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Prostitución y feminismo (lecturas)








"En la prostitución la palabra
trata no existe.
El tratante es el fiolo
al que yo llamo marido.
Es mi padre.
Es mi hermano.
Mi familia.
En la prostitución la palabra
trata no existe.
Existe lo que yo llamo 'plazas',
y consiste en pasar
quince días en burdeles asquerosos,
donde somos carne nueva
para ser explotadas,
manoseadas, violadas por el
prostituyente-torturador
que es tu marido,
tu hermano,
tu hijo,
tu padre,
tu vecino.

Por eso yo, Sonia, la puta de tu
esquina, les digo:
No me dicen nada sobre mí
cuando dicen 'trata'."


--Sonia Sánchez, coautora del libro "Ninguna mujer nace para puta""





“La prostitución tiene que ser entendida como violencia sexual contra la mujer” --Feminismo Radical

Categoría: Lenguaje

28/05/2009 GMT -6

Banco de Inglaterra ofrece cursos de vestimenta a sus empleadas. No quiere que parezcan prostitutas

piezasdeaocho @ 08:13

No tenían que mencionar que "los bolsos grandes eran propios de las prostitutas" para que entendiéramos el mensaje. Ya lo decía la feminista radical Catharine A. MacKinnon:

"La sexualidad no se limita a lo que se hace por placer en la cama
o como acto reproductivo ostensible, y no se refiere exclusivamente
al contacto genital, a la excitación ni a las sensaciones,
ni se termina en el sexo-deseo, en la libido ni en el eros.
La sexualidad se concibe como un fenómeno social mucho más amplio..."

(...)

"... el estigma de la prostitución es el estigma de la sexualidad,
que es el estigma del género femenino..."

02/02/2009

Ni maquillaje marcado, ni tacones, ni faldas cortas. No se trata de las normas para las monjas de algún convento, sino las reglas que impone el Banco de Inglaterra a sus funcionarias. Entre las reglas de la indumentaria, está la prohibición de usar los bolsos grandes, porque -aseguran- son propios de prostitutas.

Siempre maquillada, de forma discreta eso sí; el uso de un perfume suave, con falda y tacones del mismo color, aunque la falda debe llegar a las rodillas y los tacones no pueden superar los 5 centímetros.

Este es el aspecto que el Banco de Inglaterra quiere imprimir a todas sus empleadas con un fin claro: que tengan un aspecto profesional y que no parezcan prostitutas. Los directivos del banco aseguran que ofrecen estos cursos a sus empleadas, de los hombres no cuestionan ningún aspecto, como un elemento clave para el éxito.

De importancia vital es también la información que se ofrecen en estos cursos sobre el tamaño de los bolsos y su contenido. Las recomendaciones: Nunca deben ser grandes ni ir muy llenos. Por supuesto, que las medidas han dividido a la opinión pública internacional y a las propias trabajadoras.

Sobre la calidad del trabajo de las funcionarias el curso -que cuesta 12.000 euros la hora- no dice nada.

Fuente: Informativos Telecinco

10/03/2009 GMT -6

Los puteros no tienen crisis

piezasdeaocho @ 16:29

Por Violeta Tristán
29 Enero 2009

Leo, primero con sorpresa, luego con estupor y más tarde con absoluta indignación un artículo publicado por El Mundo titulado La crisis provoca un aumento de prostitutas españolas. Como subtítulo: La situación saca del negocio a las meretrices extranjeras. Es decir, con el mismo tratamiento que si se tratara de la producción de automóviles en Barcelona o Tánger.

No deja de sorprenderme ese tratamiento de la prostitución como un “negocio” o “actividad económica” más. Es decir, ante la necesidad económica, cualquier mujer puede recurrir a vender su cuerpo, es una opción válida. No seré yo quien cuestione las libertades individuales ni mucho menos quien incorpore ningún tema moral todo lo contrario, lejos de esos planteamientos, lo que me sorprende es el grado de cinismo y desinformación. ¿Aún no sabemos que la inmensa mayoría -en torno al 90 por ciento- de las mujeres que ejercen la prostitución lo hacen atrapadas por redes mafiosas y grupos de trata de personas? ¿Aún nos creemos que “hacer un servicio” -menuda expresión- es lo mismo que tener una noche de pasión, un romance o simplemente echar un polvo con quien una quiera? ¿Aún desconocemos el trato que se les da a las prostitutas, en qué condiciones satisfacen los deseos de los tipos que abusan de su situación? ¿Estamos todos y todas pensando en caballeros bien vestidos, educados, que huelen bien y las tratan como si fueran el amor de su vida? Es decir, ¿de qué demonios estamos hablando, de Hollywood o de las calles, descampados y polígonos industriales de nuestro país?

Y si nos ponemos cínicas y hablamos en términos económicos ¿Cómo es posible? ¿Es que los puteros no tienen crisis? ¿Están sufriendo la crisis solo las mujeres? ¿Es que los señores continúan gastando el dinero en abusar de la situación de las mujeres y no en las necesidades de sus familias, empresas, sociedades…?

Decididamente, la prostitución es la cuestión sobre la que se habla con la mayor desinformación, impunidad y cinismo en nuestros medios y en nuestras sociedades.

Para rematar el artículo, el periódico pone como destacado: Entran amas de casa con necesidades económicas. ¿Todavía seguimos utilizando los tópicos y estereotipos? ¿Qué se quiere decir con amas de casa? ¿Es una categoría social, económica, psicológica; es que todas las amas de casa son iguales?

Hay días en los que una, al leer la prensa, no puede dejar de preguntarse quiénes son esos señores que escriben y dirigen los periódicos, para quién lo hacen y en qué mundo viven. ¿Algún día pensarán cinco minutos antes de teclear sin un mínimo de reflexión sobre tantas mentiras repetidas día tras día? ¿Cómo conseguiremos que no se permitan las informaciones sin rigor, sin cuestionamientos, sin dudas, sin contrastar, sin verdadera información, en definitiva?

Fuente: Diario de una feminista

01/11/2008 GMT -6

La prostitución y las iglesias

piezasdeaocho @ 17:52

Extracto del Capítulo 5: "Los parásitos de la prostitución", del libro Ninguna mujer nace para puta de Sonia Sánchez y María Galindo.

El libro es una conversación entre las autoras.

Las Iglesias

 

Padre nuestro si estás en los cielos,
líbranos de curas sermoneros, de obispos hipócritas
y de dedos y poderes que condenen a las mujeres.

 

Sonia: A las Iglesias las siento también como una ONG. Hacen sus proyectos para trabajar con las putas, pero desde la culpa. Al punto que para aprender computación teníamos que llegar una hora antes y rezar. O asistir a la misa que daba el padre Grassi, un sacerdote acusado de pedofilia y al que enviaron especialmente a esa iglesia de Flores porque tenía que trabajar con las putas. En Pascuas les lavaba los pies. Parece un detalle, pero es un ejemplo de cómo se parte de la culpa. Imagínate: nuestro punto de partida era decir "nosotras no somos culpables", y la Iglesia trabajando nuestra culpa. Es por eso que no te plantean integrarte de otra manera en la vida social. Lo que se hace desde la Iglesia con las mujeres en situación de prostitución es un proceso de domesticación basado en la culpa.
El horario, por ejemplo, el disciplinamiento que ejercen desde allí; te atrasabas dos, tres minutos y te cerraban la puerta en la cara.
Luego está también el lenguaje. A las monjas les llamábamos "hermanitas", imponen un respeto supremo.
Otro punto es que apelan a la caridad. Ellas lo que tienen contigo es caridad, dándote de comer cuando vas allá, a recibir la donación de Caritas, la ayuda de los evangelistas, todos construyen desde ese lugar.

María: Nosotras trabajamos con un grupo de monjas y me llevé muy bien con ellas, porque pudimos hacer algunas cosas de cambio hasta que el obispo mandó parar la cosa. Pero definitivamente eran una excepción. Ellas entendían su lugar como una transgresión dentro de la propia Iglesia. Creo que en el tema de la Iglesia está la cuestión del asistencialismo. El asistencialismo sí que es un mecanismo que te mantiene donde estás, que te hace sentir que tú eres incapaz, que recibes un bien, que debes sentirte culpable.

Sonia: La culpa trabaja al mismo tiempo sobre el concepto de arrepentimiento. Nos instalan un discurso de autoculpabilización y de sumisión. Después de ese proceso las compañeras que venían a la organización, si estaban en alguna Iglesia, no entendían nada de lo que nosotras decíamos, estaban completamente confundidas.
La Iglesia usa a la puta como única gran pecadora, como "la más sucia" y en ese discurso jamás puedes levantar la cabeza, siempre vas agachada y avergonzada.

María: ¿Cómo opera el asistencialismo en las mujeres en situación de prostitución?

Sonia: Opera sobre la vulnerabilidad. Eso es lo que leo.
Es agarrarte de la mano y llevarte de la mano, no soltarte.
Y en la otra Iglesia, en la evangelista, primero tienes que pasar por dos o tres oficinas; en una rezas, en otra firmas papeles, y recién retiras medio kilo de azúcar, medio de yerba, medio de lo otro. Te enseñan a depender, a que siempre tienes que depender de otro. Y eso es asqueroso.
Yo dije: "Basta. Si ustedes van a las monjas y dicen 'vamos con las monjitas' con mucho cariño, cuando vienen acá, ¿qué dicen? '¿vamos con las putitas?'. Basta de monjitas: son monjas y punto". Yo sentía que las compañeras lo decían desde ese cariño, esa cosa de mucho respeto. Pero en el fondo no sé si ese respeto es miedo.

María: Entonces es un parasitismo el de la Iglesia que fomenta la culpa, que está basado en el asistencialismo y una relación jerárquica; una cuestión de respeto que no es respeto: es pleitesía.

Sonia: Pleitesía, sí, es una buena palabra. La pleitesía es justamente eso, que el otro está por encima de ti y es superior a ti, es intocable, es algo que casi baja del cielo.
Bajan del cielo para seguirse metiendo en tu cama con la culpa y la vergüenza.



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