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Prostitución y feminismo (lecturas)








"En la prostitución la palabra
trata no existe.
El tratante es el fiolo
al que yo llamo marido.
Es mi padre.
Es mi hermano.
Mi familia.
En la prostitución la palabra
trata no existe.
Existe lo que yo llamo 'plazas',
y consiste en pasar
quince días en burdeles asquerosos,
donde somos carne nueva
para ser explotadas,
manoseadas, violadas por el
prostituyente-torturador
que es tu marido,
tu hermano,
tu hijo,
tu padre,
tu vecino.

Por eso yo, Sonia, la puta de tu
esquina, les digo:
No me dicen nada sobre mí
cuando dicen 'trata'."


--Sonia Sánchez, coautora del libro "Ninguna mujer nace para puta""





“La prostitución tiene que ser entendida como violencia sexual contra la mujer” --Feminismo Radical

Categoría: Leyes

13/04/2009 GMT -6

La pornografía y las leyes de obscenidad

piezasdeaocho @ 21:15

Lo siguiente es un breve extracto de una conferencia que Andrea Dworkin (feminista radical) dió en 1985 en la Universidad Duke, en la ciudad Durham, Carolina del Norte.*

"Desde la perspectiva feminista la obscenidad es una idea moral;
la pornografía es una práctica política. La obscenidad es abstracta;
la pornografía es concreta."

(...)

"Si parte del atractivo de la pornografía implica erotizar
lo putativamente prohibido, la pornografía ilegal –la obscenidad–
estará prohibida lo suficiente para que siga siendo deseable
sin hacerla nunca auténticamente ilícita
o imposible de obtener."

–Catharine A. MacKinnon,
Hacia una Teoría Feminista del Estado.

Haz clic en el triangulito blanco para escuchar

(...)

La función de la ley de obscenidad --y quiero que piensen en lo astuta que ha sido la ley de obscenidad en contener a las mujeres en la busqueda de nuestros derechos-- una función de la ley de obsenidad es mantener la pornografía en privado, mantenerla fuera del dominio público de tal manera que mujeres y niños no puedan verla. De manera que no veamos dónde se únen todos los nervios de la supremacía sexual masculina. De manera que no veamos qué piensan los hombres de nosotras y lo que en realidad quieren hacer con nosotras. Para que la experiencia de lo que ellos nos hagan sea totalmente privada, totalmente personal. No importa cuántas otras mujeres en el edificio estén experimentando violación marital, no sabemos, y por tanto no somos responsables de ello. Y la ley de obscenidad, como una estrategia del ala derechista para mantener la desigualdad de las mujeres en la sociedad, es muy inteligente. Esconde la pornografía de nosotras. Eso es lo que intenta hacer.

Ahora, en nuestra sociedad la pornografía también se ha convertido en una forma de terrorismo público. Caminamos por la calle y desviamos nuestra mirada: existen tiendas a las que no entramos. En las tiendas en las que entramos, sabemos que somos ciudadanas de segunda clase.

La derecha advierte a la izquierda no hacer la pornografía pública. La derecha es muy inteligente en lo que respecta al poder. La derecha dice: "No muestres esas cosas a las mujeres y niños... ¡No les permitas ver eso!"

La ley de obscenidad solo impacta en la pornografía en el momento en que ésta se hace pública. Las leyes de obscenidad son leyes criminales. Eso significa que la policía hará frente a cualquier cosa que el Estado diga que es obsceno. Significa que la pornografía tiene que ser pública antes, para que la policía pueda intervenir. Puedes usarla en tu propia casa contra tu propia esposa. Puedes usarla contra mujeres en situación de prostitución. Puedes hacer lo que te plazca con ella siempre y cuando no cometas el error de la izquierda en hacer la pornografía pública. Porque lo que pasaría es que nosotras la veríamos. Y empezaríamos a entender algo acerca de cómo todos esos actos de abuso sexual se únen. Acerca de cual fué su significado. Acerca de cómo es que no son accidentes. Cómo es que no son sólo aberraciones personales; son políticas; son parte de un plan.

(...)

El llamado discurso de las mujeres dentro de la pornografía es silencio --las piernas abiertas son silencio. Ser una castorcita y un coño y una conejita y mascotas y conchas-- eso es una definición operacional del silencio. "Lastimame, y dámelo más duro, y lastimame más" es silencio. Y quienes piensen que ese es su discurso nunca han escuchado la voz de una mujer.

Fuente: Andrea Dworkin Video and Audio Archive

*Para escuchar el discurso completo haz clic aquí, y para leer la transcripción (en inglés) completa haz clic aquí.

08/08/2007 GMT -6

Cultura de la prostitución: Legalización de la prostitución de burdeles en Victoria, Australia

piezasdeaocho @ 01:16

UNA CULTURA DE PROSTITUCIÓN

Cuando la prostitución se legaliza o despenaliza, se crea la cultura de la prostitución la cual tiene unos efectos dañinos, no sólo sobre las mujeres prostituidas si no sobre todas las mujeres que viven en esa cultura. Esta dañina cultura de la prostitución existe en Victoria, Australia. Como la práctica de la prostitución ha sido regularizada se ve como algo ordinario. Hay burdeles en muchas calles. Los niños pasan por delante de burdeles en su camino al colegio y compran sus trajes de baño en la tienda opuesta a un burdel. Los dueños de los burdeles están en el Club Rotativo y son perfilados como modelos en periódicos respetables. Los burdeles cotizan en bolsa. 60.000 hombres compran mujeres prostitutas cada semana.

En muchos países la legalización o despenalización de la prostitución de burdeles se considera en el presente como una manera de tratar los problemas asociados con el abuso de hombres sobre mujeres prostituidas. En sus campañas sostenían que la legalización de burdeles en Victoria era un ejemplo positivo, la crême de la crême de la prostitución internacional. Por esa razón es importante examinar cuidadosamente lo que la legislación significa para las mujeres de Victoria. Ha creado la cultura de la prostitución.

LEGALIZACIÓN

La prostitución en burdeles fue legalizada en Victoria en 1984. Fue despenalizada en Nuevo Sur de Gales en 1995. También está ahora legalizada en el Territorio de la Capital Australiana en cuyo centro está situada su capital, Camberra y en Queensland. La propuesta de legalización en el Sur de Australia ha sido denegada por ahora pero está siendo promovida en el Oeste de Australia y en Tasmania. Actualmente está siendo debatida en Nueva Zelanda también.

Los argumentos que impulsaron la legalización en Victoria fueron:

  • Controlaría la industria de los salones ilegales de masajes.
  • Prevendría la expansión de la industria del sexo.
  • Acabaría con la prostitución de la calle, suponiendo que las mujeres que ejerecen la prostitución en las calles prefieran trabajar en burdeles legales.
  • Que sería más seguro para las mujeres prostituidas el estar en burdeles legales y disminuirían los asesinatos y violaciones. Parece ser que esta perspectiva fue aceptada por todas las organizaciones feministas de entonces.

Los que quisieron dirigir burdeles legales, anteriormente llamados chulos y ahora respetables hombre de negocios, sólo necesitaron solicitar una licencia. Se formó un Consejo de Control de la Prostitución para dar licencias y regular la industria. La regulación incluía inspecciones médicas mensuales a las mujeres prostituidas.

LA INDUSTRIA ILEGAL

Según fuentes policiales actualmente en Victoria se estima que hay 400 burdeles ilegales que van cambiando y son difíciles de detectar, suponiendo que exista la intención de detectarlos. No hay un trabajo especial para la policía de controlar los burdeles legales ni ilegales después de que la legalización o despenalización se hiciera. Están bajo el control del gobierno local. En NSW aparentemente la corrupción policial fue la que dictó la introducción de la despenalización de los burdeles allí para que de este modo la policía no tuviese ningún rol. Las Concejalías locales tienen que controlar los burdeles ellos mismos y no tienen ni el personal ni los recursos económicos. Lo mismo ocurre para detectar los burdeles ilegales en Victoria, las Concejalías locales tienen que financiar detectives privados para que vayan a los burdeles y pagar por sexo. Una investigación para detectar burdeles ilegales en Yarra, en la costa de Melbourne costó a los contribuyentes $42.000 en los últimos meses. Los investigadores que trabajan en burdeles sin licencia firman declaraciones juradas del perfil de los servicios sexuales que les han ofrecido. Entonces lo presentan al magistrado quien puede prohibir la entrada al local. Esto castiga a los propietarios del local pero no a los que operan el burdel que sencillamente cambian los lugares de negocios.

Hay poca duda de que la industria ilegal está fuera de control. La legalización o despenalización ni previene ni puede prevenir los burdeles ilegales. La policía de Melbourne sospecha de un hombre de Hong Kong que opera en 6 burdeles sin licencia en las afueras del Este de Melbourne, ganó más de $8 millones en los pasados 3 años.

Los efectos de la despenalización de la prostitución en Nuevo Sur de Gales en 1995 han sido similares. Los burdeles se han multiplicado por cuatrocientos y la gran mayoría no han acudido, como se supone debían hacer, al consejo local para conseguir las licencias. Los Consejos no pueden permitirse el pagar a personal especial para entrar en burdeles ilegales para dar prueba de que están infringiendo las regulaciones proyectadas.

PROSTITUCIÓN EN LA CALLE

En el momento de la legalización se pensó que las mujeres que ejercían la prostitución en la calle con gran riesgo de muerte y serias lesiones, podrían trasladarse a los burdeles legales y estar más seguras. Esto también aliviaría el incordio del comportamiento masculino en la prostitución. De hecho la prostitución en las calles es un enorme problema social en Melbourne. Se estableció una investigación gubernamental sobre los problemas que causaba el comportamiento masculino en St. Kilda en el 2001. El número de mujeres que ejercen la prostitución en la calle ha aumentado rápidamente en esta área a un número estimado de 350. Los abusadores varones usan sexualmente a las mujeres en jardines delanteros de las casas o sobre las escaleras de entrada de los vecinos. Hay problemas con los condones usados, excrementos y agujas. Lo que recomendaba el informe era el establecer zonas de tolerancia donde los hombres podrían solicitar mujeres y “casas seguras” donde ellos podrían usar a las mujeres. Las casas seguras serían burdeles del estado aunque el consejo esperaba que sociedades benéficas como el Salvation Army las administrara. La recomendación fue aplazada porque era muy impopular entre los vecinos y había elecciones pendientes.

En Sydney y en New South Wales han sido establecidas zonas de tolerancia donde se supone que las mujeres prostituidas se encuentran con sus abusadores en casas seguras donde pueden alquilar habitaciones. Esta política ha sido manifiestamente insatisfactoria. Las mujeres prostituidas no se quedan en las zonas y se van a áreas residenciales de los alrededores.

TRÁFICO

La legalización y despenalización llevan al aumento de la industria de la prostitución. El tráfico de mujeres para cubrir los burdeles legales e ilegales es un resultado inevitable. Empresarios del sexo tienen dificultades en suplir sus necesidades con mujeres locales y las mujeres traficadas son más vulnerables y rentables. Las mujeres traficadas son colocadas por igual en los burdeles de Victoria, en los legales e ilegales. Pueden trabajar legalmente en burdeles legales con permisos de trabajo si los traficantes aplican en nombre del estatus de refugiado. Los traficantes venden en Victoria las mujeres a burdeles legales e ilegales por un precio de $15.000 cada una. Las mujeres están endeudadas, así que las ganancias de su esclavitud no les llegan a ellas. Está habiendo investigaciones sobre varios burdeles suburbanos de los que hay sospechas de estar usando mujeres traficadas desde el Sudeste Asiático con visas turísticas. La policía sospecha que están obligadas a tener sexo con 800 hombres antes de recibir ningún dinero para pagar las deudas contraídas con sus traficantes. Parece ser, según dijo el portavoz de la policía, que vienen aquí por encargo. Se estima que ganan $1 millón por cada mujer traficada a la semana.

¿ ESTÁN LAS MUJERES MÁS SEGURAS EN BURDELES LEGALES?

La prostitución en la calle, se argumenta es extremadamente peligrosa. Las mujeres corren el riesgo de ser violadas y asesinadas, golpeadas, acuchilladas. Las mujeres prostituidas reciben el odio de los hombres hacia las mujeres y el de la sexualidad que ellas parecen representar. De aquí resulta la violencia que ellas sufren. Con la prostitución en los burdeles, estos problemas extraordinarios se supone que son reducidos. Vamos a considerar los burdeles legales de Melbourne, supuestamente la crême de la crême de la prostitución. Una de mis alumnas investigó en un burdel legal entrevistando a las mujeres antes y después de sus “citas” sobre los límites que intentan crear para controlar lo que los hombres eran capaces de hacerlas y hasta que punto estaban satisfechas.

El burdel que ella estudió tenía un salón en el cual tenían lugar las introducciones. Todas las mujeres esperaban en el salón. Los hombres entraban de uno en uno para hacer su selección y ellas tenían que competir para ser elegidas. Se levantan y tocan a los hombres sexualmente y compiten con las demás en ofrecer lo que van a darles. Algunas llegan a ofrecer sexo sin usar condones si necesitan particularmente el dinero. Después suben a la habitación. A menudo ellas se aplican lubricante en el baño porque los hombres serían infelices si tienen la impresión de que ellas no están excitadas sexualmente y algunos se negarían a pagar. Entonces la mujer tiene que intentar controlar el encuentro. Los hombres a veces quieren un “todo alrededor del mundo”, esto es, acceso a cualquier orificio de cualquier forma y el derecho a tocar cualquier parte del cuerpo de la mujer. Ella entonces debe luchar para restringirle sin perder al cliente.

Los hombres pueden retorcer pezones y penetrar los dedos dentro del ano de las mujeres.

Una mujer relato que cobraba $500 por una penetración anal pero que dependía de lo larga que fuese, un pene más largo significa más dolor.

Otra mujer dijo que un hombre empezó a ponerse lubricante en el puño y cuando ella le preguntó que para que lo hacía el contestó que para joderla con el puño.

La demanda de joder con el puño sugiere que el aumento de violencia y prácticas vejatorias llevadas a cabo sobre mujeres en pornografía están educando a los hombres en los que desean hacer a las mujeres, primero en la prostitución y después con sus compañeras. Esto también se refiere al sexo anal.

Una mujer cuando bajaba después de su “cita” se duchaba durante 10 minutos con agua muy caliente para quitarse la suciedad de su cuerpo. Antes de una cita una mujer tenía carne de gallina, su piel se estremecía al pensar en lo que tenía que pasar. Por un abuso sexual es para lo que paga el hombre. Las mujeres disocian la experiencia horrorosa para sobrevivir usando técnicas psicológicas o drogas y alcohol.

Las mujeres prostitutas no son otro tipo de mujeres que puedan soportar las manos y penes no queridos en o sobre sus cuerpos más fácilmente que otras. Es cierto que muchas han experimentado previas violencias sexuales en su infancia o vida adulta de manera que la violencia de la prostitución puede parecer menos severa que otras formas de violencia que ya han sufrido. Pero las mujeres prostituidas odian la violencia diaria de la prostitución como lo odia cualquier otra mujer. Aquellos que aceptan la prostitución como una ocupación legítima están aceptando que ciertas mujeres pueden ser puestas aparte como objetos de acoso de lo que exactamente las otras no prostituidas buscan el librarse de ello en sus trabajos y en sus vidas.

Esta es la historia de la forma más respetable de prostitución en el mundo. Aquí en Australia hay códigos para la implantación de Salud y Seguridad Ocupacional (OHS) en los burdeles redactados por las autoridades estatales, pero solamente para el pequeño número de burdeles que hay legales. Es duro llevar a cabo los códigos OHS para un trabajo en el cual las mujeres están regularmente con riesgo de violencia y enfermedades que amenazan su vida, donde se las puede exigir el aceptar heces y orina así como semen, donde tienen que sufrir el daño psicológico de disociación y/o acoso y abuso sexual. Los códigos de otros lugares de trabajo requieren aislamiento de las sustancias peligrosas, usando guantes, etc. mientras que en la prostitución una sustancia potencialmente letal, el semen, es inyectada directamente dentro del cuerpo de “el trabajador”. Las mujeres prostituidas no están en situación de usar guantes y aislar el semen en recipientes especialmente seguros. Ellas tienen probablemente que aceptarlo sobre sus caras y dentro de cualquier orificio.

BURDELES SADOMASOQUISTAS

Los burdeles sadomasoquistas (S.M.) son un área creciente de la industria de la prostitución actualmente por dos razones. Una de las razones del sadomasoquismo es que han llegado a ser un sector del mercado enormemente rentable con clubes, equipamiento, pornografía y burdeles todo en uno. Otra es que el S.M. ofrece en Australia una forma de asentar burdeles ilegales. Los burdeles S.M. generalmente no solicitan las licencias para burdeles argumentando que no se usa el sexo. Se presentan a ellos mismos como terapia y creadores de fantasías. De hecho mi junta de distrito está buscando las pruebas que demuestran que se hacen actos sexuales en los burdeles S.M., pero están teniendo grandes dificultades. Diferentes formas de fuerte violencia ocurren en estos burdeles. No sólo contienen domadoras y actúan con violencia hacia los hombres.

Las mujeres son proporcionadas como esclavas sexuales y pueden sufrir duros golpes según los abogados de los centros de crisis de violación en Australia a donde ellas buscan ayuda.

EDUCANDO A LOS HOMBRES EN VIOLENCIA SEXUAL

Prostitución y violación van de la mano.

Bastante razonablemente muchas supervivientes de la prostitución lo llaman violencia sexual de la prostitución comercial o violación comprada. En la prostitución los hombres pagan por mirar (como en la pornografía) o el llevar a cabo sobre cuerpos de mujeres una serie de prácticas que, en su forma no comercial, son precisamente las prácticas de violencia sexual masculina que las mujeres se preocupan de que no ocurra en sus dormitorios, calles, a niños, en sus trabajos. No sugiero que la prostitución sea la única razón de la existente violencia sexual porque ocurre en muchas culturas en las que no hay prostitución y necesita ser entendido en términos de dominación machista. Sin embargo la industria del sexo educa a los hombres en estas prácticas. La práctica más usada es la relación sexual no deseada en la cual las mujeres prostituidas disocian para sobrevivir mientras el hombre la penetra sin importarle la persona. Él entonces esperará que su compañera acepte las mismas prácticas. En las líneas de teléfono sexuales las mujeres tienen que disociarse para superar el abuso de los hombres que han pagado para hablar. En las llamadas telefónicas obscenas realizadas por los hombres, a veces los mismos, se entrometen y amenazan a mujeres en sus casas. En la prostitución los hombres hablan usando vocabulario obsceno y degradante hacia las mujeres y las acosan sexualmente, tocando partes de sus cuerpos que ellas quieren proteger y demandan prácticas que las mujeres no quieren permitir. En las calles y lugares de trabajo hacen exactamente lo mismo excepto que no pagan. El placer puede ser más intenso cuando no hay consentimiento de las mujeres. En prostitución las mujeres son azotadas, o se tienen que vestir como bebés o jovencitas. Todo esto forma y anima a los hombres a usar la brutalidad y el abuso sexual a niños.

NORMALIZACIÓN DE LA PROSTITUCIÓN

La política de legalización de burdeles en Victoria ha fallado dramáticamente en todas sus metas. Cuando fue tomada esta decisión no se consideró de qué forma podría afectar al estatus, las vidas y las relaciones a todas las mujeres del estado. De hecho la cultura de la prostitución se ha desbordado en la comunidad empresarial, en las carteleras de las calles, en los medios de comunicación locales, y afecta a las relaciones que las mujeres tienen con sus compañeros y con los hombres de su trabajo. La legalización ha normalizado el comportamiento de los hombres en la prostitución. Como resultado de haber sido aceptados, los clubes de desnudos se trasladaron a Victoria en 1993 y ahora prosperan bajo en eufemismo de “Club de Caballeros”. Se abrió una investigación estatal como resultado de los rumores de que en estos clubes se ejercía la prostitución. Pero es difícil de probar.

En otros contextos donde no hay esa aceptación de la prostitución ha habido resistencia comunitaria en encubrirlos y los clubes han sido rechazados, como en Glasgow, por ejemplo. Hay ahora una campaña contra ellos en Dublín. En Australia la idea de esta campaña no es realmente pensable porque la explotación sexual de los hombres hacia las mujeres está normalizada, como resultado de estos años de legalización de los burdeles de prostitución.

Con el crecimiento de la industria nuevos votantes jóvenes son introducidos en el comportamiento de la prostitución. En 1998 se estimaba que 60.000 hombres en Victoria abusaban de mujeres en la prostitución cada semana y la cifra parece ser superior en la actualidad. Generaciones de hombres y chicos están formados en una conducta de prostitución. Estos hombres serán los turistas sexuales y viajeros de negocios que abusarán de las mujeres que ejercen la prostitución en otros países, muchas de las cuales serán traficadas a esos destinos.

EL PAISAJE DE LA CULTURA DE LA PROSTITUCIÓN

Hay ciertas restricciones para la ubicación de los burdeles. No pueden estar cerca de iglesias o escuelas. Los burdeles ilegales no sufren estas restricciones. Los burdeles legales, sin embargo, están en las principales calles comerciales y en calles residenciales. Son simplemente parte de la vida ordinaria en la ciudad. Los hombres salen de los burdeles sonriendo con satisfacción cuando los viandantes arrastran sus compras o niños. Anuncios de burdeles y clubes “tabletop” aparecen en enormes carteleras a lo largo de las mayores arterias de la ciudad, ofreciendo las mujeres como objetos para el uso de los hombres. En el Centro de Exhibición Estatal tiene lugar cada año la exhibición de la industria sexual, SEXPO, los burdeles y clubes de desnudo exponen a las mujeres que tienen para ofrecer, pornografía, desnudos, y “lapdances” (las mujeres se sientas sobre las piernas de los hombres y se mueven) son expuestas frente a miles de ciudadanos con el patrocinio del Estado. Periódicos locales contienen anuncios de burdeles locales llamados Ciruelas Orientales o Románticos.

SECTOR DE MERCADO RENTABLE

Las páginas financieras como las páginas de noticias de los periódicos encuentran la industria de la explotación sexual excitante consiguiendo los beneficios necesarios invirtiendo en prostitución. El periódico Age dedicó la página frontal de la sección de negocios a SEXPO en 1998 al lado de una descripción de la industria sexual de Australia y dice tener un ingreso estimado al año de $1,2 billones. El burdel The Daily Planet va a cotizar en bolsa en el 2003.

NORMALIZACIÓN DEL PROXENETISMO COMO NEGOCIO RESPETABLE

Un ejemplo de lo respetable que ha llegado a ser el proxenetismo es la presentación de la dueña de un burdel en la sección Mi Diario del periódico Sunday Age el 13 de Octubre de este año. Esta presentación cubre la vida laboral de prominentes ciudadanos de Melbourne, generalmente mujeres. En una ocasión fue la directora de un famoso colegio privado e niñas y la pasada semana fue a un sombrerero que hace sombreros para las mujeres cuando van a las carreras de caballos. La dueña del burdel es una tailandesa llamada Chailaí Ricardson, descrita como propietaria y directora del burdel Top of the Town, en la calle XXX. El periódico hace una introducción con el perfil de la mujer y después detalla lo que hace cada día de la semana.

Richardson, nos han dicho, conoció a su marido cuando él estaba construyendo el burdel hace 11 años. Ella es vicepresidenta de la Asociación Tailandesa. La gran mayoría de las mujeres traficadas que son vendidas en condiciones de esclavitud por su deuda en ambos burdeles, legales e ilegales de Melbourne son tailandesas. En su burdel trabajan 100 mujeres. Ella dice: “hay mucha presión sobre las señoras. A veces les cuesta hacer frente a su trabajo... El sábado fue suave. Muchos chicos vienen viernes y sábados”. Promociona sus negocios cuando va a haber alguna convención en la ciudad como el reciente Centro de Comercio Mundial con 3.000 hombres tailandeses. Revisa a las mujeres para asegurarse de que llevan puestos los tirantes, a las mujeres no les gustan porque pican pero “les quedan muy bien” cuando se quitan la ropa. Tiene un show de desnudos los jueves, “algunos de esos hombres pueden quedarse y tener una de las señoras después”. Y finaliza, “creo que estamos aquí para probarnos a nosotras mismas y hacerlo lo mejor posible y alcanzar el máximo que podamos”.

En Melbourne un artículo como este sobre proxenetismo en el periódico dominical más importante no saca comentarios adversos o cartas de lectores enfurecidos. Atender un burdel es una ocupación corriente como ser jefa. La mayoría de las mujeres que poseen o dirigen burdeles han sido ellas mismas prostitutas. No has ascensos en esta industria ni posibilidades de salir de ello si no es haciendo esto.

RELACIONES ENTRE HOMBRES Y MUJERES

La cultura de la prostitución daña la posibilidad de crear una relación igualitaria, respetuosa y honesta entre hombres y mujeres, en el trabajo y en todas las tareas de la vida. Como las nuevas generaciones masculinas se forman en una conducta de prostitución esto afectará inevitablemente la forma de relacionarse con las mujeres en sus vidas, familia, pareja, compañeras, amigas. Una relación igualitaria entre hombres y mujeres es todavía muy difícil de conseguir para muchas mujeres. La existencia de clubes de desnudo, burdeles, pornografía y la publicidad de estas formas de explotación sexual lo hacen mucho más difícil. La industria de la prostitución crea las ideas que los chicos y hombres tienen sobre las mujeres como que son objetos de uso sexual en vez de seres humanos iguales.

La industria del sexo crea la cultura de los hombres y excluye a las mujeres. En lo que son llamados “Clubes de Señores” las mujeres son pagadas para posar su vagina desnuda y afeitada frente a los hombres para que puedan mirar fijo dentro de ellas. Hace tiempo los “clubes de señores” eran para ricos de clase alta que los usaban para tratar y realizar negociaciones políticas y de negocios. Los nuevos clubes de señores son una forma de burdel en la que las mujeres son ofrecidas a los hombres desnudas para bañarse con ellos, bailar sobre sus rodillas y por supuesto, ofrecer sus “servicios sexuales”, son mucho más democráticos. Cualquier hombre con entrada puede pasar. Pero los negocios se siguen haciendo allí. Los hombres hacen tratos y negociaciones, tienen reuniones, firman tratados. Grandes empresas alquilan salas de reunión para sus reuniones y les colocan mujeres desnudas sobre las mesas durante el té y la comida. ¿Qué hace esto a favor de las oportunidades de igualdad para las mujeres en estas empresas?. Las mujeres ejecutivas pueden asistir a estas reuniones y sufrir el dolor y el apuro de ver a otras mujeres ser tratadas de esta manera o pueden negarse a ir y perder la oportunidad de ascenso. Las mujeres ejecutivas no pueden ser iguales en una cultura de prostitución donde sus colegas varones pueden sellar tratados ofreciendo prostitutas a sus clientes o acompañar a sus clientes a los burdeles.

Las mujeres del mundo jurídico están particularmente afectadas. En Melbourne los clubes “tabletop” están en el distrito jurídico. Las abogadas ven a sus compañeros abogados ir a la hora de la comida a estos clubes. Las secretarias tienen que mentir a sus mujeres cuando llaman preguntando por sus maridos. Muchos grupos de mujeres están afectadas por este comportamiento de los hombres respecto a la prostitución. La existencia de la industria del sexo y la forma en que se entrelaza dentro de los negocios que hacen los hombres, la idea de la igualdad de las mujeres en el mundo de los negocios es una burla.

<>En una cultura de prostitución los chicos y chicas crecen en un mundo en el que las mujeres son vendidas a los hombres desnudas o medio desnudas, haciendo pucheros abriendo sus piernas sobre tableros, en los estantes pornográficos de la tienda de la esquina, en la tienda de vídeos, en los vídeos musicales. Las chicas aprenden que ellas son carne para que los hombres compren, intercambien y consuman. Los chicos aprenden que es razonable hacer esto a las chicas porque a ellas les gusta y están para eso. Chicos y chicas crecen en un entorno en el que la mitad de la raza humana es delegada al servicio sexual de la otra mitad.

La industria sexual es un secreto de los hombres de negocios en el que los hombres disfrutan de la explotación sexual de algunas mujeres mientas sus madres, esposas, novias e hijas no se enteran. Visitas en grupo a lugares de explotación sexual está empezando a ser una forma común entre los hombres de socializar. En “noches de machos” (antes de las bodas) explotarán sexualmente a mujeres. En fiestas verán juntos pornografía y gozarán a través de ver como abusan de mujeres.

DESTRUCCIÓN DE LA RELACIÓN HETEROSEXUAL

Los hombres no pueden ser iguales a las mujeres en la relación sexual si ellos están involucrados en la explotación sexual de otras mujeres. Los 60.000 hombres que usan mujeres prostitutas en Victoria cada semana es difícil que tengan colegas del sexo femenino. Según crece la industria más y más hombres están implicados y más y más mujeres están directamente afectadas. Cuando compañeros varones abusan de mujeres prostitutas ¿qué hacen las mujeres? O se mantiene en secreto y la esposa no se entera de lo que su marido está haciendo, lo que significa que las bases de confianza y honestidad que deberían ser la razón fundamental de una relación igualitaria están destruidas. O si la esposa se entera y tienen que tomar una decisión sobre su relación con este hombre es muy probable que le abandone. Sus hijas tendrán que pensar sobre lo que significa el que él mire los genitales afeitados de mujeres de su edad en los clubes de desnudo, que a su vez son hijas de otros hombres, o las penetran mientras ellas se disocian para sobrevivir.

Cuantos más hombres se involucren en el consumo de la prostitución más imposible llegará a ser el ideal de igualdad en la relación entre hombres y mujeres. La expansión de la industria del sexo y la creación de más consumidores varones está en dirección de choque directo con la posibilidad de una relación igualitaria entre hombres y mujeres.

EL SEXO EN LA CULTURA DE LA PROSTITUCIÓN

En una cultura de prostitución chicos y hombres son enseñados que penetrar a una mujer que se disocia para sobrevivir es “sexo”. Esto tiene un gran impacto, no sólo sobre las mujeres prostituidas en pornografía y prostitución sino sobre todas las mujeres que tienen relación sexual con hombres. El objetivo del feminismo ha sido una “autodefinida” sexualidad para mujeres, que quiere decir placentera y respetuosa. Las ideas de placer para las mujeres pueden incluir sensualidad en todo el cuerpo, puede incluir afecto, incluso amor, como bases para una relación sexual, puede que no incluyan relación sexual, o cualquier otra forma de servicio directo a los hombres que las mujeres no se sienten inclinadas a realizar. Quién sabe, pero el sexo anal puede no estar incluido en la lista creada por la imaginación de las mujeres. Ciertamente una autodefinición de sexualidad para mujeres estaría probablemente basada solamente en lo que a una mujer le da placer y no tener que actuar para los hombres. Probablemente sería una relación igualitaria basada en el respeto y no igualitaria justamente en degradación o violencia sino una sexualidad en la que la igualdad y el compartir les lleven a ambos a la excitación. Una autodefinición de la sexualidad para mujeres sería poco probable que incluyera en los sentimientos de las mujeres el que ellas aceptaran el ser penetradas porque sino no las dejan dormir, o él estaría de mal humor, o porque sino no recibirían el dinero para los gastos de la casa, o no recibirían dinero para alimentar a sus hijos. Una mujer puede ser sexual cuando le viene el deseo o cuando no, aunque puede querer siempre mucho amor cálido que no es condicional de sexo.

Esto puede sonar un poco extraño. Y es en gran parte debido a que en los últimos 20 años la industria del sexo ha construido una imagen de que el sexo es eso en completa oposición a lo que muchas mujeres han dicho que querían. A través de la pornografía y otras formas de prostitución las industrias del sexo han creado una forma de sexualidad en la cual los hombres pagan para tener acceso a una mujer que desesperadamente quiere estar en cualquier sitio que no sea ese, y que se disocia para sobrevivir. El hombre puede penetrar su boca, ano o vagina con su pene, dedos o lengua y agarrar otras partes de su cuerpo que no están en el menú. No tiene que preocuparse por su personalidad o placer. Este es el sexo de la pornografía y otras formas de prostitución.

Este es también el “sexo” que las mujeres encuentran más difícil en su relación con los hombres. Todavía la industria del sexo con su influencia sobre políticos y medios de comunicación es capaz de vender este comercio de explotación sexual como sexo real y verdadero. La industria del sexo es el mayor educador sexual en las sociedades occidentales. Ningún otro tipo de información sexual puede competir con el alcance y poder de los proxenetas como educadores de sexo. Generaciones de hombres y chicos están siendo formados bajo este punto de vista de lo que es el sexo con el poderoso incentivo del orgasmo. Esto es contrario a los grandes esfuerzos de las mujeres para ser valoradas por los hombres en más cosas que el sexo, valorar el afecto que no está relacionado con el sexo, valuar el sexo de forma que no sean sólo un agujero que los hombres penetran mientras las mujeres piensan en los problemas del trabajo de mañana. La industria del sexo llama a los hombres a usar a las mujeres como objetos con agujeros donde clavar penes y dedos mientras ellas se disocian para sobrevivir emocionalmente. ¿Qué podría ser más confuso que eso? ¿Para quién es ese sexo? ¿Y cuáles son sus implicaciones?.

Una de las implicaciones es que los chicos y hombres requieren a chicas y mujeres para reproducir los escenarios que les produjeron excitación en sitios de prostitución. Las mujeres tienen que hacer posturas, ponerse determinados fetiches y realizar prácticas que puede que odien para conseguir la aprobación del macho. Como resultado de esto, informes en periódicos dicen que en fiestas chicas adolescentes tienen que chupárselas a grupos de chicos adolescentes como algo rutinario. Más y más, mis jóvenes alumnas me cuentan que el sexo anal está siendo una parte esperada en la relación sexual. Las prácticas de pornografía y prostitución educan a los hombres y muy rápidamente está empezando a ser dado por supuesto el hacer lo mismo con chicas y mujeres.

Las mujeres no tienen recursos o una industria para expresar lo que ellas pueden querer del sexo fuera de la barahúnda creada por la industria del sexo. Nosotras no tenemos voz, a no ser que nos unamos a hablar con la voz de la industria y digamos cuanto amamos precisamente el sexo que ellos venden. Una sexualidad más allá de la prostitución sería algo muy diferente, algo que cada vez es más difícil de imaginar mientras la industria del sexo tomo todos los espacios libres para “sexo” y se muestra él mismo como educador “sexual”. Una sexualidad más allá de la prostitución sería una sexualidad de igualdad en la que mujeres y hombres, mujeres y mujeres, hombres y hombres, encuentren placer con la/el otra/o compañera/o en igualdad.

CREANDO UNA CULTURA FUERA DE LA PROSTITUCIÓN

Mientras la industria de la prostitución legalizada se extiende e influencia más y más áreas de la vida, se hace más difícil imaginarse como sería una cultura de amistad con las mujeres en igualdad. En esa cultura las mujeres intimidarían sexualmente con los hombres por placer, no por el precio de una cama o por drogas. En esa cultura hombres y chicos aprenderían que son iguales a las mujeres y a tener una relación de trabajo, familiar y de amistad con ellas basada en la dignidad y el respeto. En aquellas sociedades donde la cultura de la prostitución todavía no ha sido creada con la legalización o despenalización de los burdeles es importante rechazar los valores que la prostitución da a las mujeres. En dichas sociedades es más posible soñar e imaginar el mundo de la libertad de las mujeres y trabajar para crearlo.


Charla dada en el Seminario sobre los Efectos de la Legalización de las actividades de la Prostitución -análisis crítico- Estocolmo, 6 de Noviembre 2002.

Fuente: Plataforma por la abolición de la prostitución

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22/07/2007 GMT -6

La prostitución “forzada” frente a la prostitución “libre”

piezasdeaocho @ 18:09

Extracto sacado del "Informe para el Relator Especial sobre Violencia Contra la Mujer", de Naciones Unidas. Puedes descargar el informe completo haciendo clic aquí.

Por Janice G. Raymond, Coalición Contra el Tráfico de Mujeres.

Janice G. Raymond La distinción entre prostitución “forzada” y “libre” es precisamente lo que la industria del sexo quiere, porque dará a la industria mayor seguridad y estabilidad legal de lo que siempre ha tenido. Será virtualmente imposible para las mujeres, especialmente las mujeres de los países en desarrollo, demostrar que ellas fueron forzadas a la prostitución o sexualmente explotadas en contra de su voluntad, si la definición de forzar es limitada y comenzamos a hablar sobre “prostitución forzada” solamente.

Notamos con preocupación que el Informe de Relator Especial parece implicar que un número significativo de mujeres en la prostitución “se convierte en prostitutas a través del ejercicio de la elección racional”. De los testimonios orales históricos recogidos de las mujeres en prostitución, muy pocas de ellas realmente eligen entrar a la prostitución [7]

Mucha prostitución es mantenida a través de la fuerza premeditada y el abuso físico pero, a menudo, este es el resultado del abuso sexual y emocional previo, privaciones y desventajas económicas, marginalización, pérdida de identidad, reclutadores depredadores, engaños y trampas, manipulación y decepción. La falta de programas que ayuden a las mujeres a dejar la prostitución y las dificultades que enfrentan las mujeres en salirse significa que solamente las más determinadas y afortunadas pueden salirse. Aún incluso aquellas pocas mujeres en la prostitución quienes no son controladas por alcahuetes no son libres en el sentido de que tienen que someterse a las demandas de los hombres quienes las compran a cambio de sexo.

Muchas mujeres en la prostitución no hacen una “elección racional” de entrar o quedarse en la prostitución. Debemos diferenciar entre condescendencia y consentimiento. La mujer prostituida condesciende con las demandas de los clientes. Su complacencia es requerida por el solo hecho de tener que adaptarse a las condiciones de desigualdad que son fijadas por los clientes quienes pagan para que ellas hagan lo que ellos quieran. El hecho de que un cliente pague dinero a una mujer o niño simplemente redefine como prostitución, a la violación, el abuso sexual y las lesiones que él comete.

Seguramente, la pregunta no es por qué las mujeres eligen entrar en la prostitución, sino por qué muchos hombres eligen comprar mujeres y niños en la prostitución. Es su “elección racional”, su derecho a hacer lo que ellos quieran con el cuerpo de otra persona –no la elección de ella o sus derechos- que son promovidos en la prostitución. Hay que tener cuidado y estar consciente que los derechos de los hombres son disfrazados como los derechos de las mujeres. Nosotros recomendamos que el Informe del Relator Especial se enfoque más en el rol y la responsabilidad del cliente en crear demanda por la prostitución. Si este asunto de la elección debe ser discutido, déjelo ser discutido en el contexto de que es el hombre quien compra el sexo de la prostitución. ¿Por qué los hombres eligen comprar los cuerpos de millones de mujeres y niños llamándolo sexo?.

Hay quizás un pequeño número de mujeres que “eligen” entrar en la prostitución. No dudamos que algunas mujeres dicen que ellas lo han elegido, especialmente en contextos públicos orquestados por la industria del sexo. De la misma manera, algunas personas eligen tomar drogas peligrosas como la heroína, bajo condiciones que ellos no eligieron originalmente y que no debieran elegir ahora tampoco, si le ofrecieran algo diferente.

Sin embargo, aún cuando una persona elige tomar drogas peligrosas, reconocemos que el uso de las drogas es dañino. En esta situación, es un daño a la persona, no al consentimiento de la persona, que es el estándar gubernamental. No podemos permitir a la industria del sexo, e incluso a las organizaciones no gubernamentales, racionalizar la existencia de la prostitución basada en ese uso oportunista del consentimiento y la negación del daño a mujeres y niños.

Aplicando las palabras “forzada” y “libre” a la prostitución, se proponen crear categorías sin contexto y distinciones sin significado. La industria del sexo no distingue entre “forzado” o “libre” mientras alienta a otros para hacerlo. Esas categorías promueven la visión de la prostitución como un acto individual de una mujer individual y esconden el papel de una enorme industria global que empuja a mujeres y niños a la prostitución. Tales distinciones delinean la responsabilidad para la modificación sexual de mujeres y niños tanto de los hombres que las compran, la industria que las recluta y la sociedad que tolera tales explotaciones sexuales.

Esas etiquetas tratan a la prostitución como una elección personal, ignorando la explotación sexual de la prostitución mientras que al mismo tiempo anuncian que la peor cosa acerca de la prostitución es la estigmatización. Pero la peor cosa de la prostitución es la violación y la violencia en contra de mujeres y niños.

Mientras enfatizamos el daño que es hecho a las mujeres reales y a los niños en la prostitución, debemos también notar que la explotación sexual en la prostitución es un daño para todas las mujeres. La violación sexual de cualquier mujer es la degradación sexual de todas las mujeres, privando a las mujeres de libertad de movimiento, y amenazando la seguridad de las mujeres. En un nivel más amplio, la prostitución define qué significa ser una mujer y lo que las mujeres tienen que hacer cuando cualquier otra alternativa fracasa. Limita las posibilidades de todas las mujeres. La prostitución manda el mensaje que las mujeres y niños son sólo productos sexuales, que los cuerpos de las mujeres son para venderse, que el acoso sexual es una manera aceptable y natural de tratar a las mujeres y niños cotidianamente, especialmente cuando los hombres pagan por ello.

No hay Convenciones de las Naciones Unidas que empleen el lenguaje de “prostitución forzada”. El artículo 8 de CEDAW, por ejemplo, se refiere a “todas las formas de tráfico de mujeres y explotación de prostitución de mujeres” –no de “prostitución forzada”. ¿Hablaríamos de “esclavitud forzada”, “genocidio forzado”, “violación forzada”, “tortura forzada”, “apartaheid forzado?”. No, no lo haríamos, simplemente porque el significado de fuerza está inherente en las palabras mismas. Igualmente, iría en contra del espíritu de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, siglos de activismo en derechos humanos, y del intento de muchas Convenciones de las Naciones Unidas y conferencias para restringir la violación de la prostitución a “prostitución forzada”.


[7] Vea testimonio oral citado en “Prostitution is Cruelty and Abuse to Women and Children”, Feminist Broadcast Quarterly, Primavera, 1993 por Susan Kay Hunter. Hunter es la Coordinadora de Operaciones para el Consejo de las Alternativas a la prostitución. También vea testimonios orales históricos recogidos de mujeres en prostitución de WHISPER, 3060. Bloomington Ave. So. Minneapolis, MN 55407 USA. Selecciones citadas en Evalina Giobbe, “Prostitution: Buying the Right to Rape”, en Ann Wolbert Burgess, (New York: Garland Publishing, Inc.),1991.

Fuente: CATW

23/06/2007 GMT -6

Prostitution as violence against women

piezasdeaocho @ 09:20

Fuente: Vancouve TV

21/04/2007 GMT -6

Conservadores, "liberales" auto-proclamados y feministas sexuales radicales - ¿qué es viejo y qué es nuevo?

piezasdeaocho @ 18:35

Por Malin Björk* - Octubre 2002
Traducido por Paula Igareda - Septiembre 2003

Las discusiones sobre la prostitución siempre suelen despertar mucha emoción política –porque es un debate muy político. Está tan centrado en la política sexual y el feminismo como el asunto del aborto y los anticonceptivos. En este contexto, no ayuda que los medios de comunicación, quizá porque conocen tan poco acerca del feminismo, parezcan más interesados en reciclar un viejo argumento y poner en escena su habitual reparto de estereotipos fabricados: la "puta feliz", la "feminista enfadada", la "liberal sexual" y el "conservador molesto". El problema es que el escenario no parece real, y las representaciones están pasadas de moda, porque los actores y el asunto no son los mismos que en el debate sobre la liberalización sexual en la década de los setenta. Para dar una visión de conjunto de los argumentos desde un punto de vista feminista en este debate esencial, es mejor no centrarse en un análisis de los contenidos y valores de los diferentes argumentos, sino tener en cuenta el contexto tan complejo y cambiado, en vez de depender de las viejas representaciones y estereotipos del pasado.

El enfoque moral conservador: "Saca esos condones pegajosos de MI calle"

Si se pudiera encontrar alguna continuidad ideológica, en la que una pudiera al menos trazar algunos paralelismos con los setenta, esta sería las posturas basadas en la moral conservadora, o el conservadurismo sexual general. En esta argumentación, el sexo es visto como algo que pertenece a la esfera privada, y es, por lo tanto, algo que no puede ser observado, ni se puede hablar o incluso discutir sobre ello. La existencia de algo como la "política sexual" no está reconocida. No es necesario decir que las relaciones sexuales desde esta perspectiva sólo son percibidas y aceptadas en su forma heterosexual, preferiblemente en relaciones estables y de larga duración (con un bono extra por parte de la nación si termina en hijos). Esta postura siempre ha causado, y aún lo hace, serias amenazas a las mujeres alrededor del mundo, negándolas el derecho al aborto, perpetuando la persecución a las lesbianas, y controlando seriamente los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres mediante una variedad de prácticas "culturales" y dogmas peligrosos sobre la "normalidad" y alusiones a la biología. Es obvio, por lo tanto, que las mujeres hayan luchado tantas batallas contra estas personas.

Sin embargo, en el debate actual sobre la prostitución se vuelve un poco más complicado si se trata de reciclar la estructura de análisis de los setenta cuando se llega a los "conservadores". Sus compases ideológicos les están haciendo fracasar, y no parecen saber qué responder cuando no pueden cerrar los ojos por más tiempo, y se encuentran frente a la realidad del crecimiento de los mercados del sexo en la Europa actual. Esto es probablemente por lo que los representantes de las fuerzas conservadoras en la Europa actual están proponiendo cosas muy diferentes como respuestas políticas. Las propuestas se extienden desde la penalización tanto a las prostitutas como a los clientes, estableciendo prostíbulos legales (que incluyen la despenalización del proxenetismo), y en algunos casos – penalizando sólo al cliente. A este nivel se podría percibir la confusión general casi cómica en el bando conservador, oliendo su miedo a los líquidos corporales. Sin embargo, son muy importantes el asunto en juego y las diferentes implicaciones muy serias de sus propuestas divergentes. Aunque en ocasiones se discute, algunos realmente muestran intenciones de reducir los mercados del sexo, mientras que otros con doble moral intentan liberalizarlos y extenderlos.

Tan sólo para fijar el cuadro legal: vender sexo es legal o está despenalizado en casi todos los países europeos. Así que cuando algunos conservadores proponen la penalización de la prostitución, es un cambio importante, siendo el objetivo la reducción y/o supresión del sistema de prostitución. Estas son intenciones suficientemente buenas, pero cuando la propuesta de penalización atañe tanto a la mujer que se prostituye como al cliente, no es difícil imaginar quién va a ser perseguido y llevado al departamento de policía una y otra vez : la mujer prostituta, en vez del "respetable" Señor Cualquiera – novio, marido, padre, director ejecutivo, miembro del parlamento, alcalde. Una fuerza policial dominada por hombres no va a salirse de su camino para traer pruebas contra los clientes, cuando es mucho más fácil en términos de investigación policial fijar como objetivo a las mujeres que se encuentran en la prostitución. La prostitución no es una relación de iguales, y se muestra también en la implementación de las leyes en los países que han penalizado tanto al hombre que compra sexo como a la mujer que se prostituye. Generalmente, los efectos de la penalización dan como resultado el aumento de juicios a mujeres prostitutas, mientras que a los hombres se les permite en gran parte marchar libres por el sistema "judicial".

Las dobles morales de algunos conservadores y su rechazo a encargarse de una agenda feminista no pueden ser más obvias que en las propuestas basadas en los argumentos de "quitar de encima la desnudez de MIS calles y Proteger a los niños de ver todos esos condones usados – poner a ESAS mujeres en algún otro sitio". Este es el argumento conservador para las propuestas de designar determinados vecindarios, o incluso lugares de proxenetas legales mediante la apertura de prostíbulos en áreas alejadas no residenciales. Aquí los conservadores llevan a alianzas con partidarios de la prostitución, y autoproclamados "liberales sexuales" porque las propuestas son realmente las mismas aunque argumentadas de diferente manera. En realidad, esta propuesta sólo institucionaliza el sistema de prostitución. A través de las áreas designadas para los mercados del sexo, están oficial y geográficamente establecidas las divisiones entre las 'viudas-hijas-madres' a respetar por una parte, y la 'puta' a comprar por la otra. ¡No a los condones en las escaleras de las puertas de los vecindarios de "familias" respetables!. ¡Y por qué no ir más lejos, como controlar a las mujeres que se prostituyen incluso imponiendo controles sanitarios regulares y obligatorios para evitar que los hombres vuelvan a donde sus mujeres y novias con infecciones! (el Sr. Bossi en el Gobierno italiano ha propuesto recientemente esta propuesta). Nadie ha propuesto nunca controles sanitarios regulares y obligatorios a los clientes, ¡aunque ellos sean los primeros trasmisores de infecciones!

Es evidente para la mayoría de las mujeres que las propuestas de los bandos conservadores no toman su inspiración de grupos de mujeres feministas o grupos de empoderamiento. De alguna manera es o una respuesta de pánico conservadora (¡penalizar todo!), o sólo la típica respuesta conservadora de la doble moral, la cual en este caso está de acuerdo de voluntad propia con una normalización del sistema de la prostitución, incluso reforzando el control de los hombres sobre los cuerpos de las mujeres – sólo si se mantiene alejado de la mirada pública (abriendo prostíbulos en áreas designadas).

El enfoque "liberal": Abrir mercados

Pero sólo porque nosotras como feministas somos prudentes y rechazamos el enfoque de los conservadores, debemos tener cuidado de no pensar que los actores que revindican representar la continuación de los "liberales" de los setenta son nuestros aliados automáticos. El caso de la prostitución no es lo mismo que luchar por el derecho al aborto, a los anticonceptivos, y por la libertad de las nociones represivas patriarcales de la sexualidad femenina. Además el contexto del debate de la legalización es muy diferente a cuando las mujeres se unen para revindicar sus derechos sexuales y reproductivos.

El hecho es que los "liberales" en el debate actual sobre la prostitución tienen poco que hacer con la libertad sexual (y no con la libertad sexual de las mujeres), pero de alguna manera forman parte de la perspectiva de género, políticas dominantes que gritan por los mercados liberalizados, incluyendo el mercado que comercia con los cuerpos de las mujeres. La atracción de las visiones de liberalización / legalización no sólo nada por encima del dominio general de las políticas económicas liberales. También existe el enfoque liberal habitual que cuando las cosas son complejas y parece haber resistencia y dificultades, ofrece una solución de alguna manera "más fácil" – el enfoque individualista.

Pero esta postura es confusa porque es apoyada por una alianza muy sospechosa de personas. Todo viene de los clientes masculinos (por supuesto), los proxenetas (¿sorpresa?), algunas mujeres que se encuentran en la prostitución, y un número de mujeres que quieren ser clasificadas como 'progresistas' y/o como personas que ofrecen una "mano que ayuda" a las mujeres que están dentro de la prostitución.

La "legalización de la prostitución" no es un concepto muy instructivo en primer lugar, porque implica que la prostitución es ilegal en la mayoría de los países, lo que, como se ha dicho anteriormente, no es el caso. La prostitución es legal en casi todos los países de la UE, no está institucionalizada y reconocida como profesión, excepto en Holanda y Alemania, donde han hecho de la prostitución, o como ellos lo prefieren llamar: "trabajo del sexo", una profesión, con derechos a los planes de la seguridad social, etc. Los debates que confunden la liberalización de las drogas con la liberalización del comercio de los cuerpos de las mujeres son unas de las discusiones más anti-feministas que encontramos hoy en día, pero no poco comunes en cualquiera de estos dos países.

La mayoría de los partidarios designados o autoproclamados "liberales", "pro-prostitución" o 'pro-legalización' no tienen por supuesto un proyecto feminista o no se preocupan mucho por los derechos y la autonomía de las mujeres. Que los proxenetas y los clientes apoyan la institucionalización de la prostitución y la apertura de los mercados no es ninguna sorpresa – pueden esperar un mercado más grande y beneficios mayores. Pero el hecho de que ellos están aliados con algunas asociaciones de mujeres que también apoyan a la llamada "legalización de la prostitución" no sienta nada bien.

Post-feminismo…o ¿cómo las políticas sexuales se volvieron tan complejas para llevar a cabo políticas feministas?

La mayoría de las asociaciones de mujeres que apoyan una "legalización de la prostitución" no reconocen que ellas mismas están inscritas en una ideología económica de la liberalización del mercado, y de este modo fracasan en observar que el sistema de la prostitución está localizado en las intersecciones de intereses económicos y políticas sexuales. Incluso más allá de esto, existe también un discurso feminista más complicado en juego– el que se sitúa entre las feministas radicales y las feministas culturales o post-estructurales.

Las feministas radicales han sido criticadas por no reconocer las diferencias en las categorías de mujeres y hombres, y por no dejar a las mujeres suficiente delegación. Aunque las nociones modernistas de los valores y los derechos universales han demostrado que son ciertamente muy cuestionables como método para la transformación social, son utilizadas de manera que crean diferencias invisibles y disputas diversas entre grupos de mujeres (negras, inmigrantes, mujeres que pertenecen a minorías étnicas, lesbianas, etc.). La noción de "diferencia" puede ser igualmente utilizada de una manera negligente o incluso opresiva – como es normalmente el caso cuando surge el asunto de la prostitución. La teoría del feminismo post-estructural y la del feminismo post-colonial han apuntado, de maneras pertinentes, hacia realidades complicadas e intersecciones de opresión dentro de las que las mujeres conducen sus vidas, incluyendo asimetrías de poder estructural. Pero como feministas, no podemos dejar que la complejidad en aumento se convierta en una excusa para la no-acción, o aún peor, meternos en el bando individualista, liberal en apoyo a los mercados abiertos. Sólo porque las políticas sexuales, la globalización y la inmigración hacen al asunto de la prostitución más complejo, no significa que es mejor alejarnos de optar por el enfoque de la perspectiva de género individualista de la "prostitución legalizada".

Temiendo por tomar cualquier actitud basada en valores (o morales si quieres), o incluso entablando negociaciones sobre estos asuntos complicados, los que apoyan la prostitución tienden a optar por la solución fácil, donde las asimetrías de poder estructural (económicas, sociales, sexuales, raciales, culturales, etc.) están excluidas del análisis, y donde el asunto de la prostitución está reducido a una cuestión filosófica de "elección". El problema con este enfoque, además de que sitúa el "problema" y se centra exclusivamente en el nivel de lo individual, es que se concentra solamente, en este caso, en las mujeres que se prostituyen y en el grado de su "elección". Incluso si uno quisiera insistir no haciendo caso a las relaciones de poder estructural, y sigue un enfoque individualista violento, el asunto principal está de todas formas erróneamente expresado- no se trata de "la libertad o no de prostituirse uno mismo", sino del "derecho o no de comprar sexo". Lo que es bastante diferente. Una es una cuestión prácticamente interminable que va a llevar finalmente a una esfera filosófica abstracta, mientras que la otra trata del consumismo y de las relaciones de poder, y alcanza casos importantes y concretos relacionados con el contexto del sistema de prostitución.

La legalización como medida de control del daño

Probablemente el conjunto más complejo de argumentos y de actores en el debate pro-prostitución podría ser la alianza de la pro-legalización. Se puede encontrar dentro de esta alianza a colegas feministas, mujeres que trabajan en suministrar servicios a las mujeres que se encuentran en la prostitución, que revindican que sería importante para las mujeres que se prostituyen reforzar sus posibilidades legales, su protección física, dar derechos de la seguridad social, e incluso deshacerse del estigma social asociado a la prostitución. Esta clase de respuesta puede ser llamada un tipo de "respuesta de control del daño", una manera de hacerlo mejor para "aquellas mujeres". Estos son todos argumentos muy legítimos – porque parecen apoyar a las mujeres que se encuentran en la prostitución. El problema es que la legalización de la prostitución y de los prostíbulos nunca ha tenido este efecto. Al contrario, la legalización ha llevado a una institucionalización y a un aumento del proxenetismo, de los prostíbulos (tanto legales como clandestinos) y de la prostitución, lo que conduce a un aumento del número de mujeres explotadas en la prostitución.

Es un malentendido creer que realizar una causa conjunta con proxenetas y clientes liberaría a las mujeres que se encuentran en la prostitución, o a las mujeres en general. También parece una manera desilusionada y poco creativa de adoptar las estrategias de los explotadores (proxenetas y clientes) cuando existen otras maneras de proveer a las mujeres que se prostituyen con mayor seguridad y protección. Es el entorno de las políticas sociales y la voluntad política repartir recursos a estos sistemas y servicios que determinan si las mujeres que se prostituyen tomarán la ayuda que necesitan. ¿Alguna vez has oído hablar del debate actual de un estado de bienestar minimalista o más global ? Uno de los temas clave del debate es el acceso universal básico a los sistemas de salud o seguridad social, incluyendo una pensión para todos.

La legalización, y de este modo, la institucionalización de la prostitución han sido ya instauradas en Holanda y Alemania. Este cambio en las políticas fue apoyado por los proxenetas, los propietarios de los prostíbulos y también algunos grupos de mujeres. Muchas otras asociaciones de mujeres decidieron no involucrarse en el debate, y sólo aceptaron lo que parecía ser la postura más visible y de perspectiva de género. Uno no puede deshacerse del sentimiento incómodo que aunque su argumentación está dicha para ser "el bien de las mujeres que se prostituyen", su caso esconde una dinámica más incómoda. Animar a las mujeres a adentrase en la prostitución nunca fue parte de la agenda colectiva (o individual) de las feministas pro-prostitución holandesas y alemanas. La mayoría de ellas se confiesan culpables de la destrucción, la violencia y las relaciones opresivas activas en la prostitución. Las mujeres que propagan la legalización "en nombre de las mujeres que se prostituyen" (les gusta pensar también "con") han interiorizado por lo tanto una división de mujeres en las diferentes clases, "otras mujeres". Evitando explorar las posibilidades, o entrar en negociaciones sobre las disputas políticas compartidas en el campo de las políticas sexuales, han participado y perpetuado activamente la construcción de la "otra" – la 'prostituta'.

Esto está sin ninguna duda unido al hecho de que el contexto y cara del mercado del sexo y de las mujeres que se prostituyen han cambiado. La prostitución se ha convertido aún más en un asunto de clase y más racial cuando la industria del sexo en la Europa del este ha crecido. Por supuesto que sería cómodo pensar que "ellas" lo eligen. Aunque resulte extraño, las voces para la legalización / normalización del sistema de la prostitución comienzan a ganar una clase de apoyo más de "dejar hacer", en el momento en el que la inmensa mayoría de las mujeres que se prostituyen son de diversidad racial, o provienen del nuevo territorio colonial de la Europa del Este –Europa Central y Este (¡al menos en términos de las políticas sexuales patriarcales!). Sería demasiado ingenuo pensar que esto es tan sólo por casualidad. De alguna manera parece que las personas encuentran más aceptable (o soportable) explotar en el mercado del sexo a mujeres que son de un color diferente o hablan otras lenguas maternas, diferentes a la población mayoritaria. Podemos por lo tanto continuar retirando nuestras miradas, y apoyando la división de mujeres en diferentes clases controladas y estructuradas por hombres. No se trata de decir o reivindicar que las mujeres que se encuentran en la prostitución no tienen ninguna delegación – pero la variedad de "elección" es muy diferente para las diferentes mujeres. Es tan diferente que resulta bastante irrelevante entrar en este debate si se quiere entender el sistema de prostitución actual.

Finalmente, contrario a lo que las feministas pro-legalización quieren, la legalización de la prostitución socavará seriamente la posibilidad de redistribuir y liberar mas recursos para apoyar a las mujeres que se prostituyen de diferentes maneras, y aún menos apoyar a las mujeres que quieren abandonar la prostitución. Una de las consecuencias más serias de legalizar la prostitución es que la sociedad se quita a sí misma de otra responsabilidad colectiva. El sufrimiento y la explotación de las mujeres que se encuentran en la prostitución se convierten en un no-asunto, en el sentido de que es tratado como una "elección individual" (no una que muchas personas admitirían... pero eh), lo que no es para la sociedad en general algo por lo que estar colectivamente preocupado. Ninguna responsabilidad significa ningún recurso, y las mujeres que se prostituyen son "liberadas de ser explotadas" sin ninguna interferencia por parte del resto de nosotros. Si esto no es un precioso (y liberal americano) argumento, ¿qué es?

Hacia una respuesta más radical, verdaderamente "liberal sexual" a la prostitución

Si uno echa un vistazo a las realidades de la prostitución y a la industria del sexo en general, no puede seriamente discutir que está teniendo lugar algún movimiento progresista. La idea general de prostitución se apoya en la idea de dividir a las mujeres en, básicamente, dos clases diferentes: aquellas para utilizar/comprar/violar y aquellas para casarse/madre/hermana. Es muy difícil imaginar una sociedad donde las mujeres disfruten de una libertad sexual, social y económica y de una igualdad con los hombres, mientras sigamos aceptando la existencia de una subclase o de mujeres para la disposición de los hombres.

Así que ¿por qué no poner un final al sistema de prostitución y a la industria del sexo que se esfuerza tan claramente en la explotación de la inmensa mayoría de mujeres implicadas? Vamos de una vez por todas a acabar con los mitos de la "puta feliz" y la "profesión más antigua del mundo", y vayamos a un proyecto más radical, rompiendo el dominio de los hombres sobre las mujeres cuando se llega a las políticas sexuales. Es hora de alejar el punto de mira de las mujeres que se prostituyen y centrase en los clientes, los consumidores en los mercados del sexo - los hombres - para cuestionar seriamente su legitimidad y escudriñar las políticas sexuales de las que ellos son partidarios como clientes de los cuerpos de las mujeres. De acuerdo con esta argumentación, las respuestas políticas deben estar dirigidas por lo tanto a los clientes.

En este contexto, la solución más evidente y efectiva sería penalizar parcialmente la compra de servicios sexuales. Esta idea se apoya sobre el entendimiento de que la prostitución no es una relación igual, como se ha visto en los testimonios de las mujeres que se encuentran en la prostitución. Se tiene que reconocer que la explotación y el sufrimiento por parte de las mujeres que se encuentran en la prostitución no son tan solo un problema individual, sino también un fenómeno estructural, donde casi todos los clientes son hombres, y casi toda la mercancía es una mujer. Se trata de un ejemplo de inigualdades de género perpetuadas.

Si, es moralista – una moral muy feminista basada en las mujeres- que mueve el enfoque hacia los hombres, y que rechaza las políticas sexuales de dominación masculina en la prostitución. Se trata de NO extender y abrir mercados, que están y seguirán estando controlados por redes de trabajo de hombres, donde las mujeres son los bienes principales, y donde son puestas en venta para los compradores masculinos. No hay una señal de conservadurismo sexual en esta propuesta; se trata de radicalismo sexual – para mujeres.


Malin Björk(*) Miembro de Les Pénélopes desde 1999, ha participado en el desarrollo de las actividades de la asociación, incluidas la publicación de una revista mensual online y la organización de seminarios sobre comunicación para mujeres, el proyecto Women’s Voices, y la participación en la cobertura internacional de eventos como el Foro Social Mundial y el Foro Social Europeo.

Malin es parte de un colectivo internacional de Bruselas que produce una publicación feminista semestral trilingüe- "Scum Grrrls" – que se distribuye en Bélgica y Francia.

En la actualidad está involucrada en un proyecto colectivo, "Samedi", que incluye seminarios para la promoción del software libre y la creación de relaciones entre diversos grupos de mujeres, con el objetivo de poner en marcha un servidor feminista.

Actualmente trabaja como directora de proyecto del Lobby Europeo de Mujeres, una coalición europea de organizaciones no gubernamentales de mujeres que trabajan para el fortalecimiento de los derechos de las mujeres en todas las iniciativas legislativas y políticas de la Unión Europea.

Fuente: Les Pénélopes

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12/04/2007 GMT -6

La solución de Suecia para la prostitución: ¿Por qué nadie intentó esto antes?

piezasdeaocho @ 22:33

Por Marie De Santis

En un mar de siglos de clichés desesperados porque 'siempre habrá prostitución', el éxito de un país sobresale como un faro solitario que ilumina el camino. En apenas cinco años, Suecia ha disminuido drásticamente la cifra de mujeres dedicadas a las prostitución. En las calles de la ciudad capital, Estocolmo, la cantidad de prostitutas ha sido reducida en dos tercios y la de clientes en un 80 por ciento. En otras grandes ciudades suecas, el comercio sexual en las calles casi ha desaparecido. Y en buena medida también ha ocurrido esto con los famosos burdeles y salas de masaje que proliferaron en el país en las últimas tres décadas del siglo 20, cuando la prostitución era legal.

Adicionalmente, es nula la cantidad de mujeres extranjeras que ahora están siendo traficadas a Suecia para comercio sexual. El gobierno sueco estima que en los últimos años sólo entre 200 y 400 mujeres y niñas han sido traficadas cada año hacia este país, cifras que no son tan significativas en comparación con las 15,000 a 17,000 mujeres traficadas anualmente hacia la vecina Finlandia. Ningún otro país y ningún otro experimento social siquiera se acercan a los prometedores resultados que están siendo observados en Suecia.

¿Cuál compleja fórmula ha utilizado Suecia para lograr esta proeza? Sorprendentemente, su estrategia no es en absoluto compleja. De hecho, los principios de ésta parecen tan simples y anclados con tal firmeza en el sentido común que de inmediato nos llevan a preguntar: "¿Por qué nadie intentó esto antes?"

La trascendental legislación sueca de 1999

En 1999, luego de años de investigación y estudios, Suecia aprobó una ley que:a) penaliza la compra de servicios sexuales y b) despenaliza la venta de dichos servicios. La novedosa lógica detrás de esta legislación se estipula claramente en la literatura del gobierno sobre la ley:

"En Suecia la prostitución es considerada como un aspecto de la violencia masculina contra mujeres, niñas y niños. Es reconocida oficialmente como una forma de explotación de mujeres, niñas y niños, y constituye un problema social significativo... la igualdad de género continuará siendo inalcanzable mientras los hombres compren, vendan y exploten a mujeres, niñas y niños prostituyéndoles".

Además de la estrategia legal de dos vías, un tercer y esencial elemento de la ley sueca sobre la prostitución provee que amplios fondos para servicios sociales integrales sean dirigidos a cualquier prostituta que desee dejar esa ocupación; también provee fondos adicionales para educar al público. Siendo así, la estrategia única de Suecia trata la prostitución como una forma de violencia contra las mujeres, en la cual se penaliza a los hombres que las explotan comprando servicios sexuales, se trata a las prostitutas, en su mayoría, como víctimas que requieren ayuda y se educa al público para contrarrestar el histórico sesgo masculino que por tanto tiempo ha embrutecido el pensamiento acerca de la prostitución. A fin de anclar sólidamente su visión en terreno legal firme, la ley sueca referida a la prostitución fue aprobada como parte de la legislación general de 1999 sobre la violencia contra las mujeres.

Un primer obstáculo en el camino

Es interesante observar que, a pesar de la extensa planificación que tuvo lugar en Suecia previo a la aprobación de la ley, durante los primeros dos años de vigencia de este novedoso proyecto casi no ocurrió nada. La policía efectuó muy pocos arrestos de clientes y la prostitución, que antes había sido legalizada en el país, continuó casi como si nada. Los pesimistas del mundo reaccionaron a la muy publicitada falla con un estridente recordatorio: "¿Ven? La prostitución siempre ha existido y siempre existirá".

Pero los suecos, muy seguros del pensamiento detrás de su plan, no prestaron atención a las críticas. Rápidamente identificaron el problema y luego lo resolvieron. El punto de falla, donde los mejores esfuerzos se habían estancado, era que las fuerzas de seguridad no estaban haciendo su trabajo. Se determinó que los agentes de policía necesitaban capacitación a profundidad y orientación en lo que el público y la legislatura del país ya comprendían perfectamente. La prostitución es una forma de violencia masculina contra las mujeres. Los explotadores/compradores deben ser castigados y las víctimas/prostitutas necesitan recibir ayuda. El gobierno sueco invirtió cuantiosos fondos, de modo que policías y fiscales, desde los más altos niveles hasta los agentes que trabajaban en las calles, recibieron una intensa capacitación y el mensaje de que el país hablaba en serio. Fue entonces que Suecia empezó a ver resultados sin precedentes.

Hoy día no sólo el pueblo sueco continúa apoyando firmemente el enfoque del país a la prostitución (el 80 por ciento de la gente lo respalda, según los sondeos de opinión), sino también policía y fiscales se encuentran ahora entre sus más fuertes apoyos. Las fuerzas de seguridad de Suecia han descubierto que la ley sobre prostitución les beneficia en el manejo de todos los crímenes sexuales, en particular porque les habilita para virtualmente erradicar el elemento del crimen organizado, que es una plaga en otros países donde la prostitución ha sido legalizada o regulada.

La falla de las estrategias de legalización y/o regulación

El experimento de Suecia es un ejemplo único y solitario, en una población de tamaño significativo, de una política sobre prostitución que sí funciona. En el 2003, el gobierno de Escocia, con miras a reformar su propio enfoque a la prostitución, le encargó a la Universidad de Londres la elaboración de un análisis integral de resultados de políticas sobre prostitución en otros países. Además de revisar el programa sueco, el equipo de investigación seleccionó a Australia, Irlanda y los Países Bajos a fin de representar varias estrategias orientadas a legalizar y/o regular la prostitución. No revisó la situación en aquellos países donde la prostitución está totalmente penalizada, como es el caso en los Estados Unidos, pues el resultado de dicho enfoque es muy conocido. El mundo ya está bien familiarizado con las fallas y la futilidad del mecanismo de arrestar prostitutas y dejarlas en libertad para luego volver a arrestarlas.

Tal como lo reveló el estudio* encargado a la Universidad de Londres, los resultados en los estados bajo revisión que habían legalizado o regulado la prostitución fueron tan desalentadores como la penalización tradicional, o tal vez aún más. En cada caso los resultados eran drásticamente negativos.

Según el estudio, la legalización y/o regulación de la prostitución condujeron a:

  • un drástico aumento en todas las facetas de la industria del sexo,
  • un marcado incremento en el involucramiento del crimen organizado en la industria del sexo,
  • un dramático aumento en la prostitución infantil,
  • una explosión en la cantidad de mujeres y niñas extranjeras traficadas hacia la región, así como
  • indicaciones de un incremento en la violencia contra las mujeres.

En el estado de Victoria, Australia, donde fue creado un sistema de prostíbulos legalizados y regulados, hubo tal explosión en la cantidad de éstos que la capacidad del sistema para regularlos fue de inmediato abrumada, y con igual rapidez esos establecimientos se convirtieron en un nido de crimen organizado, corrupción y crímenes relacionados. Además, las encuestas de las prostitutas que trabajan bajo sistemas de legalización y regulación revelan que ellas mismas continúan sintiéndose coaccionadas, forzadas e inseguras en este negocio.

Una encuesta de prostitutas legales bajo la política de legalización en los Países Bajos muestra que el 79 por ciento de ellas dice querer salir de la industria del sexo. Y aunque cada uno de los programas de legalización/regulación prometieron ayuda para aquéllas que deseaban abandonar la prostitución, esa ayuda jamás se concretó en ningún grado significativo. En contraste, el gobierno sueco sí cumplió con proveer amplios fondos para servicios sociales destinados a ayudar a prostitutas que querían salir de la industria. El 60 por ciento de las trabajadoras sexuales en Suecia aprovechó los bien financiados programas y tuvo éxito en abandonar el comercio sexual.

* El informe íntegro del gobierno de Escocia acerca de políticas sobre prostitución puede ser leído en www.scottish.parliament.uk

Entonces, ¿por qué nadie intentó esto antes?

Con el éxito de Suecia alumbrando el camino con tal claridad, ¿por qué otros países no están adoptando rápidamente ese plan? En realidad, algunos sí lo están haciendo. Tanto Finlandia como Noruega están a punto de seguir esos pasos. Y si Escocia escucha los consejos de su propio estudio, también irá en esa dirección. Pero la respuesta a la pregunta de por qué otros países no están apurándose a adoptar el plan de Suecia probablemente sea la misma que respondería por qué los gobiernos no han probado antes la solución sueca.

Considerar a las prostitutas como víctimas de coerción y violencia por parte de hombres requiere que un gobierno primero pase de ver la prostitución desde la óptica masculina a verla desde los ojos de las mujeres. Y los países, en su mayoría si no es que prácticamente todos, continúan viendo la prostitución y cualquier otro asunto desde una óptica predominantemente masculina.

Suecia, en contraste, ha sido líder en promover la igualdad de las mujeres durante mucho tiempo. En 1965, por ejemplo, penalizó la violación dentro del matrimonio. En los Estados Unidos, hasta en la década de 1980 había estados que aún no habían hecho ese reconocimiento fundamental del derecho de las mujeres a controlar su propio cuerpo. Suecia también destaca por tener la más elevada proporción de mujeres en todos los niveles del gobierno. En 1999, cuando aprobó la trascendental ley sobre prostitución, el Parlamento sueco estaba conformado casi en un 50 por ciento por mujeres.

La política sobre prostitución de Suecia fue originalmente diseñada y cabildeada por las organizaciones de albergues para mujeres. Luego la promovieron y lucharon por ella, en un esfuerzo bipartidario, las singularmente poderosas y numerosas parlamentarias suecas. Y el país no se ha detenido ahí. En el 2002 aprobó legislación adicional que complementaba la ley original sobre prostitución. Ese año, la Ley de Prohibición del Tráfico Humano para el Propósito de Explotación Sexual llenó algunos de los vacíos que había en la legislación previa y fortaleció aún más las facultades del gobierno para perseguir a la red que rodea y apoya la prostitución, como reclutadores, transportadores y anfitriones.

¿Por qué no copiamos aquí el éxito de Suecia?

Aunque quizás sea cierto que los Estados Unidos y otros países aún están mucho más inmersos que Suecia en la oscuridad patriarcal, no hay razón por la que no puedan impulsar ahora cambios de políticas como los que esa nación ha realizado. La belleza del asunto es que una vez que se ha abierto el terreno y la prueba del éxito ha sido establecida, tendría que ser mucho más fácil convencer a otros de ir por ese mismo camino.


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Reservados © todos los derechos, Marie De Santis,
Women's Justice Center,
http://www.justicewomen.com/
rdjustice@monitor.net
Traducción por Laura E. Asturias / Guatemala tertulia@intelnett.com

Fuente: Women's Justice Center

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08/04/2007 GMT -6

¿El fin de la prostitución en Suecia?

piezasdeaocho @ 13:40

El siguiente artículo fué publicado en 1999, recién aprobada la ley. Pueden descargarlo haciendo clic aquí.

Por Maria-Pia Boëthius*
Traducción por Mayte Giménez y Frida Sánchez

Con la legislación que prohibe la compra de servicios sexuales ocasionales, Suecia quiere abolir "la profesión más antigua del mundo", con la consecuente desconfianza y burla de muchos. ¿Cómo puede ser que el Parlamento sueco, de repente, adopte una postura como esta? ¿Cómo vamos a conseguir evitar que la prostitución se ejerza a escondidas? Y, sobre todo, ¿cómo vamos a conseguir que alguien sea condenado con la ayuda de esta ley? Las respuestas a todas estas preguntas no las tendremos hasta dentro de un par de años, cuando la ley haya sido puesta en práctica. Aquí tenemos los antecedentes de por qué la legislación sueca, en esta materia, se diferencia tanto de la de otros países.

Pocas propuestas de ley han despertado tanto interés internacional como la nueva ley sueca contra la prostitución, que entró en vigor en 1999. Para hallar una agitación comparable nos tenemos que remontar a los años 70 cuando Suecia estableció, por ley, la prohibición de pegar a los niños.

Ya el primero de enero de 1999, el mismo día en que la ley entraba en vigor, se encontraba en Suecia un gran número de periodistas extranjeros con el fin de observar la reacción a la ley. Al leerlo, el artículo de la ley en sí, parece modesto y burocrático:

"El que en base a una remuneración se procure una relación sexual ocasional, será condenado -si el acto no estuviera penado con castigo por el código penal- a multa o prisión de seis meses como máximo, por la compra de servicios sexuales."

Sin embargo, la ley causa un revuelo internacional y es la primera del mundo en su género. Penaliza al que compra sexo -a menudo un hombre- mientras la persona prostituida -a menudo una mujer- no es culpable de acto criminal. Queda en libertad; según la nueva ley el criminal es quien compra sexo.

La ley no se ha hecho en un abrir y cerrar de ojos. Todo lo contrario. Se puede decir que es el resultado de un largo e intenso proceso que ha durado más de veinte años. Es la consecuencia de un gran número de investigaciones, de varias Comisiones parlamentarias, de que ahora en el Parlamento sueco más del 40 por ciento sean mujeres y de las constantes presiones por parte del movimiento feminista sueco. Es también el resultado del esfuerzo por ser una sociedad igualitaria, con los mismos derechos y deberes para los hombres que para las mujeres. Donde mejor se expresan los motivos por los que se criminaliza a quien compra sexo y no a la persona prostituida, es en la Resolución de 1997/98. La Comisión de Investigación de la Prostitución había propuesto anteriormente que tanto el comprador como la persona prostituida fueran criminalizados. Sobre esto escribe el Gobierno:

"La propuesta de la Comisión de Investigación de la Prostitución de criminalizar tanto al comprador como al vendedor, se ha encontrado con una considerable crítica en todas las instancias preliminares. Incluso el Gobierno estima que, aunque la prostitución como tal no sea un fenómeno social deseable, no es razonable criminalizar también a quien casi siempre es la parte débil, la parte explotada por quien quiere satisfacer su propio instinto sexual. También es importante para motivar a las prostitutas a que busquen ayuda para alejarse de la prostitución; que no sientan que el hecho de que hayan ejercido como prostitutas vaya a tener consecuencias negativas."

Prácticamente en todos los países y en todos los idiomas la palabra "puta" es el más peyorativo de los insultos; una palabra que define lo más despreciable y ofensivo que se puede decir de una mujer, una descripción del paria más absoluto de la sociedad. A la vez germina la doble moral. Grupos de hombres exigen la prostitución libre, libre "acceso" a esas mujeres de cuyos servicios diariamente se burlan.

El argumento acostumbra a ser que la prostitución siempre ha existido y por lo tanto siempre existirá. Contra esto, el movimiento feminista sueco ha objetado que la prostitución ciertamente ha existido siempre pero que no es ningún motivo para que siga existiendo en el futuro. En muchos países se están produciendo cambios políticos considerables. Las mujeres están entrando en la política a pasos agigantados. Durante los años en que la prostitución "siempre ha existido", las mujeres no han formado parte del poder político. Ahora el equilibrio del poder entre mujeres y hombres está cambiando. Los estudios politológicos suecos demuestran que con más mujeres en el Parlamento y en el Gobierno cambia la política de forma determinante. Se podría describir lo que ahora está sucediendo, con la nueva ley de la prostitución como ejemplo, de la manera siguiente: cuando por fin las mujeres tienen un poder político real intentan crear los tabús que siempre deberían haber existido: ningún hombre podrá "comprar" a ninguna mujer. Otro ejemplo es una nueva ley sueca de 1998 contra la posesión de imágenes de pornografía infantil, pues las películas y las fotografías de pornografía infantil presuponen que ya se ha cometido un abuso grave.

Las leyes pasan de haber sido comunes u "objetivas" a echarle la culpa a quien la tiene: al hombre que compra servicios sexuales, al hombre que posee pornografía infantil. Cuando los hombres solos o en importante mayoría poseen el poder político, parece que tengan mayor consideración hacia sus congéneres que hacia las mujeres y los niños desprotegidos. Cuando las mujeres se lanzan a la política pasa algo altamente interesante; lo que se ha considerado "obvio", por ejemplo la prostitución, de repente se cuestiona. Pero lo grato en todo este proceso es que las mujeres en su lucha contra la violencia y la agresión sexual a mujeres y niños, tienen hoy a su favor a la mayoría parlamentaria de mujeres y hombres. Cuando el Parlamento en mayo de 1998 votó a favor de la ley sobre la criminalización del que compra sexo, los votos fueron 181 a favor y 92 en contra. Y fueron tantos hombres como mujeres los que votaron a favor de la nueva ley.

El camino hasta la nueva legislación ha sido largo y dramático. En 1971 se formó en Suecia una Comisión de Investigación del Crimen Sexual. Estaba compuesta por siete hombres y una mujer, con el presidente de un Tribunal de Segunda Instancia como responsable de la Comisión. Desde hacía tiempo se consideraba que Suecia era el país "del amor libre", en el mundo se hablaba del "pecado sueco" y la liberación sexual estaba en el programa de muchos radicales. La tarea de esta Comisión era revisar la legislación que se refería a la moral ya que se consideraba desfasada.

La idea de la Comisión era que el Estado se inmiscuiría lo menos posible en la sexualidad de las personas, lo que ya estaba bien. Se trataba de una nueva tolerancia. Pero cuando se vio que esta tolerancia también incluía la violación y la Comisión proponía que el violador fuera condenado a multa si el crimen se consideraba "de menor importancia", fue cuando despertaron las mujeres suecas. Se puede decir que la Comisión de Investigación del Crimen Sexual fue un despertador. La liberación sexual de la que se hablaba tanto, resultaba ser una liberación bajo las premisas del hombre. Empezar a tolerar la violación era todo lo contrario, un golpe mortal contra las mujeres y contra la integridad sexual de las mujeres. Sobre la prostitución, que estaba permitida en Suecia, la Comisión no tenía nada que alegar. ¿Realmente era justo que siete hombres y sólo una mujer fueran a revisar la legislación sobre la sexualidad en Suecia?

Se inició en el país un debate intenso y a nivel nacional; un debate que vino a cambiar el modo de ver la sexualidad, la violación y la prostitución, el incesto y el maltrato a las mujeres por -esperemos- siempre jamás. "La violencia contra las mujeres" se convirtió en un concepto, al salir a la luz condiciones de vida y mecanismos de opresión anteriormente ocultos. Las mujeres definieron su objetivo de liberación donde quedaban incluidos la igualdad en cuestión de salarios y una mayor participación en el poder político, pero también la lucha política contra la violencia hacia las mujeres. Se exigió que las instituciones políticas y democráticas actuaran e intervinieran. La prostitución se vio como una parte de la opresión sexual hacia las mujeres. No se trataba tanto de la satisfacción sexual como de que los hombres compraban poder y superioridad sobre una mujer desprotegida.

El objetivo número uno fue entonces suspender la Comisión de Investigación del Crimen Sexual y crear una nueva Comisión donde la mayoría de los miembros fueran mujeres o por lo menos tantas como hombres. Se consiguió, entre otros hechos, a través de las manifestaciones. En 1977 el Ministro de Justicia del gobierno conservador suspendió la Comisión y se formó un nuevo Comité para el Crimen Sexual con una mayoritaria participación de mujeres. Y una Comisión especial de la Prostitución dirigida también por mujeres.

En 1981 la Comisión de la Prostitución presentó su informe. Era la más profunda y extensa investigación sobre la prostitución que nunca se había hecho en nuestro país, un volumen de casi 700 páginas, una investigación brillante con grandes cualidades -también literarias- donde todos sus apartados siguen estando vigentes hoy en día, casi veinte años des-pués. Es un enorme y despiadado ajuste de cuentas con todos los mitos y todas las hipocresías en torno a la prostitución. Una importante cantidad de mujeres prostitutas había hablado. La historia de la prostitución estaba incluida -tanto del mundo como de Suecia- y se descubrió el papel y lugar de la prostitución en una sociedad patriarcal. Tras esta excepcional investigación estatal, única en el mundo por su naturaleza, se hizo imposible en el futuro cualquier romantización de la prostitución. La prostitución trata de violencia y opresión, de indefensión sin fin de las mujeres, de drogas y criminalidad, de poder y sumisión, de hacer de la mujer un objeto y de hombres que compran el acceso a las más desprotegidas para, vez tras vez, confirmar una falsa masculinidad.

De la Comisión de la Prostitución de 1981: "La calle es el mercado abierto donde el comercio es visible. El hombre y la mujer se encuentran, hay una discusión sobre lo que el hombre quiere y a qué precio y la compra se confirma. Es en la prostitución de la calle donde la palabra torsk (bacalao) aparece con más frecuencia. Torsk es la denominación con que, en Suecia, las mujeres definen al hombre en la prostitución. Muestra, en un abrir y cerrar de ojos, otra perspectiva desde la que lo podemos ver. La palabra no sólo expresa el concepto general que la mujer tiene del hombre, sino también muestra la doble perspectiva que hay en cuanto a quien explota y quien es explotado. El bacalao es un pescado, un animal que cae en sus redes, preso. El hombre es pescado, es decir, también él es engañado, según lo ve la mujer. Porque ella no da nada de sí misma. Pero si él quiere ser engañado, es culpa suya. No es ningún momento de amor el que tiene con la mujer, es un "acto de des-sexualización". Definir al hombre como torsk es una respuesta al rechazo y al desprecio que hay bajo la denominación de puta. El desprecio origina desprecio. El concepto de torsk se puede considerar como un equivalente a la denominación de puta. La puta simboliza la disponibilidad para el propósito sexual de los hombres. Un torsk es un hombre con quien la mujer no tiene, o no puede tener, una relación recíproca, una persona a quien no puede mostrar sus sentimientos."

La Comisión de Investigación de la Prostitución no originó cambio alguno en la legislación. La prostitución continuó siendo legal pero originó una nueva toma de conciencia. Originó un fuerte rearme social de las posibilidades, de la policía y de las autoridades sociales, para ayudar activamente a las mujeres a salir de la prostitución.

El Primer Secretario de la Comisión para la Prostitución era Hanna Olson, en aquel tiempo Subdirectora de Sección de la Dirección Nacional de Sanidad y Bienestar Social. Durante cuatro años había vivido muy de cerca y entrevistado a una serie de mujeres prostitutas y ella misma también había escrito gran parte del informe de la Comisión de la Prostitución.

En 1990 sacó un libro que causó una profunda impresión en toda la nación, Catrine y la justicia. Trataba de Catrine da Costa, prostituta drogadicta que en 1984 fue asesinada y descuartizada, cuyo cuerpo fue metido en bolsas de plástico negras que fueron hundidas debajo de un puente de Essingeleden, en Estocolmo. El libro era un libro blanco sobre Catrine y sobre el juicio contra los dos médicos sospechosos de haber cometido el crimen. Fue como una continuación del informe de la Comisión de la Prostitución; se profundizaba aún más en la oscuridad humana donde habitaba la prostitución.

En el libro escribe Hanna Olson: "A través de la historia es la mujer la que profana, deshonra, mancha, ensucia y mancilla su sexo. El sexo del hombre ha permanecido inmaculado cuando ha comprado acceso al cuerpo de ella. El desprecio social y distanciamiento, el control y los medios de poder de la sociedad siempre se han dirigido contra la mujer, nunca contra el hombre. Era con este punto de vista histórico sobre la prostitución, con el que la Comisión parlamentaria de la Prostitución (1977-1980) intentaba ajustar cuentas."

Se podría decir que la nueva ley para la prostitución, que criminaliza al hombre y no a la mujer, intentaba ajustar cuentas precisamente con este control de la sociedad y los medios de poder se dirigen ahora contra el hombre, contra el que compra sexo, aquel que antes siempre había quedado libre.

En las elecciones de 1994 fueron elegidas más mujeres al Parlamento sueco que en ningún parlamento del mundo. El 41 por ciento del Parlamento estaba formado ahora por mujeres. En 1998 la cantidad fue del 43 por ciento. Una de las situaciones que las mujeres del Parlamento y del Gobierno estaban decididas a corregir era la violencia contra las mujeres en cualquiera de sus formas, tanto sexual como física. Da fe de ello una larga lista de mociones procedentes principalmente de las mujeres de todos los partidos políticos.

De ello resultó la Resolución del Gobierno llamada Kvinnofrid (La paz de las mujeres) 1997/98:55. Una serie de proyectos de ley en una Resolución "que trata de las medidas a tomar para contrarrestar la violencia contra las mujeres, la prostitución y los hostigamientos en los puestos de trabajo." La nueva ley sobre la prostitución está incluida en el informe Kvinnofrid. Las medidas a tomar están basadas en aún otra Comisión de Investigación de la Prostitución (la tercera), que hizo su informe en 1995 con el título Comercio Sexual (SOU 1995:15).

El informe constata que la prostitución es de poca magnitud en Suecia en comparación con otros países europeos. La Comisión cree que esto se debe a que en Suecia tenemos otra visión de la prostitución; a que el país tiene construido un buen sistema de seguridad que hace que menos mujeres se vean obligadas a buscar sus ingresos en la calle; a que la sociedad sueca conscientemente aspira a una mayor igualdad entre mujeres y hombres; y a que el trabajo social contra la prostitución funciona aceptablemente.

En 1997 había en Suecia aproximadamente unas 2.500 mujeres que vendían servicios sexuales. Se calcula que son 650 las mujeres que ejercen la prostitución en la calle y que cada mujer tiene 50 clientes. Esto significa que al año unos 125.000 hombres compran servicios sexuales. Es decir, estas eran las cifras válidas hasta que se puso en vigor la nueva ley. Todavía es demasiado pronto para saber cuál es la situación actual.

Entre un 10 y un 13 por ciento de los hombres de Suecia han comprado servicios de mujeres prostitutas. El comprador de sexo no difiere de la media de los hombres en cuanto a profesión, economía o estado civil. Pero según la investigación se puede decir que sí difiere en cuanto a su postura respecto a la sexualidad y a las mujeres.

La Comisión afirmaba: "Constantemente surgen nuevas formas (de prostitución). Una forma de esconder la actividad es organizando clubes particulares donde se ofrece a los socios diversos servicios sexuales, desde pornografía y direcciones de prostitutas en el extranjero hasta coito, es decir algo parecido a un supermercado para la compra de servicios sexuales. Se abren nuevas vías de contacto a través de redes digitales o de videos. La industria del sexo se expande y ha adoptado el nuevo desarrollo técnico. Ha aumentado de forma alarmante la cantidad de anuncios en la prensa diaria de institutos de masage y actividades parecidas que proporcionan servicios sexuales. Tras la caída del muro de Berlín y el derrumbamiento de la Europa comunista del Este, aumentaron también en Suecia las prostitutas extranjeras procedentes de aquellos países. La proporción de mujeres con problemas psíquicos también aumentó dentro de la prostitución. Aproximadamente la mitad de las mujeres abusaban de la bebida o de las drogas.

Es decir, la nueva ley surgió cuando la prostitución en Suecia de nuevo volvía a aumentar tras la saturación de la década de los 80.

En 1972 algunos parlamentarios suecos presentaron una moción para que Suecia instaurara burdeles estatales. Los hombres tendrían acceso ilimitado a servicios sexuales de mujeres, con control estatal y bajo formas seguras. Casi al mismo tiempo la Comisión para el Crimen Sexual quería aumentar el nivel de tolerancia respecto a las violaciones. Entonces fue cuando se rebelaron las mujeres en Suecia, las mujeres de la política y de los movimientos feministas. Fueron necesarios veintisiete años para que se cambiara la ley radicalmente y se prohibiera la compra de servicios sexuales; pero era una prohibición que no perjudicaría a la mujer desprotegida. Durante veintisiete años y bajo una lucha constante se cambió en Suecia la visión de la liberación sexual; de ser una liberación bajo las premisas del hombre pasó a abarcar los dos sexos. La idea de que ciertas mujeres podían ser compradas se hizo inaceptable. Pasará tiempo antes de que se admita, pero lo más importante es el valor simbólico y el establecimiento de un tabú que siempre debería haber existido: nadie podrá comprar la sexualidad de otra persona, ni de las mujeres, ni de los hombres, ni de los niños. No es propio de una democracia.

Lars Naumburg, uno de los hombres que forman parte de una red contra la violencia hacia las mujeres, lo ha expresado así: "Tenemos que darles a los jóvenes una nueva visión del mundo, un mundo donde hay un 50 por ciento de mujeres en la morada del poder y ni una sola se vende por la calle."

Cuando la ley entró en vigor, algunos medios de comunicación se dedicaron a hacer melodramas; la pena que daban las prostitutas que se iban a quedar sin clientes. Claro que las prostitutas perderán sus ingresos, pero la idea es que las autoridades sociales las ayuden a ganarse el pan lejos de la humillación y del riesgo. Se podría comparar con EE.UU. cuando en la década de los 60 se introdujo la prohibición de la segregación entre negros y blancos. Gran cantidad de empresas propiedad de negros fue a la quiebra pues su idea comercial había sido servir a otros negros ya que las empresas "blancas" se negaban a hacerlo. Sin embargo no hay quien lamente aquella ley que obligaba a la integración, aunque aún no funcione completamente.


(*)Maria-Pia Boëthius, periodista y escritora es, desde hace más de veinte años, una destacada intercesora en Suecia en favor de la igualdad entre mujeres y hombres.

Traducción: Mayte Giménez y Frida Sánchez

Fuente: CIMTM

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