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Prostitución y feminismo (lecturas)








"En la prostitución la palabra
trata no existe.
El tratante es el fiolo
al que yo llamo marido.
Es mi padre.
Es mi hermano.
Mi familia.
En la prostitución la palabra
trata no existe.
Existe lo que yo llamo 'plazas',
y consiste en pasar
quince días en burdeles asquerosos,
donde somos carne nueva
para ser explotadas,
manoseadas, violadas por el
prostituyente-torturador
que es tu marido,
tu hermano,
tu hijo,
tu padre,
tu vecino.

Por eso yo, Sonia, la puta de tu
esquina, les digo:
No me dicen nada sobre mí
cuando dicen 'trata'."


--Sonia Sánchez, coautora del libro "Ninguna mujer nace para puta""





“La prostitución tiene que ser entendida como violencia sexual contra la mujer” --Feminismo Radical

Categoría: Patriarcado

12/11/2009 GMT -6

En el país de la tanga, una minifalda suscita escándalo

piezasdeaocho @ 14:29

10 de Noviembre de 2009
RIO DE JANEIRO, 10 Nov 2009 (AFP) -

Protestas hasta en el Congreso forzaron una universidad del interior del país a reintegrar a una estudiante expulsada por haber llevado una minifalda, un asunto que mostró que, en este país conocido por sus tangas, la sociedad está todavía muy dividida sobre la libertad de costumbres.

El asunto comenzó el 22 de octubre cuando Geisy Arruda, una estudiante de turismo de 20 años de la universidad privada Bandeirante, en Sao Bernardo do Campo (región metropolitana, Estado de Sao Paulo), fue a cursos luciendo minifalda roja, provocando una manifestación hostil de centenas de estudiantes.

Los estudiantes la persiguieron y le insultaron a los gritos de "¡Puta, puta!". La joven sólo pudo abandonar el centro de estudios con una túnica de un profesor y bajo una escolta de policías que llegó en su auxilio.

El incidente, registrado en una región conservadora lejos de la gran libertad de vestimenta establecida en Rio, tomó dimensión nacional después de la difusión de las imágenes en internet y por la televisión.

Este 6 de noviembre la universidad anunció la expulsión de la estudiante, alegando "falta de respeto flagrante de los principios éticos, de la dignidad académica y de la moralidad ". Esta decisión sólo avivó más la polémica.

"Me sentí menos que nada", declaró el lunes Geisy, derramando lágrimas, durante una conferencia de prensa en Sao Paulo. "No quiero conversar de problemas. Quiero solamente estudiar y culminar mi año", añadió.

El ministro brasileño para la Igualdad Racial, Edson dos Santos, declaró a la AFP el martes en Rio que "el hecho de manifestarse contra una minifalda fue absolutamente anacrónico e inaceptable".

"Lo peor fue la decisión de la universidad de excluir a la joven", añadió dos Santos, que entonces acompañaba al Alto Comisario de la ONU para los derechos humanos, el sudafricano Navi Pillay, en la visita a una favela.

Según Santos,"esto muestra que todavía mucho que hay que hacer para combatir el machismo y la sociedad patriarcal y más generalmente la discriminación y el racismo".

Dos legisladores de izquierda pidieron que este asunto fuera debatido públicamente delante de la Comisión de Educación del Congreso. El diputado Iván Valente (Partido Socialismo y Libertad, PSOL) declaró que "las escenas de furia y de delirio colectivo vistos en los pasillos de la universidad rozaban el fascismo ".

Asociaciones feministas también denunciaron "la impunidad de los agresores".

El lunes por la mañana en Brasilia, el Ministerio de la Educación ya había pedido explicaciones a la dirección de la universidad y el ministerio público federal abrió una investigación.

Ante esta tempestad, la universidad finalmente dio marcha atrás y anunció el lunes por la tarde el reintegro de la estudiante.

"El incidente surgió en un bolsón conservador que no es la norma en Brasil. Pero no creo tampoco que toda la sociedad sea liberal", declaró la socióloga Miriam Abramovay al periódico Folha de Sao Paulo.

"La sociedad permaneció machista mismo después de los progresos de los derechos de la mujer desde hace 40 años", añadió, para subrayar "que en Brasil, una mujer es golpeada cada quince segundos".

Y en el país católico más grande del mundo, el aborto aún permanece prohibido legalmente, salvo en casos de violación.

Fuente: Univisión.com

 

06/08/2009 GMT -6

"Es saber algo y hacer como que no, y eso hacen quienes pagan por sexo"

piezasdeaocho @ 13:12

Por Lourdes Landeira
05 Junio 2009

Editorial: Cuando se habla de prostitución, es habitual pensar en la mujer que cobra, o a lo sumo en un hombre que la explota. Pero nunca se la asocia con el que le paga, quien según varios especialistas en el tema, queda siempre oculto bajo una red social que lo protege y legitima.

Pedro R. acaba de cumplir cuarenta años; lo celebró rodeado de familiares y amigos y se siente satisfecho con su vida. Esposa, dos hijos -Camila de 8 años y Julián de 5-, casa confortable en el conurbano bonaerense, trabajo estable y ningún sobresalto económico. Cada miércoles, como parte de un ritual irrenunciable, tiene su "noche de hombres". Cena, charla, y lo que su modo de ver es "la mejor salida de amigos que se puede tener": cabaret.

Las características de Pedro no definen los rasgos del consumidor de sexo por dinero, es sólo uno más. "Todo varón de más de trece años está en seria potencialidad estadística de convertirse en un cliente de prostitución", señala el psicoanalista Juan Carlos Volnovich, autor del libro Ir de putas, que propone un retrato del prostituyente. Y agrega: "es una práctica convalidada por usos y costumbres que atraviesa a todas las clases sociales, a todas las edades, a campesinos tanto como a profesionales, a sanos y a enfermos".

Sandra, la esposa de Pedro, mira a su marido orgullosa. Cada mañana, antes de irse a trabajar, lo observa dormir plácidamente y sonríe, sabe que puede irse tranquila ya que él se ocupará más tarde de llevar a los chicos al colegio. Pedro entrena un equipo de fútbol infantil de un club de Lomas de Zamora; sus horarios son flexibles. Si bien su ingreso no es demasiado alto, el empleo de Sandra y la ayuda económica de su suegro les permite vivir cómodamente; el último año lograron incluso la casa con pileta.

Pedro R. es uno de los tantos hombres que contratan prostitutas sin hacerse demasiadas preguntas, como algo lógico y natural. Y que puestos a pensar en el tema, jamás sostendrían que con ese acto contribuyen a algún tipo de violación o abuso. Seguramente Pedro no lo imagina, pero para muchos especialistas, quienes contratan prostitutas son quienes deberían ser penalizados por la ley.

Sonia Sánchez, coautora con María Galindo de Ninguna mujer nace para puta, explica que lo primero que hay que hacer es "dejar la hipocresía y cuestionar el lenguaje". Plantea con absoluta convicción la necesidad de abrir el debate a la sociedad, "de desobedecer y rebelarse". Ya desvinculada definitivamente de la prostitución, que atravesó por años su vida, Sonia interpela al sistema patriarcal que coloca de un lado a la mujer, la madre, la esposa, la abogada, la obrera, y en otro lado, no legitimado, a la puta, la loca y la lesbiana. "La palabra puta puede caberle a cualquier mujer en cualquier momento, desde niña, por usar un vestido corto, por cualquier cosa, por nada", afirma, categórica.

Volnovich remarca que "las prácticas del patriarcado son, en general, reproducidas y reforzadas por las mujeres. Para ejemplificar cuenta el caso de una mamá que observaba que su hijo mogólico tenía dificultades para reprimir sus intereses sexuales, y contrató los servicios de una prostituta para que lo atendiera. Y no quedó ahí; las mamás de otros chicos con similares problemas, contrataron a la misma prostituta para que hiciera el recorrido con sus hijos.

La doctora en filosofía y actual diputada de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por la Coalición Cívica Diana Maffía dice que nadie puede defender a las mujeres, sino ellas mismas, y al hablar concretamente de la problemática de la prostitución, subraya que el problema ético que plantea no pasa por la sexualidad, sino por "transformar a un sujeto en mercancía". Al decir de Sonia: "cuando eres puta tu cuerpo no te pertenece, es del prostituyente que lo alquila; tienes que adormecerte, de una u otra manera, para soportar la violación sistemática que es la prostitución".

Cuando a Pedro se lo interroga sobre el lugar en que coloca a la chica que lo atiende en el cabaret que frecuenta, dice que él sabe que es una mujer y no un objeto. "Es más, tengo un amigo que hasta se enamoró de una y quería hacer lo imposible por sacarla de ese lugar". Sin embargo, cuando se lo consulta por qué él y su amigo contribuyen como clientes al desarrollo de ese "oficio denigrante", queda sin respuesta.

"Es el proceso de la desmentida", teoriza Volnovich e inmediatamente aclara con un ejemplo: "es como lo que pasaba respecto a la dictadura, la gente común de las ciudades decía no saber lo que pasaba en los campos de concentración, pero podía contar con detalles el modo en que los militares invadían viviendas y se llevaban familias. Frente al conflicto intentaban una solución de compromiso y así nació el 'por algo será'. Es saber algo y hacer como que no, y eso hacen quienes pagan por sexo".

Maffía cree que los clientes no tienen conciencia acerca de lo que significa a nivel humano lo que realizan con sus prácticas. Por añadidura, considera que la sexualidad se ha mercantilizado también en la difusión y en la publicidad que dice qué y cómo hay que vivir, qué se debe consumir, cuánto se debe pagar. "Hay sexualidad para distintos poderes adquisitivos y la prostitución es el hecho quizás más relevante alrededor de la mercantilización de los cuerpos". Para Sonia, "la televisión es una fábrica de putas en donde las mujeres son sólo teta y culo", fragmentos de cuerpos.

Juan Carlos Volnovich sube la apuesta; para él, vivimos atravesados por dos sistemas de explotación: el capitalismo -la explotación de los ricos sobre los pobres- y el patriarcado -la explotación de los varones sobre las mujeres. "En la prostitución se entrecruzan y se potencian como nunca los imperativos de capitalismo y patriarcado", dice y avanza explicando que es probable que, desde que la mujer comenzó a reivindicar sus derechos y ha avanzado en el mundo público, se haya generado una reacción violenta de los valores tradicionales que afirman los estereotipos del hombre, la guerra, el fútbol y la prostitución. Para el psicoanlista, la globalización ha convertido el problema de la prostitución en el problema de la trata de personas, en general mujeres y niños y niñas destinados a ser prostituidos.

"El cliente es quien tiene el dinero, por eso él es el prostituyente, es una cuestión de oferta y demanda, sin esa demanda y sin esa capacidad económica prostituyente, no habría redes posibles. La prostitución es un acto de poder en el que se somete por dinero a otro ser humano", define, sin dudar, Diana Maffía.

Hace algunos años fue muy difundido el caso del actor de cine Hugh Grant, que contando con los atributos de "famoso, lindo, canchero, adinerado, con hermosa novia -Elizabeth Hurley-", fue encontrado teniendo sexo por dinero con Divine Brown, una prostituta que no encajaba en los estándares de belleza socialmente aceptados. El caso vale como ejemplo que tira abajo el argumento de que pagan por sexo los varones que no pueden conseguir una mujer de otra manera. "El pago no es inocente, porque el pago garantiza algo del orden de la humillación de lo femenino y garantiza coartar el deseo de la mujer", explica Volnovich. Para Pedro R. los hombres que pagan lo hacen para satisfacer deseos y fantasías que no logran con sus parejas estables; en cambio, dice que cuando es la mujer la paga por un acompañante sexual, es "porque es un bagre y no hay quien la mire".

El varón parece encontrar siempre una justificación y un motivo para denigrar a la mujer. Pero no está sólo en esa tarea, hay todo un entramado social que lo acompaña. Sonia insta a las mujeres y especialmente a las prostitutas a quitar el maquillaje del lenguaje que tapa y oculta realidades, y dice: "las putas no tenemos maridos, tenemos fiolos, las putas no tenemos clientes, tenemos protituyentes". Maffía, en relación a la invisibilización que opera sobre los consumidores, resalta que en Buenos Aires, desde que el jefe de gobierno Maurico Macri instaló como contravención la oferta y demanda de sexo en la calle, se multiplican las actas realizadas a las mujeres, pero son casi inexistentes las labradas a los hombres. "Es una paradoja", ironiza, y explica: "para que haya infracción tiene que haber dos, pero con los clientes arreglan informalmente para no delatarlos". En el mismo sentido, Volnovich señala que en las notas periodísticas que difunden los medios, se suelen ver a las prostitutas, a los lugares, pero no a los clientes ni a las chapas de los autos que salen. "A ellos se los oculta y disimula en una especie de complicidad de caballeros", concluye.

Pedro R., quien está convencido que nada tiene que ver con él la trata de personas con fines de explotación sexual ni la denigración de la mujer, cree que seguramente Julián, su hijo, en un futuro próximo, además de tener relaciones sexuales con compañeras y amigas de su edad, visitará también prostíbulos. Sin embargo, respecto a su hija mujer, Camila, espera que sepa "hacerse valer para no caer en las garras de cualquiera que le haga el verso".

El poder de los varones ocupa el centro de la escena y su papel es determinante en el mercado de la oferta y la demanda. A diferencia de otros casos, como puede ser el de la droga, donde el narcotraficante ofrece el producto que tiene, la demanda es la que define el mercado de la prostitución. "Los varones comienzan a pedir productos exóticos, travestis, asiáticas, niñas, y así van definiendo las redes de trata", asevera Volnovich, quien en cuanto a la prostitución se declara abolicionista, pero advierte: "En países como Suecia, donde se instaló la cultura abolicionista, esto es, penalizar al cliente [y despenalizar a la prostituta], bajó notablemente el consumo de la prostitución pero aumentó tanto más notablemente el turismo sexual de los suecos a los países periféricos. Esto significa que los países centrales podrían darse el lujo de abolir la prostitución porque los periféricos se convertirían en su burdel, como ya está pasando en países centroamericanos".

Fuente: Diario Corriente Noticias

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15/06/2009 GMT -6

Porqué tomé la decisión de convertirme en una prostituta

piezasdeaocho @ 21:52

"Si van a pensar en un modo de castigar a las mujeres por ser mujeres, la pobreza sería suficiente.
La pobreza es dura. Duele. Las putas se lamentarían ser mujeres. Es difícil tener hambre.
Es difícil no tener un lugar agradable donde vivir. Te sientes realmente desesperada. La pobreza es muy dura.
Sin embargo, la pobreza no es suficiente, porque la pobreza por sí sola no ofrece a un grupo
de mujeres para que los hombres tengan sexo a pedido. La pobreza es insuficiente para crear ese grupo de mujeres,
no importa qué tan hambrientas las mujeres estén. Así que, en diferentes culturas,
las sociedades se organizan diferente para obtener el mismo resultado: no sólo son mujeres pobres,
sino también la única cosa de valor que una mujer tiene, su supuesta sexualidad, la cual,
junto con su cuerpo, se ha convertido en una mercancía en venta. Su supuesta sexualidad se convierte
en lo único que importa; su cuerpo se convierte en lo único que cualquiera quiere comprar.
Por tanto una hipótesis que se puede hacer: 'si ella es pobre y necesita dinero, venderá sexo' puede ser errónea.
Esta hipótesis no crea el grupo de mujeres que son prostituídas. Se necesita más que eso"

--Andrea Dworkin, Prostitution and Male Supremacy, 1992

Porqué tomé la decisión de convertirme en una prostituta

Por Nikki Craft y Melissa Farley

Me hice prostituta porqué...

    1. Ví la película Pretty Baby y me recordó a mi padrasto y pensé que podría obtener dinero de la misma manera.
    2. Pretty Woman y me gustó la ropa.
    3. Ví una película de Demi Moore y pensé, Wow, que fácil y divertido modo de hacer millones de dólares.
    4. Me gustaría ser follada por el equipo de fútbol, los hermanos de la fraternidad, y los estudiantes de derecho en partidos de graduación. Me di cuenta de que esa violación en grupo podría ser una experiencia trascendental.
    5. Pensé que siendo follada de espaldas por cientos de hombres, y estar sobre mis rodillas chupando miles de pollas, era el más profundo empoderamiento que una mujer puede tener.
    6. Mi consejero profesional y yo discutimos un montón de posibilidades: doctora, abogada, profesora de estudios sobre las mujeres, secretaria jurídica. Me ofrecieron una beca de cuatro años en Stanford, pero francamente, la prostitución me pareció la opción laboral más remunerada disponible.
    7. Mi culto es a la diosa y ella me dijo, "Al diablo la humanidad" ["Fuck mankind"]. He malentendido su mensaje espiritual y en cambio me he encontrado a mí misma en la vida de la servidumbre sexual.
    8. Llegué a apreciar la profunda comprensión que Hugh Hefner, Larry Flynt, y Bob Guccione* tuvieron de mi sexualidad.
    9. Mi novio quiso que lo hiciera. Dijo que ser parte de un establo de putas que trabajaran para él podría ayudarme a aprendercómo llevarme bien con otras mujeres.
    10. Mi pader quiso que lo hiciera.
    11. Conocí a un buen hombre en alt.sex.prostitution.
    12. Camille Paglia me dijo que era una cosa feminista a realizar.
    13. Me sentí coaccionada por mi casero, el centro de guardería, las compañías de servicios públicos, la tienda de comestibles, mi distribuidor y mis cirujanos plásticos para pagar mis cuentas cada mes.
    14. No quería trabajar en Red Lobster.
    15. Quería ser tratada como una dama.
    16. Fuí al espectáculo de halloween de COYOTE, La Pelota de las Putas, y descubrí cómo la prostitución puede ser tan glamorosa.
    17. Es complicado, pero pensé que trabajando en la industria del sexo aumentaría mi autoestima. Es cómo decir al mundo, "Yo soy la mejor carne molida Grado A" y siendo la vaca.
    18. Y después, ustedes saben, a pesar de que todo sonaba realmente bueno, y vender folladas y mamadas sonaba realmente empoderador, me dí cuenta que hablar sobre ello y escribir libros defendiéndolo sería aún más empoderador.

Fuente: No Status Quo

* Hugh Hefner, Larry Flynt y Bob Guccione son los pornógrafos más famosos de Estados Unidos, dueños de las compañías pornográficas Playboy, Hustler y Penthouse respectivamente.

28/05/2009 GMT -6

Banco de Inglaterra ofrece cursos de vestimenta a sus empleadas. No quiere que parezcan prostitutas

piezasdeaocho @ 08:13

No tenían que mencionar que "los bolsos grandes eran propios de las prostitutas" para que entendiéramos el mensaje. Ya lo decía la feminista radical Catharine A. MacKinnon:

"La sexualidad no se limita a lo que se hace por placer en la cama
o como acto reproductivo ostensible, y no se refiere exclusivamente
al contacto genital, a la excitación ni a las sensaciones,
ni se termina en el sexo-deseo, en la libido ni en el eros.
La sexualidad se concibe como un fenómeno social mucho más amplio..."

(...)

"... el estigma de la prostitución es el estigma de la sexualidad,
que es el estigma del género femenino..."

02/02/2009

Ni maquillaje marcado, ni tacones, ni faldas cortas. No se trata de las normas para las monjas de algún convento, sino las reglas que impone el Banco de Inglaterra a sus funcionarias. Entre las reglas de la indumentaria, está la prohibición de usar los bolsos grandes, porque -aseguran- son propios de prostitutas.

Siempre maquillada, de forma discreta eso sí; el uso de un perfume suave, con falda y tacones del mismo color, aunque la falda debe llegar a las rodillas y los tacones no pueden superar los 5 centímetros.

Este es el aspecto que el Banco de Inglaterra quiere imprimir a todas sus empleadas con un fin claro: que tengan un aspecto profesional y que no parezcan prostitutas. Los directivos del banco aseguran que ofrecen estos cursos a sus empleadas, de los hombres no cuestionan ningún aspecto, como un elemento clave para el éxito.

De importancia vital es también la información que se ofrecen en estos cursos sobre el tamaño de los bolsos y su contenido. Las recomendaciones: Nunca deben ser grandes ni ir muy llenos. Por supuesto, que las medidas han dividido a la opinión pública internacional y a las propias trabajadoras.

Sobre la calidad del trabajo de las funcionarias el curso -que cuesta 12.000 euros la hora- no dice nada.

Fuente: Informativos Telecinco

08/08/2007 GMT -6

Cultura de la prostitución: Legalización de la prostitución de burdeles en Victoria, Australia

piezasdeaocho @ 01:16

UNA CULTURA DE PROSTITUCIÓN

Cuando la prostitución se legaliza o despenaliza, se crea la cultura de la prostitución la cual tiene unos efectos dañinos, no sólo sobre las mujeres prostituidas si no sobre todas las mujeres que viven en esa cultura. Esta dañina cultura de la prostitución existe en Victoria, Australia. Como la práctica de la prostitución ha sido regularizada se ve como algo ordinario. Hay burdeles en muchas calles. Los niños pasan por delante de burdeles en su camino al colegio y compran sus trajes de baño en la tienda opuesta a un burdel. Los dueños de los burdeles están en el Club Rotativo y son perfilados como modelos en periódicos respetables. Los burdeles cotizan en bolsa. 60.000 hombres compran mujeres prostitutas cada semana.

En muchos países la legalización o despenalización de la prostitución de burdeles se considera en el presente como una manera de tratar los problemas asociados con el abuso de hombres sobre mujeres prostituidas. En sus campañas sostenían que la legalización de burdeles en Victoria era un ejemplo positivo, la crême de la crême de la prostitución internacional. Por esa razón es importante examinar cuidadosamente lo que la legislación significa para las mujeres de Victoria. Ha creado la cultura de la prostitución.

LEGALIZACIÓN

La prostitución en burdeles fue legalizada en Victoria en 1984. Fue despenalizada en Nuevo Sur de Gales en 1995. También está ahora legalizada en el Territorio de la Capital Australiana en cuyo centro está situada su capital, Camberra y en Queensland. La propuesta de legalización en el Sur de Australia ha sido denegada por ahora pero está siendo promovida en el Oeste de Australia y en Tasmania. Actualmente está siendo debatida en Nueva Zelanda también.

Los argumentos que impulsaron la legalización en Victoria fueron:

  • Controlaría la industria de los salones ilegales de masajes.
  • Prevendría la expansión de la industria del sexo.
  • Acabaría con la prostitución de la calle, suponiendo que las mujeres que ejerecen la prostitución en las calles prefieran trabajar en burdeles legales.
  • Que sería más seguro para las mujeres prostituidas el estar en burdeles legales y disminuirían los asesinatos y violaciones. Parece ser que esta perspectiva fue aceptada por todas las organizaciones feministas de entonces.

Los que quisieron dirigir burdeles legales, anteriormente llamados chulos y ahora respetables hombre de negocios, sólo necesitaron solicitar una licencia. Se formó un Consejo de Control de la Prostitución para dar licencias y regular la industria. La regulación incluía inspecciones médicas mensuales a las mujeres prostituidas.

LA INDUSTRIA ILEGAL

Según fuentes policiales actualmente en Victoria se estima que hay 400 burdeles ilegales que van cambiando y son difíciles de detectar, suponiendo que exista la intención de detectarlos. No hay un trabajo especial para la policía de controlar los burdeles legales ni ilegales después de que la legalización o despenalización se hiciera. Están bajo el control del gobierno local. En NSW aparentemente la corrupción policial fue la que dictó la introducción de la despenalización de los burdeles allí para que de este modo la policía no tuviese ningún rol. Las Concejalías locales tienen que controlar los burdeles ellos mismos y no tienen ni el personal ni los recursos económicos. Lo mismo ocurre para detectar los burdeles ilegales en Victoria, las Concejalías locales tienen que financiar detectives privados para que vayan a los burdeles y pagar por sexo. Una investigación para detectar burdeles ilegales en Yarra, en la costa de Melbourne costó a los contribuyentes $42.000 en los últimos meses. Los investigadores que trabajan en burdeles sin licencia firman declaraciones juradas del perfil de los servicios sexuales que les han ofrecido. Entonces lo presentan al magistrado quien puede prohibir la entrada al local. Esto castiga a los propietarios del local pero no a los que operan el burdel que sencillamente cambian los lugares de negocios.

Hay poca duda de que la industria ilegal está fuera de control. La legalización o despenalización ni previene ni puede prevenir los burdeles ilegales. La policía de Melbourne sospecha de un hombre de Hong Kong que opera en 6 burdeles sin licencia en las afueras del Este de Melbourne, ganó más de $8 millones en los pasados 3 años.

Los efectos de la despenalización de la prostitución en Nuevo Sur de Gales en 1995 han sido similares. Los burdeles se han multiplicado por cuatrocientos y la gran mayoría no han acudido, como se supone debían hacer, al consejo local para conseguir las licencias. Los Consejos no pueden permitirse el pagar a personal especial para entrar en burdeles ilegales para dar prueba de que están infringiendo las regulaciones proyectadas.

PROSTITUCIÓN EN LA CALLE

En el momento de la legalización se pensó que las mujeres que ejercían la prostitución en la calle con gran riesgo de muerte y serias lesiones, podrían trasladarse a los burdeles legales y estar más seguras. Esto también aliviaría el incordio del comportamiento masculino en la prostitución. De hecho la prostitución en las calles es un enorme problema social en Melbourne. Se estableció una investigación gubernamental sobre los problemas que causaba el comportamiento masculino en St. Kilda en el 2001. El número de mujeres que ejercen la prostitución en la calle ha aumentado rápidamente en esta área a un número estimado de 350. Los abusadores varones usan sexualmente a las mujeres en jardines delanteros de las casas o sobre las escaleras de entrada de los vecinos. Hay problemas con los condones usados, excrementos y agujas. Lo que recomendaba el informe era el establecer zonas de tolerancia donde los hombres podrían solicitar mujeres y “casas seguras” donde ellos podrían usar a las mujeres. Las casas seguras serían burdeles del estado aunque el consejo esperaba que sociedades benéficas como el Salvation Army las administrara. La recomendación fue aplazada porque era muy impopular entre los vecinos y había elecciones pendientes.

En Sydney y en New South Wales han sido establecidas zonas de tolerancia donde se supone que las mujeres prostituidas se encuentran con sus abusadores en casas seguras donde pueden alquilar habitaciones. Esta política ha sido manifiestamente insatisfactoria. Las mujeres prostituidas no se quedan en las zonas y se van a áreas residenciales de los alrededores.

TRÁFICO

La legalización y despenalización llevan al aumento de la industria de la prostitución. El tráfico de mujeres para cubrir los burdeles legales e ilegales es un resultado inevitable. Empresarios del sexo tienen dificultades en suplir sus necesidades con mujeres locales y las mujeres traficadas son más vulnerables y rentables. Las mujeres traficadas son colocadas por igual en los burdeles de Victoria, en los legales e ilegales. Pueden trabajar legalmente en burdeles legales con permisos de trabajo si los traficantes aplican en nombre del estatus de refugiado. Los traficantes venden en Victoria las mujeres a burdeles legales e ilegales por un precio de $15.000 cada una. Las mujeres están endeudadas, así que las ganancias de su esclavitud no les llegan a ellas. Está habiendo investigaciones sobre varios burdeles suburbanos de los que hay sospechas de estar usando mujeres traficadas desde el Sudeste Asiático con visas turísticas. La policía sospecha que están obligadas a tener sexo con 800 hombres antes de recibir ningún dinero para pagar las deudas contraídas con sus traficantes. Parece ser, según dijo el portavoz de la policía, que vienen aquí por encargo. Se estima que ganan $1 millón por cada mujer traficada a la semana.

¿ ESTÁN LAS MUJERES MÁS SEGURAS EN BURDELES LEGALES?

La prostitución en la calle, se argumenta es extremadamente peligrosa. Las mujeres corren el riesgo de ser violadas y asesinadas, golpeadas, acuchilladas. Las mujeres prostituidas reciben el odio de los hombres hacia las mujeres y el de la sexualidad que ellas parecen representar. De aquí resulta la violencia que ellas sufren. Con la prostitución en los burdeles, estos problemas extraordinarios se supone que son reducidos. Vamos a considerar los burdeles legales de Melbourne, supuestamente la crême de la crême de la prostitución. Una de mis alumnas investigó en un burdel legal entrevistando a las mujeres antes y después de sus “citas” sobre los límites que intentan crear para controlar lo que los hombres eran capaces de hacerlas y hasta que punto estaban satisfechas.

El burdel que ella estudió tenía un salón en el cual tenían lugar las introducciones. Todas las mujeres esperaban en el salón. Los hombres entraban de uno en uno para hacer su selección y ellas tenían que competir para ser elegidas. Se levantan y tocan a los hombres sexualmente y compiten con las demás en ofrecer lo que van a darles. Algunas llegan a ofrecer sexo sin usar condones si necesitan particularmente el dinero. Después suben a la habitación. A menudo ellas se aplican lubricante en el baño porque los hombres serían infelices si tienen la impresión de que ellas no están excitadas sexualmente y algunos se negarían a pagar. Entonces la mujer tiene que intentar controlar el encuentro. Los hombres a veces quieren un “todo alrededor del mundo”, esto es, acceso a cualquier orificio de cualquier forma y el derecho a tocar cualquier parte del cuerpo de la mujer. Ella entonces debe luchar para restringirle sin perder al cliente.

Los hombres pueden retorcer pezones y penetrar los dedos dentro del ano de las mujeres.

Una mujer relato que cobraba $500 por una penetración anal pero que dependía de lo larga que fuese, un pene más largo significa más dolor.

Otra mujer dijo que un hombre empezó a ponerse lubricante en el puño y cuando ella le preguntó que para que lo hacía el contestó que para joderla con el puño.

La demanda de joder con el puño sugiere que el aumento de violencia y prácticas vejatorias llevadas a cabo sobre mujeres en pornografía están educando a los hombres en los que desean hacer a las mujeres, primero en la prostitución y después con sus compañeras. Esto también se refiere al sexo anal.

Una mujer cuando bajaba después de su “cita” se duchaba durante 10 minutos con agua muy caliente para quitarse la suciedad de su cuerpo. Antes de una cita una mujer tenía carne de gallina, su piel se estremecía al pensar en lo que tenía que pasar. Por un abuso sexual es para lo que paga el hombre. Las mujeres disocian la experiencia horrorosa para sobrevivir usando técnicas psicológicas o drogas y alcohol.

Las mujeres prostitutas no son otro tipo de mujeres que puedan soportar las manos y penes no queridos en o sobre sus cuerpos más fácilmente que otras. Es cierto que muchas han experimentado previas violencias sexuales en su infancia o vida adulta de manera que la violencia de la prostitución puede parecer menos severa que otras formas de violencia que ya han sufrido. Pero las mujeres prostituidas odian la violencia diaria de la prostitución como lo odia cualquier otra mujer. Aquellos que aceptan la prostitución como una ocupación legítima están aceptando que ciertas mujeres pueden ser puestas aparte como objetos de acoso de lo que exactamente las otras no prostituidas buscan el librarse de ello en sus trabajos y en sus vidas.

Esta es la historia de la forma más respetable de prostitución en el mundo. Aquí en Australia hay códigos para la implantación de Salud y Seguridad Ocupacional (OHS) en los burdeles redactados por las autoridades estatales, pero solamente para el pequeño número de burdeles que hay legales. Es duro llevar a cabo los códigos OHS para un trabajo en el cual las mujeres están regularmente con riesgo de violencia y enfermedades que amenazan su vida, donde se las puede exigir el aceptar heces y orina así como semen, donde tienen que sufrir el daño psicológico de disociación y/o acoso y abuso sexual. Los códigos de otros lugares de trabajo requieren aislamiento de las sustancias peligrosas, usando guantes, etc. mientras que en la prostitución una sustancia potencialmente letal, el semen, es inyectada directamente dentro del cuerpo de “el trabajador”. Las mujeres prostituidas no están en situación de usar guantes y aislar el semen en recipientes especialmente seguros. Ellas tienen probablemente que aceptarlo sobre sus caras y dentro de cualquier orificio.

BURDELES SADOMASOQUISTAS

Los burdeles sadomasoquistas (S.M.) son un área creciente de la industria de la prostitución actualmente por dos razones. Una de las razones del sadomasoquismo es que han llegado a ser un sector del mercado enormemente rentable con clubes, equipamiento, pornografía y burdeles todo en uno. Otra es que el S.M. ofrece en Australia una forma de asentar burdeles ilegales. Los burdeles S.M. generalmente no solicitan las licencias para burdeles argumentando que no se usa el sexo. Se presentan a ellos mismos como terapia y creadores de fantasías. De hecho mi junta de distrito está buscando las pruebas que demuestran que se hacen actos sexuales en los burdeles S.M., pero están teniendo grandes dificultades. Diferentes formas de fuerte violencia ocurren en estos burdeles. No sólo contienen domadoras y actúan con violencia hacia los hombres.

Las mujeres son proporcionadas como esclavas sexuales y pueden sufrir duros golpes según los abogados de los centros de crisis de violación en Australia a donde ellas buscan ayuda.

EDUCANDO A LOS HOMBRES EN VIOLENCIA SEXUAL

Prostitución y violación van de la mano.

Bastante razonablemente muchas supervivientes de la prostitución lo llaman violencia sexual de la prostitución comercial o violación comprada. En la prostitución los hombres pagan por mirar (como en la pornografía) o el llevar a cabo sobre cuerpos de mujeres una serie de prácticas que, en su forma no comercial, son precisamente las prácticas de violencia sexual masculina que las mujeres se preocupan de que no ocurra en sus dormitorios, calles, a niños, en sus trabajos. No sugiero que la prostitución sea la única razón de la existente violencia sexual porque ocurre en muchas culturas en las que no hay prostitución y necesita ser entendido en términos de dominación machista. Sin embargo la industria del sexo educa a los hombres en estas prácticas. La práctica más usada es la relación sexual no deseada en la cual las mujeres prostituidas disocian para sobrevivir mientras el hombre la penetra sin importarle la persona. Él entonces esperará que su compañera acepte las mismas prácticas. En las líneas de teléfono sexuales las mujeres tienen que disociarse para superar el abuso de los hombres que han pagado para hablar. En las llamadas telefónicas obscenas realizadas por los hombres, a veces los mismos, se entrometen y amenazan a mujeres en sus casas. En la prostitución los hombres hablan usando vocabulario obsceno y degradante hacia las mujeres y las acosan sexualmente, tocando partes de sus cuerpos que ellas quieren proteger y demandan prácticas que las mujeres no quieren permitir. En las calles y lugares de trabajo hacen exactamente lo mismo excepto que no pagan. El placer puede ser más intenso cuando no hay consentimiento de las mujeres. En prostitución las mujeres son azotadas, o se tienen que vestir como bebés o jovencitas. Todo esto forma y anima a los hombres a usar la brutalidad y el abuso sexual a niños.

NORMALIZACIÓN DE LA PROSTITUCIÓN

La política de legalización de burdeles en Victoria ha fallado dramáticamente en todas sus metas. Cuando fue tomada esta decisión no se consideró de qué forma podría afectar al estatus, las vidas y las relaciones a todas las mujeres del estado. De hecho la cultura de la prostitución se ha desbordado en la comunidad empresarial, en las carteleras de las calles, en los medios de comunicación locales, y afecta a las relaciones que las mujeres tienen con sus compañeros y con los hombres de su trabajo. La legalización ha normalizado el comportamiento de los hombres en la prostitución. Como resultado de haber sido aceptados, los clubes de desnudos se trasladaron a Victoria en 1993 y ahora prosperan bajo en eufemismo de “Club de Caballeros”. Se abrió una investigación estatal como resultado de los rumores de que en estos clubes se ejercía la prostitución. Pero es difícil de probar.

En otros contextos donde no hay esa aceptación de la prostitución ha habido resistencia comunitaria en encubrirlos y los clubes han sido rechazados, como en Glasgow, por ejemplo. Hay ahora una campaña contra ellos en Dublín. En Australia la idea de esta campaña no es realmente pensable porque la explotación sexual de los hombres hacia las mujeres está normalizada, como resultado de estos años de legalización de los burdeles de prostitución.

Con el crecimiento de la industria nuevos votantes jóvenes son introducidos en el comportamiento de la prostitución. En 1998 se estimaba que 60.000 hombres en Victoria abusaban de mujeres en la prostitución cada semana y la cifra parece ser superior en la actualidad. Generaciones de hombres y chicos están formados en una conducta de prostitución. Estos hombres serán los turistas sexuales y viajeros de negocios que abusarán de las mujeres que ejercen la prostitución en otros países, muchas de las cuales serán traficadas a esos destinos.

EL PAISAJE DE LA CULTURA DE LA PROSTITUCIÓN

Hay ciertas restricciones para la ubicación de los burdeles. No pueden estar cerca de iglesias o escuelas. Los burdeles ilegales no sufren estas restricciones. Los burdeles legales, sin embargo, están en las principales calles comerciales y en calles residenciales. Son simplemente parte de la vida ordinaria en la ciudad. Los hombres salen de los burdeles sonriendo con satisfacción cuando los viandantes arrastran sus compras o niños. Anuncios de burdeles y clubes “tabletop” aparecen en enormes carteleras a lo largo de las mayores arterias de la ciudad, ofreciendo las mujeres como objetos para el uso de los hombres. En el Centro de Exhibición Estatal tiene lugar cada año la exhibición de la industria sexual, SEXPO, los burdeles y clubes de desnudo exponen a las mujeres que tienen para ofrecer, pornografía, desnudos, y “lapdances” (las mujeres se sientas sobre las piernas de los hombres y se mueven) son expuestas frente a miles de ciudadanos con el patrocinio del Estado. Periódicos locales contienen anuncios de burdeles locales llamados Ciruelas Orientales o Románticos.

SECTOR DE MERCADO RENTABLE

Las páginas financieras como las páginas de noticias de los periódicos encuentran la industria de la explotación sexual excitante consiguiendo los beneficios necesarios invirtiendo en prostitución. El periódico Age dedicó la página frontal de la sección de negocios a SEXPO en 1998 al lado de una descripción de la industria sexual de Australia y dice tener un ingreso estimado al año de $1,2 billones. El burdel The Daily Planet va a cotizar en bolsa en el 2003.

NORMALIZACIÓN DEL PROXENETISMO COMO NEGOCIO RESPETABLE

Un ejemplo de lo respetable que ha llegado a ser el proxenetismo es la presentación de la dueña de un burdel en la sección Mi Diario del periódico Sunday Age el 13 de Octubre de este año. Esta presentación cubre la vida laboral de prominentes ciudadanos de Melbourne, generalmente mujeres. En una ocasión fue la directora de un famoso colegio privado e niñas y la pasada semana fue a un sombrerero que hace sombreros para las mujeres cuando van a las carreras de caballos. La dueña del burdel es una tailandesa llamada Chailaí Ricardson, descrita como propietaria y directora del burdel Top of the Town, en la calle XXX. El periódico hace una introducción con el perfil de la mujer y después detalla lo que hace cada día de la semana.

Richardson, nos han dicho, conoció a su marido cuando él estaba construyendo el burdel hace 11 años. Ella es vicepresidenta de la Asociación Tailandesa. La gran mayoría de las mujeres traficadas que son vendidas en condiciones de esclavitud por su deuda en ambos burdeles, legales e ilegales de Melbourne son tailandesas. En su burdel trabajan 100 mujeres. Ella dice: “hay mucha presión sobre las señoras. A veces les cuesta hacer frente a su trabajo... El sábado fue suave. Muchos chicos vienen viernes y sábados”. Promociona sus negocios cuando va a haber alguna convención en la ciudad como el reciente Centro de Comercio Mundial con 3.000 hombres tailandeses. Revisa a las mujeres para asegurarse de que llevan puestos los tirantes, a las mujeres no les gustan porque pican pero “les quedan muy bien” cuando se quitan la ropa. Tiene un show de desnudos los jueves, “algunos de esos hombres pueden quedarse y tener una de las señoras después”. Y finaliza, “creo que estamos aquí para probarnos a nosotras mismas y hacerlo lo mejor posible y alcanzar el máximo que podamos”.

En Melbourne un artículo como este sobre proxenetismo en el periódico dominical más importante no saca comentarios adversos o cartas de lectores enfurecidos. Atender un burdel es una ocupación corriente como ser jefa. La mayoría de las mujeres que poseen o dirigen burdeles han sido ellas mismas prostitutas. No has ascensos en esta industria ni posibilidades de salir de ello si no es haciendo esto.

RELACIONES ENTRE HOMBRES Y MUJERES

La cultura de la prostitución daña la posibilidad de crear una relación igualitaria, respetuosa y honesta entre hombres y mujeres, en el trabajo y en todas las tareas de la vida. Como las nuevas generaciones masculinas se forman en una conducta de prostitución esto afectará inevitablemente la forma de relacionarse con las mujeres en sus vidas, familia, pareja, compañeras, amigas. Una relación igualitaria entre hombres y mujeres es todavía muy difícil de conseguir para muchas mujeres. La existencia de clubes de desnudo, burdeles, pornografía y la publicidad de estas formas de explotación sexual lo hacen mucho más difícil. La industria de la prostitución crea las ideas que los chicos y hombres tienen sobre las mujeres como que son objetos de uso sexual en vez de seres humanos iguales.

La industria del sexo crea la cultura de los hombres y excluye a las mujeres. En lo que son llamados “Clubes de Señores” las mujeres son pagadas para posar su vagina desnuda y afeitada frente a los hombres para que puedan mirar fijo dentro de ellas. Hace tiempo los “clubes de señores” eran para ricos de clase alta que los usaban para tratar y realizar negociaciones políticas y de negocios. Los nuevos clubes de señores son una forma de burdel en la que las mujeres son ofrecidas a los hombres desnudas para bañarse con ellos, bailar sobre sus rodillas y por supuesto, ofrecer sus “servicios sexuales”, son mucho más democráticos. Cualquier hombre con entrada puede pasar. Pero los negocios se siguen haciendo allí. Los hombres hacen tratos y negociaciones, tienen reuniones, firman tratados. Grandes empresas alquilan salas de reunión para sus reuniones y les colocan mujeres desnudas sobre las mesas durante el té y la comida. ¿Qué hace esto a favor de las oportunidades de igualdad para las mujeres en estas empresas?. Las mujeres ejecutivas pueden asistir a estas reuniones y sufrir el dolor y el apuro de ver a otras mujeres ser tratadas de esta manera o pueden negarse a ir y perder la oportunidad de ascenso. Las mujeres ejecutivas no pueden ser iguales en una cultura de prostitución donde sus colegas varones pueden sellar tratados ofreciendo prostitutas a sus clientes o acompañar a sus clientes a los burdeles.

Las mujeres del mundo jurídico están particularmente afectadas. En Melbourne los clubes “tabletop” están en el distrito jurídico. Las abogadas ven a sus compañeros abogados ir a la hora de la comida a estos clubes. Las secretarias tienen que mentir a sus mujeres cuando llaman preguntando por sus maridos. Muchos grupos de mujeres están afectadas por este comportamiento de los hombres respecto a la prostitución. La existencia de la industria del sexo y la forma en que se entrelaza dentro de los negocios que hacen los hombres, la idea de la igualdad de las mujeres en el mundo de los negocios es una burla.

<>En una cultura de prostitución los chicos y chicas crecen en un mundo en el que las mujeres son vendidas a los hombres desnudas o medio desnudas, haciendo pucheros abriendo sus piernas sobre tableros, en los estantes pornográficos de la tienda de la esquina, en la tienda de vídeos, en los vídeos musicales. Las chicas aprenden que ellas son carne para que los hombres compren, intercambien y consuman. Los chicos aprenden que es razonable hacer esto a las chicas porque a ellas les gusta y están para eso. Chicos y chicas crecen en un entorno en el que la mitad de la raza humana es delegada al servicio sexual de la otra mitad.

La industria sexual es un secreto de los hombres de negocios en el que los hombres disfrutan de la explotación sexual de algunas mujeres mientas sus madres, esposas, novias e hijas no se enteran. Visitas en grupo a lugares de explotación sexual está empezando a ser una forma común entre los hombres de socializar. En “noches de machos” (antes de las bodas) explotarán sexualmente a mujeres. En fiestas verán juntos pornografía y gozarán a través de ver como abusan de mujeres.

DESTRUCCIÓN DE LA RELACIÓN HETEROSEXUAL

Los hombres no pueden ser iguales a las mujeres en la relación sexual si ellos están involucrados en la explotación sexual de otras mujeres. Los 60.000 hombres que usan mujeres prostitutas en Victoria cada semana es difícil que tengan colegas del sexo femenino. Según crece la industria más y más hombres están implicados y más y más mujeres están directamente afectadas. Cuando compañeros varones abusan de mujeres prostitutas ¿qué hacen las mujeres? O se mantiene en secreto y la esposa no se entera de lo que su marido está haciendo, lo que significa que las bases de confianza y honestidad que deberían ser la razón fundamental de una relación igualitaria están destruidas. O si la esposa se entera y tienen que tomar una decisión sobre su relación con este hombre es muy probable que le abandone. Sus hijas tendrán que pensar sobre lo que significa el que él mire los genitales afeitados de mujeres de su edad en los clubes de desnudo, que a su vez son hijas de otros hombres, o las penetran mientras ellas se disocian para sobrevivir.

Cuantos más hombres se involucren en el consumo de la prostitución más imposible llegará a ser el ideal de igualdad en la relación entre hombres y mujeres. La expansión de la industria del sexo y la creación de más consumidores varones está en dirección de choque directo con la posibilidad de una relación igualitaria entre hombres y mujeres.

EL SEXO EN LA CULTURA DE LA PROSTITUCIÓN

En una cultura de prostitución chicos y hombres son enseñados que penetrar a una mujer que se disocia para sobrevivir es “sexo”. Esto tiene un gran impacto, no sólo sobre las mujeres prostituidas en pornografía y prostitución sino sobre todas las mujeres que tienen relación sexual con hombres. El objetivo del feminismo ha sido una “autodefinida” sexualidad para mujeres, que quiere decir placentera y respetuosa. Las ideas de placer para las mujeres pueden incluir sensualidad en todo el cuerpo, puede incluir afecto, incluso amor, como bases para una relación sexual, puede que no incluyan relación sexual, o cualquier otra forma de servicio directo a los hombres que las mujeres no se sienten inclinadas a realizar. Quién sabe, pero el sexo anal puede no estar incluido en la lista creada por la imaginación de las mujeres. Ciertamente una autodefinición de sexualidad para mujeres estaría probablemente basada solamente en lo que a una mujer le da placer y no tener que actuar para los hombres. Probablemente sería una relación igualitaria basada en el respeto y no igualitaria justamente en degradación o violencia sino una sexualidad en la que la igualdad y el compartir les lleven a ambos a la excitación. Una autodefinición de la sexualidad para mujeres sería poco probable que incluyera en los sentimientos de las mujeres el que ellas aceptaran el ser penetradas porque sino no las dejan dormir, o él estaría de mal humor, o porque sino no recibirían el dinero para los gastos de la casa, o no recibirían dinero para alimentar a sus hijos. Una mujer puede ser sexual cuando le viene el deseo o cuando no, aunque puede querer siempre mucho amor cálido que no es condicional de sexo.

Esto puede sonar un poco extraño. Y es en gran parte debido a que en los últimos 20 años la industria del sexo ha construido una imagen de que el sexo es eso en completa oposición a lo que muchas mujeres han dicho que querían. A través de la pornografía y otras formas de prostitución las industrias del sexo han creado una forma de sexualidad en la cual los hombres pagan para tener acceso a una mujer que desesperadamente quiere estar en cualquier sitio que no sea ese, y que se disocia para sobrevivir. El hombre puede penetrar su boca, ano o vagina con su pene, dedos o lengua y agarrar otras partes de su cuerpo que no están en el menú. No tiene que preocuparse por su personalidad o placer. Este es el sexo de la pornografía y otras formas de prostitución.

Este es también el “sexo” que las mujeres encuentran más difícil en su relación con los hombres. Todavía la industria del sexo con su influencia sobre políticos y medios de comunicación es capaz de vender este comercio de explotación sexual como sexo real y verdadero. La industria del sexo es el mayor educador sexual en las sociedades occidentales. Ningún otro tipo de información sexual puede competir con el alcance y poder de los proxenetas como educadores de sexo. Generaciones de hombres y chicos están siendo formados bajo este punto de vista de lo que es el sexo con el poderoso incentivo del orgasmo. Esto es contrario a los grandes esfuerzos de las mujeres para ser valoradas por los hombres en más cosas que el sexo, valorar el afecto que no está relacionado con el sexo, valuar el sexo de forma que no sean sólo un agujero que los hombres penetran mientras las mujeres piensan en los problemas del trabajo de mañana. La industria del sexo llama a los hombres a usar a las mujeres como objetos con agujeros donde clavar penes y dedos mientras ellas se disocian para sobrevivir emocionalmente. ¿Qué podría ser más confuso que eso? ¿Para quién es ese sexo? ¿Y cuáles son sus implicaciones?.

Una de las implicaciones es que los chicos y hombres requieren a chicas y mujeres para reproducir los escenarios que les produjeron excitación en sitios de prostitución. Las mujeres tienen que hacer posturas, ponerse determinados fetiches y realizar prácticas que puede que odien para conseguir la aprobación del macho. Como resultado de esto, informes en periódicos dicen que en fiestas chicas adolescentes tienen que chupárselas a grupos de chicos adolescentes como algo rutinario. Más y más, mis jóvenes alumnas me cuentan que el sexo anal está siendo una parte esperada en la relación sexual. Las prácticas de pornografía y prostitución educan a los hombres y muy rápidamente está empezando a ser dado por supuesto el hacer lo mismo con chicas y mujeres.

Las mujeres no tienen recursos o una industria para expresar lo que ellas pueden querer del sexo fuera de la barahúnda creada por la industria del sexo. Nosotras no tenemos voz, a no ser que nos unamos a hablar con la voz de la industria y digamos cuanto amamos precisamente el sexo que ellos venden. Una sexualidad más allá de la prostitución sería algo muy diferente, algo que cada vez es más difícil de imaginar mientras la industria del sexo tomo todos los espacios libres para “sexo” y se muestra él mismo como educador “sexual”. Una sexualidad más allá de la prostitución sería una sexualidad de igualdad en la que mujeres y hombres, mujeres y mujeres, hombres y hombres, encuentren placer con la/el otra/o compañera/o en igualdad.

CREANDO UNA CULTURA FUERA DE LA PROSTITUCIÓN

Mientras la industria de la prostitución legalizada se extiende e influencia más y más áreas de la vida, se hace más difícil imaginarse como sería una cultura de amistad con las mujeres en igualdad. En esa cultura las mujeres intimidarían sexualmente con los hombres por placer, no por el precio de una cama o por drogas. En esa cultura hombres y chicos aprenderían que son iguales a las mujeres y a tener una relación de trabajo, familiar y de amistad con ellas basada en la dignidad y el respeto. En aquellas sociedades donde la cultura de la prostitución todavía no ha sido creada con la legalización o despenalización de los burdeles es importante rechazar los valores que la prostitución da a las mujeres. En dichas sociedades es más posible soñar e imaginar el mundo de la libertad de las mujeres y trabajar para crearlo.


Charla dada en el Seminario sobre los Efectos de la Legalización de las actividades de la Prostitución -análisis crítico- Estocolmo, 6 de Noviembre 2002.

Fuente: Plataforma por la abolición de la prostitución

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04/05/2007 GMT -6

NUESTRA LIBERTAD SEXUAL

piezasdeaocho @ 08:06

"Las feministas luchan contra las leyes prohibicionistas y reglamentaristas,
las dos caras de la misma moneda, que criminalizan y responsabilizan
a las mujeres de la existencia de la prostitución"



Nuestra libertad sexual

Por Nonita Fdez. Estrada
09-10-2005

Siempre hay que pensar que el tiempo puede hacer su trabajo y dar posibilidad a, por ejemplo, desempolvar los libros de los que tanto se presume, y tal vez nunca se han leído, a militar en donde uno dice que hace la batalla y resulta que jamás piso la trinchera, a escuchar las partes interesadas y no lanzar el monopolio, a enterrar el olvido estructural que tanto nos esclaviza y por fin recordar, recordar y recordar... en el estricto sentido platónico.

El patriarcado es un sistema de producción muy anterior al capitalismo, por eso la resistencia política a dicha estructura de dominación es la primera en el tiempo de los movimientos sociales de la Edad Moderna. El feminismo es la teoría crítica por excelencia, es la teoría política que ilustra la Ilustración, es el movimiento social con más de tres siglos de historia.

El patriarcado se constituye en un orden de dominación a partir del momento en que se apropia de nuestro cuerpo, imponiéndole una moral reproductiva y sexual. El feminismo es el único movimiento que ha combatido esta estructura, siendo una teoría radical que aborda la raíz del problema y facilita a las mujeres de las generaciones sucesivas la progresiva consecución de sus derechos. Así, la liberación sexual de la mujer se debe a una larga historia: desde las sufragistas –con la consecución del derecho de las mujeres a la participación política– a las marxistas –con el acceso real de las mujeres a la participación política, pues el movimiento sufragista se permitió sólo desde la burguesía– pasando por las anarquistas con sus programas libertarios de sexualidad y amor libre, las teóricas feministas y sus distintas corrientes políticas en la segunda ola del siglo XX, las feministas radicales norteamericanas o las feministas de la diferencia europeas. Todas ellas han contribuido a la apropiación del cuerpo femenino por parte de la mujer. El feminismo ha descolonizado nuestro cuerpo, permitiéndonos así decidir sobre él, respecto a la usurpación patriarcal que se atribuía su reproducción y sexualidad.

Todas estas corrientes tejen a lo largo de más de tres siglos lo que hoy somos, permitiéndonos disfrutar de nuestro cuerpo, explorarlo, reventarlo de gusto solas, con quien queramos, con cuantos queramos..... como queramos, el derecho a entregarnos, a subir y bajar en todos los sentidos con un desconocido o desconocida, con un conocidísimo o conocidísima, con medio o cuarenta, ensayando todo tipo de posturas que ni toda la industria pornográfica junta podría jamás imaginar, haciéndonos vivir una y mil veces el paraíso en esta tierra. Es algo que decidimos nosotras, desde nuestra revolución sexual. Revolución ganada por el feminismo para cada mujer que nace.

Así el feminismo, sobre todo el feminismo marxista, con una clara pretensión política, luchó por la emancipación sexual de la mujer. Luchó contra las leyes matrimoniales que nos incluían en el patrimonio del marido, luchó contra la legislación reproductiva que impedía que decidiésemos sobre nuestra capacidad reproductiva, y luchó contra la legislación que reglamentaba la prostitución, que sometiendo a las mujeres a controles sanitarios, al confinamiento en espacios determinados, y a su estigmatización, multiplicaba a un ritmo vertiginoso la cada vez más pujante trata de blancas. En el siglo XIX se crea el movimiento por la abolición de la reglamentación de la prostitución. Qué vueltas da el mundo, señores, las feministas se unieron para luchar contra la reglamentación de la prostitución, ley que impuso la Iglesia junto con la burguesía progresista en distintos periodos de la Edad Media y la Edad Moderna: los católicos la consideraban un mal menor1 histórico –es el oficio más antiguo del mundo– y la burguesía comenzaba a idear esa fantástica ideología chorreante de dinero, que todavía organiza hoy nuestros días, en donde se acepta que exista la libertad sexual sólo en tanto que libertad de compra y venta2. La libertad sexual, si no se subsume al orden aparente de las leyes del comercio, y al orden de la doble moral que predica la Iglesia, resulta tan subversiva que hace que a lo largo de los siglos se hermanen todas las corrientes religiosas –cristianos3, musulmanes, hebreos ...– y las corrientes laicas convertidas en ideología –desde la aristocracia, la burguesía, desde la dictadura de Primo Rivera, desde la dictadura de Francisco Franco, hasta los progres del siglo XXI– para justificar cada uno desde su palco la necesidad de reglamentar la sexualidad de las mujeres.

El parangón de esta doble moral es la sustentada hoy en día por la pseudointelectualidad. A saber, las propias condiciones de la estructura patriarcado, como sistema de producción socioeconómico, consisten en que las reivindicaciones feministas tan sólo floten como islas en un inmenso océano, imposibilitando de raíz su organización política y su trascendencia. Silenciando su militancia, ¡claro que el feminismo tiene que resultar desorganizado políticamente! ¡claro que tiene que presentarse como reformista, puritano...! El sistema patriarcal imposibilita una y otra vez su organización, no con golpes de estado financiados por la CIA, si no manteniendo a sus guerrilleras aisladas en los hogares, esparcidas por todo el mundo; la diferencia estructural entre el espacio privado y el espacio público es todavía tan radical, tan imperante que no hace falta ni gastarse un duro en paramilitares. Y la pretensión de que la disolución de esta diferencia corre a cargo de la prostitución es tan reaccionaria como sus argumentos reposmodernos, los cuales ficcionan el acceso de la mujer al espacio público a través de un asunto tan, tan privado que curiosamente la consumación de su transacción no suele ser pública. Y por tanto –aquí viene el salto mortal– el cuestionamiento del fenómeno de la prostitución es atentar contra las libertades en general. Recuerdo la de veces que hemos tenido que oír, de liberales y neoconservadores, el hecho de que cuestionar las condiciones estructurales de un fenómeno hace sentirse a uno muy incómodo, muy incómodo..... Una incomodidad como la que genera el abolir los privilegios que uno identificaba con su libertad.

Junto a los argumentos ultraliberales afloran los argumentos específicamente misóginos embistiendo el abolicionismo desde un frente todavía más moralista, retrógrado y castrante. Esto suele suceder cuando el discurso reglamentarista se olvida de aferrarse a lo que en principio, supuestamente, era el motivo de su lucha, el tan bien intencionado demagógico discurso de los derechos laborales de las mujeres prostituidas. Es entonces cuando aparece en el horizonte de las analogías la impertérrita misoginia, que –maldito patriarcado– nos persigue a las mujeres desde tiempos ancestrales. Del lado de la problemática de la prostitución, se presenta la eterna cola de los males del mundo, siempre recurrente cada vez que una mujer reivindica sus derechos: véase, los pintorescos ejemplos del alcoholismo y el tabaquismo. Y en este punto la rueda retórica se lanza como una noria saltándose en cada vuelta los pasos lógicos de lo que pretendía ser una exposición racional convertida en peligrosos atentados contra los derechos humanos. Comparar la abolición de la prostitución con la abolición del tabaquismo y el alcoholismo pone en circulación el contenido misógino del discurso antiabolicionista:

- En primer lugar la relación entre el fumador y el tabaco, como la relación entre el bebedor y el alcohol, es hasta la fecha –pese a la animación a la que vivimos sometidos–, una relación entre un sujeto y un objeto, y a saber –pese a todos los esfuerzos de los reglamentaristas– la relación entre el prostituidor y la mujer prostituida es una relación entre un sujeto y un sujeto. Esta aclaración hace, para empezar, totalmente imposible, en todos los casos, la analogía entre la abolición del tabaquismo, del alcoholismo, y de la prostitución, y la hace imposible en unos cuantos sentidos, pero sobre todo en un sentido pragmático –por la naturaleza de los elementos que componen la relación–, en un sentido ético –flaco favor haríamos a las posibles distinciones entre el bien y el mal, lo justo y lo injusto, si ni siquiera sabemos diferenciar un sujeto de un objeto– y en un sentido inmoral, porque efectivamente no es lo mismo, en cuanto a deberes y derechos, la suerte que corre, o debería correr, un sujeto respecto a un objeto.

- Y en segundo lugar el desarrollo de esta analogía pervierte el orden de las secuencias: se erige en defensa de los derechos de los consumidores de alcohol, y de los consumidores de tabaco, cuya decisión a abandonar sus consumos dependerá de ellos, en tanto que en esa relación participa un sujeto, adulto, con capacidad de decisión, y un objeto inanimado, a saber una o cuarenta botellas de whisky, o, uno o doscientos cigarrillos. Y ese consumo en el momento en que se convierte en una patología, y además daña a terceros[i], deberá ser regulado, por ejemplo con la normativa cívica, me imagino que para todos adecuada, si bebes no conduzcas. Ahora bien en el momento en que intentemos establecer un hilo de continuidad con los bebedores, fumadores y la prostitución, no podemos ampliar el campo de referencia de una manera tan vertiginosa, pues entonces los consumidores de alcohol y de tabaco a quienes no se les debe perseguir por ello, ¿están en el lugar del hombre que compra cuerpos femeninos para su uso sexual o en el lugar de la mujer prostituida? Entendemos que el orden argumentativo nos obliga a colocar a los consumidores de alcohol y de tabaco al lado de los hombres que compran cuerpos de mujeres para su uso sexual. Y nosotras... en fin... nosotras, colocadas en el lado oscurísimo del tabaco y el alcohol, resistiremos.... nos fumaremos un buen puro habano con todos estos argumentos, a ser posible cada vez que hagamos el amor –por lo que necesitaremos un infinito abastecimiento cubano–, nos beberemos de un trago un buen vaso de vodka y seguiremos luchando por la abolición de las condiciones que nos prostituyen, condiciones estructurales sostenidas por proxenetas y prostituidores, lucharemos por las desestigmatización y descriminalización de las mujeres prostituidas, por nuestros derechos sexuales como mujeres ciudadanas, por nuestros derechos laborales como mujeres ciudadanas. Por el derecho a no estar en la lista de la compra junto al alcohol y el tabaco.

A finales del siglo XIX comienza la superproducción industrializada del sexo, fruto del reformismo burgués. Es entonces cuando se desarrollan los primeros movimientos de mujeres para abolir las leyes reglamentaristas. Como las acciones políticas protagonizadas por Josephine Butler, quien consiguió en 1880 la adhesión de protestantes y sindicatos, propiciando la abolición de las leyes reglamentaristas en 1886. Pionera en la lucha por los derechos humanos organizó un movimiento internacional contra la esclavitud sexual en el siglo XIX. A lo largo de la primera mitad del siglo XX se sucedieron distintos convenios internacionales, hasta el Convenio de Naciones Unidas del año 49 – hoy papel mojado para la globalización ultraliberal. Las feministas luchan contra las leyes prohibicionistas y reglamentaristas, las dos caras de la misma moneda, que criminalizan y responsabilizan a las mujeres de la existencia de la prostitución4.

Las feministas siempre se resistieron a que se legislase sobre su libertad sexual, ¿cómo se podía considerar que había que legalizar la libertad sexual de las mujeres a través de la prostitución?, ¿acaso es que la libertad sexual de las mujeres era ilegal? ¿Es que para existir, la libertad sexual de las mujeres, necesita de la existencia de la prostitución? Bendita retórica.

Pero no importa, las feministas que llevan siglos haciendo de este mundo un lugar más libre, no cesaron su lucha ante las siempre nuevas –siempre las mismas– reacciones patriarcales, a lo largo de la historia la lucha ha sido condenada desde todos los frentes. Desde la Iglesia inquisitora se las consideró brujas, perversas, poseídas, y se las quemó en la hoguera, desde la Revolución Francesa se las guillotinó por revolucionarias5, desde los incipientes Estados Nación democráticos –desde los primeros sufragios– se las encarceló por sufragistas, y así podría continuar un largo etcétera hasta finales del siglo pasado y principios del que nos ocupa en donde por defender nuestra libertad sexual se nos llama puritanas.

No importa, seguiremos siendo libres, aunque no quieran. Y de verdad, dejad de batir vuestras armas de redención, no tenéis que pagarnos por ello, nuestra libertad nos pertenece precisamente porque no está en venta. E invitaría a los iluminados a que aúnen sus fuerzas para desalentar a todos aquellos reprimidos sexuales que siguen empeñándose en convertir nuestra festiva, erótica y revolucionaria sexualidad en un supermercado6.


NOTAS

1En España, al igual que en otros países de Europa, en los períodos en los que se reglamentó la prostitución las casas de lenocinio pertenecían a Obispos. Al respecto consultar material de documentación de Rossiaud,J., o Molina Molina, Ángel Luis.Mujeres públicas, mujeressecretas, (“el cardenal Guillermo de Testa, compró un burdel, a modo de inversión, llamándolo Aulus Comitatis,Eduardo II en 1324 se compró un lugar de retiro en la margen sus del Támesis, al que bautizó con el nombre de la Roserie, en donde organizaba elegantes juergas, que no interesaba fueran observadas por la Corte. En 1337, las monjas de Straford poseían un burdel llamadoThe Bargue....; Vidal Gavidia, Mª Amparo La casa de arrepentidas de Valencia. Sèrie Minor.Generalitat Valenciana.2001. Y para periodos contemporáneos, como es el caso del franquismo en España, consultar obras como Mujeres en el franquismo.

2La trampa retórica recurrente en los argumentos críticos con la abolición es la siguiente, como recoge la cita señalada, por un buen amigo, para esta ocasión El concepto del “libre comercio” surgió como un principio moral aún antes de convertirse en un pilar de la ciencia económica. Si uno puede hacer algo que otros valoran, uno debe poder vendérselo a ellos. Si otros hacen algo que otros valoran, uno debe poder comprarlo. Esta es la verdadera libertad, la libertad de una persona – o una nación – de ganarse la vida.Así comienza el Documento de Estrategia para la Seguridad Nacional del Pentágono, redactado por Pearl y Kagan en el 2001.

3No hay que confundir las apropiaciones circunstanciales de un discurso con la historia de ese discurso. Las apropiaciones circunstanciales del discurso abolicionista por parte del Vaticano no nos va a confundir ni un poquito. Nadie dejó de manifestarse en la calle contra la guerra de Irak porque Wojtyla poco antes de morir se proclamase pacifista. La posibilidad de desproveer esta lucha del significado político que tiene desde los orígenes del feminismo es la estrategia clara de las posturas moralistas que siguen insistiendo en corregir las conductas sexuales de las mujeres.

[i]En este punto no cabría un ensayo de justificar dichas analogías a través de la inclusión de la violencia de género en el caso de los hombres bebedores. Aludir al posible alcoholismo de los hombres maltratadores es una de las máximas denunciables por parte de los profesionales que trabajan con mujeres maltratadas. La violencia de género no es un fenómeno que se deba a una patología psíquica, o a unos hábitos masculinos como el alcohol, si bien hay casos de maltratadores alcohólicos, no son la mayoría, y el establecer esta relación contribuye a disolver las verdaderas causas de la violencia de género y por tanto a dificultar su análisis y resolución. El presentar a la mayoría de los hombres maltratadores como alcohólicos se les desresponsabiliza, además de contribuir al mito de que la violencia doméstica se ejerce mayoritariamente en las clases bajas o marginales de la sociedad. Cuando la realidad es bien distinta, solo que las clases más pudientes, siempre tardan más en establecer denuncias o en hacer pública su situación por el desprestigio social que estigmatiza estas situaciones. A el hombre que maltrata a una mujer se le juzga por esto, no por que sea alcohólico.

4Los argumentos reglamentaristas que apelan a la voluntad de las mujeres prostituidas sobre el tipo de redención al que quieren someterse, vuelan en el aire de las paradojas como esa burbuja que está a punto de estallar en cuanto uno se sienta a reflexionar sobres las condiciones de clandestinidad, y esclavitud a la que están sometida la mayoría de las mujeres prostituidas en este planeta, según informes de Naciones Unidas, de Coalición Contra el Tráfico, y de todas las Instituciones y Asociaciones que luchan por los derechos y humanos y la erradicación de la tortura, de la militarización de la ciudadanía, de la explotación de los seres humanos....

5Olympe de Gouges, fue guillotinada por escribir la Declaración de los derechos humanos de la Mujer.

6Que ante la pequeña liberación de la mujer occidental pasa a ser abastecido exclusivamente por cuerpos femeninos migrantes. Sometidos a unas condiciones de libertad muy peculiares.

Fuente: Rebelión

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