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Movimiento Feminista por la Abolición de la Prostitución (lecturas)

Categoría: Pornografía

08/03/2008 GMT -6

8 de marzo - Día Internacional de la Mujer

piezasdeaocho @ 13:09

Recordando un lindo y radical ocho de marzo...

Suecia: Recuperando y radicalizando a la mujer

mani8marzo_1.jpgLa Haine.- El 8 de marzo del 2003 fue, según los medios de comunicación, "pacífico y festivo" en la mayoría de las ciudades europeas. Muchas mujeres hablaron una vez más de los temas de debate que impone el sistema patriarcal capitalista y las fuerzas políticas electoralistas: la seguridad mundial y la guerra en Irak.

Pero en Suecia se recuperó, como viene siendo habitual en los últimos años, la denuncia de la opresión silenciosa y cotidiana que sufre la mujer en la sociedad occidental. Y lo hizo desafiando a la policía, cortando calles, bloqueando la entrada a tiendas de venta de pornografía, enfrentándose físicamente a aquellos hombres que se atrevían a burlarse en plena calle de sus reivindicaciones, exigiendo que la lucha feminista sea también de clases...

En Malmö fue bloqueado a mediodía un cruce altamente transitado del centro de la ciudad. Unos 500 manifestantes participaron en una manifestación que comenzó en la plaza Möllevangstorget para celebrar el día internacional de la mujer. Ya en esta plaza 4 personas fueron detenidas por negarse a ser identificadas.

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Cuando la marcha había caminado aproximadamente la mitad del recorrido, se detuvo en un cruce del centro de la ciudad, obstaculizando el tráfico. Tras algunos momentos de tensión la policía atacó la movilización deteniendo a 6 activistas, que fueron puestas en libertad horas después.

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La manifestacion estaba organizada por el Foro Feminista, también conocido como "Intifada de las Mujeres". En la marcha, exclusivamente para mujeres, participaron sobre todo colectivos feministas anarquistas y autónomos.

Pero el nerviosismo que mostraron las autoridades el 8 de marzo en la ciudad de Malmö había comenzado la noche anterior. Unas 200 personas participaron en otra manifestacion exclusivamente para mujeres que se inició a las 00.00 horas bajo el lema "recuperemos la noche", reivindicando el derecho de la mujer a poder salir a la calle por la noche sin tener miedo. La marcha, organizada por diversos colectivos autónomos feministas, era ilegal y fue escoltada por un grupo de autodefensa de unas 25 mujeres encapuchadas, que en más de una ocasión inncluso se enfrentaron físicamente a algunos hombres que increparon la marcha con burlas, aullentándolos.

Boikot a la pornografía
x Bella - grupo feminista y anticapitalista de Gotemburgo

En Gotemburgo, el jueves y viernes 6-7 de marzo se realizaron cadenas humanas bloqueando la puerta del sexshop "Wandas" de la calle Andra Långgatan. El objetivo era obligar a la tienda a cerrar el sábado 8 de marzo, día internacional de la mujer [enlace de la acción]. Este es el comunicado que acompañó las acciones.

La pornografía enseña a los hombres y mujeres a fomentar la opresión sexual femenina. En la pornografía se muestra la agresión, la violencia contra la mujer y la desigualdad como algo natural, sexy y placentero. Una película pornográfica puede a menudo finalizar con la mujer de rodillas, delante del hombre, quien "acaba" en la cara de ella. En las revistas pornográficas son practicamente sólo mujeres quienes son fotografiadas por las cámaras. Ellas son el objeto.

No estamos en contra del sexo, estamos en contra de la explotación sexual de unas personas para satisfacer las necesidades sexuales de otras.

Hoy en día todo el mundo está influido por la publicidad, ¿por qué no va a influirnos la pornografía? Influye a los hombres, porque hace que vean a las mujeres como algo que existe para satisfacer sus necesidades; les hace creer que a las mujeres les da placer que las exploten y que nos excita que nos llamen "putas".

La pornografia influye a las mujeres, porque nos hace creer que tenemos que ser sexualmente atractivas y que nuestra sexualidad existe para dar placer a los hombres y no para nuestro propio placer. Influye por lo general a todas las mujeres que viven con hombres que de una manera u otra consumen pornografía. Este consumo también es fomentado por la clase política y económica, quién utiliza esta industria como un instrumento de dominación social más. Las personas que forman este círculo dominante tienen mucha influencia sobre nuestras vidas. Su visión de la mujer nos influye.

Quizá quienes más están influenciadas son aquellas mujeres explotadas directamente por la industria de la pornografía. Aquellas mujeres que tienen sexo oral, anal, con uno o varios hombres, o incluso con animales delante de una cámara. Aunque en la mayoría de los casos no se les obliga directamente, pensamos que no son muchas las mujeres que de forma totalmente voluntaria eligen participar de la industria del porno: después de que durante toda tu vida hayas sido valorada en buena parte solo por tu físico, no es raro que pueda darse que muchas mujeres no vean lo autodestructivo de esta humillante forma de explotación.

Por otro lado, aquellas mujeres que trabajan en espacios de defensa de la mujer tienen más facilidad para conocer que la pornografía juega un papel importante en los casos de violaciones y agresiones a mujeres.

Por el bien de todas las mujeres, paremos la pornografía.

No es raro que los hombres usen la pornografia para ofender a las mujeres, por ejemplo es típico que un hombre me muestre una imagen pornografica diciendo "imagina que yo tuviera una mujer como esta". También es típico que mujeres en puestos de trabajo dominados por hombres tengan que soportar los almanaques pornograficos en las paredes. Esto forma parte de la desigualdad cotidiana de la sociedad.

La pornografia es un efecto de la visión de la mujer en esta sociedad. La unica manera de parar la difusión de la propaganda humillante de las mujeres, es llegar al fondo de las desigualdades estructurales de género.

Bella Göteborg
bellagbg@ziplip.com

FUENTE: http://lahaine.org/internacional/suecia_8m.htm

29/02/2008 GMT -6

Pornografía e ideología

piezasdeaocho @ 12:57

Por Juan A. Herrero Brasas *
17/06/06

En estos momentos se debate a nivel político sobre la posibilidad de regular legalmente la prostitución. El debate está teniendo lugar en círculos reducidos y con menos participación pública de la que merece el asunto, resultado de una también escasa contribución argumentativa por parte de periodistas e intelectuales en general. De hecho, los escasos reportajes sobre la cuestión que han aparecido en la prensa más que ofrecer un análisis sólido se centran en lo puramente anecdótico, cuando no incluso en los aspectos eróticos a que invita tan sabrosa cuestión. Recuerdo un reportaje en que su autor nos contaba la aventura erótica que había tenido en un prostíbulo mientras recababa información y, valiéndose de estadísticas dudosas, por no decir absurdas, nos informaba, diríase que con orgullo, de que España es «el burdel de Europa». El asunto merece un tratamiento mucho más serio. Y esa seriedad ha de comenzar por dejar de tomar el pelo al desinformado ciudadano con estadísticas inventadas, cuyas cifras no son más que puras especulaciones engendradas por la calenturienta imaginación de un cierto tipo de macho ibérico.

En un asunto como éste hay que escuchar la voz de las mujeres más concienciadas, pues son mujeres fundamentalmente el objeto, y en muchos casos las víctimas, de ese comercio. Las feministas están divididas. El feminismo liberal está a favor de liberalizar la prostitución, mientras que el feminismo radical es firmemente partidario de acabar con la prostitución a base de penalizar especialmente al consumidor [y no a quienes ejercen].

Karl Marx consideraba la prostitución como exponente máximo del sistema capitalista, y como signo inequívoco del sometimiento y degradación que sufre la mujer por parte del hombre. Y afirmaba enfáticamente que en una sociedad en que hombres y mujeres fueran iguales no habría lugar posible para la prostitución. Pero tanto Marx, en su época, como quienes debaten la cuestión en la actualidad, tienen fundamentalmente en mente la prostitución femenina. No hay que olvidar, sin embargo, que existe también una prostitución masculina dirigida al mundo gay (a la que, curiosamente, según los estudios con que contamos, se dedican muchos hombres heterosexuales), y otra prostitución masculina, infinitamente más reducida, dirigida a mujeres heterosexuales.

Cabe preguntarse si los argumentos en torno a la prostitución femenina son aplicables también al caso de la prostitución masculina, y la respuesta es, por los datos con que contamos, generalmente negativa. A diferencia de la mujer, el hombre, heterosexual u homosexual, que practica la prostitución mantiene intacto su estatus social de superioridad, estatus que es aún inherente en la cultura occidental al género masculino. Sus prácticas de prostitución las vive en muchos casos como un mero episodio pasajero de promiscuidad que no le crea conciencia de estigma, y del que no siente que tenga que rendir cuentas a nadie. Es un asunto muy diferente el de la mujer que se prostituye. A diferencia del hombre, la mujer está generalmente expuesta a todo tipo de abusos y manipulaciones, y se encuentra frecuentemente atrapada en una situación de la que no puede salir. Se trata, pues, de dos fenómenos que requieren análisis diferentes, y posiblemente, también planteamientos legales diferentes.

Prostitución y pornografía son dos fenómenos que van íntimamente asociados. La pornografía es la representación gráfica de actos de prostitución (del griego porné, prostituta, y grafos, representar gráficamente). Desde los años 70, las feministas radicales llevan librando una batalla sin cuartel contra la pornografía, contra todo tipo de pornografía, por considerarla un acto de difamación contra la mujer. Es muy copiosa la bibliografía que han producido Andrea Dworkin, Katharine MacKinnon, Susan Griffin, y otras muchas ideólogas de ese movimiento. Sus teorías, que son de obligado estudio en diversas facultades universitarias, han tenido ya efectos concretos a nivel legislativo, principalmente en Canadá, Reino Unido y algunos países escandinavos.

Para las feministas radicales, la pornografía, que siempre es creada por hombres y para hombres, proyecta una imagen falsa de la mujer, una imagen que es sólo el producto de la fantasía masculina. Esas imágenes, que son difamatorias, pues falsean la auténtica naturaleza de la mujer para adaptarla a los deseos del hombre, modelan a la larga la conducta de muchas mujeres, convirtiéndolas en víctimas de falsa conciencia y marionetas de la hegemonía masculina. Para estas feministas, la pornografía constituye una especie de censura sobre la capacidad de expresión de las mujeres, y por tanto la eliminación de esa censura es lo que daría libertad de expresión, y con ello auténtica igualdad, a las mujeres.

El consumo de pornografía es una forma de participación indirecta en la prostitución de los actores utilizados para producir dichas imágenes. Esta es la razón, y no otra, por la que está prohibida la pornografía infantil. No es que tal tipo de pornografía sea especialmente repugnante, como algunos ingenuamente creen. La prohibición de la pornografía infantil responde exclusivamente a un intento de evitar que se pueda utilizar a menores en su producción. Precisamente, el Tribunal Supremo de EEUU ha dado recientemente una sentencia según la cual no se puede prohibir la pornografía infantil realizada puramente con técnicas informáticas. El mismo tipo de argumento que sirve de base para prohibir la pornografía con niños me parece válido para prohibir la pornografía con animales, con objeto de proteger a los animales de la bestialidad humana. Lamentablemente, tal tipo de material se permite en España.

Como toda forma de representación, la pornografía conlleva, o más bien encubre, una ideología, algunos aspectos de la cual -los que he resumido anteriormente- son denunciados insistentemente por las feministas. La pornografía es una forma de arte elitista (y entiéndase que el denominarlo arte no justifica nada). Es ante todo la glorificación de los cuerpos de elite, producto en muchos casos de una imaginería técnicamente manipulada.

Todos vemos ocasionalmente cuerpos de elite en la vida real, pero en la pornografía se concentran de tal modo que se genera la impresión de que la realidad de la persona normal, del trabajador, de quien no se puede pasar la vida en el gimnasio ni dedicar cuidados exquisitos a su apariencia, es una realidad deficiente, inferior. El consumidor de pornografía desea ardientemente esos cuerpos de elite, y ello, por contrapartida, le lleva a despreciar en la misma medida el cuerpo trabajador, el cuerpo imperfecto, vulgar. Es lo que investigadores y especialistas norteamericanos denominan el factor Farrah.

En cualquier caso, el recurso a una sexualidad vicaria, a una forma de prostitución enlatada, es ante todo una claudicación de la propia sexualidad y una desvalorización de sí mismo. Ideológicamente, la pornografía es un veneno recubierto de una dulce cápsula, tanto para el marxismo tradicional como para las feministas radicales de la actualidad. La globalización pornográfica que denuncian éstas últimas se plasma, según ellas, en última instancia en desprecio y violencia contra el sexo femenino, y en una constante exigencia de que ésta renuncie a su propio carácter y se ajuste a la fantasía pornográfica, que normalmente siempre se representa en las fantasías del sexo masculino.

La prostitución nunca ha sido un exponente de liberación sexual, sino más bien de la hipocresía reinante bajo el régimen machista y capitalista del mundo occidental. El asunto es lo suficientemente importante como para merecer un cuidadoso análisis.

 

* Profesor de Ética y Política Pública en la Universidad del estado de California

FUENTE: http://www.elmundo.es/papel/2006/06/17/opinion/1985501.html



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