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Prostitución y feminismo (lecturas)








"En la prostitución la palabra
trata no existe.
El tratante es el fiolo
al que yo llamo marido.
Es mi padre.
Es mi hermano.
Mi familia.
En la prostitución la palabra
trata no existe.
Existe lo que yo llamo 'plazas',
y consiste en pasar
quince días en burdeles asquerosos,
donde somos carne nueva
para ser explotadas,
manoseadas, violadas por el
prostituyente-torturador
que es tu marido,
tu hermano,
tu hijo,
tu padre,
tu vecino.

Por eso yo, Sonia, la puta de tu
esquina, les digo:
No me dicen nada sobre mí
cuando dicen 'trata'."


--Sonia Sánchez, coautora del libro "Ninguna mujer nace para puta""





“La prostitución tiene que ser entendida como violencia sexual contra la mujer” --Feminismo Radical

Categoría: Los mass media

14/07/2009 GMT -6

Entrevista a Sonia Sánchez: "La puta es el reflejo de la base de sometimiento de todas las mujeres"

piezasdeaocho @ 20:55

La siguiente entrevista a Sonia Sánchez, coautora del libro "Ninguna mujer nace para puta" fué realizada el 26 de noviembre, un día después del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Sonia Sánchez es coautora, con María Galindo, del libro Ninguna mujer nace para puta. Es brutal cuando se refiere al tema. Fue prostituta y participó de las dos organizaciones que las nuclean (AMMAR y AMMAR Capital), pero se fue de ambas, con el deseo de organizarse no sólo entre putas y discutir el tema con toda la sociedad. Charlamos con ella porque coincidimos en que hombres y mujeres debemos discutir la prostitución para desnaturalizarla. Nos conmovió refiriéndose a la reciente muerte de una mujer de Flores en situación de prostitución. Eva padecía VIH. Sonia la entrevistó hace dos años.

Haz clic en el triángulo para escuchar

Fuente: La Retaguardia - am 770

24/05/2009 GMT -6

EL País (diario) inserta una media de 800/900 anuncios clasificados de servicios de prostitución en cada uno de sus números

piezasdeaocho @ 17:11

Insertar la palabra ‘zorra’ o la palabra ‘viciosa’ cuesta 0.49 euros + 16% de IVA en la sección de Relax de los anuncios clasificados de Sur, el más leído de Málaga

EL OBSERVADOR
07/11/2008

¿Qué credibilidad tiene cualquier noticia acerca de la prostitución que se publique en el mismo medio de comunicación que anuncia por doquier servicios de prostitución y obtiene suculentos beneficios con ello? ¿Cómo controla un periódico que la “culona, rajita peluda, morbosa que recibe sola” tiene efectivamente 20 años? ¿Cómo sabe que a las dos tailandesas de “caras angelicales que hacen francés natural y lésbico” no les ha robado la documentación el proxeneta de turno? ¿Por qué diarios como 20 Minutos, Público, Avui, La Gaceta de los Negocios han eliminado la sección Relax de los Anuncios Clasificados y otros como La Opinión, Málaga Hoy, Sur, ABC o El País siguen lucrándose de las prostitutas? ¿Por qué esto ocurre en España y no en el resto de Europa? ¿En qué ha quedado la petición del Congreso de los Diputados para que desaparezcan estos anuncios? ¿Saben ustedes cuanto pagan las prostitutas de Málaga cada día a estos diarios?

A nivel local. Sur, el diario más vendido de Málaga, en su edición de ayer jueves 6 de noviembre, las páginas 51, 52, 53 y 54 albergaban entre 400 y 450 anuncios de sexo de pago de todos los gustos y colores: jovencitas, maduras, travestis, gays, exclusivas, sexys, explosivas, cachondas, lésbicas, ardientes, viciosas, universitarias, zorras, viudas, divorciadas… Cada una de estas palabras en la sección de Relax cuesta 0.48 euros de lunes a sábado con un mínimo de 10 palabras, más un 16% de IVA (los anuncios de Relax son más caros que el resto). Para un anuncio clasificado de unas cuatro líneas y 18 palabras hay que pagar por tanto 10 euros y dos céntimos. Conclusión: Sur cobró ayer entre 4.000 y 4.500 euros a las prostitutas de la provincia. Anécdota: en la página 54 una publicidad de Amnistía Internacional con la leyenda: “si tú no haces algo, otros lo harán”.

Pero esto no es cuestión de una sola cabecera. La Opinión de Málaga y Málaga Hoy también ganaron ayer miles de euros provenientes del que está considerado el tercer negocio ilegal más rentable del planeta tras la venta de armas y el narcotráfico.

El País, anteriormente conocido como ’El Diario Independiente de la Mañana’, hoy ‘El Periódico Global en Español’, cabecera del mayor grupo mediático nacional, Prisa, referencia periodística indiscutible en España y buena parte de Latinoamérica, medio de comunicación laureado en muy diversos foros, reconocido, prestigioso, el periódico más leído de España… inserta una media de 800/900 anuncios clasificados de servicios de prostitución en cada uno de sus números, lo cual se traduce en 13.000 euros al día, lo cual supone cinco millones de euros al año. A la zaga, El Mundo unos 800 anuncios, El Periódico: 600, La Vanguardia: 500, ABC: 400 y La Razón: 250... hagan cuentas de lo que supone la esquina más rentable de los medios impresos nacionales.

Una de las personas que no se ha cortado en denunciar esta situación ha sido la diputada Elena Valenciano que en su blog escribió este breve artículo al que tituló ‘Elena madurita-caliente sexo sin límites’: “Leí hace poco, en un diario de tirada nacional, un excelente reportaje sobre la trata de mujeres que contenía una descripción exhaustiva sobre el tipo de vida que ellas llevan: cómo son explotadas por dos duros, la violencia que las rodea, la separación de sus familias y su situación de ilegalidad que las hace tan vulnerables, la vinculación del negocio de la prostitución con el de las drogas y otro tipo de delincuencia, el miedo a denunciar, el chantaje, las enfermedades… al girar la página de ese gran trabajo de investigación periodística, estaban los anuncios: Elena, ucraniana, recién salida del colegio, ya sabe hacer de todo (Visa, Mastercard, American Express). ¿No se les cae la cara de vergüenza?”

La prensa española es la única en todo el ámbito europeo que mantiene entre sus páginas los anuncios de contactos. La Asamblea de Mujeres Periodistas de Andalucía es una de las instituciones que exige la desaparición de estos espacios recogiendo una propuesta que surgió de un informe sobre la prostitución emitido por el Congreso de los Diputados. A la misma se han sumado varias asociaciones de mujeres, el Instituto de la Mujer y organismos profesionales a la vez que se han mantenido reuniones con sindicatos y otras instituciones para ganar apoyos. La campaña, de momento, no tiene resultados evidentes.

Leído en: APRAMP

Fuente: Revista El Observador

27/04/2009 GMT -6

Un símbolo Renault: hacete prostituyente

piezasdeaocho @ 16:42

Por lavaca
19 abril 2009

Esta semana la empresa Renault dio a conocer el comercial con el que promociona su nuevo producto, el Renault Symbol, un auto fabricado en Córdoba que se vende a 50 mil pesos. El mensaje elegido para inducir a la compra de este auto es “Hacete hombre”. Tal es el título de la pieza desarrollada por Ariel Senzacqua –“creativo” publicitario– y Santiago Martino Davis –redactor comercial– y que ilustra en un minuto cuatro segundos los hitos de la consagración masculina. Entre ellos, el momento en el que un padre lleva a su hijo adolescente al prostíbulo. En un Renault, por supuesto.

El comercial es responsabilidad de la agencia Publicis Graffiti y del director de cuentas de Renault, Julián Hyvrard, presentado por la revistas del corazón en la sociedad porteña como “el novio francés de la actriz Carla Petterson”.

“Elegancia y poder de seducción”, es el slogan del auto que muestra el momento en que un joven se inicia como prostituyente en dos actos. En uno, la escena muestra al adolescente junto a su padre, dentro del auto, con notoria cara de miedo, mientras recibe el aliento paterno. En otra, ya se lo ve ingresando al prostíbulo “Fantasy”. La publicidad no tiene palabras y concluye con una frase escrita:

“Hacete hombre. Comprate un auto de hombre. Renault Symbol. Tu primer gran auto”.

Se deduce, entonces, que la simbólica escena del prostíbulo se refiere al debut sexual de un adolescente, cuya edad puede rondar entre los 14 y 16 años.

La escena es uno de los ocho eslabones de la cadena con que este comercial construye la masculinidad, a través de los siguientes símbolos de iniciación: descubrir el primer vello, convertirse en prostituyente, masturbarse, jugar al pool, vomitar, llorar con una película romántica, hacerse un examen proctológico y comprarse un Renault. Cada paso está coronado por una palmada que el iniciado recibe de un adulto, hombre.

Por supuesto, el comercial se inicia con un parto. Para estos “creativos”, ese es el acto que resume (y reduce) de qué se trata “hacerse mujer”. Sin palabras.

Invitamos a enviar un mensaje de condolencia a las madres, novias, hermanas, compañeras de trabajo y demás mujeres que soportan a este equipo “creativo” a la siguiente dirección: info@publicisgraffiti.com.ar

Fente: lavaca.org

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ACTUALIZACIÓN (17/05/09): Renault, amonestado

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10/03/2009 GMT -6

Los puteros no tienen crisis

piezasdeaocho @ 16:29

Por Violeta Tristán
29 Enero 2009

Leo, primero con sorpresa, luego con estupor y más tarde con absoluta indignación un artículo publicado por El Mundo titulado La crisis provoca un aumento de prostitutas españolas. Como subtítulo: La situación saca del negocio a las meretrices extranjeras. Es decir, con el mismo tratamiento que si se tratara de la producción de automóviles en Barcelona o Tánger.

No deja de sorprenderme ese tratamiento de la prostitución como un “negocio” o “actividad económica” más. Es decir, ante la necesidad económica, cualquier mujer puede recurrir a vender su cuerpo, es una opción válida. No seré yo quien cuestione las libertades individuales ni mucho menos quien incorpore ningún tema moral todo lo contrario, lejos de esos planteamientos, lo que me sorprende es el grado de cinismo y desinformación. ¿Aún no sabemos que la inmensa mayoría -en torno al 90 por ciento- de las mujeres que ejercen la prostitución lo hacen atrapadas por redes mafiosas y grupos de trata de personas? ¿Aún nos creemos que “hacer un servicio” -menuda expresión- es lo mismo que tener una noche de pasión, un romance o simplemente echar un polvo con quien una quiera? ¿Aún desconocemos el trato que se les da a las prostitutas, en qué condiciones satisfacen los deseos de los tipos que abusan de su situación? ¿Estamos todos y todas pensando en caballeros bien vestidos, educados, que huelen bien y las tratan como si fueran el amor de su vida? Es decir, ¿de qué demonios estamos hablando, de Hollywood o de las calles, descampados y polígonos industriales de nuestro país?

Y si nos ponemos cínicas y hablamos en términos económicos ¿Cómo es posible? ¿Es que los puteros no tienen crisis? ¿Están sufriendo la crisis solo las mujeres? ¿Es que los señores continúan gastando el dinero en abusar de la situación de las mujeres y no en las necesidades de sus familias, empresas, sociedades…?

Decididamente, la prostitución es la cuestión sobre la que se habla con la mayor desinformación, impunidad y cinismo en nuestros medios y en nuestras sociedades.

Para rematar el artículo, el periódico pone como destacado: Entran amas de casa con necesidades económicas. ¿Todavía seguimos utilizando los tópicos y estereotipos? ¿Qué se quiere decir con amas de casa? ¿Es una categoría social, económica, psicológica; es que todas las amas de casa son iguales?

Hay días en los que una, al leer la prensa, no puede dejar de preguntarse quiénes son esos señores que escriben y dirigen los periódicos, para quién lo hacen y en qué mundo viven. ¿Algún día pensarán cinco minutos antes de teclear sin un mínimo de reflexión sobre tantas mentiras repetidas día tras día? ¿Cómo conseguiremos que no se permitan las informaciones sin rigor, sin cuestionamientos, sin dudas, sin contrastar, sin verdadera información, en definitiva?

Fuente: Diario de una feminista

27/02/2009 GMT -6

Brasil no tolera promover el turismo sexual

piezasdeaocho @ 11:12

EFE - RIO DE JANEIRO - 11/01/2009

La Procuraduría General (fiscalía) de Brasil ha demandado a una revista de turismo que califica a las mujeres brasileñas como "máquinas de hacer sexo" y al carnaval como una "semi orgía" callejera, según un comunicado de la institución publicado ayer.

El procedimiento judicial pretende retirar de circulación la revista y guía de turismo en inglés Rio ForPartiers ("Río para fiesteros"), producida por la editora Solcat Ltd, registrada en Brasil y dedicada al negocio de guías de viajes.

La publicación clasifica en varias "categorías" a las mujeres brasileñas y describe a los bailes de carnaval como "fiestas al aire libre con actividades de semi orgía", señaló la Procuraduría.

El objetivo de la demanda es retirar de la circulación la revista, que salió a la calle a comienzos de año, bajo pena de pago de una multa diaria de 10.000 reales (unos 4.425 dólares), agregó el despacho oficial. La publicación destinada a atender al público extranjero "utiliza contenido que apunta a la promoción de la explotación del turismo sexual en el territorio nacional", señala el texto dela demanda.

La fiscalía acusa asimismo a la revista de "clasificar al pueblo brasileño de acuerdo con criterios peyorativos vinculados a la sexualidad".

Fuente: Público.es

28/09/2008 GMT -6

Los medios de comunicación frente a la prostitución y la trata de mujeres y niñas/os

piezasdeaocho @ 17:47

Día Latinoamericano de la Imagen de la Mujer en los Medios de Comunicación

DOMINGO 14 de septiembre de 2008

"La representación de las mujeres por parte de los medios es como un espejo roto que no logra encajar, ni siquiera juntando todos los pedazos", expresó hace un tiempo la periodista brasileña Adelia Borges. Desde la Campaña "Ni una mujer mas víctima de las redes de prostitución", las mujeres que la integran realizaron el siguiente análisis sobre los medios de comunicación y su mensaje sobre las mujeres. El artículo pertenece a su reciente publicación "Una perspectiva abolicionista sobre la prostitución y la trata".

Por ANRed - Sur

En esta etapa del patriarcado capitalista, el mercado se extiende a todos los ámbitos de la vida, incluidos los más íntimos. La intimidad se exhibe como producto y la sexualidad se mercantiliza. Los cuerpos, especialmente los cuerpos de las mujeres, se convierten en productos.

Los medios de comunicación acompañan y a la vez producen esta realidad, obteniendo importantes beneficios económicos. La promoción de los cuerpos-sexuados como mercancías, impulsa la idea de la prostitución como algo deseable, placentero y económicamente conveniente, lo que se opone a la experiencia de millones de mujeres en esa situación.

Cuando expresamos "medios de comunicación" nos referimos a todas las formas comunicacionales: radio, TV, periódicos, revistas. Haremos referencia a los programas de mayor audiencia, a la mayoría de las publicidades, a la casi totalidad de la prensa escrita y a gran número de revistas. Dejamos de lado las excepciones, algunos medios y periodistas que tratan de implementar una perspectiva no sexista de la comunicación. Incluso tenemos el acompañamiento de algunas periodistas que forman parte, con nosotras, del movimiento de mujeres y del feminismo. La propuesta de la Red PAR (Periodistas de Argentina en Red) que acaba de lanzar un "Decálogo para el tratamiento periodístico de la violencia contra la mujer" en el cual elabora una guía no sexista sobre el femicidio y la violencia de género, nos parece importante.

Las mujeres tenemos un lugar en los medios. Se nos propone un "ideal de mujer" que es reproducida por el conjunto de las diferentes formas comunicacionales que, junto con la escuela, la familia y las iglesias conforman una cultura que nos coloca en el lugar de la mujer objeto, la mujer-cuerpo para el placer de otros. No se contempla la realidad cotidiana de "las mujeres reales", las mujeres que trabajamos y luchamos, las que actuamos todos los días, las diversas, las que ejercemos nuestro derecho a otras opciones y que no aparecemos como algo "deseable" de ser relevado.

Desnudas y vestidas

Nos muestran permanentemente "el modelo": flaca, linda, perfecta y joven, legitimando determinados cuerpos; emancipada por la mediación del dinero, limitando la autonomía de las mujeres; heterosexuales y pasivas, imponiendo roles y algunas sexualidades sobre otras. Con cada una de estos ítems hacen programas que nos enseñan, nos atrapan y nos moldean.

La exhibición erótica de las mujeres en la televisión, en el cine, a través de la moda y con los concursos de belleza es pedagógica. Todos los medios de difusión son de manera permanente una escuela de prostitución para las mujeres de todas las clases sociales, grupos de edad y nivel educativo, como señala la antropóloga Marcela Lagarde, en "Los cautiverios de las mujeres".

Los medios de comunicación enseñan a las mujeres el lugar de objetos-eróticos-pasivos. Promocionan el uso de su cuerpo. Las que despiertan el deseo de los varones son las que se ven validadas, podrán acceder al bienestar, al éxito y por supuesto a los hombres.

También está en los medios la otra opción, la "mujer-objeto-para el uso-del otro": la madre-esposa, la que siempre está dispuesta a un sacrificio más. Única responsable de sus hijo/as. Este es nuestro "deber", el más "sagrado". Así se refuerzan los roles tradicionales y quedamos, una vez más, atrapadas como mujeres, y por el solo hecho de serlo. No ofrecen ninguna posibilidad de una maternidad libremente elegida y compartida, ni la alternativa de no ser madres. Tampoco contemplan la maternidad como una función social, de la que deben ser también responsables los varones y toda la sociedad, ni muestran las dificultades reales que enfrentan millones de mujeres que están solas a cargo de sus hijas e hijos, sin cuota alimentaria y sin apoyo alguno del estado.

Acoso sexual

Otro modelo que nos impone la cultura a través de los medios es el "amor romántico", basado en la propiedad privada del varón sobre la mujer. Su exaltación a través de diversos tipos de expresión y de formatos (aquí deberemos incluir los cuentos infantiles con el príncipe azul, las mujeres domesticadas y la eterna preocupación por "la belleza"), refuerza la idea de nuestra dependencia, enaltecida ahora por el "romanticismo" de haber alcanzado la felicidad del "pertenecer".

Fomentan, así, una socialización y una sexualidad masculina basada en la dominación sobre nuestro cuerpo. Así, juguete o incubadora, siempre "con dueño", debemos desaparecer como personas en función del bienestar y el placer de otro.

Estos mensajes re afirmativos de estereotipos y mandatos: mujer-objeto, mujer-madre perfecta, mujer-amor romántico, nos inducen a gozar de nuestra propia opresión sintiéndola como nuestro destino ineludible-deseable y desde allí transmitirla a nuestros hijas/os.

Queda expuesta la moral opresora, con la permanente apropiación del cuerpo de las mujeres, que con la intermediación de los medios, transmisores del pensamiento y valores del patriarcado aliado fraternal (alianza entre varones) del capitalismo, se legitima y se reafirma.

Ni sumisas Ni devotas

Al transmitirnos el mensaje aprendido a través de siglos tienen altos niveles de rating, divierten domesticándonos, hacen dineros como cómplices del naturalizado negociado de la explotación sexual de las mujeres, crean complicidades entre varones, reafirman códigos entre pares. Por citar algunos ejemplos: Tinelli, Andrea del Boca, rubro 59, Clara de Noche, Cenicienta, publicidad de celulares, etc.

Muestran la prostitución y la trata "forzada" como algo intolerable y paralelamente y a renglón seguido, incentivan, propagandizan y ofrecen saunas, servicios de acompañantes, o sea mujeres en situación de prostitución. De esta manera banalizan y difunden como ejercicio de la "libertad" la explotación de la mal llamada prostitución "voluntaria" y trata "consentida". Para ellos la prostitución forma parte de la cultura.

En la TV, los afiches de la calle y en internet, la pornografía está presente y es mucho más que imágenes. Relacionada con la violencia, con el supuesto deseo de crueldad por parte de la victima (mujer o niña/o, la mayoría de los casos), con la imagen de una mujer que desea ser torturada y humillada, es una práctica de discriminación sexual.

La realidad nos muestra sólo show mediático y falta de voluntad política de cambio mediante análisis profundos basados en los enfoques que proponemos las feministas: las mujeres somos personas sin destino ineluctable marcado por el género y merecedoras de derechos como humanas.

Sin voluntad política de equidad y de justicia, con desprecio a las pautas más fundamentales de la no discriminación (sin que a nadie le importe), ni de respeto a los derechos de las mujeres, considerándonos como receptoras pasivas, ignorando nuestra diversidad, ocultando nuestras inserciones en múltiples ámbitos de lucha y movilización por el cambio social y cultural, fortaleciendo nuestra desigualdad, promoviendo un discurso hétero-sexista, con el propósito de que el espectáculo y la cultura patriarcal deben seguir, no intentan cuestionar de manera alguna el orden establecido.

Los medios nos enseñan que nuestro cuerpo expropiado es una "mercadería" a exhibir, fuente de toda felicidad... para otro. Construcción básica de la institución de la prostitución.

Usan todo su poder para reafirmar los cautiverios de las mujeres.

Campaña "Ni una mujer más víctima de las redes de prostitución"


Fotos de la nota: ANRed en el Encuentro Nacional de Mujeres - Neuquén 2008

Fuente: ANRed

15/06/2007 GMT -6

La pornografía es asunto de la izquierda

piezasdeaocho @ 12:03

Por Gail Dines y Robert Jensen

El feminismo antipornografía está acostumbrado a los insultos de la izquierda. Una y otra vez se nos dice que estamos en contra del sexo, que somos remilgados, simplistas, políticamente naif, distrayentes, y cerrados de cabeza. Las críticas más crudas no dudan en sugerir que la cura para estos achaques se encuentra en, cómo diríamos, una vida sexual plena.

Además de las calumnias, nos enfrentamos constantemente a una pregunta: ¿por qué "malgastamos" nuestro tiempo en el asunto de la pornografía? Puesto que somos anticapitalistas y antiimperialistas de izquierda así como feministas, ¿no deberíamos concentrarnos en las muchas crisis políticas, económicas y ecológicas (la guerra, la pobreza, el calentamiento global, etc.)? ¿Por qué gastaríamos parte de nuestras energías intelectuales y organizativas durante las últimas dos décadas fomentando la crítica feminista de la pornografía y de la industria de la explotación sexual?

La respuesta es simple: estamos contra la pornografía precisamente porque somos tanto izquierdistas como feministas.

Como izquierdistas, rechazamos el sexismo y el racismo que satura la pornografía comercializada en masa de hoy en día. Como izquierdistas, rechazamos la mercantilización capitalista de uno de los aspectos más básicos de nuestra humanidad. Como izquierdistas, rechazamos la dominación de los medios y la cultura por multinacionales. Los feministas antipornografía no piden a la izquierda que acepte una nueva manera de mirar al mundo sino que demandan consistencia en el análisis y en la aplicación de principios.

Siempre nos ha resultado extraño que tantos en la izquierda rechacen sistemáticamente comprometerse en una crítica antipornográfica sostenida y concienzuda. Todo esto resulta particularmente lamentable en un momento en el que la izquierda ansía conectar con el público; una crítica de la pornografía basada en un feminismo radical y un análisis de izquierda que se contraponga a la moralina de derechas sería parte de una efectiva estrategia organizativa.

Análisis izquierdista de los medios

Los izquierdistas examinan los grandes medios de comunicación como un lugar en el que la clase dominante trata de crear e imponer definiciones y explicaciones del mundo. Sabemos que las noticias no son neutrales, que los programas de entretenimiento son algo más que diversión y juegos. Son lugares en los que se refuerza la ideología, donde se expresa el punto de vista de los poderosos. Ese proceso es siempre una lucha; a los intentos de las clases dominantes de definir el mundo se les pueden ofrecer, y se les ofrece, resistencia. El término "hegemonía" se usa típicamente para describir ese proceso del que siempre se protesta, el modo en el que la clase dominante trata de asegurar el control sobre la construcción de significado.

La crítica feminista de la pornografía es consistente con (y, para muchos de nosotros, emana de) un análisis ampliamente aceptado en la izquierda sobre ideología, hegemonía y medios de comunicación, lo que conduce a la observación de que la pornografía es al patriarcado lo que la televisión comercial es al capitalismo. Pero cuando se trata de pornografía, muchos en la izquierda parecen olvidar la teoría de la hegemonía de Gramsci y aceptan el argumento autocomplaciente de que la pornografía es mera fantasía.

Aparentemente, el lugar común que es la percepción por parte de la izquierda de que las imágenes de los medios pueden ser herramientas para legitimizar las desigualdades, es válida para un análisis de la CBS o la CNN, pero se evapora cuando la imagen es la de una mujer a la que le clavan un pene en su garganta con tanta fuerza que tiene arcadas. En ese caso, por motivos sin aclarar, se supone que no debemos tomarnos en serio las representaciones pornográficas o verlas como unos productos cuidadosamente producidos dentro de un sistema más amplio de desigualdades de género, raza y clase. Aparentemente el valioso trabajo llevado a cabo por los críticos de los medios sobre la política de producción no tiene peso para la pornografía.

La pornografía es una fantasía, hasta cierto punto. Igual que los programas de policías de la televisión, que aseveran la nobleza de los policías y los fiscales como protectores de la gente son fantasía. Igual que las historias de Horatio Alger sobre las recompensas al trabajo duro en el capitalismo son mera fantasía. Igual que las películas que representan a los árabes sólo como terroristas son fantasía.

Todos esos productos mediáticos son criticados por la gente de izquierda precisamente porque el mundo de fantasía que crean es una distorsión del mundo real en el que vivimos. La policía y los abogados a veces buscan la justicia, pero también hacen respetar la ley del poderoso. Hay personas que en el capitalismo prosperan como resultado de su duro trabajo, pero el sistema no proporciona una vida decente a todo el que trabaja duro. Un pequeño número de árabes son terroristas, pero eso oscurece tanto el terrorismo de los poderosos en la América blanca como la humanidad de la gran mayoría de los árabes.

Esas fantasías también reflejan cómo quieren que se sienta la gente subordinada los que están en el poder. Las imágenes de negros felices en las plantaciones hacían sentir a los blancos más seguros y pretenciosos en su opresión de los esclavos. Las imágenes de trabajadores contentos calman los miedos capitalistas hacia la revolución. Y los hombres atienden sus complejos sentimientos sobre la tóxica mezcla de sexo y agresividad de la masculinidad contemporánea buscando imágenes de mujeres a las que les gusta el dolor y la humillación.

¿Por qué tanta gente en la izquierda parece asumir que los pornógrafos operan en un universo diferente al del resto de los capitalistas? ¿Por qué ha de ser la pornografía la única vía de representación producida y distribuida por multinacionales que no sería un vehículo para legitimar las desigualdades? ¿Por qué los pornógrafos serían los únicos capitalistas de los medios de comunicación que son rebeldes que buscan subvertir sistemas hegemónicos? ¿Por qué los pornógrafos se ganan la vista gorda de tanta gente de izquierdas?

Después de años de enfrentarnos a la hostilidad de la izquierda en público y en la prensa, creemos que la repuesta es obvia. El deseo sexual puede restringir la capacidad de la gente para el razonamiento crítico (especialmente los hombres en el patriarcado, donde el sexo no va solo de placer sino de poder). La gente de izquierda (en particular los hombres de izquierda) debe superar la obsesión con enrollarse.

Analicemos la pornografía no como sexo sino como medio de comunicación. ¿Adónde llegaremos?

Medios de comunicación comerciales

Las críticas hacia el poder de los medios de comunicación comerciales son omnipresentes en la izquierda. Gente de izquierda con proyectos políticos muy diferentes pueden unirse para censurar el control de los conglomerados sobre las noticias y la programación de entretenimiento. Por la estructura del sistema, se da por hecho que esas empresas crean una programación que responde a las necesidades de anunciantes y elites, no de la gente ordinaria.

Sin embargo cuando se habla de pornografía, este análisis sale volando por la ventana. Escuchando a tantos en la izquierda defender la pornografía, uno pensaría que el material está hecho por esforzados artistas trabajando sin descanso en solitarios desvanes para ayudarnos a entender los misterios de la sexualidad. No hay nada más lejos de la realidad; la industria de la pornografía es solo eso: una industria, dominada por las compañías de producción pornográfica que crean el material, con empresas mayoritarias lucrándose con su distribución.

Es fácil escuchar las conversaciones de los pornógrafos: tienen una revista del oficio, Adult Video News. Las conversaciones que se encuentran allí no tienden a concentrarse en el potencial transgresor de la pornografía o la naturaleza polisémica de los guiones sexualmente explícitos. Hablan de (qué sorpresa) beneficios. Las historias de la revista no reflejan una conciencia crítica sobre casi nada, en particular género, raza y sexo.

Andrew Edmond (presidente y ejecutivo de Flying Crocodile, una compañía de pornografía en Internet con un valor de 20 millones de dólares) lo dijo francamente: "Mucha gente se distrae del modelo empresarial por [el sexo]. Es un mercado tan sofisticado y variado como cualquier otro. Funcionamos como cualquier otra compañía de los 500 de Fortune".

Las productoras (desde las grandes como Larry Flynt Productions hasta las pequeñas productoras informales) actúan predeciblemente como grandes empresas del capitalismo, buscando maximizar la cuota de mercado y los beneficios. No tienen en cuenta las necesidades de la gente o los efectos de sus productos, no más que otros capitalistas. Dar un toque romántico a los productores pornográficos tiene tanto sentido como darle un toque romántico a los ejecutivos de Viacom o Disney.

Cada vez más, las grandes empresas de comunicación también obtienen beneficios. Hugh Hefner y Flynt tuvieron que pelear para ganarse el respeto en los salones del capitalismo, pero hoy la mayoría de los beneficiarios de la pornográfía son grandes corporaciones. A través de la propiedad de las compañías de distribución por cable y de servicios de Internet, las grandes compañías que distribuyen pornografía también distribuyen programación comercial. Un ejemplo es News Corp. Propiedad de Rupert Murdoch.

News Corp. es un accionista mayoritario de DirecTV, que vende más películas pornográficas que Flynt. En 2000, el New York Times informó de que los 8,7 millones de subscriptores de DirecTV gastan unos 200 millones de dólares al año. Entre los demás holdings de medios de comunicación propiedad de News Corp. están las redes de TV por cable y por emisión de la Fox, Twentieth Century Fox, el New York Post y TV Guide. Bienvenidos a la sinergia: Murdoch también es propietario de Harper Collins, que publicó el libro superventas de la estrella del porno Jenna Jameson How To Make Love Like A Porn Star [Cómo Hacer el Amor Como una Estrella del Porno, N. del T.].

Cuando Paul Thomas aceptó el premio al mejor director en la entrega de premios de la industria del porno de 2005, hizo un comentario sobre la corporativización de la industria bromeando: "Solían pagarme los italianos con dinero en efectivo. Ahora me paga un judío con un cheque". Sin fijarnos en la tosca referencia étnica (Thomas trabaja principalmente para Vivid, cuya cabeza es judía), quería decir que lo que una vez fue una empresa financiada en gran parte por la mafia ahora es otra corporación.

¿Qué piensa la gente de izquierda de las corporaciones? ¿Queremos que nuestra cultura la construyan ejecutivos de las corporaciones hambrientos de beneficios?

Mercantilización

Hace tiempo que se sabe en la izquierda que uno de los aspectos más insidiosos del capitalismo es la mercantilización de todo. No hay nada que no se pueda vender en el juego de acumulación sin fin del capitalismo.

En la pornografía, hay mucho más en juego, lo que se mercantiliza es crucial para nuestra percepción del ser. Sea cual sea la sexualidad o la visión de la sexualidad que tenga una persona, prácticamente todo el mundo está de acuerdo en que es un aspecto importante de nuestra identidad. En la pornografía, y más en general en la industria del sexo, la sexualidad es un producto más para empaquetar y vender.

Cuando aparecen estás cuestiones, los izquierdistas pro-pornografía a menudo se apresuran a explicar que las mujeres en la pornografía han elegido ese trabajo. Aunque en toda discusión sobre elegir se tienen que tener en consideración las condiciones bajo las que uno elige, no discutimos que esas mujeres en efecto elijan, y como feministas respetamos esa elección y tratamos de comprenderla.

Jenna JamesonPero, hasta donde nosotros sabemos, nadie de izquierdas defiende los medios de comunicación capitalistas (o cualquier otra empresa capitalista) señalando que los trabajadores consienten en hacer sus trabajos. La gente que produce contenidos para los medios de comunicación, o cualquier otro producto, consiente en trabajar en tales empresas, bajo diferentes obligaciones y oportunidades. ¿Y qué? La crítica no es hacia los trabajadores sino hacia los propietarios y la estructura.

Fíjense en la estrella más grande de la industria, Jenna Jameson, que parece controlar su vida de negocios. Sin embargo en su libro cuenta que fue violada de adolescente y describe las maneras en la que la prosituían hombres a lo largo de su vida. Su desesperación por dinero aparece también cuando intentó conseguir un trabajo como bailarina de strip-tease pero parecía demasiado joven: se metió en un baño y se arrancó la ortodoncia con unos alicates. También describe su abuso de las drogas y se lamenta de la cantidad de amigos de la industria que perdió con las drogas. Y esta es la mujer de la que se dice que es la más poderosa en la industria pornográfica.

Tal y como entendemos el análisis de izquierda, el interés no está en decisiones individuales sobre cómo sobrevivir en un sistema que mercantiliza todo y nos roba las oportunidades de controlar nuestra vidas. Se trata de luchar contra el sistema.

Racismo

Según han ido despareciendo de los medios de comunicación las formas más descaradas y desagradables de racismo, la gente de izquierda continúa señalando que aún perduran formas de racismo más sutiles, y que su constante reproducción a través de los medios es un problema. La raza importa, y la representación de la raza por parte de los medios de comunicación importa.

La pornografía es el único género en el que el racismo manifiesto se sigue aceptando. No es un racismo sutil, codificado, sino un racismo a la antigua usanza de los EEUU: representaciones estereotipadas del semental negro, la salvaje mujer negra, la latina caliente, la tímida geisha asiática. Los vendedores de pornografía tienen una categoría especial, "interracial", que permite a los consumidores encontrar las posibles combinaciones de personajes y escenarios racistas.

El racismo de la industria está tan generalizado que pasa en gran medida desapercibido. En una entrevista con el productor del DVD "Black Bros and Asian Ho's" [Hermanos negros y putas asiáticas. N. del T.] uno de nosotros le preguntó si alguna vez le habían criticado por el racismo de tales películas. Dijo: "no, son muy populares". Repetimos la pregunta: populares, sí, pero, ¿la gente critica alguna vez el racismo? Nos miraba incrédulo; la pregunta aparentemente nunca se le había pasado por la cabeza.

Sin embargo dense una vuelta por una tienda de pornografía, y está claro que la justicia racial no es algo central para la industria. Se suelen pedir películas tipo "Black Attack Gang Bang" [Películas en las que una mujer es penetrada por un grupo de negros. N. del T.] "¡Mi misión es encontrar las nenas blancas más lindas para que unos negros con una buena polla le den fuerte y la follen en grupo hasta sacarla del pueblo!" Sería interesante ver a un izquierdista pro-pornografía argumentar a una audiencia no blanca que tales películas no están relacionadas con la política de la raza y la superioridad blanca.

Los productores más grandes como Vivid utilizan principalmente mujeres blancas; la cara oficial de la pornografía es abrumadoramente blanca. Sin embargo, paralelamente a este género existe un material más agresivo en el que aparecen con más frecuencia mujeres de color. Como nos dijo una mujer negra de la industria, "éste negocio es racista", desde cómo la tratan los productores para pagarle diferenciales hasta las conversaciones diarias que escucha por casualidad en el estudio.

Sexismo

La pornografía heterosexual comercializada en masa contemporánea (el grueso del mercado del material sexualmente explícito) es un lugar donde se crea y distribuye un significado particular del sexo y el género. El mensaje ideológico central de la pornografía no es difícil de discernir: las mujeres existen para dar placer sexual a los hombres, independientemente de la forma en que los hombres quieran ese placer, sin importar qué consecuencias tenga para las mujeres. No es sólo que las mujeres existan para el sexo, sino que existen para el sexo que quieren los hombres.

A pesar de las afirmaciones naif (o poco sinceras) de que la pornografía es un vehículo para la liberación sexual de la mujer, el grueso de la pornografía comercializada en masa es increíblemente sexista. Desde el feo lenguaje que se utiliza para describir a las mujeres, hasta las posturas de subordinación, hasta las propias prácticas sexuales: la pornografía es implacablemente misógina. A medida que la industria "madura" el género más popular de películas, llamadas "gonzo", continúa rebasando los límites de degradación y crueldad hacia las mujeres. Los directores reconocen que no están seguros de adónde llevarlos desde el nivel actual.

Esta misoginia no es un rasgo idiosincrásico de unas cuantas películas marginales. Basándonos en tres estudios sobre el contenido de los vídeos y DVD pornográficos de la última década, concluimos que el odio hacia las mujeres es lo principal en la pornografía contemporánea. Si quitamos todos los vídeos en los que a una mujer se le llama puta, coño, guarra o zorra, los estantes quedarían desnudos. Quitemos cada DVD en el que una mujer se convierte en el objetivo del desprecio de un hombre, y no nos quedaríamos con muchas. La pornografía comercializada en masa no exalta a la mujer y a su sexualidad, sino que expresa desprecio hacia las mujeres y exalta el hecho de expresar ese desprecio sexualmente.

La gente de izquierda típicamente rechaza meras explicaciones biológicas de la desigualdad. Pero la historia del género en la pornografía es la historia del determinismo biológico. Un tema central en la pornografía es que las mujeres son diferentes de los hombres y disfrutan con el dolor, la humillación la degradación; no merecen la misma humanidad que los hombres porque son un tipo diferente de criatura. En la pornografía, no es sólo que las mujeres quieren que las follen de un modo degradante, sino que lo necesitan. La pornografía en el fondo cuenta historias sobre dónde deben estar las mujeres: bajo los hombres.

La mayoría de la gente de izquierda critica el patriarcado y se opone al sistema de dominación por parte del macho. La lucha de género es uno de esos campos de batalla contra la dominación, y por tanto un campo de batalla ideológica. Si se unen el conocimiento de los medios de comunicación con los argumentos feministas sobre igualdad sexual, se obtienen los argumentos antipornografía.

La necesidad de un análisis consistente del poder

Los izquierdistas que por otro lado se sienten orgullosos de analizar los sistemas y estructuras del poder, se pueden transformar en individualistas libertarios extremos cuando se trata de la pornografía. El pensamiento sofisticado y crítico que sustenta lo mejor de la política de izquierda puede ceder a los análisis simplistas, políticamente naif y de diversión que deja a mucha gente de izquierda en el papel de animadores de una industria explotadora. En esos análisis, no se supone que debemos examinar la ideología de la cultura y cómo moldea la percepción que tiene la gente de sus opciones, y debemos ignorar las condiciones bajo las que vive la gente; todo va de libertad de elección individual.

Una crítica de la pornografía no implica que la libertad arraigada en la habilidad del individuo para elegir no sea importante, sino que argumenta en cambio que esos asuntos no se pueden reducir a un solo momento de elección por parte de un individuo. En su lugar, debemos preguntar: ¿Qué significa en realidad libertad dentro de un sistema capitalista que es racista y sexista?

La gente de izquierdas siempre se ha enfrentado a la opinión de los poderosos de que la libertad consiste en aceptar el lugar que ocupa uno en una jerarquía. Los feministas han remarcado que uno de los sistemas de poder que nos oprimen es el género.

Sostenemos que la gente de izquierda que se toma el feminismo en serio debe darse cuenta de que la pornografía, junto con otras formas capitalistas de explotación sexual, sobre todo de mujeres, niñas y niños, por parte de hombres, es inconsistente con un mundo que el que la gente común pueda tomar el control de su propio destino.

Ésta es la promesa de la izquierda, del feminismo, de la teoría crítica de la raza, del humanismo radical: de todo movimiento liberador de la historia moderna.


Gail Dines es profesora de estudios americanos en el Wheelock College de Boston. Se puede contactar con ella en gdines@wheelock.edu. Robert Jensen es profesor de periodismo en la universidad de Texas en Austin. Se le puede localizar en rjensen@uts.cc.utexas.edu. Son coautores junto a Ann Russo de "Pornography: The Production and Consumption of Inequality". Además ambos son miembros del comité organizador provisional del Movimiento Nacional Feminista Antipornografía. Para más información póngase en contacto con feministantipornographymovement@yahoo.com o entre a http://feministantipornographymovement.org/

ZNet | Activism; Viernes 06 de Enero, 2006

Traducido por Miguel Montes Bajo y revisado por Miguel Alvarado

Fuente: ZNet

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21/04/2007 GMT -6

Conservadores, "liberales" auto-proclamados y feministas sexuales radicales - ¿qué es viejo y qué es nuevo?

piezasdeaocho @ 18:35

Por Malin Björk* - Octubre 2002
Traducido por Paula Igareda - Septiembre 2003

Las discusiones sobre la prostitución siempre suelen despertar mucha emoción política –porque es un debate muy político. Está tan centrado en la política sexual y el feminismo como el asunto del aborto y los anticonceptivos. En este contexto, no ayuda que los medios de comunicación, quizá porque conocen tan poco acerca del feminismo, parezcan más interesados en reciclar un viejo argumento y poner en escena su habitual reparto de estereotipos fabricados: la "puta feliz", la "feminista enfadada", la "liberal sexual" y el "conservador molesto". El problema es que el escenario no parece real, y las representaciones están pasadas de moda, porque los actores y el asunto no son los mismos que en el debate sobre la liberalización sexual en la década de los setenta. Para dar una visión de conjunto de los argumentos desde un punto de vista feminista en este debate esencial, es mejor no centrarse en un análisis de los contenidos y valores de los diferentes argumentos, sino tener en cuenta el contexto tan complejo y cambiado, en vez de depender de las viejas representaciones y estereotipos del pasado.

El enfoque moral conservador: "Saca esos condones pegajosos de MI calle"

Si se pudiera encontrar alguna continuidad ideológica, en la que una pudiera al menos trazar algunos paralelismos con los setenta, esta sería las posturas basadas en la moral conservadora, o el conservadurismo sexual general. En esta argumentación, el sexo es visto como algo que pertenece a la esfera privada, y es, por lo tanto, algo que no puede ser observado, ni se puede hablar o incluso discutir sobre ello. La existencia de algo como la "política sexual" no está reconocida. No es necesario decir que las relaciones sexuales desde esta perspectiva sólo son percibidas y aceptadas en su forma heterosexual, preferiblemente en relaciones estables y de larga duración (con un bono extra por parte de la nación si termina en hijos). Esta postura siempre ha causado, y aún lo hace, serias amenazas a las mujeres alrededor del mundo, negándolas el derecho al aborto, perpetuando la persecución a las lesbianas, y controlando seriamente los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres mediante una variedad de prácticas "culturales" y dogmas peligrosos sobre la "normalidad" y alusiones a la biología. Es obvio, por lo tanto, que las mujeres hayan luchado tantas batallas contra estas personas.

Sin embargo, en el debate actual sobre la prostitución se vuelve un poco más complicado si se trata de reciclar la estructura de análisis de los setenta cuando se llega a los "conservadores". Sus compases ideológicos les están haciendo fracasar, y no parecen saber qué responder cuando no pueden cerrar los ojos por más tiempo, y se encuentran frente a la realidad del crecimiento de los mercados del sexo en la Europa actual. Esto es probablemente por lo que los representantes de las fuerzas conservadoras en la Europa actual están proponiendo cosas muy diferentes como respuestas políticas. Las propuestas se extienden desde la penalización tanto a las prostitutas como a los clientes, estableciendo prostíbulos legales (que incluyen la despenalización del proxenetismo), y en algunos casos – penalizando sólo al cliente. A este nivel se podría percibir la confusión general casi cómica en el bando conservador, oliendo su miedo a los líquidos corporales. Sin embargo, son muy importantes el asunto en juego y las diferentes implicaciones muy serias de sus propuestas divergentes. Aunque en ocasiones se discute, algunos realmente muestran intenciones de reducir los mercados del sexo, mientras que otros con doble moral intentan liberalizarlos y extenderlos.

Tan sólo para fijar el cuadro legal: vender sexo es legal o está despenalizado en casi todos los países europeos. Así que cuando algunos conservadores proponen la penalización de la prostitución, es un cambio importante, siendo el objetivo la reducción y/o supresión del sistema de prostitución. Estas son intenciones suficientemente buenas, pero cuando la propuesta de penalización atañe tanto a la mujer que se prostituye como al cliente, no es difícil imaginar quién va a ser perseguido y llevado al departamento de policía una y otra vez : la mujer prostituta, en vez del "respetable" Señor Cualquiera – novio, marido, padre, director ejecutivo, miembro del parlamento, alcalde. Una fuerza policial dominada por hombres no va a salirse de su camino para traer pruebas contra los clientes, cuando es mucho más fácil en términos de investigación policial fijar como objetivo a las mujeres que se encuentran en la prostitución. La prostitución no es una relación de iguales, y se muestra también en la implementación de las leyes en los países que han penalizado tanto al hombre que compra sexo como a la mujer que se prostituye. Generalmente, los efectos de la penalización dan como resultado el aumento de juicios a mujeres prostitutas, mientras que a los hombres se les permite en gran parte marchar libres por el sistema "judicial".

Las dobles morales de algunos conservadores y su rechazo a encargarse de una agenda feminista no pueden ser más obvias que en las propuestas basadas en los argumentos de "quitar de encima la desnudez de MIS calles y Proteger a los niños de ver todos esos condones usados – poner a ESAS mujeres en algún otro sitio". Este es el argumento conservador para las propuestas de designar determinados vecindarios, o incluso lugares de proxenetas legales mediante la apertura de prostíbulos en áreas alejadas no residenciales. Aquí los conservadores llevan a alianzas con partidarios de la prostitución, y autoproclamados "liberales sexuales" porque las propuestas son realmente las mismas aunque argumentadas de diferente manera. En realidad, esta propuesta sólo institucionaliza el sistema de prostitución. A través de las áreas designadas para los mercados del sexo, están oficial y geográficamente establecidas las divisiones entre las 'viudas-hijas-madres' a respetar por una parte, y la 'puta' a comprar por la otra. ¡No a los condones en las escaleras de las puertas de los vecindarios de "familias" respetables!. ¡Y por qué no ir más lejos, como controlar a las mujeres que se prostituyen incluso imponiendo controles sanitarios regulares y obligatorios para evitar que los hombres vuelvan a donde sus mujeres y novias con infecciones! (el Sr. Bossi en el Gobierno italiano ha propuesto recientemente esta propuesta). Nadie ha propuesto nunca controles sanitarios regulares y obligatorios a los clientes, ¡aunque ellos sean los primeros trasmisores de infecciones!

Es evidente para la mayoría de las mujeres que las propuestas de los bandos conservadores no toman su inspiración de grupos de mujeres feministas o grupos de empoderamiento. De alguna manera es o una respuesta de pánico conservadora (¡penalizar todo!), o sólo la típica respuesta conservadora de la doble moral, la cual en este caso está de acuerdo de voluntad propia con una normalización del sistema de la prostitución, incluso reforzando el control de los hombres sobre los cuerpos de las mujeres – sólo si se mantiene alejado de la mirada pública (abriendo prostíbulos en áreas designadas).

El enfoque "liberal": Abrir mercados

Pero sólo porque nosotras como feministas somos prudentes y rechazamos el enfoque de los conservadores, debemos tener cuidado de no pensar que los actores que revindican representar la continuación de los "liberales" de los setenta son nuestros aliados automáticos. El caso de la prostitución no es lo mismo que luchar por el derecho al aborto, a los anticonceptivos, y por la libertad de las nociones represivas patriarcales de la sexualidad femenina. Además el contexto del debate de la legalización es muy diferente a cuando las mujeres se unen para revindicar sus derechos sexuales y reproductivos.

El hecho es que los "liberales" en el debate actual sobre la prostitución tienen poco que hacer con la libertad sexual (y no con la libertad sexual de las mujeres), pero de alguna manera forman parte de la perspectiva de género, políticas dominantes que gritan por los mercados liberalizados, incluyendo el mercado que comercia con los cuerpos de las mujeres. La atracción de las visiones de liberalización / legalización no sólo nada por encima del dominio general de las políticas económicas liberales. También existe el enfoque liberal habitual que cuando las cosas son complejas y parece haber resistencia y dificultades, ofrece una solución de alguna manera "más fácil" – el enfoque individualista.

Pero esta postura es confusa porque es apoyada por una alianza muy sospechosa de personas. Todo viene de los clientes masculinos (por supuesto), los proxenetas (¿sorpresa?), algunas mujeres que se encuentran en la prostitución, y un número de mujeres que quieren ser clasificadas como 'progresistas' y/o como personas que ofrecen una "mano que ayuda" a las mujeres que están dentro de la prostitución.

La "legalización de la prostitución" no es un concepto muy instructivo en primer lugar, porque implica que la prostitución es ilegal en la mayoría de los países, lo que, como se ha dicho anteriormente, no es el caso. La prostitución es legal en casi todos los países de la UE, no está institucionalizada y reconocida como profesión, excepto en Holanda y Alemania, donde han hecho de la prostitución, o como ellos lo prefieren llamar: "trabajo del sexo", una profesión, con derechos a los planes de la seguridad social, etc. Los debates que confunden la liberalización de las drogas con la liberalización del comercio de los cuerpos de las mujeres son unas de las discusiones más anti-feministas que encontramos hoy en día, pero no poco comunes en cualquiera de estos dos países.

La mayoría de los partidarios designados o autoproclamados "liberales", "pro-prostitución" o 'pro-legalización' no tienen por supuesto un proyecto feminista o no se preocupan mucho por los derechos y la autonomía de las mujeres. Que los proxenetas y los clientes apoyan la institucionalización de la prostitución y la apertura de los mercados no es ninguna sorpresa – pueden esperar un mercado más grande y beneficios mayores. Pero el hecho de que ellos están aliados con algunas asociaciones de mujeres que también apoyan a la llamada "legalización de la prostitución" no sienta nada bien.

Post-feminismo…o ¿cómo las políticas sexuales se volvieron tan complejas para llevar a cabo políticas feministas?

La mayoría de las asociaciones de mujeres que apoyan una "legalización de la prostitución" no reconocen que ellas mismas están inscritas en una ideología económica de la liberalización del mercado, y de este modo fracasan en observar que el sistema de la prostitución está localizado en las intersecciones de intereses económicos y políticas sexuales. Incluso más allá de esto, existe también un discurso feminista más complicado en juego– el que se sitúa entre las feministas radicales y las feministas culturales o post-estructurales.

Las feministas radicales han sido criticadas por no reconocer las diferencias en las categorías de mujeres y hombres, y por no dejar a las mujeres suficiente delegación. Aunque las nociones modernistas de los valores y los derechos universales han demostrado que son ciertamente muy cuestionables como método para la transformación social, son utilizadas de manera que crean diferencias invisibles y disputas diversas entre grupos de mujeres (negras, inmigrantes, mujeres que pertenecen a minorías étnicas, lesbianas, etc.). La noción de "diferencia" puede ser igualmente utilizada de una manera negligente o incluso opresiva – como es normalmente el caso cuando surge el asunto de la prostitución. La teoría del feminismo post-estructural y la del feminismo post-colonial han apuntado, de maneras pertinentes, hacia realidades complicadas e intersecciones de opresión dentro de las que las mujeres conducen sus vidas, incluyendo asimetrías de poder estructural. Pero como feministas, no podemos dejar que la complejidad en aumento se convierta en una excusa para la no-acción, o aún peor, meternos en el bando individualista, liberal en apoyo a los mercados abiertos. Sólo porque las políticas sexuales, la globalización y la inmigración hacen al asunto de la prostitución más complejo, no significa que es mejor alejarnos de optar por el enfoque de la perspectiva de género individualista de la "prostitución legalizada".

Temiendo por tomar cualquier actitud basada en valores (o morales si quieres), o incluso entablando negociaciones sobre estos asuntos complicados, los que apoyan la prostitución tienden a optar por la solución fácil, donde las asimetrías de poder estructural (económicas, sociales, sexuales, raciales, culturales, etc.) están excluidas del análisis, y donde el asunto de la prostitución está reducido a una cuestión filosófica de "elección". El problema con este enfoque, además de que sitúa el "problema" y se centra exclusivamente en el nivel de lo individual, es que se concentra solamente, en este caso, en las mujeres que se prostituyen y en el grado de su "elección". Incluso si uno quisiera insistir no haciendo caso a las relaciones de poder estructural, y sigue un enfoque individualista violento, el asunto principal está de todas formas erróneamente expresado- no se trata de "la libertad o no de prostituirse uno mismo", sino del "derecho o no de comprar sexo". Lo que es bastante diferente. Una es una cuestión prácticamente interminable que va a llevar finalmente a una esfera filosófica abstracta, mientras que la otra trata del consumismo y de las relaciones de poder, y alcanza casos importantes y concretos relacionados con el contexto del sistema de prostitución.

La legalización como medida de control del daño

Probablemente el conjunto más complejo de argumentos y de actores en el debate pro-prostitución podría ser la alianza de la pro-legalización. Se puede encontrar dentro de esta alianza a colegas feministas, mujeres que trabajan en suministrar servicios a las mujeres que se encuentran en la prostitución, que revindican que sería importante para las mujeres que se prostituyen reforzar sus posibilidades legales, su protección física, dar derechos de la seguridad social, e incluso deshacerse del estigma social asociado a la prostitución. Esta clase de respuesta puede ser llamada un tipo de "respuesta de control del daño", una manera de hacerlo mejor para "aquellas mujeres". Estos son todos argumentos muy legítimos – porque parecen apoyar a las mujeres que se encuentran en la prostitución. El problema es que la legalización de la prostitución y de los prostíbulos nunca ha tenido este efecto. Al contrario, la legalización ha llevado a una institucionalización y a un aumento del proxenetismo, de los prostíbulos (tanto legales como clandestinos) y de la prostitución, lo que conduce a un aumento del número de mujeres explotadas en la prostitución.

Es un malentendido creer que realizar una causa conjunta con proxenetas y clientes liberaría a las mujeres que se encuentran en la prostitución, o a las mujeres en general. También parece una manera desilusionada y poco creativa de adoptar las estrategias de los explotadores (proxenetas y clientes) cuando existen otras maneras de proveer a las mujeres que se prostituyen con mayor seguridad y protección. Es el entorno de las políticas sociales y la voluntad política repartir recursos a estos sistemas y servicios que determinan si las mujeres que se prostituyen tomarán la ayuda que necesitan. ¿Alguna vez has oído hablar del debate actual de un estado de bienestar minimalista o más global ? Uno de los temas clave del debate es el acceso universal básico a los sistemas de salud o seguridad social, incluyendo una pensión para todos.

La legalización, y de este modo, la institucionalización de la prostitución han sido ya instauradas en Holanda y Alemania. Este cambio en las políticas fue apoyado por los proxenetas, los propietarios de los prostíbulos y también algunos grupos de mujeres. Muchas otras asociaciones de mujeres decidieron no involucrarse en el debate, y sólo aceptaron lo que parecía ser la postura más visible y de perspectiva de género. Uno no puede deshacerse del sentimiento incómodo que aunque su argumentación está dicha para ser "el bien de las mujeres que se prostituyen", su caso esconde una dinámica más incómoda. Animar a las mujeres a adentrase en la prostitución nunca fue parte de la agenda colectiva (o individual) de las feministas pro-prostitución holandesas y alemanas. La mayoría de ellas se confiesan culpables de la destrucción, la violencia y las relaciones opresivas activas en la prostitución. Las mujeres que propagan la legalización "en nombre de las mujeres que se prostituyen" (les gusta pensar también "con") han interiorizado por lo tanto una división de mujeres en las diferentes clases, "otras mujeres". Evitando explorar las posibilidades, o entrar en negociaciones sobre las disputas políticas compartidas en el campo de las políticas sexuales, han participado y perpetuado activamente la construcción de la "otra" – la 'prostituta'.

Esto está sin ninguna duda unido al hecho de que el contexto y cara del mercado del sexo y de las mujeres que se prostituyen han cambiado. La prostitución se ha convertido aún más en un asunto de clase y más racial cuando la industria del sexo en la Europa del este ha crecido. Por supuesto que sería cómodo pensar que "ellas" lo eligen. Aunque resulte extraño, las voces para la legalización / normalización del sistema de la prostitución comienzan a ganar una clase de apoyo más de "dejar hacer", en el momento en el que la inmensa mayoría de las mujeres que se prostituyen son de diversidad racial, o provienen del nuevo territorio colonial de la Europa del Este –Europa Central y Este (¡al menos en términos de las políticas sexuales patriarcales!). Sería demasiado ingenuo pensar que esto es tan sólo por casualidad. De alguna manera parece que las personas encuentran más aceptable (o soportable) explotar en el mercado del sexo a mujeres que son de un color diferente o hablan otras lenguas maternas, diferentes a la población mayoritaria. Podemos por lo tanto continuar retirando nuestras miradas, y apoyando la división de mujeres en diferentes clases controladas y estructuradas por hombres. No se trata de decir o reivindicar que las mujeres que se encuentran en la prostitución no tienen ninguna delegación – pero la variedad de "elección" es muy diferente para las diferentes mujeres. Es tan diferente que resulta bastante irrelevante entrar en este debate si se quiere entender el sistema de prostitución actual.

Finalmente, contrario a lo que las feministas pro-legalización quieren, la legalización de la prostitución socavará seriamente la posibilidad de redistribuir y liberar mas recursos para apoyar a las mujeres que se prostituyen de diferentes maneras, y aún menos apoyar a las mujeres que quieren abandonar la prostitución. Una de las consecuencias más serias de legalizar la prostitución es que la sociedad se quita a sí misma de otra responsabilidad colectiva. El sufrimiento y la explotación de las mujeres que se encuentran en la prostitución se convierten en un no-asunto, en el sentido de que es tratado como una "elección individual" (no una que muchas personas admitirían... pero eh), lo que no es para la sociedad en general algo por lo que estar colectivamente preocupado. Ninguna responsabilidad significa ningún recurso, y las mujeres que se prostituyen son "liberadas de ser explotadas" sin ninguna interferencia por parte del resto de nosotros. Si esto no es un precioso (y liberal americano) argumento, ¿qué es?

Hacia una respuesta más radical, verdaderamente "liberal sexual" a la prostitución

Si uno echa un vistazo a las realidades de la prostitución y a la industria del sexo en general, no puede seriamente discutir que está teniendo lugar algún movimiento progresista. La idea general de prostitución se apoya en la idea de dividir a las mujeres en, básicamente, dos clases diferentes: aquellas para utilizar/comprar/violar y aquellas para casarse/madre/hermana. Es muy difícil imaginar una sociedad donde las mujeres disfruten de una libertad sexual, social y económica y de una igualdad con los hombres, mientras sigamos aceptando la existencia de una subclase o de mujeres para la disposición de los hombres.

Así que ¿por qué no poner un final al sistema de prostitución y a la industria del sexo que se esfuerza tan claramente en la explotación de la inmensa mayoría de mujeres implicadas? Vamos de una vez por todas a acabar con los mitos de la "puta feliz" y la "profesión más antigua del mundo", y vayamos a un proyecto más radical, rompiendo el dominio de los hombres sobre las mujeres cuando se llega a las políticas sexuales. Es hora de alejar el punto de mira de las mujeres que se prostituyen y centrase en los clientes, los consumidores en los mercados del sexo - los hombres - para cuestionar seriamente su legitimidad y escudriñar las políticas sexuales de las que ellos son partidarios como clientes de los cuerpos de las mujeres. De acuerdo con esta argumentación, las respuestas políticas deben estar dirigidas por lo tanto a los clientes.

En este contexto, la solución más evidente y efectiva sería penalizar parcialmente la compra de servicios sexuales. Esta idea se apoya sobre el entendimiento de que la prostitución no es una relación igual, como se ha visto en los testimonios de las mujeres que se encuentran en la prostitución. Se tiene que reconocer que la explotación y el sufrimiento por parte de las mujeres que se encuentran en la prostitución no son tan solo un problema individual, sino también un fenómeno estructural, donde casi todos los clientes son hombres, y casi toda la mercancía es una mujer. Se trata de un ejemplo de inigualdades de género perpetuadas.

Si, es moralista – una moral muy feminista basada en las mujeres- que mueve el enfoque hacia los hombres, y que rechaza las políticas sexuales de dominación masculina en la prostitución. Se trata de NO extender y abrir mercados, que están y seguirán estando controlados por redes de trabajo de hombres, donde las mujeres son los bienes principales, y donde son puestas en venta para los compradores masculinos. No hay una señal de conservadurismo sexual en esta propuesta; se trata de radicalismo sexual – para mujeres.


Malin Björk(*) Miembro de Les Pénélopes desde 1999, ha participado en el desarrollo de las actividades de la asociación, incluidas la publicación de una revista mensual online y la organización de seminarios sobre comunicación para mujeres, el proyecto Women’s Voices, y la participación en la cobertura internacional de eventos como el Foro Social Mundial y el Foro Social Europeo.

Malin es parte de un colectivo internacional de Bruselas que produce una publicación feminista semestral trilingüe- "Scum Grrrls" – que se distribuye en Bélgica y Francia.

En la actualidad está involucrada en un proyecto colectivo, "Samedi", que incluye seminarios para la promoción del software libre y la creación de relaciones entre diversos grupos de mujeres, con el objetivo de poner en marcha un servidor feminista.

Actualmente trabaja como directora de proyecto del Lobby Europeo de Mujeres, una coalición europea de organizaciones no gubernamentales de mujeres que trabajan para el fortalecimiento de los derechos de las mujeres en todas las iniciativas legislativas y políticas de la Unión Europea.

Fuente: Les Pénélopes

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