que los chicos.

¿Y has tenido una relación seria con una mujer?

Sí.

Son más difíciles las mujeres ¿verdad?

Sí, sí.

Jejejejeje.

Pero como que entre nosotras hablamos de cosas que no sé, no puedes hablar con nadie más. Tal vez de repente se empiezan a confundir las cosas y empezás a pasar tiempo juntas. A mi novio al principio le gustaba eso, obviamente.

Jajajajajajajaja.

¡Como a todos! pero después ya no, porque después se preocupó bastante porque ya ha pasado que dejamos a un chico por una chica. Entonces él trata como de bajarme el autoestima para que esté con él. Me dice que los hombres solo me quieren por aquello, pero que él me quiere porque me quiere.

Llama la atención que justifiqués los celos de él.

No, no es nada bueno porque eso es lo que cualquier mujer odia, que la tengan así... obviamente él sabe que a mi me tocan hombres, entonces él piensa que yo voy a encontrar a alguien y que lo voy a dejar. Cada noche aparece alguien...

¿Galanes?

No, no es que sean guapos, es solo que te tratan bien y son amables, tal vez después es que sacan las garras o el amiguito...

p6.gifTodos tenemos, eso creo, una foto en la cabeza, de cómo nos imaginamos la felicidad. ¿Qué aparece en tu foto?

Para mi la felicidad es... ya me puse sentimental... estar en la familia, estar rodeado de personas que lo quieren a uno. Tal vez más adelante quisiera formar una familia, ahora no pienso en eso, quizá porque tengo 19.

Quizá...

Después conseguir a alguien que de verdad me quiera, y estar segura económicamente, no estarme preocupando de nada y por eso estoy trabajando mucho ahorita, para guardarme dinero, para que después nadie me diga nada.

A todo esto, ¿cómo te llamás?

Gabriela Molina.

¿Y por qué Paulette?

Me gusta el francés.

¿Hablás francés?

No, solo inglés.

¿Cuántos novios has tenido?

Tres.

¿Y novias?

Muchas. jajajajajaja.

¿Sos mujeriega?

Sí.... jajaja, no, no, tal vez roces.

Paulette: algunas cosas que vos has contado son bien duras. No parecés una persona amargada, todavía creés que hay hombres buenos... sos optimista. Otras personas podrían haber desarrollado odio por la vida.

Hay muchas allí que te dicen: “vos sácales lo que podás”, y te dicen que para eso son los hombres, para tratarlos así. Yo siento que ya tengo algún tiempo trabajando allí y si lo hubiese desarrollado, hace mucho tiempo se me hubiera notado esa parte de mi.

¿La desnudez ya no te da vergüenza?

No.

¿Siempre te sentiste cómoda con tu cuerpo?

No, no. Fue hasta después, es que antes era gordita. Pero cuando llegué el primer día y me empecé a quitar la ropa y me recibieron bien ya te vas animando. Llegué bien agachadita, pero luego... tal vez el ambiente, donde bailar es como comer, desnudarme es como platicar, normal.

¿Qué se siente desnudarse y que otro babee?

Pues... depende, porque no siempre... actuamos como queremos que reaccione la persona y depende cómo la miramos. Si lo vemos muy salvaje, pues actuamos así, más sensual, pero si la persona llega más tranquilo empiezo a platicar...

¿Cuando bailás te sentís con la sartén por el mango?

Sí, pero hasta ahorita no me siento poderosa, no me siento bonita, simplemente me desnudo y los hombres no se fijan en nada, solo en la piel. No me siento la gran cosa.

¿Nunca has tratado de manipular a una persona con tu belleza?

Aún no aprendo. Jajaja. No tengo necesidad. Generalmente todo lo que quiero lo tengo.

Vamos a hacer una serie de preguntas en ráfaga, para reunir algunas curiosidades sueltas.

Ok.

¿Qué es lo más raro que te ha pedido un cliente?

¡Uy!.. Son tantos. Tal vez lo más chistoso un tipo que me agarraba y me decía: “¿verdad que soy bonito, verdad que soy bonito?” y yo le decía que no. Y entonces él decía: “Cómo no, soy bonito, decime que soy bonito” y yo le digo “vaya pues, sí, sos bonito” y de repente comencé a sentir calentito. Se había venido.

Jajajajajaja. Raro, raro. Otra: ¿qué entendés por ser sexy?

No sé, porque realmente no lo soy. No me siento así.

¿Hombres o mujeres?

Mmmmm. Hombres... mmmmm. ¡Hombres!

Si te dijeran que vas a bailar la última canción de tu vida, ¿cuál le pedirías al DJ?

Cualquiera de Metallica.

¿Lo más divertido que te ha pasado en la pista?

Me caí y todo mundo salió a recogerme y se cayeron ellos. Por recogerme se cayeron ellos y se hizo una gran bola y todos nos reímos.

Si alguien escribiera la historia de Paulette, ¿esa sería una historia triste?

Mmmm... Sí, sí.

 

FUENTE: http://www.elfaro.net/Secciones/platicas/20060731/Platicas1_20060731.asp

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23/09/2007 GMT -6

Testimonio: Entrevista a Carmen Ifrán

piezasdeaocho @ 01:05

23 de Septiembre, Día contra la Explotación Sexual: ''La primera vez caes por la más grande de las inocencias''

Por Sonia Santoro | 27.9.2006
Artemisa Noticias

carmen_ifran.jpgCarmen Ifrán fue una de las detenidas por las jornadas de protesta ante la Legislatura porteña del 16 de julio de 2004. Pasó catorce meses en prisión, quedó libre y ahora aguarda el comienzo del juicio oral del próximo 3 de octubre. En el marco del Día Internacional contra la Explotación Sexual y el Tráfico de Mujeres, ella cuenta su historia, sus comienzos de empleada en casa de una familia judía y su relación con un caballero muy apuesto que la enamoró para prostituirla. La fuga, la lógica del sexo como trabajo y una pregunta latente: ¿es posible pensar el fin de la protitución?

“Abrí la puerta de mi casa y habían vendido todo, desde mi ropa hasta el ultimo plato y cubierto. Con qué iban a vivir un año y dos meses”. Ese fue el tiempo en que Carmen Ifrán estuvo presa y en el que su hijo, su nuera y su nieto –todos menores de edad-, tuvieron que sobrevivir a fuerza de comerse, literalmente, su propia casa. Ifrán tiene 57 años y una vida plagada de experiencias de prostitución. Hizo la calle y vivió en las comisarías, como era costumbre cuando los edictos policiales estaban vigentes. El 16 de julio de 2004 fue a protestar a la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires en contra de la aprobación de un Código Contravencional represivo para la prostitución, entre otros temas. Fue detenida, junto a otras 14 personas, por privación ilegitima de la libertad agravada, daños agravados y coacción agravada. El 3 de octubre comienza el juicio oral, en el que se determinará el destino de esta mujer que se considera rehén y víctima del Estado: “primero por no poder elegir, y segundo por no resignarme a querer salir de la calle y tener un futuro distinto”.

Su procesamiento –como el de los demás- había sido dictado por la jueza Silvia Ramond, del Juzgado de Instrucción 37. El fallo de la Sala V de la Cámara del Crimen porteña, presidida por los jueces Guillermo Navarro, Mario Filosof y Rodolfo Pociello Argerich, confirmó lo actuado por Ramond y estableció que más allá de avalar “el derecho de expresión y de peticionar ante las autoridades”, la Constitución Nacional no ampara “la intimidación, las lesiones, la quema de edificios públicos, los daños y, claro está, no protege los hechos de violencia”. En septiembre del año pasado, el Tribunal Oral 17 los liberó. El delito más grave que se les imputó es el de coacción agravada, que contempla de 5 a 10 años de prisión.

Ifrán relató su 16 de julio varias veces. Salió de Flores junto a la Asociación de Mujeres Meretrices Argentinas (AMMAR-Capital) y cuando llegó a la Legislatura los incidentes más grandes habían terminado. Cuando se iba, la policía la detuvo junto a Marcela Sanagua, otra compañera. Estuvieron cuatro días en la cárcel de Madariaga en Lugano, sin comer, bañarse ni comunicarse con nadie. Al cuarto día las llevaron a Ezeiza.

Ifran estuvo detenida en un pabellón al que llaman “cachivache” porque es una zona de peleas frecuentes entre las veintisiete mujeres detenidas.

-¿Cómo fue llegar a la cárcel?

- Cuando llegamos al penal, tenía mucho miedo. Esa no era la calle. Nunca estuve en una cárcel.

-Pero enseguida te hiciste un lugar, estabas en el pabellón más bravo…

-Sí. Pero son denominaciones que se dan. No es tan así. Cuando llegamos al penal, Marcela (Sanagua) estaba más nerviosa y yo estaba muy intranquila porque vos afuera escuchás que llegás al penal y te violan, te golpean… Después de pasar las rejas y las revisaciones -hasta ahora estoy incómoda con eso, tantas vigilantes tuvieron mi vagina en su cara-, nos paramos en el pabellón, todas camas cuchetas, todas se asomaban y nos miraban… Yo dije: “Acá a mí nadie me iba a violar pero a Marcela…”.

-…Que es joven y linda

-Hermosa. Ella me agarraba de la mano y me decía: “Mami no me sueltes”. En ese momento, se paró una piba alta y nos dice: “¿De dónde vienen?” Le digo: “Venimos de los piquetes, somos las de la Legislatura”. “Ah, pero ustedes son las piqueteras”, me dijo y se levantó enseguida. Fuimos bien recibidas. Yo lo único que quería era bañarme, imaginate después de 4 días no me soportaba el olor. Enseguida llovieron jabones, toallas, mates… Salimos de bañarnos, charlamos y les explicamos y era obvio que habíamos caído por estar peleando contra la Policía Federal, así que no caímos mal; vos caés mal cuando son infanticida, buchona (que a alguna de las de adentro la hayas mandado presa). Por explotación de menores, las demás son todas delincuentes. Si hay peleas dentro del penal se originan ahí porque no me gustó tu cara, porque me tocaste la pava o porque te metiste con la pareja de alguna, que es algo que tenés que respetar a full.

-¿Tuviste alguna pelea?

-Tuve una discusión con una gitana que se llamaba Moira. Viste esas personas que regentean los pabellones. Yo ya llevaba un tiempito presa y que una quiere la cama y que se la vamos a dar, que no, que sí. Entonces, yo digo: “Escuchame una cosa, esto es un penal, las camas son de la yuta”. “¿Y vos quien sos?”, me dijo. “Yo soy yo”, le dije. Entonces, la gitana agarra un zapato y se me viene con las otras dos. Yo pelé pa’l baño, arranqué la puerta y le dije “vení”, no me quedaba otra. Cuando vieron que saqué la puerta del baño y las esperaba –no hay más nada para pelear, las camas estaban atadas al piso- mis compañeras me decían que no peleara, iba a perder todo, iba a ir a un tubo. Quedó ahí. Esa fue la única pelea que tuve en el penal.

-¿Qué es lo que más sufriste?

-Todo. Sufrís las 24 horas porque estás con mucha gente con mucho dolor. A pesar de que esas personas hayan cometido o no delitos, no soy quien para juzgarlas pero el dolor ahí está escrito en las paredes. El dolor más grande es el llanto de una madre por ni siquiera poder enterrar a un hijo, y pasó varias veces. En la noche no hay detenida que no llore a su madre, a su hijo, que no hable dormida.

-¿Quién te visitaba?

-Organismos de derechos humanos, mi compañera Sonia (Sánchez), dos compañeras mías de la calle y un travesti amigo.

-Cuando te trasladaron a la cárcel, te enteraste de que ibas a quedar detenida hasta el juicio oral. Eso fue un golpe tremendo.

-Nosotras fuimos al penal por 10 días, eso fue lo que nos dijeron. Se transformaron en un año y dos meses.

-¿Cuándo supiste que ibas a salir?

-Nunca. Unas semanas antes habíamos empezado la huelga de hambre. Porque estábamos injustamente presos. Mi sufrimiento dentro del penal fue por mi hijo y por Marcela, porque lo demás lo superaba. Yo soy un animalito de hábito, me adapto muy pronto a las pérdidas y a las ganancias. Así que yo hasta creía que íbamos a estar cinco años presas. Bueno todavía no sé qué va a pasar, solo quiero confiar. Todavía estamos con el cargo de coacción agravada.

A pocos días del ansiado y temido juicio, Ifrán hizo circular una carta abierta donde plasmaba su intríngulis personal frente al oficio “desesperado” en el que trabaja desde hace casi 40 años y criticaba al Estado por llevarla presa porque protestaba por sus derechos. En la carta dejaba un teléfono, el de la Asamblea “20 de diciembre”, de Flores, un espacio donde come, trabaja y duerme desde su salida del penal 3 de Ezeiza, hace casi 13 meses.

Desde entonces, durante 6 horas diarias, atiende el teléfono. Es ella quien atiende a esta cronista y pone cita en su territorio, un barrio que conoce como pocas y del que intenta no salirse hasta que no pase el juicio. Es ella quien abre las puertas de esta casa antigua algo desvencijada. Tiene la misma voz ronca que recordaba de la cárcel, la sonrisa pronta –apenas con algunos dientes menos-, el pelo más rubio y largo e idéntica autoridad venida de quién sabe de todas las idas y las vueltas de su vida.

Su historia comenzó hace 57 años en Montevideo, Uruguay. En las cuatro paredes levantadas por una familia clase media, de padre carnicero y madre empleada de una familia “importante”, los Montserrat. Carmen fue siempre la rebelde de la familia, cuenta. Tanto, que sin haber cumplido los 17 ya estaba cruzando el charco, con los documentos de una prima mayor de edad.

Buenos Aires la recibió bien. Pronto estaba trabajando de empleada doméstica en la casa del escritor Enrique Pavón Pereira, luego en la empresa Blanco y Russo en la que preparaba comidas para los bancos. Después estuvo en la casa de una familia judía hasta que se le dio por querer trabajar con retiro, empezó a vivir en hoteles, y su historia cambió: “Ahí conocí a un caballero muy apuesto”, se ríe. “Yo veía que la hermana de él, mi cuñada, venía con plata y contaba, contaba y contaba. Hasta que pasado un tiempo él me dijo: ‘Por qué no trabajás con mi hermana así nos compramos un departamentito’; él tenía un Gordini podíamos comprarnos un Peugeot…”.

-¿El que te decía que hacía?

-Me decía que era mozo, porque a veces a la noche no venía. Yo era totalmente inocente, tenía casi 20 años. No conocía la prostitución. Y ahí empecé, ahí se me explicó de lo que iba a trabajar…

-Pero cuando te lo explicó, ¿qué pensaste?

-Viste cuando estás enamorada y creés que todo es color de rosa y tenés todos los sueños. Caí. La primera vez caes con la más grande de las inocencias.

-¿Cuál era el arreglo con él?

-Ninguno, que trabajáramos y juntáramos la plata, la supuesta plata de él más la mía con mi cuñada. Mi cuñada me llevó, me explicó. Era en la calle, en Constitución. Yo me paré, no sé si lo tomé primero como una gracia, instalarme con esos tacos tan altos, con aquella pollera, mi pelo largo negro, tenía 20 años y no había quién no pasara y me dijera algo, tenía juventud, lo más lindo de la vida. Me acuerdo que mi primer cliente era tan gordo y tan maloliente que me llevó a casi vomitar. Pero qué pasa, vos ese momento lo mitigas ¿con qué? Eran 5 pesos, era plata, ibas al supermercado y te comprabas todo, te comprabas ropa y te sobraba. Hice mucha plata en una noche, llegué cansada y tenía mi baño preparado, mi ropa pronta. “Querida vamos a cenar”. Íbamos a Lavalle a jugar a las maquinitas. Y él se iba a Los 36 billares. Pero pasó mucho tiempo hasta que me di cuenta que a Los 36 billares se llevaba mi plata, a las maquinitas se llevaba mi plata. Después ya empecé a estar presa. Empecé a escuchar a las chicas, a los dos meses estaba con todas las luces prendidas. Empecé a hacer preguntas, empecé a cobrar, ahí sí ya sabía que estaba siendo explotada pero entré en un marco del cual no podía salir libremente.

-¿Dijiste alguna vez “basta”?

-Sí, después de tres años, y me tuve que escapar. Conocí a uno de los primeros travestis, Karina Pintarelli y otro travesti más. Me dicen “venite a vivir con nosotros” a Matheu 233. Estoy 2 o 3 meses con ellos y ahí quedé, ya no salí más de la calle. Ya estaba integrada. Ya había pasado los 21, los 21 de nosotros eran muy jugados, eran tantos días que estábamos detenidas en el Departamento Central de Policía que ya jugábamos a las cartas, era nuestra casa por 21 días. De repente salías a las 9 de la mañana con 21 días y a las 5 de la tarde ya estabas fichando de vuelta con otros 21. La prostitución y estar presa lo tomás como parte de una vida, de una cosa que estás trabajando ilegalmente, era sabido que todo era ilegal, pero a vos no te importaba porque se ganaba mucho dinero. Yo ganaba 500 o 600 diarios.

-¿Eso más allá de las coimas?

-En ese momento era el momento - hasta los `90 y pico- más grande de las coimas; al Departamento Central tenía que pagar 400 pesos por semana, 300 a la comisaría, más 15 o 20 o 30 que te sacaban los móviles. Pero vos no lo sentías porque había trabajo. Aparte acá en Flores llegaríamos a las 20, con 2 travestis, porque todavía no existían, no había la competencia que hay ahora.

-¿Tuviste un hijo?

-Sí, a los 38 años, a Maxi, con una relación que se habló. Yo salía con un chico muy joven y le dije que quería tener un bebé.

-Pero seguiste sola

-Sí, yo no quería porque él tenía 19 y yo 38.

-¿Cómo fue criarlo?

-Yo creo que nunca crié a mi hijo porque viví presa. Me perdí su primer diente, su fiebre, sus primeros pasos. Maxi siempre se crió con una señora, durante 14 años. Yo nunca le hice faltar nada, llegaba y la heladera llena, tuvo casi todo, todo, todo. Pero yo nunca estuve con él. Hasta ahora todavía no estoy con él.

-Decías que a pesar de haber manejado plata siempre quedaste en cero.

-Es que ganas tanto dinero que lo gastas.

-Cuando saliste de la cárcel ¿cómo pensaste en sobrevivir?

-Algunos clientes míos me llaman por teléfono, sigo ejerciendo la prostitución de alguna manera. No estoy en la calle porque estoy procesada. Pero si pudiera volver después del juicio, sí porque yo todavía tengo muchas cosas que reparar.

-¿Por qué a pesar de que decís que siempre se termina pobre encontras en esto la salida?

-Es que ahora con 350 pesos que gano –y agradezco– estoy sufriendo de prohibirme mil cosas. Quiero terminar la casa de mi hijo, quiero hacer cantidad de cosas, malcriar a mis nietos, cambiar el alambrado…

-¿Nunca se jubilan las prostitutas?

-Ya soy grande, pero hacemos un recorrido por la calle y hay compañeras con 70 años.

-¿Vos te pusiste una fecha tope para dejar?

-Si yo tuviera un trabajo que pasara los 700 pesos, el tope te lo digo ahora, yo ya no quiero trabajar más. Antes no me sentía obligada, pero ahora sí. Ya rechazo mi cuerpo, vamos teniendo pérdidas, incomodidades, ya no quiero estar con 3 o 4 hombres por noche porque mi cuerpo, yo, lo estoy rechazando. Y encima que el prostituyente cada vez quiere más cosas, si fuéramos un colador no nos quedaría ni el asa (risas) para que nos metan…

-Se dice que fuiste madama.

-Eso se dice, lo que pasa es que al llevar tantos años en la calle, las pibas me buscan para que las ayude cuando no las dejan trabajar. Si hubiese sido cafiola, mi casa no sería lo que es, estoy en la miseria total. Yo estuve procesada por eso, hace 7 u 8 años. Tampoco fue así. Tantos años parada en la esquina es obvio que, decidimos, tenés cierto poderío. A mí siempre me tuvieron respeto. Yo voy caminando por la calle y dicen “ahí viene la Carmen”. Siempre me planté, no te digo que soy buena peleadora porque me he llevado mis buenas palizas, pero siempre me planté, con mujeres, con cafiolos. Hasta los travestis me dicen: “Allá viene el puto Carmen”.

-¿Por qué te sentís doblemente rehén del Estado?

-Una, por lo del 16 de julio, porque somos inocentes. Y otra por haber ejercido la prostitución y haber cumplido tantas condenas de 21 días sin haber existido un artículo por el cual nosotras deberíamos estar presas. Y ese 16 de julio fuimos por lo mismo, para no volver a eso.

-En estos días se anunció la creación de centros sanitarios para las prostitutas de La Plata, ¿qué opinas?

-Es lo más correcto aunque mejor sería que nosotras las prostitutas tendríamos que tener conciencia de que el ginecólogo es parte de nuestro trabajo, la culpa es nuestra por no educarnos.

-Pero va a ser un control sobre las prostitutas.

-Sí, me preocupa que sepan donde vivimos… Pero el problema es la mala educación.

-¿Vos cómo supiste cuidarte?

-A mí me tocó una barita mágica porque el profiláctico para los años '80 y '90 no se usaba. Y no me contagié nada.

-¿Te consideras trabajadora sexual? ¿Estás agrupada a alguna de las organizaciones que agrupan a quienes ejercen la prostitución?

-No, yo soy independiente. Yo creo que es un trabajo, yo digo: “Chicos, me tengo que ir a trabajar”. Mi cartera está muñida de profilácticos y las cosas que necesito para ir a trabajar, ¿vos qué llevas?, tu celular y tu lapicera, sos una periodista. Pero tengo una contradicción porque no quiero que se tome como un trabajo normal. Yo hubiera tenido más coraje si hubiese sido cartonera pero la calle me llevó y en algún punto me gustó. Tampoco hay opciones de trabajo, no hay trabajo para gente con estudios, menos va a haber para nosotros. Los travestis también tienen que ejercer la prostitución, qué otra salida laboral tienen ¿va a haber una fábrica para travestis? ¿Qué mozo de bar va a ser con pelo colorado y la cola que se le cae por los tobillos? No es lo ideal pero es.

-¿Es una utopía pensar que se puede acabar con la prostitución?

-Hay que organizarse entre las prostitutas para pelear juntas pero el objetivo máximo de las organizaciones debería ser que se acabe con la prostitución.

-¿Lo crees posible?

-Es un sueño. La prostitución se va a ejercer siempre. Por eso es un trabajo.

-Pero es un trabajo un tanto peligroso.

-Es un trabajo pero no es un trabajo digno, es una opción desesperada. Yo hubiese preferido ser una puta con muchos amantes porque habría hecho el amor porque me gustaba, y no ser hoy una prostituta con tantos problemas, avergonzándome con mis experiencias, para qué quiero experiencia de prostituta, dónde lo cuento. Yo hasta ahora, desde que salí del penal, no tuve el coraje de preguntarle a mi hijo qué piensa de mí. No se lo voy a preguntar.

-¿El nunca te dijo nada?

-El tiene 20 años. Yo antes era trabajadora, toda mi vida decía que trabajaba en geriátricos pero hoy todos saben que tiene una madre prostituta. Si se lo imaginaban antes no sé, pero ahora lo saben. Por eso digo que la prostitución es uno de los trabajos más duros. La sociedad debería comprendernos un poco.

-¿Por qué crees que la sociedad condena a las prostitutas y no al que consume?

-Porque somos mujeres y somos marginadas.

-¿Crees que los travestis tienen una experiencia distinta, más glamorosa?

-Yo les digo que ellos nos robaron nuestra identidad. Por eso festejan (risas). Es una broma. No, yo hablo con ellos y ellos tienen miedo de quedar solos. Ellos me han dicho: “Para una puta vieja siempre va a haber un marido, para un puto viejo no.”

-¿Vos te pudiste enamorar?

-No, quién puede amar a una prostituta, no tenemos nada para dar. No hay amor para una prostituta y yo no puedo sentir amor por nadie si me tengo que ir a acostar con otros.

-Tenés que jubilarte.

-Me tengo que jubilar, conseguir el amor –dice Ifrán, entre risas. Todavía no es algo de lo que pueda hablar seriamente.

FUENTE: http://www.artemisanoticias.com.ar/site/notas.asp?id=31&idnota=2900

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28/07/2007 GMT -6

El SIDA y las "medidas de control del daño"

piezasdeaocho @ 17:13

cimac-logo.gifSexoservidoras carecen de información sobre salud sexual

Y enfrentan graves problemas médicos

Por Adriana Rodríguez González

México DF, 25 julio 07 (CIMAC).- Muchas mujeres en situación de prostitución carecen de información confiable sobre sexualidad, debido a los prejuicios sociales, así como al hecho de que las clínicas de salud se rehúsan a darles servicio, convirtiéndolas en potenciales víctimas de problemas médicos, dicen los autores del libro Donde No Hay Doctor.

Tras una investigación realizada en comunidades que viven en extrema pobreza, los autores del libro indican que los principales motivos por los que las mujeres se colocan en situación de prostitución son el divorcio, la muerte o el abandono del esposo, ser víctima de una violación, enfrentar un embarazo no planeado sin apoyo, además de la falta de preparación escolar.

Según la publicación, editada por la Fundación Hesperian, los principales problemas de salud que enfrentan estas mujeres, son las enfermedades venéreas, problemas durante el embarazo, así como violencia.

Otros casos son los de las mujeres que se encuentran indocumentadas en un país extranjero en busca de mejores condiciones de vida y que muchas veces son forzadas a vender sexo, víctimas de engaños.

A los autores les preocupa que se enfrenten ante la situación de que sus clientes se nieguen a usar protección, lo que las hace altamente vulnerables a padecer VIH/SIDA, herpes, cáncer de cerviz, sífilis, gonorrea, entre otras infecciones de transmisión sexual. Además, cuando son dependientes de alguna droga, pueden aceptar las condiciones de sus clientes.

A las mujeres en situación de prostitución se les discrimina y se les culpa por una gran parte de la epidemia del SIDA y si llegan a enfermar su única opción para conseguir lo indispensable es continuar con su trabajo, a pesar del riesgo

Quienes nos culpan lo hacen con el estómago lleno. Yo debería poder comer bien y alimentar bien a mis hijos. Mis hijos deberían ir a la escuela. Decirme que el SIDA mata, sin darme un empleo que paga bien, es como decir que yo debería morirme de hambre. Para mí, esta es la única manera de sobrevivir”, dice una mujer cuyo testimonio incluye el libro.

A su vez, la publicación indica que las infecciones pueden ocasionar complicaciones durante el embarazo, sobre todo si a pesar de su estado continúan con sus actividades.

FUENTE: http://www.cimacnoticias.com/site/07072505-Sexoservidoras-care.26705.0.html

 

Autoestima

Capítulo 20: Las "trabajadoras de sexo"



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