Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

Prostitución y feminismo (lecturas)








"En la prostitución la palabra
trata no existe.
El tratante es el fiolo
al que yo llamo marido.
Es mi padre.
Es mi hermano.
Mi familia.
En la prostitución la palabra
trata no existe.
Existe lo que yo llamo 'plazas',
y consiste en pasar
quince días en burdeles asquerosos,
donde somos carne nueva
para ser explotadas,
manoseadas, violadas por el
prostituyente-torturador
que es tu marido,
tu hermano,
tu hijo,
tu padre,
tu vecino.

Por eso yo, Sonia, la puta de tu
esquina, les digo:
No me dicen nada sobre mí
cuando dicen 'trata'."


--Sonia Sánchez, coautora del libro "Ninguna mujer nace para puta""





“La prostitución tiene que ser entendida como violencia sexual contra la mujer” --Feminismo Radical

Categoría: Libros

01/11/2008 GMT -6

La prostitución y las iglesias

piezasdeaocho @ 17:52

Extracto del Capítulo 5: "Los parásitos de la prostitución", del libro Ninguna mujer nace para puta de Sonia Sánchez y María Galindo.

El libro es una conversación entre las autoras.

Las Iglesias

 

Padre nuestro si estás en los cielos,
líbranos de curas sermoneros, de obispos hipócritas
y de dedos y poderes que condenen a las mujeres.

 

Sonia: A las Iglesias las siento también como una ONG. Hacen sus proyectos para trabajar con las putas, pero desde la culpa. Al punto que para aprender computación teníamos que llegar una hora antes y rezar. O asistir a la misa que daba el padre Grassi, un sacerdote acusado de pedofilia y al que enviaron especialmente a esa iglesia de Flores porque tenía que trabajar con las putas. En Pascuas les lavaba los pies. Parece un detalle, pero es un ejemplo de cómo se parte de la culpa. Imagínate: nuestro punto de partida era decir "nosotras no somos culpables", y la Iglesia trabajando nuestra culpa. Es por eso que no te plantean integrarte de otra manera en la vida social. Lo que se hace desde la Iglesia con las mujeres en situación de prostitución es un proceso de domesticación basado en la culpa.
El horario, por ejemplo, el disciplinamiento que ejercen desde allí; te atrasabas dos, tres minutos y te cerraban la puerta en la cara.
Luego está también el lenguaje. A las monjas les llamábamos "hermanitas", imponen un respeto supremo.
Otro punto es que apelan a la caridad. Ellas lo que tienen contigo es caridad, dándote de comer cuando vas allá, a recibir la donación de Caritas, la ayuda de los evangelistas, todos construyen desde ese lugar.

María: Nosotras trabajamos con un grupo de monjas y me llevé muy bien con ellas, porque pudimos hacer algunas cosas de cambio hasta que el obispo mandó parar la cosa. Pero definitivamente eran una excepción. Ellas entendían su lugar como una transgresión dentro de la propia Iglesia. Creo que en el tema de la Iglesia está la cuestión del asistencialismo. El asistencialismo sí que es un mecanismo que te mantiene donde estás, que te hace sentir que tú eres incapaz, que recibes un bien, que debes sentirte culpable.

Sonia: La culpa trabaja al mismo tiempo sobre el concepto de arrepentimiento. Nos instalan un discurso de autoculpabilización y de sumisión. Después de ese proceso las compañeras que venían a la organización, si estaban en alguna Iglesia, no entendían nada de lo que nosotras decíamos, estaban completamente confundidas.
La Iglesia usa a la puta como única gran pecadora, como "la más sucia" y en ese discurso jamás puedes levantar la cabeza, siempre vas agachada y avergonzada.

María: ¿Cómo opera el asistencialismo en las mujeres en situación de prostitución?

Sonia: Opera sobre la vulnerabilidad. Eso es lo que leo.
Es agarrarte de la mano y llevarte de la mano, no soltarte.
Y en la otra Iglesia, en la evangelista, primero tienes que pasar por dos o tres oficinas; en una rezas, en otra firmas papeles, y recién retiras medio kilo de azúcar, medio de yerba, medio de lo otro. Te enseñan a depender, a que siempre tienes que depender de otro. Y eso es asqueroso.
Yo dije: "Basta. Si ustedes van a las monjas y dicen 'vamos con las monjitas' con mucho cariño, cuando vienen acá, ¿qué dicen? '¿vamos con las putitas?'. Basta de monjitas: son monjas y punto". Yo sentía que las compañeras lo decían desde ese cariño, esa cosa de mucho respeto. Pero en el fondo no sé si ese respeto es miedo.

María: Entonces es un parasitismo el de la Iglesia que fomenta la culpa, que está basado en el asistencialismo y una relación jerárquica; una cuestión de respeto que no es respeto: es pleitesía.

Sonia: Pleitesía, sí, es una buena palabra. La pleitesía es justamente eso, que el otro está por encima de ti y es superior a ti, es intocable, es algo que casi baja del cielo.
Bajan del cielo para seguirse metiendo en tu cama con la culpa y la vergüenza.

23/08/2008 GMT -6

«Contratar a una prostituta es otra forma de violencia machista»

piezasdeaocho @ 12:48

El autor de 'Vidas quebradas' bucea en el negocio de la prostitución a partir de entrevistas con decenas de profesionales en España

Por Marta Juste | Valladolid
28.07.08

El periodista José Miguel Vila, responsable de Comunicación de la Corporación empresarial de la ONCE, se ha sumergido en el mundo de la prostitución para conocer las historias de diferentes mujeres que, de forma obligada o voluntaria, ejercen la profesión más antigua del mundo. Esos testimonios han quedado reflejados en 'Vidas quebradas', un libro que «no dejará indiferente a quien lo lea».

-¿Ha sido difícil enfrentarse a un tema tan delicado?

-Para mí bastante. Lo tenía pendiente desde hace años porque formo parte del 70% de la población española masculina que jamás ha estado con una prostituta. Tenía ganas de saber qué sentían, ponerme en su lugar, en la situación de esperar a que alguien llame para ofrecerle sus servicios. He hablado con muchas prostitutas y con alguna de ellas hasta 20 horas. Me acabé ganando su confianza. Me enorgullece que ellas estén contentas. No suelen tener un trato humano y yo las he tratado como personas, he visto qué hay detrás de estas mujeres.

-Existe un gran rechazo hacia la pederastia y los asesinatos, pero no es tan evidente con la prostitución. ¿A qué se debe?

-Yo creo que son casos extremos de abusos. El hecho de solicitar los servicios de una prostituta es una forma más de violencia de género. Hay situaciones que en ciertas ocasiones se ven normales. Hasta el siglo XIX, el esclavismo no era repugnante y, sin embargo, si ahora nos enterásemos de un caso de esclavismo nos horrorizaríamos. Los seres humanos son seres humanos. La dignidad del hombre está por encima de todo lo demás. La prostitución es la esclavitud del siglo XXI.

-La pornografía ¿influye en la percepción de la prostitución como un trabajo más?

-Supongo que sí. Todo tiene un hilo conductor. La pornografía se lleva de forma organizada, como ocurre con la prostitución. Suelen estar bajo el control de chulos o proxenetas. Se meten en la prostitución por razones económicas o de forma obligada. Pero lo que más abunda son las redes de prostitución. Creo que de todos los periódicos de tirada nacional, sólo 'Público' no ha admitido los anuncios de contactos. Son unos ingresos muy importantes, de unos 1.200 millones de pesetas anuales. Por curiosidad, llamé a 20 anuncios al azar y de todos ellos, 19 eran de mujeres que pertenecían a redes de prostitución. El 85% de las prostitutas en España son inmigrantes. Con la crisis, el número de españolas ha aumentado.

-La sociedad rechaza a las prostitutas. Pero, ¿qué ocurre con los proxenetas y los clientes?

-Son los verdaderos actores de la prostitución y actúan de forma más libre. Ellas se meten en este mundo muchas veces por la fuerza. Ese desprecio hacia las prostitutas habría que desviarlo hacia los clientes y los proxenetas. Ellos son los que hacen uso de la gente que se prostituye. En la actualidad es rara la despedida de soltero que no acabe en un club de carretera. Hay una gran contradicción, ya que lo normal sería que como ahora hay más libertad sexual, debería haber menos prostitución en España. Pero ocurre todo lo contrario.

-¿Qué opina de la prostitución en Holanda?

-Independientemente del sistema jurídico, donde hay prostitución hay explotación y abusos. Mi opinión personal es que liberalizar la prostitución no significa que haya menos abusos. En Suecia se persigue al cliente y ha bajado de forma evidente el número de personas que se prostituyen. Muchas asociaciones están en contra de la prostitución. Sin prejuicios, he llegado a la misma conclusión. Otras asociaciones están en pro de la Constitución, pero yo creo que no es una profesión como otra cualquiera. Están en juego muchas cosas y principalmente la dignidad. Es una actividad remunerada, pero no un trabajo.

-¿Cree que hay alguna solución?

-Yo no la tengo. Hay que mirar a estas mujeres de otra forma. Normalmente, las prostitutas no trabajan de forma libre, la mayoría está obligada. El único caso con el que me encontré que no trabajaba por obligación fue el de un transexual que afirmaba que se había sentido más explotado en otros trabajos y se prostituía de forma voluntaria. Lo que yo quiero es despertar la inquietud social. Hace unos años se estudió la legislación y se dejaron las cosas tal y como estaban con respecto a la prostitución. Por lo tanto, no debe ser una cuestión tan fácil. Es un asunto cultural o ético, o las dos cosas. Siempre habrá prostitución, pero el día que se contemple como algo atroz, se reducirá de forma sustancial.

-Escribió junto a su hija 'Mujeres del mundo. Inmigración femenina en España hoy'. ¿Por qué la gente siente rechazo hacia los inmigrantes?

-La gente que viene a trabajar nos saca de muchos apuros. Si esta gente parase de repente, habría un colapso tremendo en la economía nacional. Pero no creo que la mayoría de los españoles sienta un rechazo tan grande por los inmigrantes.

Fuente: NORTECASTILLA.ES

28/07/2008 GMT -6

La psicología de los hombres que pagan por sexo

piezasdeaocho @ 14:33

20-09-2007

Recientemente presentado en el Colegio de Psicólogos de La Plata, el nuevo libro del psicoanalista Juan Carlos Volnovich define a la prostitución como una “violación autorizada socialmente por la mediación del dinero”, y estudia el significado de tal práctica a partir de sus clientes habituales

Prostituidor El psicoanalista Juan Carlos Volnovich comenzó su actividad profesional en 1964 trabajando con niños hasta que en 1971 pasó a integrar el Grupo Plataforma, vinculando la práctica psicoanalítica con su compromiso social. La última dictadura militar lo encontró exiliado en Cuba y colaborando con organismos de Derechos Humanos en Argentina y en el exterior.

Hoy, su campo de acción es la relación entre el psicoanálisis y las teorías feministas, paradigma del cual se ciñó para escribir Ir de putas. Reflexiones acerca de los clientes de la prostitución, su último libro presentado recientemente en La Plata. Allí, y de acuerdo a lo que figura en el prólogo, trata de acercarse “al tema desde la psicología del usuario, del cliente de la explotación comercial sexual a la que habitualmente se alude como prostitución”.

En 1987, Volnovich publicó Machos fieles de gran corazón, un trabajo en el que analizaba cómo el hombre mantenía fidelidad con los valores de rendimiento, productividad y eficacia propuestos por el neoliberalismo, pero era infiel con respecto a sus mujeres. Ocho años después, en otro trabajo, profundizó en los puntos sobre los que se sostienen las complicidades de género cuando se trata del análisis de un varón con otro varón.

“En tantos años de investigación no reparé en que la mayoría de mis pacientes, tenían o habían tenido relaciones con prostitutas. Tal era el grado de naturalidad de esa práctica, que acepté un pacto de silencio implícito. Hablar de eso, hablar en serio, profundizar en el sentido inconsciente y en el significado singular de esa práctica, equivalía a la herejía de romper uno de los acuerdos más entrañables que los hombres podamos mantener entre nosotros”, aclara el profesional.

En base a entrevistas con varios de sus pacientes, estructuró su investigación preguntándose por el origen y significado de esta práctica. “Las relaciones sexuales con prostitutas tanto refuerzan como desmienten los estereotipos convencionales de aquello que se entiende por masculino y femenino -explica el psicoanalista-. La atribución de la actividad para todo aquello que se identifique como masculino y la asociación de la pasividad con lo femenino, quedan desmentidas allí donde el varón se instala en el lugar pasivo del hijo o del alumno ante la prostituta”.

Para alejarse de su objeto de estudio, Volnovich se encargó de desnaturalizar la práctica de pagar para obtener sexo. “El pago garantiza que el deseo de la mujer quede siempre en suspenso”, indica el especialista, al tiempo que concluye que “la pasión sexual a precio fijo y por un lapso de tiempo pautado, convierte a la mujer en descartable y atenúa el temor del hombre al cuerpo y al deseo de la mujer”.

Fuente: diarioHoy.net



Banner
Banner tomado de APRAMP


¿QUÉ INDUSTRIA INTERNACIONAL DE 56 BILLONES DE DÓLARES ES IGNORADA POR LOS CRÍTICOS DE LA GLOBALIZACIÓN?

Banner tomado de Hustling the Left

Contactar con la autora o autor | Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis