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Prostitución y feminismo (lecturas)








"En la prostitución la palabra
trata no existe.
El tratante es el fiolo
al que yo llamo marido.
Es mi padre.
Es mi hermano.
Mi familia.
En la prostitución la palabra
trata no existe.
Existe lo que yo llamo 'plazas',
y consiste en pasar
quince días en burdeles asquerosos,
donde somos carne nueva
para ser explotadas,
manoseadas, violadas por el
prostituyente-torturador
que es tu marido,
tu hermano,
tu hijo,
tu padre,
tu vecino.

Por eso yo, Sonia, la puta de tu
esquina, les digo:
No me dicen nada sobre mí
cuando dicen 'trata'."


--Sonia Sánchez, coautora del libro "Ninguna mujer nace para puta""





“La prostitución tiene que ser entendida como violencia sexual contra la mujer” --Feminismo Radical

Categoría: Artículos y opiniones

03/11/2007 GMT -6

Sexo: De la intimidad al "trabajo sexual", o ¿es la prostitución un derecho humano?

piezasdeaocho @ 01:36

Por Cecilia Hofman, Coalición contra el tráfico de mujeres – Asia Pacífico

Los debates sobre la prostitución continúan planteándose con el mismo ardor desde hace más de un siglo. Pero si el comercio del sexo fue en otro tiempo un asunto más disimulado o al menos más discreto, hoy nadie puede ignorar toda la batería de reclamos de la que el sexo es objeto. Vivimos, se ha dicho, en una cultura de la pornografía. Durante estos últimos decenios y con la explosión, a escala mundial, de industrias basadas en la producción, venta y consumo de sexo, encarnado en primer lugar en los cuerpos de las mujeres, resulta aún más urgente comprender la expansión y las múltiples formas de la mercantilización del sexo en la pornografía, los “entretenimientos sexuales” y la prostitución. Asimismo, las feministas deben analizar la significación y el impacto de estas evoluciones sobre el estatuto de las mujeres.

Las apuestas económicas

Voces cada vez más numerosas se alzan para sugerir y, en ciertos casos, reivindicar que la prostitución sea aceptada como un comercio y un trabajo legítimo para las mujeres, y un medio válido para reforzar el poder económico de las mujeres. La razón es quizá que alrededor del comercio del sexo se ha construido una economía pujante, totalmente integrada en las economías nacionales y locales e inmensamente rentable para las industrias y los Estados. La organización End Child Prostitution in Asian Tourism (ECPAT) estima que en Tailandia, el comercio de la carne ha reportado entre 18 y 21,6 miles de millones de dólares US en un año, lo que supone más del presupuesto total del país en 1995, y que en Japón las ganancias equivalen al presupuesto de Defensa; ésta es la prueba de que los beneficios realizados son enormes.

Análisis feministas divergentes

Hay quién sostiene que la prostitución es una práctica de resistencia y de liberación sexual de las mujeres frente a las normas sexuales y a los preceptos morales tradicionales que han servido para controlarlas y someterlas.

El pensamiento feminista radical, por el contrario, analiza la prostitución como un soporte del control patriarcal y de la sujeción sexual de las mujeres, con un efecto negativo no solamente sobre las mujeres y las niñas que están en la prostitución, sino sobre el conjunto de las mujeres como grupo, ya que la prostitución confirma y consolida las definiciones patriarcales de las mujeres, cuya función primera sería la de estar al servicio sexual de los hombres.

El debate sobre los derechos humanos

Los dos campos - “por y contra la prostitución” - movilizan la Declaración de los Derechos del Hombre, y se refieren en particular al movimiento feminista que ha extendido su marco de aplicación a la condición de las mujeres, contestando y redefiniendo desde su punto de vista sus principios generales.

El derecho a la autodeterminación

De todos los derechos humanos, las portavoces de la posición “pro prostitución”, para defender el derecho a prostituirse, invocan ante todo el derecho a la autodeterminación. Este es interpretado como el derecho de un individuo a elegir y tomar decisiones con total autonomía, lo que puede incluir el hecho de implicarse en relaciones sexuales comerciales o de definir las modalidades de este intercambio sexual.

Esta posición plantea numerosos problemas, y en primer lugar, su incapacidad para discernir los desequilibrios estructurales sociales, económicos y políticos, y las relaciones sexuales de poder entre las mujeres y los hombres que forman el contexto de estas elecciones y decisiones. Más aún, lleva a un callejón sin salida en una cuestión crucial, la de saber si la prostitución puede conducir a la igualdad social y sexual para las mujeres o si no es, en realidad, un medio de perpetuar y reforzar las desigualdades de género en materia de derechos y de estatus. Como han señalado los defensores de los derechos humanos, “pasando por alto el fenómeno de la dominación masculina sobre las mujeres, tanto en la esfera privada como en el espacio público, esta noción del derecho a la autodeterminación puede, de hecho, reforzar la opresión de las mujeres por su complicidad con el sistema de la dominación y la violencia masculinas” (Charlesworth, 1994).

Peor aún, esta posición oculta las desigualdades de clase y representa esencialmente el punto de vista de los países del Norte. Trivializa el fenómeno masivo del rapto, el engaño y la trata de mujeres y muchachas adolescentes que proceden principalmente de los países del Sur, y actualmente también de las economías dislocadas del Este de Europa, y el hecho de que son estos métodos de reclutamiento los que, de lejos, están más extendidos a escala mundial. Esta posición tampoco tiene en cuenta el hecho, sin embargo evidente, de que los usuarios masculinos de la prostitución no se preocupan de saber si la mercancía humana que ellos adquieren consiente en ser puesta a su disposición sexual, cuestión que no les inquieta lo más mínimo. El consentimiento declarado de algunas mujeres puede así afectar a las otras, a todas estas mujeres y adolescentes que en ningún caso han consentido a la prostitución.

Las nociones de elección y de consentimiento son útiles de análisis sin ningún valor para comprender la prostitución como institución. La prostitución preexiste en tanto que sistema que necesita un aprovisionamiento de cuerpos de mujeres, y es para asegurar este aprovisionamiento para lo que las mujeres y muchachas adolescentes son raptadas, engañadas, ilusionadas o persuadidas. La manera en la cual las mujeres entran en la prostitución no es pertinente para el funcionamiento del sistema prostitucional; más precisamente, la prostitución se perpetúa en tanto que sistema por lo que se hace y puede hacerse a las mujeres en la prostitución, y por los privilegios sexuales que asegura a la clientela masculina.

Girls on the streets of Bombay

Tomemos el ejemplo de esos cientos de muchachas nepalíes vendidas en la India y que, durante los dos o tres primeros años de su encierro en los burdeles de Bombay, son estrechamente vigiladas y no tienen autorización para salir, porque a la menor ocasión, intentan escaparse. Posteriormente, ellas pueden ser expuestas con todos sus adornos delante de la puerta de los burdeles, sin riesgo de que se fuguen. Pueden incluso ausentarse un tiempo y volver después. ¿Cómo analizar esta situación? ¿Qué las ha ocurrido en este intervalo? ¿Cuál es la naturaleza de su “consentimiento” posterior que definiría el intercambio prostitucional como una actividad consensuada? Firmando el reconocimiento de la prostitución como un comercio legítimo, el gobierno de los Países Bajos llega incluso a proponer un nuevo concepto, el del “consentimiento de pleno grado a su propia explotación” (Louis, 1997). Para las mujeres, como para los trabajadores y los pueblos indígenas o colonizados cuya condición histórica ha sido la explotación y la subordinación, éste es evidentemente un concepto bárbaro e inaceptable.

Prostitutas y partisanas de los derechos de las prostitutas afirman con fuerza que las mujeres en la prostitución pueden conservar intacta su capacidad de acción autónoma y acusan a las feministas anti-prostitución de ser paternalistas y no respetar sus opiniones.

La cuestión del consentimiento, de la “política de elección personal”, reposa sobre una visión liberal occidental de los derechos humanos que eleva la vountad y las elecciones individuales por encima de todos los otros derechos humanos y de toda noción de bien común (Barry, 1995). Sin embargo, ante los avances de las biotecnologías, recordemos que se ha cuestionado el concepto de elección personal planteando cuestiones éticas sobre la integridad del cuerpo humano y de la persona, por ejemplo en lo que concierne a la venta de órganos, la maternidad de sustitución o la clonación humana. Igualmente, la elección individual no es retenida generalmente como argumento en favor del uso de la droga. En nombre de una cierta concepción del ser humano y del bien común, la colectividad ha juzgado necesario con frecuencia poner límites a la libertad individual. Pero, quizá porque los conceptos corrientes de bien común no han incluido jamás el de la clase de las mujeres - tradicionalmente la clase “socialmente dominada” (Charlesworth, 1994) - se tolera la prostitución, en nombre de algunas mujeres que la eligen libremente. Según este criterio, se habría podido admitir la esclavitud prestando atención a algunas voces de esclavos que se declaraban contentos de su suerte.

El derecho al trabajo

Las portavoces de la corriente pro-prostitución invocan el derecho al trabajo. Pero es necesario comenzar por preguntarse por qué este trabajo existe y por qué una experiencia de la intimidad humana ha sido categorizada como trabajo sexual. Se nos proponen entonces estos dos discursos: bien que la prostitución es un trabajo como cualquier otro, por ejemplo el de mecanógrafa o sirvienta, bien que la prostitución cumple un cierto número de funciones socialmente útiles –educación sexual, terapia sexual, o prestación de relaciones sexuales a personas que sin la prostitución se verían privadas de ellas, por ejemplo los trabajadores inmigrantes aislados de su familia y los hombres mayores o con minusvalías. Desde esta perspectiva, la prostitución es presentada como una elección profesional racional. Se considera igualmente que todo hombre, en todas las circunstancias y sea cual sea el precio, debe poder tener relaciones sexuales.

De hecho, son los millones de compradores de sexo, mucho más numerosos que las mujeres y adolescentes que ellos utilizan, quienes no solamente eligen, sino también defienden ardientemente su práctica de la prostitución. Sin embargo, su elección no es examinada ni cuestionada, es incluso eludida por instituciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud. En Ginebra en 1998, en un informe sobre el sida, la OMS ha consagrado páginas enteras a los perfiles socio-económicos y culturales de las mujeres que ejercen la prostitución para señalar después, en un párrafo lapidario, que “los clientes son más numerosos que los proveedores de servicios sexuales [………] Los factores que conducen a las personas a devenir clientes son ampliamente desconocidos”. El rechazo generalizado a afrontar un examen crítico o hacer pesar una responsabilidad sobre los usuarios de la prostitución, que constituyen de lejos el más importante eslabón del sistema prostitucional, no es otra cosa que una defensa tácita de las prácticas y privilegios sexuales masculinos.

La óptica del derecho al trabajo sostiene además que, allí donde las opciones económicas ofrecidas a las mujeres son inadecuadas, pobres, o francamente malas, la prostitución puede ser la mejor alternativa, y que en todo caso, es un trabajo que no perjudica a nadie, porque las dos partes más directamente concernidas se ponen de acuerdo sobre lo que pasará en el intercambio prostitucional. De nuevo se niega aquí un hecho esencial: si las mujeres sufren frecuentemente violencias en la prostitución, no es simplemente porque las leyes no las protejan, o porque sus condiciones de trabajo no son las que debieran ser, sino porque el uso de las mujeres por los hombres en la prostitución, y los actos que en ella son realizados, son la puesta en práctica, en el plano sexual, de una cultura y de un sistema de subordinación de las mujeres. En consecuencia, la violencia y la degradación, incluso sin llegar a la acción, son condiciones inherentes a la sexualidad prostitucional. Porque, de una parte, la violencia es siempre posible, y de otra parte, la sexualidad venal implica poder imponer el tipo de acto sexual que será practicado. Un cliente a quien una prostituta (o su esposa por lo demás) le negara un acto sexual particular o una relación sin preservativo, podrá siempre alquilar a otra mujer más necesitada que accederá a su demanda. Es por tanto otra mujer, más vulnerable, quien sufrirá los daños.

Se ha dicho de la prostitución que era un crimen sin víctima porque se supone que las mujeres consienten y por tanto nadie les hace daño. Esta forma de pensar no rinde cuenta en ningún caso de la violencia que constituye la transgresión de la intimidad humana. Las mujeres prostitutas han hablado de los medios elaborados que emplean para intentar preservar una parte de su vida afectiva y sexual que les sea propia y no esté destinada al uso público: rechazar el acceso a ciertas partes de su cuerpo o la utilización de su propia cama, inventarse una vida ficticia, y algunos otros medios. El punto de vista según el cual las intrusiones repetidas en el cuerpo y los actos sexuales tolerados pero no deseados pueden ser vividos sin perjuicio es, por lo menos, dudoso. Las supervivientes de la prostitución en Filipinas, como las mujeres de WHISPER (Women Hurt in Systems of Prostitution Engaged in Revolt) en Estados Unidos, han experimentado “el hecho de la prostitución como relaciones sexuales intrusivas, no deseadas, y con frecuencia francamente violentas de soportar” (Giobbe, 1990). En realidad, el “trabajo” prostitucional consiste fundamentalmente en someterse a los actos efectuados por los clientes o los pornógrafos sobre los cuerpos de las mujeres (o de los niños). Las mujeres han referido en numerosas ocasiones sus estrategias para terminar rápidamente con el cliente, porque si las prostitutas necesitan y desean el dinero de la prostitución, no desean la sexualidad prostitucional que, en tanto que tal, es una forma de “violación remunerada”.

Admitir pura y simplemente el hecho de que las mujeres no tienen mejor opción profesional, es renunciar al combate político para incrementar el poder de las mujeres y tolerar las actividades florecientes y extremadamente lucrativas de la industria del sexo, de la cual las mujeres son la materia prima. Las feministas solidarias de las mujeres prostitutas cumplen un enorme trabajo con ellas, y nada más que para ellas, cuando se encuentran en situación de prostitución, justamente reconociendo que la vida social y económica está estructurada por el capitalismo patriarcal para no dejar a las mujeres más que pocas opciones satisfactorias, y que salir de los sistemas prostitucionales es un proceso difícil.

La segunda óptica – la prostitución como un trabajo socialmente útil – presupone que la necesidad sexual masculina es una necesidad biológica que no puede ser puesta en cuestión, similar a las necesidades de nutrición. Esto contradice manifiestamente el hecho comprobado de que las personas, mujeres y hombres, pasan largos periodos de sus vidas sin relaciones sexuales ¡y sin llegar al fatal desenlace que habría tenido la privación de alimento! La verdad es que el capitalismo patriarcal ha alimentado una cultura del consumo sexual y el sexo no solamente es utilizado para vender todo tipo de productos, sino que ha sido él mismo reducido, a golpe de acciones promocionales, a un producto de mercado. Se trata de una industria capitalista mundialmente extendida que ofrece los cuerpos de las mujeres, de las chicas jóvenes, de los chicos también, al consumo. Pero es necesario reconocer que existen conceptos sexistas preexistentes y socialmente construidos de la sexualidad, sobre los cuales el capitalismo patriarcal prospera, y que no están simplemente biológicamente determinados.

Una cierta corriente pro-prostitución parece contemplar con placer el día en que todos nuestros impulsos y otras necesidades sexuales imperiosas – tanto las de las mujeres como las de los hombres – sean adecuadamente “servidas” por el sexo comercial. El único problema, como ha señalado maliciosamente Sheila Jeffreys, es cómo encontrar los millones de hombres y jovencitos que estarían dispuestos a meterse en la cama y dejar que las mujeres les penetraran con múltiples objetos de todo tipo, o a dejarse fotografiar en posiciones ridículas o degradantes.

La prostitución es posible porque existe el poder de los hombres como clase dominante sobre las mujeres. Los pocos hombres que están en la prostitución lo están normalmente al servicio de otros hombres, e incluso cuando son las mujeres sus clientes este intercambio comercial no refleja menos las desigualdades de clase, de raza, de edad o de otras relaciones de poder entre la persona que compra y la que es comprada. Pero lo más importante es que la prostitución de los individuos hombres no debilita jamás el poder de los hombres en tanto que clase, mientras que la prostitución de las mujeres es un resultado directo del estatuto subordinado de las mujeres y contribuye a perpetuarlo. Ciertamente, las desigualdades de clase y especialmente las de raza operan también en muchas otras situaciones de trabajo y de empleo. Pero la prostitución, más que un “trabajo”, es “la reducción más sistemática e institucionalizada de las mujeres a un sexo” (Barry, 1995). Un documento, emitido por la ONU en 1992, reconoce el impacto de la prostitución sobre las mujeres en tanto que clase: “Reduciendo a las mujeres a una mercancía susceptible de ser comprada, vendida, apropiada, intercambiada o adquirida, la prostitución ha afectado a las mujeres en tanto que grupo. Ha reforzado la ecuación establecida por la sociedad entre mujer y sexo, que reduce a las mujeres a una menor humanidad y contribuye a mantenerlas en un estatuto de segunda categoría en todo el mundo” (Tomasevski, 1993).

El derecho a la libertad de expresión

El sistema prostitucional, que incluye la pornografía y la industria de entretenimiento sexual bajo todas sus modalidades, es defendido como arte erótico o como resultado de la libertad y la expresión sexuales. Se invoca entonces el ejercicio del derecho a la libertad de expresión. Mujeres que hacen striptease y otros espectáculos han afirmado incluso extraer un sentimiento de poder del hecho de que su persona se mantiene inaccesible, mientras que su puesta en escena las hace deseables sexualmente a los ojos de los espectadores masculinos. De hecho, no es cierto que los hombres no puedan tener relaciones sexuales cuando ellos quieren; millones de mujeres y de niños en todo el mundo son víctimas del tráfico y encauzadas hacia establecimientos de prostitución, de forma que los hombres puedan precisamente tener relaciones sexuales cuando y como quieran, sin ninguna restricción. Se impone y se compra el sexo; los crímenes sexuales de violación, incesto, acoso sexual, están extendidos por todas partes: hay una violación cada seis minutos en Estados Unidos, cada minuto y medio en Africa del Sur.

Si la prostitución fuera una forma de libertad y expresión sexual para las mujeres, entonces ellas deberían estar en condiciones de decidir y reclamar los actos sexuales que se realizan en la prostitución. Obviamente, este no es el caso. De hecho, aunque la prostitución es una de las cuestiones de género más debatidas, estas discusiones no versan casi nunca sobre la sexualidad en la prostitución. Cuándo un cliente alemán de una prostituta filipina quiere tomar una foto para mostrar a sus amigos en su país “las dos cosas que mejor se hacen en Filipinas” -una botella de cerveza en la vagina de una mujer- ¿de quién es la sexualidad que está siendo expresada? Cuándo un grupo de hombres paga a una mujer para eyacular simultáneamente sobre ella ¿qué sexualidad es esa? Cuando Patpong (calle animada de Bangkok, en Tailandia, donde se encuentran los sex-clubs para turistas) ofrece “establecimientos de mamadas” y programas de diversión que buscan clientes para “minino hace pingpong, minino levanta banana, minino fuma puro, show gran consolador, pescado introducido en ella, huevo introducido en su coño, larga berenjena introducida en su coño” (Odzer, 1994), o incluso espectáculos de cuchillos y hojas de afeitar en las vaginas de las mujeres, éstas son versiones vivientes de las imágenes de la gigantesca industria pornográfica, en la que se muestran granadas de mano en las vaginas de las mujeres, ratas vivas saliendo de ellas y perros penetrando mujeres: ¿es esto “un entretenimiento para adultos”, una distracción sexual, una liberación sexual? De hecho, es cierto que la libertad de expresión está siendo ampliamente ejercida aquí, pero ¿de quién es la sexualidad que se está expresando y cuáles son los enunciados ideológicos que se están emitiendo sobre las mujeres? Lo que se está afirmando aquí es una voluntad masculina de deshumanizar a las mujeres.

Está claro que la sexualidad era y sigue siendo un terreno político, donde se continúa haciendo la guerra a las mujeres, como lo muestran claramente prácticas como la violación, la mutilación de los órganos genitales femeninos, la falta de acceso a la contracepción, la discriminación contra las lesbianas, la pornografía, o incluso los “snuff” films, donde los actos sexuales culminan con la muerte real de las mujeres. En esta guerra, la prostitución es un campo de batalla central donde las mujeres en tanto que clase son reducidas a un sexo, donde su humanidad es negada, y donde ellas se encuentran entregadas a todas estas prácticas.

Pretender promover la libertad sexual de las mujeres sustrayendo la prostitución y la pornografía a la dominación masculina, y a una ideología y práctica sexuales que se fundan en el odio a las mujeres, es falaz y pone a las mujeres en peligro. Y mientras que a aquéllas y aquéllos que claman a favor de la prostitución les gusta presentarse a sí mismos como “pro-sexo” y acusan a sus oponentes de ser “anti-sexo” o “puritanos”, es muy significativo que ellos no cuestionen jamás los presupuestos fundamentales del patriarcado, ni las normas y prácticas sexuales masculinas. Ello implica ser cómplice de estos presupuestos y estas prácticas, o al menos aceptar el postulado ideológico de que los hombres tienen una inmensa necesidad “natural” de sexo, incluyendo las formas citadas anteriormente, que deben ser satisfechas a cualquier precio. Una vez más, este punto de vista ignora voluntariamente la construcción social y cultural de las concepciones y comportamientos sexuales.

Ser “pro-sexo” es oponerse a la prostitución reivindicando y reconstruyendo una sexualidad que defienda la vida, el respeto al otro y el beneficio mutuo, y si es heterosexual, basada en la igualdad de género. Esta es, de lejos, la posición más revolucionaria; la posición “pro-prostitución” es pura y simplemente la de la acomodación al sistema masculino que ya está vigente.

El derecho a no ser prostituida

Los verdaderos derechos humanos que todas las mujeres deben disfrutar comienzan por el derecho a no ser discriminadas por razón de su sexo, derecho que está recogido en los principales documentos oficiales de derechos humanos. La prostitución viola este derecho, porque es un sistema de extrema discriminación de un grupo de seres humanos, que es puesto en situación de servidumbre sexual por y en beneficio de otro grupo de seres humanos, y no se puede negar que son las mujeres y las niñas, históricamente y en una creciente mayoría, quienes son prostituidas. La prostitución viola el derecho a la integridad física y moral, por la alienación de la sexualidad de las mujeres que es apropiada, envilecida y convertida en una cosa que se compra y se vende. Viola la prohibición de la tortura y de todo castigo o tratamiento cruel, inhumano o degradante, porque las prácticas de “entretenimiento” sexual y de la pornografía, así como las ejercidas por los clientes, son actos de poder y de violencia sobre el cuerpo femenino. Viola el derecho a la libertad y a la seguridad, y la prohibición de la esclavitud, del trabajo forzado y del tráfico de seres humanos, porque millones de mujeres y niñas de todo el mundo son mantenidas en régimen de esclavitud sexual para atender la demanda de sus consumidores masculinos, más numerosos que ellas aún, y para generar beneficios para los capitalistas del sexo. Viola el derecho a disfrutar de un buen nivel de salud física y mental, porque la violencia, las enfermedades, los embarazos no deseados, los abortos en condiciones insalubres y el sida, presentan riesgos graves para las mujeres y adolescentes que están en la prostitución y las impiden tener una conciencia positiva de su propio cuerpo y una relación sana con él.

Aceptar o promover la prostitución como una organización social inevitable de la sexualidad, o como un trabajo apropiado por las mujeres, supone negar los esfuerzos para alcanzar niveles más elevados en materia de derechos humanos, comprendidos los derechos humanos de las mujeres, tal y como éstos han sido enunciados, por ejemplo, en la plataforma de acción de Beijing. Y aunque incluso ahí, el lobby por el reconocimiento de categorías aceptables de prostitución ha hecho progresos, utilizando los términos de prostitución “forzada” y prostitución “libre”, el documento presentado no es totalmente consistente y evidencia una persistente falta de convicción en esa proposición. La incompatibilidad de la prostitución con la idea de libertad y de una verdadera autodeterminación sexual es claramente enunciada en la plataforma de acción : “Los derechos humanos de las mujeres incluyen su derecho a controlar y decidir de forma libre y responsable en los dominios relativos a su sexualidad, incluyendo la salud sexual y reproductiva, libre de coerción, discriminación y violencia. Las relaciones igualitarias entre hombres y mujeres en materia de sexualidad y reproducción, incluyendo el respeto a la integridad de la persona, requieren respeto mutuo, consentimiento y responsabilidad compartida en el comportamiento sexual y sus consecuencias”.

La prostitución debe ser reconocida no sólo como una parte, sino como un fundamento del sistema de subordinación patriarcal de las mujeres. Las feministas tienen el deber de imaginar un mundo sin prostitución, lo mismo que hemos aprendido a imaginar un mundo sin esclavitud, sin apartheid, sin infanticidio ni mutilación de órganos genitales femeninos. A fin de cuentas, las relaciones de género deben ser reestructuradas de tal forma que la sexualidad pueda ser una experiencia de la intimidad humana y no una mercancía que se compra y se vende.



(Artículo publicado en Manila, en agosto de 1997)
 

FUENTE: http://www.aboliciondelaprostitucion.org/textos/DO_ART_ceciliahofman97manila.doc

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19/10/2007 GMT -6

La prostitución organizada de mujeres

piezasdeaocho @ 21:23

Agradezco mucho a Silvia de Vindicación Feminista por mandarme el siguiente artículo, y otro que publicaré más adelante.

 
 
LA PROSTITUCIÓN ORGANIZADA DE MUJERES
 
 
Por Mª José Urruzola*

La teoría feminista, los Partidos Feministas, un amplio sector del Movimiento Feminista

Nuestra línea de crítica a la prostitución organizada se basa en los siguientes argumentos:

1.- La prostitución es una explotación económica del cuerpo de las mujeres, en cuanto que de él, los hombres de forma planificada y organizada, extraen sustanciosos beneficios económicos.

De esta explotación se deriva la opresión que viven las mujeres que se ven obligadas a prostituirse para subsistir. Son supervivientes de la situación mundial de explotación económica que los hombres hacen del cuerpo, trabajo, capacidades y dedicación al cuidado de las personas, de las mujeres.

2.- Es una explotación sexual de las mujeres, en cuanto que de su cuerpo, extraen beneficios sexuales, para cubrir la necesidad primaria de placer, vivida todavía hoy a nivel animal por un porcentaje alto de hombres.

De esta explotación se derivan las situaciones de opresión que viven habitualmente las mujeres en la prostitución: Sometidas a los deseos instintivos de los hombres. Viéndose obligadas a soportar situaciones de maltrato, que en teoría y desde su dignidad, rechazan y que las viven como una fuerte humillación, que minan su autoestima.
 
3.- La prostitución organizada reproduce todo el sistema de valores que sustenta y alimenta la organización social patriarcal:

Valores que practican las mujeres en la prostitución

 
Conocido es, que casi el cien por cien de las mujeres que ejercen la prostitución lo hacen desde la miseria económica. Y tras la dureza de este dato se esconde un valor positivo practicado por las mujeres. Ellas, saliendo por encima de toda opresión a la que se han visto sometidas, han sido capaces de buscarse la subsistencia. Es la búsqueda de diferentes formas de salir de la miseria a la que les aboca este modelo de organización social patriarcal.
 
La mayoría de las prostitutas defienden con uñas y dientes la dignidad de su cuerpo. Por paradójico que parezca a quienes las miran con inconfesables recelos, ellas suelen expresar la aceptación de las reglas de juego del comercio sexual y la repulsa o denuncia de lo que significa abuso de poder de los clientes.
 
Al ejercicio de la prostitución llegan también muchas mujeres desde las adicciones, ansiedades o diferentes presiones familiares y sociales. Y esto pone de relieve una vez más, la dependencia económica de las mujeres respecto a los hombres y a las fuentes de economía creadas por ellos.
 
Igual que para los hombres, para ellas, la miseria sexual, es uno de los orígenes del camino que les conduce a la prostitución.

Valores que practican los hombres en la prostitución

 
Aún teniendo en cuenta el diferente perfil de los hombres puteros los valores que practican son en su mayoría comunes.
 
Todos ellos manifiestan estar habituados a experiencias pobres de placer sexual. Expresan su falta de libertad para expresarse sexualmente. Siempre han pensado que la relación sexual es algo reducido solamente a lo genital, identifican el pene como único órgano sexual y el orgasmo de segundos como si fuera la máxima o única reacción de placer sexual. Viven en soledad, aunque estén rodeados de personas, metidos en el barullo del gentío o inmersos en múltiples relaciones laborales. Muestran una extrema carencia de recursos personales para identificar los propios sentimientos, para expresarlos con palabras y con el cuerpo, para comunicarse, para escuchar y para interesarse por otra persona. Su falta de autoconocimiento, autoaceptación, son la base de su fatua prepotencia y de sus atrevimientos.
 
Ellos son responsables del comercio sexual que practican, en cuanto que se aprovechan de la situación de pobreza de las mujeres.
 
4.- La cuarta línea de crítica feminista a la prostitución organizada, se basa en los datos actuales que demuestran que atenta a la salud física y mental de las personas que la practican y a otras con las que éstas se relacionan, especialmente mujeres.
 
Crítica desde este análisis feminista a las cuatro posturas que actualmente engloban las diversas opiniones sobre la prostitución: moralista, progresista pseudoliberal, la de los empresarios del comercio del sexo, la asistencial

1. Al pensamiento y forma de vida, moralistas

La teoría feminista y el sector más radical del Movimiento Feminista, siempre han hecho crítica de la doble moral, del puritanismo, del oscurantismo con que se ha tratado la sexualidad humana, de la estigmatización de las mujeres obligadas por diversas causas a prostituirse, de la hipocresía social que supone rechazar socialmente a estas mujeres y del uso que los hombres han hecho de las mujeres, tanto de las “esposas y madres” como de las “prostitutas”.

Muchos hombres son cómplices entre ellos, estigmatizando a las mujeres que ejercen la prostitución, difamándolas, contando chistes vulgares sobre ellas, para afianzar su identidad masculina y para mostrarse mutuamente su camaradería.

Desde el feminismo, descalificamos el comercio sexual no en base a moralismos, estigmatizaciones y prejuicios, sino en base a esta crítica que hacemos desde la filosofía feminista.

2. Al sector progresista, pseudoliberal

Desde el feminismo coincidimos con los sectores progresistas en la critica que hacemos de la estigmatización social que se hace de las prostitutas, de la doble moral y de la hipocresía social que ello supone, la mayoría de las veces, por parte de los mismos que la mantienen de muy diversas formas.

Es un análisis que al hacer una crítica a los planteamientos conservadores, aporta un cambio positivo respecto a la moral tradicional, pero no es un cuestionamiento de fondo, no es rupturista con ella, sino reformista, en cuanto que aporta una reforma crítica pero sin cuestionar de raíz el marco patriarcal que sustenta las relaciones de abuso de poder de los hombres sobre las mujeres en todos los ámbitos y por tanto, también en el de la prostitución. Se mira a la realidad de la prostitución con las mismas gafas, aunque éstas sean más modernizadas.

A veces presentan a las mujeres que practican la prostitución como positivamente “transgresoras”. Las mujeres forzadas por sus circunstancias personales a prostituirse, no cuestionan el “orden” establecido, ni son mujeres que estén fuera de la norma patriarcal, sino por el contrario, participan del status en el que el orden patriarcal sitúa a todas las mujeres: el de la subordinación económica y sexual, viviendo esta misma situación, incluso en grados extremos.

El sector progresista está reduciendo todo el problema de la prostitución a “la estigmatización social”. Piensan que si desapareciese ésta, no habría nada que achacar a la prostitución, pero en este caso hipotético, desde una análisis antipatriarcal, es decir, feminista, ¿aprobaríamos el actual fenómeno social de la prostitución organizada?

Desde el análisis feminista que acabamos de plantear brevemente, pensamos que la sexualidad no puede ser nunca objeto de comercio, sino voluntaria, libre y gratuita.

Nuestra confrontación no es sólo con el conservadurismo y la derecha, sino con el “orden” social patriarcal.

 
"El análisis feminista es progresista. Pero no todo análisis progresista es feminista"
 

3. A los empresarios del comercio sexual

Estamos en total desacuerdo con este sector, en la crítica de fondo a la prostitución organizada:

Por universal que se haya hecho el criterio “por dinero, todo vale”, nosotras no lo aceptamos como criterio de vida y de desarrollo humano. Creemos que las condiciones económicas son la base para adquirir este desarrollo, pero no el valor prioritario por encima de la dignidad y demás valores elementales indicadores del desarrollo humano personal y colectivo.

Desde la cultura masculina, a partir de la venta en toda Europa del producto “la liberación de la mujer” se les ha dicho a las mujeres que no tienen que ser apocadas y estrechas para vivir el sexo.

Se les han enviado mil mensajes liberales. La consecuencia ha sido generalizar el desprecio a las mujeres que se prostituyen y por extensión a todas las mujeres.

Es la dictadura heterosexual de esta sociedad, donde el macho impone su deseo, en este caso, a cambio de un poco de su dinero.

4. A las posturas de las Asociaciones que trabajan por apoyar a las prostitutas

Respetando la actitud de apoyo que tienen a las mujeres prostitutas, vemos que caen en la trampa de lo inmediato. Dicen: hay que aliviar la penosa situación que padecen y dejar de hacer análisis. Nuestro planteamiento es ayudar a las prostitutas y punto.

Todo lo que no sea ayudar a las prostitutas en sus necesidades inmediatas, les parece una utopía imposible.

Con sus acciones de voluntariado benéfico o las de los débiles apoyos institucionales, sólo se consigue paliar algunas pocas de esas graves necesidades que tienen. Pero esto, no soluciona los problemas de la prostitución organizada. Está bien este trabajo de ayuda, pero hay que ir más allá.

Todo sistema dominante crea recursos para paliar la barbarie que genera. La función de estos recursos es ayudar y a la vez ser superadores de las situaciones que ha producido. Por eso, creemos, que la función de los Centros Asistenciales tendría que ser paliativa y superadora. No criticamos su tarea cotidiana. La valoramos, pero planteamos la exigencia de ir más allá.

Soluciones

A largo plazo

Erradicación de la prostitución, como no necesaria para el desarrollo humano sexual de mujeres y de hombres. Y para ello, es preciso potenciar la organización social y política de las mujeres.

Exigir las condiciones económicas básicas de trabajo, salario propio, etc. para todas las mujeres, en igualdad de condiciones y oportunidades.

Potenciar a través de la familia, educación escolar, medios de comunicación una práctica libre de la sexualidad, vivida desde unas condiciones materiales de dignidad humana, que propicien la libre elección y el consentimiento mutuo. Potenciar también a través de estos agentes sociales la educación para la salud física y mental, a nivel personal y colectivo, la prevención de todos aquellos comportamientos que perjudiquen la salud y la responsabilidad en la creación de condiciones que produzcan salud.

Presentar social y culturalmente y vivir cotidianamente, un modelo de sexualidad no sexista.

Empezar desde ahora a revolucionar el sistema de valores que rige la actual sociedad de mercado, no aceptando la prioridad del valor económico por encima de los valores personales de dignidad y libertad.

Trabajar desde el presente por conseguir una consideración social de las mujeres, niñas, niños, como personas libres y no como mercancía.

Exigir a la televisión y demás medios de comunicación que elimine toda imagen de relaciones sexuales que sea androcéntrica (centrada en el hombre) y discriminatoria para las mujeres y personas en general.

Exigir que el poder judicial legisle la prostitución como una conducta aberrante por parte de las personas que usen a otras en el comercio sexual.

A corto plazo

Remitimos a las medidas que proponemos en nuestro estudio:

-Medidas económicas

-Medidas jurídicas

-Medidas educativas

-Medidas en los Medios de comunicación

-Medidas por parte del Movimiento Social alternativo

-Medidas Institucionales

-Las medidas ya exigidas desde las Asociaciones de apoyo a las prostitutas.

 

TRAMPAS DE LA LEGALIZACIÓN
 
  1. Presentar la crítica a la prostitución tomando como punto de referencia único lo que se piensa de ella desde el moralismo tradicional.

  2. Presentar como libertad sexual la aceptación del modelo masculino dominante de sexualidad.

  3. Aceptar las situaciones de pobreza económica de las mujeres, como si fueran situaciones que han llegado a ser de hecho y que habría que aceptarlas como inamovibles. Y considerar el cuestionamiento de la jerarquización económica como algo no realista.

  4. La trampa de lo inmediato. “Hay que arreglar esto y dejar de hacer análisis, ni creer en utopías”.

  5. La trampa de presentar la problemática de las prostitutas aislada de la problemática general de las mujeres.

  6. Identificar el concepto de solidaridad con las prostitutas con el paternalismo o con paliar su explotación.

  7. Hacer un tratamiento paralelo entre la legalización de la prostitución, y la de la homosexualidad, la de las drogas.“¿No estáis de acuerdo en legalizar la homosexualidad y las drogas?, pues también el comercio sexual”.

  8. Confundir el análisis de la prostitución organizada actual, donde el 90% de las mujeres son emigrantes en situaciones de pobreza grave y acentuada precariedad personal y casi hasta el 100% son mujeres con diferentes grados de problemas de adicciones, ansiedades, necesidades materiales y psicológicas, con algún caso, hoy aislado, que desde situaciones de bienestar económico básico, eligen el prostituirse para ganar más dinero a través de contratos privados, personales, que deberían ser objeto de otro análisis en base a otras premisas y otras argumentaciones.

  9. Hablar de la prostitución en este modelo de sociedad, como si estuviéramos ya en un modelo de sociedad alternativo a éste.

  10. Acusar al Feminismo de puritanismo ante las prostitutas, para combatir sus análisis.

  11. Que la explotación de las mujeres viene por la estigmatización social, prejuicios morales, ilegalidad, por la policía y no por la relación de explotación económica y sexual entre hombre/mujer.

  12. Con la legalización habrá menor impunidad para las mafias.



COLECTIVO FEMINISTA LANBROABILBAO

(Publicado en la revista Poder y Libertad, Nº 34)

maria-jose-urruzola.jpg* María José Urruzola (1940-2006) era licenciada en Filosofía, ejerció como catedrática de enseñanza media y luego como técnica en educación y coeducación para el gobierno vasco. Fue fundadora del Colectivo Feminista Lanbroa y fundadora del Partido Feminista de Euskadi.
 

 

08/08/2007 GMT -6

Cultura de la prostitución: Legalización de la prostitución de burdeles en Victoria, Australia

piezasdeaocho @ 01:16

UNA CULTURA DE PROSTITUCIÓN

Cuando la prostitución se legaliza o despenaliza, se crea la cultura de la prostitución la cual tiene unos efectos dañinos, no sólo sobre las mujeres prostituidas si no sobre todas las mujeres que viven en esa cultura. Esta dañina cultura de la prostitución existe en Victoria, Australia. Como la práctica de la prostitución ha sido regularizada se ve como algo ordinario. Hay burdeles en muchas calles. Los niños pasan por delante de burdeles en su camino al colegio y compran sus trajes de baño en la tienda opuesta a un burdel. Los dueños de los burdeles están en el Club Rotativo y son perfilados como modelos en periódicos respetables. Los burdeles cotizan en bolsa. 60.000 hombres compran mujeres prostitutas cada semana.

En muchos países la legalización o despenalización de la prostitución de burdeles se considera en el presente como una manera de tratar los problemas asociados con el abuso de hombres sobre mujeres prostituidas. En sus campañas sostenían que la legalización de burdeles en Victoria era un ejemplo positivo, la crême de la crême de la prostitución internacional. Por esa razón es importante examinar cuidadosamente lo que la legislación significa para las mujeres de Victoria. Ha creado la cultura de la prostitución.

LEGALIZACIÓN

La prostitución en burdeles fue legalizada en Victoria en 1984. Fue despenalizada en Nuevo Sur de Gales en 1995. También está ahora legalizada en el Territorio de la Capital Australiana en cuyo centro está situada su capital, Camberra y en Queensland. La propuesta de legalización en el Sur de Australia ha sido denegada por ahora pero está siendo promovida en el Oeste de Australia y en Tasmania. Actualmente está siendo debatida en Nueva Zelanda también.

Los argumentos que impulsaron la legalización en Victoria fueron:

  • Controlaría la industria de los salones ilegales de masajes.
  • Prevendría la expansión de la industria del sexo.
  • Acabaría con la prostitución de la calle, suponiendo que las mujeres que ejerecen la prostitución en las calles prefieran trabajar en burdeles legales.
  • Que sería más seguro para las mujeres prostituidas el estar en burdeles legales y disminuirían los asesinatos y violaciones. Parece ser que esta perspectiva fue aceptada por todas las organizaciones feministas de entonces.

Los que quisieron dirigir burdeles legales, anteriormente llamados chulos y ahora respetables hombre de negocios, sólo necesitaron solicitar una licencia. Se formó un Consejo de Control de la Prostitución para dar licencias y regular la industria. La regulación incluía inspecciones médicas mensuales a las mujeres prostituidas.

LA INDUSTRIA ILEGAL

Según fuentes policiales actualmente en Victoria se estima que hay 400 burdeles ilegales que van cambiando y son difíciles de detectar, suponiendo que exista la intención de detectarlos. No hay un trabajo especial para la policía de controlar los burdeles legales ni ilegales después de que la legalización o despenalización se hiciera. Están bajo el control del gobierno local. En NSW aparentemente la corrupción policial fue la que dictó la introducción de la despenalización de los burdeles allí para que de este modo la policía no tuviese ningún rol. Las Concejalías locales tienen que controlar los burdeles ellos mismos y no tienen ni el personal ni los recursos económicos. Lo mismo ocurre para detectar los burdeles ilegales en Victoria, las Concejalías locales tienen que financiar detectives privados para que vayan a los burdeles y pagar por sexo. Una investigación para detectar burdeles ilegales en Yarra, en la costa de Melbourne costó a los contribuyentes $42.000 en los últimos meses. Los investigadores que trabajan en burdeles sin licencia firman declaraciones juradas del perfil de los servicios sexuales que les han ofrecido. Entonces lo presentan al magistrado quien puede prohibir la entrada al local. Esto castiga a los propietarios del local pero no a los que operan el burdel que sencillamente cambian los lugares de negocios.

Hay poca duda de que la industria ilegal está fuera de control. La legalización o despenalización ni previene ni puede prevenir los burdeles ilegales. La policía de Melbourne sospecha de un hombre de Hong Kong que opera en 6 burdeles sin licencia en las afueras del Este de Melbourne, ganó más de $8 millones en los pasados 3 años.

Los efectos de la despenalización de la prostitución en Nuevo Sur de Gales en 1995 han sido similares. Los burdeles se han multiplicado por cuatrocientos y la gran mayoría no han acudido, como se supone debían hacer, al consejo local para conseguir las licencias. Los Consejos no pueden permitirse el pagar a personal especial para entrar en burdeles ilegales para dar prueba de que están infringiendo las regulaciones proyectadas.

PROSTITUCIÓN EN LA CALLE

En el momento de la legalización se pensó que las mujeres que ejercían la prostitución en la calle con gran riesgo de muerte y serias lesiones, podrían trasladarse a los burdeles legales y estar más seguras. Esto también aliviaría el incordio del comportamiento masculino en la prostitución. De hecho la prostitución en las calles es un enorme problema social en Melbourne. Se estableció una investigación gubernamental sobre los problemas que causaba el comportamiento masculino en St. Kilda en el 2001. El número de mujeres que ejercen la prostitución en la calle ha aumentado rápidamente en esta área a un número estimado de 350. Los abusadores varones usan sexualmente a las mujeres en jardines delanteros de las casas o sobre las escaleras de entrada de los vecinos. Hay problemas con los condones usados, excrementos y agujas. Lo que recomendaba el informe era el establecer zonas de tolerancia donde los hombres podrían solicitar mujeres y “casas seguras” donde ellos podrían usar a las mujeres. Las casas seguras serían burdeles del estado aunque el consejo esperaba que sociedades benéficas como el Salvation Army las administrara. La recomendación fue aplazada porque era muy impopular entre los vecinos y había elecciones pendientes.

En Sydney y en New South Wales han sido establecidas zonas de tolerancia donde se supone que las mujeres prostituidas se encuentran con sus abusadores en casas seguras donde pueden alquilar habitaciones. Esta política ha sido manifiestamente insatisfactoria. Las mujeres prostituidas no se quedan en las zonas y se van a áreas residenciales de los alrededores.

TRÁFICO

La legalización y despenalización llevan al aumento de la industria de la prostitución. El tráfico de mujeres para cubrir los burdeles legales e ilegales es un resultado inevitable. Empresarios del sexo tienen dificultades en suplir sus necesidades con mujeres locales y las mujeres traficadas son más vulnerables y rentables. Las mujeres traficadas son colocadas por igual en los burdeles de Victoria, en los legales e ilegales. Pueden trabajar legalmente en burdeles legales con permisos de trabajo si los traficantes aplican en nombre del estatus de refugiado. Los traficantes venden en Victoria las mujeres a burdeles legales e ilegales por un precio de $15.000 cada una. Las mujeres están endeudadas, así que las ganancias de su esclavitud no les llegan a ellas. Está habiendo investigaciones sobre varios burdeles suburbanos de los que hay sospechas de estar usando mujeres traficadas desde el Sudeste Asiático con visas turísticas. La policía sospecha que están obligadas a tener sexo con 800 hombres antes de recibir ningún dinero para pagar las deudas contraídas con sus traficantes. Parece ser, según dijo el portavoz de la policía, que vienen aquí por encargo. Se estima que ganan $1 millón por cada mujer traficada a la semana.

¿ ESTÁN LAS MUJERES MÁS SEGURAS EN BURDELES LEGALES?

La prostitución en la calle, se argumenta es extremadamente peligrosa. Las mujeres corren el riesgo de ser violadas y asesinadas, golpeadas, acuchilladas. Las mujeres prostituidas reciben el odio de los hombres hacia las mujeres y el de la sexualidad que ellas parecen representar. De aquí resulta la violencia que ellas sufren. Con la prostitución en los burdeles, estos problemas extraordinarios se supone que son reducidos. Vamos a considerar los burdeles legales de Melbourne, supuestamente la crême de la crême de la prostitución. Una de mis alumnas investigó en un burdel legal entrevistando a las mujeres antes y después de sus “citas” sobre los límites que intentan crear para controlar lo que los hombres eran capaces de hacerlas y hasta que punto estaban satisfechas.

El burdel que ella estudió tenía un salón en el cual tenían lugar las introducciones. Todas las mujeres esperaban en el salón. Los hombres entraban de uno en uno para hacer su selección y ellas tenían que competir para ser elegidas. Se levantan y tocan a los hombres sexualmente y compiten con las demás en ofrecer lo que van a darles. Algunas llegan a ofrecer sexo sin usar condones si necesitan particularmente el dinero. Después suben a la habitación. A menudo ellas se aplican lubricante en el baño porque los hombres serían infelices si tienen la impresión de que ellas no están excitadas sexualmente y algunos se negarían a pagar. Entonces la mujer tiene que intentar controlar el encuentro. Los hombres a veces quieren un “todo alrededor del mundo”, esto es, acceso a cualquier orificio de cualquier forma y el derecho a tocar cualquier parte del cuerpo de la mujer. Ella entonces debe luchar para restringirle sin perder al cliente.

Los hombres pueden retorcer pezones y penetrar los dedos dentro del ano de las mujeres.

Una mujer relato que cobraba $500 por una penetración anal pero que dependía de lo larga que fuese, un pene más largo significa más dolor.

Otra mujer dijo que un hombre empezó a ponerse lubricante en el puño y cuando ella le preguntó que para que lo hacía el contestó que para joderla con el puño.

La demanda de joder con el puño sugiere que el aumento de violencia y prácticas vejatorias llevadas a cabo sobre mujeres en pornografía están educando a los hombres en los que desean hacer a las mujeres, primero en la prostitución y después con sus compañeras. Esto también se refiere al sexo anal.

Una mujer cuando bajaba después de su “cita” se duchaba durante 10 minutos con agua muy caliente para quitarse la suciedad de su cuerpo. Antes de una cita una mujer tenía carne de gallina, su piel se estremecía al pensar en lo que tenía que pasar. Por un abuso sexual es para lo que paga el hombre. Las mujeres disocian la experiencia horrorosa para sobrevivir usando técnicas psicológicas o drogas y alcohol.

Las mujeres prostitutas no son otro tipo de mujeres que puedan soportar las manos y penes no queridos en o sobre sus cuerpos más fácilmente que otras. Es cierto que muchas han experimentado previas violencias sexuales en su infancia o vida adulta de manera que la violencia de la prostitución puede parecer menos severa que otras formas de violencia que ya han sufrido. Pero las mujeres prostituidas odian la violencia diaria de la prostitución como lo odia cualquier otra mujer. Aquellos que aceptan la prostitución como una ocupación legítima están aceptando que ciertas mujeres pueden ser puestas aparte como objetos de acoso de lo que exactamente las otras no prostituidas buscan el librarse de ello en sus trabajos y en sus vidas.

Esta es la historia de la forma más respetable de prostitución en el mundo. Aquí en Australia hay códigos para la implantación de Salud y Seguridad Ocupacional (OHS) en los burdeles redactados por las autoridades estatales, pero solamente para el pequeño número de burdeles que hay legales. Es duro llevar a cabo los códigos OHS para un trabajo en el cual las mujeres están regularmente con riesgo de violencia y enfermedades que amenazan su vida, donde se las puede exigir el aceptar heces y orina así como semen, donde tienen que sufrir el daño psicológico de disociación y/o acoso y abuso sexual. Los códigos de otros lugares de trabajo requieren aislamiento de las sustancias peligrosas, usando guantes, etc. mientras que en la prostitución una sustancia potencialmente letal, el semen, es inyectada directamente dentro del cuerpo de “el trabajador”. Las mujeres prostituidas no están en situación de usar guantes y aislar el semen en recipientes especialmente seguros. Ellas tienen probablemente que aceptarlo sobre sus caras y dentro de cualquier orificio.

BURDELES SADOMASOQUISTAS

Los burdeles sadomasoquistas (S.M.) son un área creciente de la industria de la prostitución actualmente por dos razones. Una de las razones del sadomasoquismo es que han llegado a ser un sector del mercado enormemente rentable con clubes, equipamiento, pornografía y burdeles todo en uno. Otra es que el S.M. ofrece en Australia una forma de asentar burdeles ilegales. Los burdeles S.M. generalmente no solicitan las licencias para burdeles argumentando que no se usa el sexo. Se presentan a ellos mismos como terapia y creadores de fantasías. De hecho mi junta de distrito está buscando las pruebas que demuestran que se hacen actos sexuales en los burdeles S.M., pero están teniendo grandes dificultades. Diferentes formas de fuerte violencia ocurren en estos burdeles. No sólo contienen domadoras y actúan con violencia hacia los hombres.

Las mujeres son proporcionadas como esclavas sexuales y pueden sufrir duros golpes según los abogados de los centros de crisis de violación en Australia a donde ellas buscan ayuda.

EDUCANDO A LOS HOMBRES EN VIOLENCIA SEXUAL

Prostitución y violación van de la mano.

Bastante razonablemente muchas supervivientes de la prostitución lo llaman violencia sexual de la prostitución comercial o violación comprada. En la prostitución los hombres pagan por mirar (como en la pornografía) o el llevar a cabo sobre cuerpos de mujeres una serie de prácticas que, en su forma no comercial, son precisamente las prácticas de violencia sexual masculina que las mujeres se preocupan de que no ocurra en sus dormitorios, calles, a niños, en sus trabajos. No sugiero que la prostitución sea la única razón de la existente violencia sexual porque ocurre en muchas culturas en las que no hay prostitución y necesita ser entendido en términos de dominación machista. Sin embargo la industria del sexo educa a los hombres en estas prácticas. La práctica más usada es la relación sexual no deseada en la cual las mujeres prostituidas disocian para sobrevivir mientras el hombre la penetra sin importarle la persona. Él entonces esperará que su compañera acepte las mismas prácticas. En las líneas de teléfono sexuales las mujeres tienen que disociarse para superar el abuso de los hombres que han pagado para hablar. En las llamadas telefónicas obscenas realizadas por los hombres, a veces los mismos, se entrometen y amenazan a mujeres en sus casas. En la prostitución los hombres hablan usando vocabulario obsceno y degradante hacia las mujeres y las acosan sexualmente, tocando partes de sus cuerpos que ellas quieren proteger y demandan prácticas que las mujeres no quieren permitir. En las calles y lugares de trabajo hacen exactamente lo mismo excepto que no pagan. El placer puede ser más intenso cuando no hay consentimiento de las mujeres. En prostitución las mujeres son azotadas, o se tienen que vestir como bebés o jovencitas. Todo esto forma y anima a los hombres a usar la brutalidad y el abuso sexual a niños.

NORMALIZACIÓN DE LA PROSTITUCIÓN

La política de legalización de burdeles en Victoria ha fallado dramáticamente en todas sus metas. Cuando fue tomada esta decisión no se consideró de qué forma podría afectar al estatus, las vidas y las relaciones a todas las mujeres del estado. De hecho la cultura de la prostitución se ha desbordado en la comunidad empresarial, en las carteleras de las calles, en los medios de comunicación locales, y afecta a las relaciones que las mujeres tienen con sus compañeros y con los hombres de su trabajo. La legalización ha normalizado el comportamiento de los hombres en la prostitución. Como resultado de haber sido aceptados, los clubes de desnudos se trasladaron a Victoria en 1993 y ahora prosperan bajo en eufemismo de “Club de Caballeros”. Se abrió una investigación estatal como resultado de los rumores de que en estos clubes se ejercía la prostitución. Pero es difícil de probar.

En otros contextos donde no hay esa aceptación de la prostitución ha habido resistencia comunitaria en encubrirlos y los clubes han sido rechazados, como en Glasgow, por ejemplo. Hay ahora una campaña contra ellos en Dublín. En Australia la idea de esta campaña no es realmente pensable porque la explotación sexual de los hombres hacia las mujeres está normalizada, como resultado de estos años de legalización de los burdeles de prostitución.

Con el crecimiento de la industria nuevos votantes jóvenes son introducidos en el comportamiento de la prostitución. En 1998 se estimaba que 60.000 hombres en Victoria abusaban de mujeres en la prostitución cada semana y la cifra parece ser superior en la actualidad. Generaciones de hombres y chicos están formados en una conducta de prostitución. Estos hombres serán los turistas sexuales y viajeros de negocios que abusarán de las mujeres que ejercen la prostitución en otros países, muchas de las cuales serán traficadas a esos destinos.

EL PAISAJE DE LA CULTURA DE LA PROSTITUCIÓN

Hay ciertas restricciones para la ubicación de los burdeles. No pueden estar cerca de iglesias o escuelas. Los burdeles ilegales no sufren estas restricciones. Los burdeles legales, sin embargo, están en las principales calles comerciales y en calles residenciales. Son simplemente parte de la vida ordinaria en la ciudad. Los hombres salen de los burdeles sonriendo con satisfacción cuando los viandantes arrastran sus compras o niños. Anuncios de burdeles y clubes “tabletop” aparecen en enormes carteleras a lo largo de las mayores arterias de la ciudad, ofreciendo las mujeres como objetos para el uso de los hombres. En el Centro de Exhibición Estatal tiene lugar cada año la exhibición de la industria sexual, SEXPO, los burdeles y clubes de desnudo exponen a las mujeres que tienen para ofrecer, pornografía, desnudos, y “lapdances” (las mujeres se sientas sobre las piernas de los hombres y se mueven) son expuestas frente a miles de ciudadanos con el patrocinio del Estado. Periódicos locales contienen anuncios de burdeles locales llamados Ciruelas Orientales o Románticos.

SECTOR DE MERCADO RENTABLE

Las páginas financieras como las páginas de noticias de los periódicos encuentran la industria de la explotación sexual excitante consiguiendo los beneficios necesarios invirtiendo en prostitución. El periódico Age dedicó la página frontal de la sección de negocios a SEXPO en 1998 al lado de una descripción de la industria sexual de Australia y dice tener un ingreso estimado al año de $1,2 billones. El burdel The Daily Planet va a cotizar en bolsa en el 2003.

NORMALIZACIÓN DEL PROXENETISMO COMO NEGOCIO RESPETABLE

Un ejemplo de lo respetable que ha llegado a ser el proxenetismo es la presentación de la dueña de un burdel en la sección Mi Diario del periódico Sunday Age el 13 de Octubre de este año. Esta presentación cubre la vida laboral de prominentes ciudadanos de Melbourne, generalmente mujeres. En una ocasión fue la directora de un famoso colegio privado e niñas y la pasada semana fue a un sombrerero que hace sombreros para las mujeres cuando van a las carreras de caballos. La dueña del burdel es una tailandesa llamada Chailaí Ricardson, descrita como propietaria y directora del burdel Top of the Town, en la calle XXX. El periódico hace una introducción con el perfil de la mujer y después detalla lo que hace cada día de la semana.

Richardson, nos han dicho, conoció a su marido cuando él estaba construyendo el burdel hace 11 años. Ella es vicepresidenta de la Asociación Tailandesa. La gran mayoría de las mujeres traficadas que son vendidas en condiciones de esclavitud por su deuda en ambos burdeles, legales e ilegales de Melbourne son tailandesas. En su burdel trabajan 100 mujeres. Ella dice: “hay mucha presión sobre las señoras. A veces les cuesta hacer frente a su trabajo... El sábado fue suave. Muchos chicos vienen viernes y sábados”. Promociona sus negocios cuando va a haber alguna convención en la ciudad como el reciente Centro de Comercio Mundial con 3.000 hombres tailandeses. Revisa a las mujeres para asegurarse de que llevan puestos los tirantes, a las mujeres no les gustan porque pican pero “les quedan muy bien” cuando se quitan la ropa. Tiene un show de desnudos los jueves, “algunos de esos hombres pueden quedarse y tener una de las señoras después”. Y finaliza, “creo que estamos aquí para probarnos a nosotras mismas y hacerlo lo mejor posible y alcanzar el máximo que podamos”.

En Melbourne un artículo como este sobre proxenetismo en el periódico dominical más importante no saca comentarios adversos o cartas de lectores enfurecidos. Atender un burdel es una ocupación corriente como ser jefa. La mayoría de las mujeres que poseen o dirigen burdeles han sido ellas mismas prostitutas. No has ascensos en esta industria ni posibilidades de salir de ello si no es haciendo esto.

RELACIONES ENTRE HOMBRES Y MUJERES

La cultura de la prostitución daña la posibilidad de crear una relación igualitaria, respetuosa y honesta entre hombres y mujeres, en el trabajo y en todas las tareas de la vida. Como las nuevas generaciones masculinas se forman en una conducta de prostitución esto afectará inevitablemente la forma de relacionarse con las mujeres en sus vidas, familia, pareja, compañeras, amigas. Una relación igualitaria entre hombres y mujeres es todavía muy difícil de conseguir para muchas mujeres. La existencia de clubes de desnudo, burdeles, pornografía y la publicidad de estas formas de explotación sexual lo hacen mucho más difícil. La industria de la prostitución crea las ideas que los chicos y hombres tienen sobre las mujeres como que son objetos de uso sexual en vez de seres humanos iguales.

La industria del sexo crea la cultura de los hombres y excluye a las mujeres. En lo que son llamados “Clubes de Señores” las mujeres son pagadas para posar su vagina desnuda y afeitada frente a los hombres para que puedan mirar fijo dentro de ellas. Hace tiempo los “clubes de señores” eran para ricos de clase alta que los usaban para tratar y realizar negociaciones políticas y de negocios. Los nuevos clubes de señores son una forma de burdel en la que las mujeres son ofrecidas a los hombres desnudas para bañarse con ellos, bailar sobre sus rodillas y por supuesto, ofrecer sus “servicios sexuales”, son mucho más democráticos. Cualquier hombre con entrada puede pasar. Pero los negocios se siguen haciendo allí. Los hombres hacen tratos y negociaciones, tienen reuniones, firman tratados. Grandes empresas alquilan salas de reunión para sus reuniones y les colocan mujeres desnudas sobre las mesas durante el té y la comida. ¿Qué hace esto a favor de las oportunidades de igualdad para las mujeres en estas empresas?. Las mujeres ejecutivas pueden asistir a estas reuniones y sufrir el dolor y el apuro de ver a otras mujeres ser tratadas de esta manera o pueden negarse a ir y perder la oportunidad de ascenso. Las mujeres ejecutivas no pueden ser iguales en una cultura de prostitución donde sus colegas varones pueden sellar tratados ofreciendo prostitutas a sus clientes o acompañar a sus clientes a los burdeles.

Las mujeres del mundo jurídico están particularmente afectadas. En Melbourne los clubes “tabletop” están en el distrito jurídico. Las abogadas ven a sus compañeros abogados ir a la hora de la comida a estos clubes. Las secretarias tienen que mentir a sus mujeres cuando llaman preguntando por sus maridos. Muchos grupos de mujeres están afectadas por este comportamiento de los hombres respecto a la prostitución. La existencia de la industria del sexo y la forma en que se entrelaza dentro de los negocios que hacen los hombres, la idea de la igualdad de las mujeres en el mundo de los negocios es una burla.

<>En una cultura de prostitución los chicos y chicas crecen en un mundo en el que las mujeres son vendidas a los hombres desnudas o medio desnudas, haciendo pucheros abriendo sus piernas sobre tableros, en los estantes pornográficos de la tienda de la esquina, en la tienda de vídeos, en los vídeos musicales. Las chicas aprenden que ellas son carne para que los hombres compren, intercambien y consuman. Los chicos aprenden que es razonable hacer esto a las chicas porque a ellas les gusta y están para eso. Chicos y chicas crecen en un entorno en el que la mitad de la raza humana es delegada al servicio sexual de la otra mitad.

La industria sexual es un secreto de los hombres de negocios en el que los hombres disfrutan de la explotación sexual de algunas mujeres mientas sus madres, esposas, novias e hijas no se enteran. Visitas en grupo a lugares de explotación sexual está empezando a ser una forma común entre los hombres de socializar. En “noches de machos” (antes de las bodas) explotarán sexualmente a mujeres. En fiestas verán juntos pornografía y gozarán a través de ver como abusan de mujeres.

DESTRUCCIÓN DE LA RELACIÓN HETEROSEXUAL

Los hombres no pueden ser iguales a las mujeres en la relación sexual si ellos están involucrados en la explotación sexual de otras mujeres. Los 60.000 hombres que usan mujeres prostitutas en Victoria cada semana es difícil que tengan colegas del sexo femenino. Según crece la industria más y más hombres están implicados y más y más mujeres están directamente afectadas. Cuando compañeros varones abusan de mujeres prostitutas ¿qué hacen las mujeres? O se mantiene en secreto y la esposa no se entera de lo que su marido está haciendo, lo que significa que las bases de confianza y honestidad que deberían ser la razón fundamental de una relación igualitaria están destruidas. O si la esposa se entera y tienen que tomar una decisión sobre su relación con este hombre es muy probable que le abandone. Sus hijas tendrán que pensar sobre lo que significa el que él mire los genitales afeitados de mujeres de su edad en los clubes de desnudo, que a su vez son hijas de otros hombres, o las penetran mientras ellas se disocian para sobrevivir.

Cuantos más hombres se involucren en el consumo de la prostitución más imposible llegará a ser el ideal de igualdad en la relación entre hombres y mujeres. La expansión de la industria del sexo y la creación de más consumidores varones está en dirección de choque directo con la posibilidad de una relación igualitaria entre hombres y mujeres.

EL SEXO EN LA CULTURA DE LA PROSTITUCIÓN

En una cultura de prostitución chicos y hombres son enseñados que penetrar a una mujer que se disocia para sobrevivir es “sexo”. Esto tiene un gran impacto, no sólo sobre las mujeres prostituidas en pornografía y prostitución sino sobre todas las mujeres que tienen relación sexual con hombres. El objetivo del feminismo ha sido una “autodefinida” sexualidad para mujeres, que quiere decir placentera y respetuosa. Las ideas de placer para las mujeres pueden incluir sensualidad en todo el cuerpo, puede incluir afecto, incluso amor, como bases para una relación sexual, puede que no incluyan relación sexual, o cualquier otra forma de servicio directo a los hombres que las mujeres no se sienten inclinadas a realizar. Quién sabe, pero el sexo anal puede no estar incluido en la lista creada por la imaginación de las mujeres. Ciertamente una autodefinición de sexualidad para mujeres estaría probablemente basada solamente en lo que a una mujer le da placer y no tener que actuar para los hombres. Probablemente sería una relación igualitaria basada en el respeto y no igualitaria justamente en degradación o violencia sino una sexualidad en la que la igualdad y el compartir les lleven a ambos a la excitación. Una autodefinición de la sexualidad para mujeres sería poco probable que incluyera en los sentimientos de las mujeres el que ellas aceptaran el ser penetradas porque sino no las dejan dormir, o él estaría de mal humor, o porque sino no recibirían el dinero para los gastos de la casa, o no recibirían dinero para alimentar a sus hijos. Una mujer puede ser sexual cuando le viene el deseo o cuando no, aunque puede querer siempre mucho amor cálido que no es condicional de sexo.

Esto puede sonar un poco extraño. Y es en gran parte debido a que en los últimos 20 años la industria del sexo ha construido una imagen de que el sexo es eso en completa oposición a lo que muchas mujeres han dicho que querían. A través de la pornografía y otras formas de prostitución las industrias del sexo han creado una forma de sexualidad en la cual los hombres pagan para tener acceso a una mujer que desesperadamente quiere estar en cualquier sitio que no sea ese, y que se disocia para sobrevivir. El hombre puede penetrar su boca, ano o vagina con su pene, dedos o lengua y agarrar otras partes de su cuerpo que no están en el menú. No tiene que preocuparse por su personalidad o placer. Este es el sexo de la pornografía y otras formas de prostitución.

Este es también el “sexo” que las mujeres encuentran más difícil en su relación con los hombres. Todavía la industria del sexo con su influencia sobre políticos y medios de comunicación es capaz de vender este comercio de explotación sexual como sexo real y verdadero. La industria del sexo es el mayor educador sexual en las sociedades occidentales. Ningún otro tipo de información sexual puede competir con el alcance y poder de los proxenetas como educadores de sexo. Generaciones de hombres y chicos están siendo formados bajo este punto de vista de lo que es el sexo con el poderoso incentivo del orgasmo. Esto es contrario a los grandes esfuerzos de las mujeres para ser valoradas por los hombres en más cosas que el sexo, valorar el afecto que no está relacionado con el sexo, valuar el sexo de forma que no sean sólo un agujero que los hombres penetran mientras las mujeres piensan en los problemas del trabajo de mañana. La industria del sexo llama a los hombres a usar a las mujeres como objetos con agujeros donde clavar penes y dedos mientras ellas se disocian para sobrevivir emocionalmente. ¿Qué podría ser más confuso que eso? ¿Para quién es ese sexo? ¿Y cuáles son sus implicaciones?.

Una de las implicaciones es que los chicos y hombres requieren a chicas y mujeres para reproducir los escenarios que les produjeron excitación en sitios de prostitución. Las mujeres tienen que hacer posturas, ponerse determinados fetiches y realizar prácticas que puede que odien para conseguir la aprobación del macho. Como resultado de esto, informes en periódicos dicen que en fiestas chicas adolescentes tienen que chupárselas a grupos de chicos adolescentes como algo rutinario. Más y más, mis jóvenes alumnas me cuentan que el sexo anal está siendo una parte esperada en la relación sexual. Las prácticas de pornografía y prostitución educan a los hombres y muy rápidamente está empezando a ser dado por supuesto el hacer lo mismo con chicas y mujeres.

Las mujeres no tienen recursos o una industria para expresar lo que ellas pueden querer del sexo fuera de la barahúnda creada por la industria del sexo. Nosotras no tenemos voz, a no ser que nos unamos a hablar con la voz de la industria y digamos cuanto amamos precisamente el sexo que ellos venden. Una sexualidad más allá de la prostitución sería algo muy diferente, algo que cada vez es más difícil de imaginar mientras la industria del sexo tomo todos los espacios libres para “sexo” y se muestra él mismo como educador “sexual”. Una sexualidad más allá de la prostitución sería una sexualidad de igualdad en la que mujeres y hombres, mujeres y mujeres, hombres y hombres, encuentren placer con la/el otra/o compañera/o en igualdad.

CREANDO UNA CULTURA FUERA DE LA PROSTITUCIÓN

Mientras la industria de la prostitución legalizada se extiende e influencia más y más áreas de la vida, se hace más difícil imaginarse como sería una cultura de amistad con las mujeres en igualdad. En esa cultura las mujeres intimidarían sexualmente con los hombres por placer, no por el precio de una cama o por drogas. En esa cultura hombres y chicos aprenderían que son iguales a las mujeres y a tener una relación de trabajo, familiar y de amistad con ellas basada en la dignidad y el respeto. En aquellas sociedades donde la cultura de la prostitución todavía no ha sido creada con la legalización o despenalización de los burdeles es importante rechazar los valores que la prostitución da a las mujeres. En dichas sociedades es más posible soñar e imaginar el mundo de la libertad de las mujeres y trabajar para crearlo.


Charla dada en el Seminario sobre los Efectos de la Legalización de las actividades de la Prostitución -análisis crítico- Estocolmo, 6 de Noviembre 2002.

Fuente: Plataforma por la abolición de la prostitución

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28/06/2007 GMT -6

Princesas de Fernando León

piezasdeaocho @ 17:14

Por Nonita Fdez. Estrada y Pau Valle*

La distancia que tantas veces parece insalvable entre el espacio de lo artístico y el espacio político, o al menos así se defiende cada vez que el pensamiento feminista señala la trascendencia política de determinadas obras de arte, sin por ello promover su censura, sino simplemente señalar su significado político, ha sido quebrantada por Carlo Frabetti al escribir un artículo, publicado en Gara y en Rebelión, respecto a la película Princesas de Fernando León “Esto no es una crítica cinematográfica: es o quisiera ser una reflexión política a partir de ciertos datos socioculturales especialmente preocupantes, y “Princesas” no es sólo la historia de la amistad entre dos trabajadoras del sexo: es o pretende ser una aproximación al complejo mundo de la prostitución y sus problemas, recientemente exacerbados (como tantos otros problemas) por la afluencia masiva de inmigrantes[escribió Frabetti]. Vamos a aprovechar, con ilusión, esta coyuntura por varios motivos, porque como feministas entendemos la dimensión política que pueden tener las obras adscritas al espacio de lo artístico, que faltándole espacio –digamos que eso que no cabe en lo poético cae en lo político– transcienden, al ser estos dos espacios colindantes en lo público. Y exponer la dimensión política que tiene otro fenómeno por definición público, la prostitución, tan recurrente hoy en los espacios artísticos.

Cuando se camina por la razón, paradigma del pensamiento ilustrado que aspira a ordenar el mundo conforme a ciencia, y de una manera justa, el abismo lo representa el pensamiento liberal, que aspira a ordenar el mundo conforme al comercio y de una manera arbitraria. Si la tradición Ilustrada se caracteriza por el esfuerzo en nombrar la cosa –lo que lanzara Sócrates, recogieron los ilustrados, perpetuaron los marxistas y reformularon los heideggerianos volviendo a preguntar– es inevitable que los eufemismos respondan a otro orden de estar en el mundo, nada similar al justo orden que implican las matemáticas como bien nos ha ilustrado Frabetti a los mayores a través de libros para los más pequeños.

Y es que en realidad se nos caen todos, pero todos, los palos del sombrajo si entrando en este peliagudo siglo XXI resulta que la lucha - que tanto, y tan firmemente, nos habéis enseñado los marxistas algo más maduros a los marxistas más jóvenes -, transige hasta el límite, hasta romperse y resultar hecha pedazos. Nunca nos imaginábamos que los pocos años que llevamos del nuevo siglo iban a bastar para consumar la inversión definitiva, nunca pensamos que desde las trincheras se pudiera defender el orden ultraliberal. No sabíamos que iba a hacer falta tan poco para hacernos decir que frente a un orden de opresión, representado en la institución matrimonial, en lugar de batallar hasta la muerte, íbamos a defender su estimación económica. Como Frabetti expone, «Y puesto que vivimos en un mundo-mercado en el que todo (menos el cariño verdadero) se compra y se vende, la mujer que decide vender su cuerpo (mejor dicho, alquilarlo: las que lo venden son las esposas)». Si los marxistas pasan a defender el alquiler de un orden de dominación en lugar de su subversión, ¿qué nos queda, Carlo? No nos queda nada. O a lo mejor, como lleva sucediendo desde hace más de tres siglos nos queda el feminismo, querido amigo, en donde tantos corazones y cabezas lucharon para que nunca se pudiera defender bajo ningún argumento, bajo ninguna estigmatización, bajo ningún eufemismo, un orden de dominación.

Contra la esclavitud que representó el matrimonio desde el imperio burgués, el feminismo deshizo su entramado hasta luchar contra la ideología del amor -trampa suculenta que te regalan en cada hiperproducción de Disney, y en los dentífricos holliwoodienses-.

Históricamente ninguna feminista suplió la sumisión económica que representaba la institución patriarcal en el matrimonio, por otra del mismo orden sólo que en régimen de alquiler. Como tampoco ninguna feminista culpó a ninguna mujer por estar dentro de una estructura patriarcal, sino que trabajó por visibilizar dicha estructura, por descomponer la figura del marido, del prostituidor, del proxeneta, por dotar de herramientas a las mujeres para que fuesen libres.

La trayectoria del movimiento abolicionista es por tanto la trayectoria histórica del feminismo más revolucionario:

- Desde las filas del marxismo, el feminismo ha sostenido una batalla contra las distintas formas de la dominación masculina, y nunca se detuvo ante la dominación sexual que constituye la prostitución. Aún no terminamos de entender los argumentos contemporáneos que se dicen a sí mismos feministas y marxistas, y no sólo defienden, sino que convierten en caballo de batalla la legalización de la prostitución.
En los años de la revolución el feminismo marxista concebía la prostitución como la expresión de la dominación sexual. La disputa en todo caso, era entre la corriente ortodoxa que negaba la posibilidad de un comunismo patriarcal en tanto que éste, por su propia definición, consistía en la ausencia de propiedad privada, y el feminismo que reconocía la independencia de las dos estructuras –capital y patriarcado – e insistía en que el final del capitalismo no aseguraba el fin de la dominación masculina, los ejércitos rojos tenían en común con el resto de los ejércitos sus burdeles:
1

Se acabará para siempre con la prostitución: Esta vergüenza se la debemos al sistema económico hoy en vigor, a la existencia de la propiedad privada. Una vez haya desaparecido la propiedad privada desaparecerá automáticamente el comercio de la mujer. Por lo tanto, la mujer de la clase trabajadora debe dejar de preocuparse porque esté llamada a desaparecer la familia tal y conforme está constituida en la actualidad. Sería mucho mejor que saludaran con alegría la aurora de una nueva sociedad, que liberará a la mujer de la servidumbre doméstica, que aliviará la carga de la maternidad para la mujer, una sociedad en la que, finalmente, veremos desaparecer la más terrible de las maldiciones que pesan sobre la mujer: la prostitución.” (Alejandra Kollontay, el comunismo y la familia., ed. Fontamara.)

Pese a las diferencias pertinentes, las feministas marxistas que lucharon por el fin de la familia como centro neurálgico para la mujer, contra la feminización del espacio doméstico y de la maternidad, nunca cesaron su lucha ante el fenómeno de la prostitución y mucho menos consideraron que fuese una posibilidad liberadora frente al matrimonio burgués, sino más bien la otra cara de la misma moneda.
La denuncia de la objetualización sexual de la mujer, lejos de representar un orden moral y religioso, representa históricamente las posturas firmes de las feministas que lucharon por la liberalización sexual de la mujer. Kollontay defendía la autonomía del cuerpo femenino, su autodeterminación, precisamente para, como narra en su libro” Autobiografía de una mujer sexualmente emancipada”
2, ser un sujeto político.

- La izquierda libertaria: las anarquistas también reconocieron en la prostitución la más ignominiosa de las opresiones por razón de sexo. La educación, arma combativa para las anarquistas libertarias, igualaba a los sexos en su formación e insistía, ya en los años treinta en términos, que hasta hace bien poco nuestra historia silenciaba, como el de coeducación: no sólo se requería una educación mixta sino una educación que compartiese los mismos valores, y que no hubiese distinción de roles de género, para ello es obvio que la demanda por parte de los hombres de cuerpos como mercancía sexual escapaba por completo a las intenciones revolucionarias de las anarquistas:

Liberatorios de Prostitución: La empresa más urgente a realizar en la nueva estructura social es la de suprimir la prostitución . Antes de ocuparnos de la economía o de la enseñanza, desde ahora mismo, en plena lucha antifascista aún, tenemos que acabar radicalmente con esta degradación social. No podemos pensar en la producción, en el trabajo, en ninguna clase de justicia, mientras quede en pie la mayor de las esclavitudes: la que incapacita para todo vivir digno. (...) Con esto hay que acabar rápidamente. Y ha de ser España la que dé la norma al mundo. Todas las mujeres españolas habremos de ponernos ahora mismo a esta empresa liberadora. Ninguna farsa más de ligas y discurso “contra la trata de blancas”. No más sombríos conventos de arrepentidas. No más pasivas conmiseraciones de mujeres distantes. No es problema de ellas, sino nuestro, de todas las mujeres y de todos los hombres. Mientras él exista no se podrá llegar a la sinceridad en el amor, en el afecto, en la amistad, en la camaradería. Hay que hacer enseguida lo que no hicieron nunca asociaciones femeninas que han pretendido emancipar a la mujer organizando algunas conferencias amenas, algunos recitales de elegantes poetas y poetisas, preparando algunas mecanógrafas.

MUJERES LIBRES está organizando liberatorios de prostitución. (...), en ellos se desarrollará el siguiente plan: 1º investigación y tratamiento médico-psiquiátricos. 2º Curación psicológica y ética para fomentar en las alumnas un sentido de responsabilidad. 3º orientación y capacitación profesional.4º Ayuda moral y material en cualquier momento que les sea necesaria, aún después de haberse independizado de los liberatorios.Esperamos que todas las organizaciones obreras, asociaciones femeninas, partidos políticos y todas las mujeres y los hombres conscientes colaboren en esta obra, en la que MUJERES LIBRES pone todo su entusiasmo emancipador y constructivo.”3

Parece ser que en los años treinta las acciones revolucionarias podían permitirse el combate contra el patriarcado sin tener que lidiar con argumentos derivados, como la trata de blancas, las anarquistas de los años treinta reconocían el estado de dominación que implicaba la prostitución.”4

Federica Montseny, fue la primer mujer que asumió la cartera de un ministerio en España – ministerio de Asuntos Sociales y Sanidad, durante la República -. Denunciar la prostitución, promoviendo la abolición de las condiciones que la posibilitaban, fue de las primeras medidas políticas adoptadas al asumir su cargo. Cuando estalló la guerra civil defendió Barcelona, como combativa miliciana, en el frente libertario anarquista. Pasó a la historia como La Indomable.

Actualmente en países como Suecia han sido los partidos de izquierda -Izquierda Unida sueca y el Partido Verde -, quienes han iniciado el posicionamiento abolicionista, y han tenido que trabajar duro, y a lo largo de años, para desmontar las resistencias de los partidos de la derecha que consideraban que lo puesto en juego en la prostitución es un asunto personal y privado, imaginamos que el mismo tipo de relación que entienden que hay entre la propiedad privada y sus dueños.

No entendemos muy bien por qué esa tendencia a olvidar, estructuralmente, que la historia de la izquierda es la lucha por la abolición - de la esclavitud, de la propiedad privada -. Nos resistimos a darnos por vencidos, es cierto que nuestro país vivió cuarenta años de dictadura, y que la democracia jovencísima temblaba ante cualquier alarde de prohibición, pero ello no justificó represiones futuras en nombre de la libertad, como la admisión en la OTAN, la guerra sucia de los GAL, la guerra preventiva a Irak. De la misma manera las mujeres reivindicamos que el sistema no se apropie también de nuestra libertad; como el reduccionismo de las películas de Fernando Esteso, y compañía, en donde pareciera que la democracia era por fin, y exclusivamente, las tetas de las suecas en las manos de señores bajitos, gordos y morenos. Antes de la Guerra civil española, nuestras compañeras militantes desplegaron una lista muy, muy larga de derechos, que en la brevedad de la República se extendieron hasta las trincheras de las milicianas, no nos parece justo la asimilación, terriblemente reaccionaria, de los derechos de la mujer con la desnudez de los cuerpos. Sobre todo en una sociedad, en donde, gracias, por cierto, a los movimientos sociales de las mujeres, podemos gozar de nuestros cuerpos, desnudarnos y volvernos a vestir, y disfrutar de ellos con quien queramos, por lo menos hasta que el patriarcado capitalista no termine de robárnoslos definitivamente diciéndonos cuánto tenemos que pesar, el tamaño de nuestros senos, o el número de veces que tenemos que mantener relaciones sexuales y con quien. La prostitución impide la emancipación sexual de las mujeres y ficciona su acceso al espacio laboral.

Por tanto me gustaría reincidir en el sentido estrictamente político que tiene esta lucha. Éste es el principal objetivo que debe mantenernos unidos ¿por qué? Porque nuestra reivindicación es muy, pero que muy política, se trata de responsabilizar principalmente al Estado de la perpetuación de esta situación. La ley abolicionista llevada a cabo en países como Suecia, Corea del Sur, y recientemente en Finlandia, y en Lituania, establecen como prioridad destinar presupuesto público para los países de origen de las mujeres prostituidas. El objetivo es invertir recursos en la socialización, económica, jurídica, académica y política de estas mujeres, facilitar su acceso a la vida política, para posibilitar estructuras que refuercen sus derechos civiles. Y en los países de destino, como ya es el estado español, exigir recursos económicos, regularización de documentación, formación y reinserción laboral.

Estos son los derechos de las mujeres, estos son los derechos de todas las mujeres. Y para ello debemos estar muy unidos, insisto, porque nuestra reivindicación es la de un estado de derecho que no mire para otro lado frente a esta problemática, que se comprometa con unas necesidades sociales, de derechos, y muy democráticas, se trata de un Estado comprometido con la igualdad de hombres y mujeres, con la igualdad de derechos, de oportunidades laborales, de salarios.... Lo que sería un Estado de Derecho, y no un estado proxeneta que se rembolsaría una cuantiosa cuota si se reglamenta la prostitución, como promete un representante de Hetaira en unas declaraciones en prensa “las arcas del Estado se pueden ir frotando las manos”. Así que la unión es necesaria, porque lo que estamos solicitando las feministas es, una vez más, un gasto público, que nos pertenece a todas como ciudadanas, y no lo que -, por eso la hace tan vendible -, promete la reglamentación: tributos que se le rinden al Estado, convertido definitivamente en un estado proxeneta.

Abolir las condiciones estructurales que posibilitan el fenómeno de la prostitución requiere de un presupuesto público, que pertenece históricamente a las mujeres. Ya es hora de que la historia de la humanidad, sangrientamente patriarcal, desde el Neolítico, nos conceda aquello que es nuestro.

Querido Frabetti, ha llegado el momento de preguntarnos qué pintan los hombres en todo esto, ¿qué pasa con los maridos que compran a las mujeres por correo?¿qué pasa con los hombres que se casan y entienden que el espacio que a ellas corresponde queda dentro de los límites de la cocina y del cuidado de los niños, con exclusividad?¿ Qué pasa con los hombres que compran cuerpos de mujeres y niñas para su uso sexual?¿qué pasa con todos esos hombres que compran esos cuerpos sin preguntar a cada paso si la dueña del mismo está ahí por la autodeterminación de su cuerpo, o por el intercambio monetario entre dos hombres?¿si ha tenido que viajar desde muy lejos?¿si en su país de origen ha sido secuestrada, raptada, separada de sus hermanos y hermanas, de su familia, vendida, violada?¿si acaso la han golpeado en algún momento? Puesto que como tú bien dices «la única manera de resolver el problema de la prostitución (mejor dicho de los problemas personales y sociales relacionados con su ejercicio) es escuchar a sus protagonistas, ver su realidad y respetar sus derechos». Qué pasa con todos esos hombres que son indiferentes a todo esto, y no lo son al cuerpo de las mujeres, que deja de ser autoderteminado por una misma para ser determinado una y otra vez, por todos sus orificios, por un pene, otro y otro, y luego, otro, y luego otro. O por material de tortura - hierros punzantes, botellas, puños, látigos ...-. Las prácticas sadomasoquistas, las más demandas por los prostituidores, son recomendadas en los códigos laborales del marco legislativo de salud pública de países como Australia. Australia reglamentó la prostitución hace veinticinco años, sin embargo en el Estado de Victoria sólo hay cien burdeles legales frente a los 400 ilegales, con tal suerte que las mujeres prostituidas, en su mayoría traficadas desde los países del sureste asiático –cuya edad media es de catorce años– si “alquilan” su cuerpo para las prácticas sadomasoquistas corren menos riesgo de contraer el VIHi. Las mujeres prostituídas corren menos riesgo con los materiales de tortura higienizados que si por ejemplo “alquilan” su cuerpo para otra de las prácticas más de moda como es la “vuelta alrededor del mundo” – que consiste en que varios hombres te perforan con sus genitales todos los orificios de tu cuerpo -. ¿Qué pasa con todos esos hombres que provocan desgarros de vaginas, de ano, hemorragias constantes, en los cuerpos de esas mujeres y niñas? Hemos de incluir el término niña, porque en España las adolescentes que son traficadas de los países extracomunitarios, sobre todo Rumania, o de los países africanos, son en su mayoría, para nuestra legislación vigente, menores.

Pensar que la regulación acabará con el tráfico de mujeres y niñas es una idea contradictoria y liberal, y así se ha visto demostrado en los países donde se ha tomado la nefasta decisión de liberalizar5 la prostitución. ¿Quién ha difundido la idea de que prohibir el proxenetismo aumentará el tráfico de personas, y regularlo lo disminuirá? ¿Sinceramente creemos que lo han hecho las mujeres prostituidas?

¿Por qué no regulamos el maltrato a la mujer, en lugar de perseguirlo y castigarlo? ¿Aumentará el número de casos de maltrato si lo perseguimos y disminuirá si lo regulamos? ¿Por que no abolimos entonces, por ejemplo, la figura de contrato indefinido, a ver si de esta manera, por fin se firma alguno?

Respecto a Fernando León, respecto al realismo social, respecto al cine comprometido. La verdad que nosotras estamos mortalmente aburridas, y cansadas. Veamos por qué. Resulta que Fernando León dirige una película de los trabajadores de los astilleros, intentando narrar su vida, su parar en el bar, y vemos todos una película, en donde Javier Bardem se cuestiona una y otra vez por qué las cosas son así, por qué este sistema de producción maneja de tal manera el cotarro que el paro es el estado natural del trabajador, se pregunta unas cuantas veces, lo habla con sus amigos, y un posible desarrollo político es que les incita a plantear que la unión hace la fuerza, a denunciar el divide y vencerán. Esto nos parecerá políticamente correcto, pero es bien distinto a por ejemplo la situación de los trabajadores del best seller (¿?) ¿Quién me ha robado mi queso?, a quienes, vestidos de ratoncitos, se les aconseja que no se pregunten nunca por el origen del despido, ni se planten, ni hagan huelgas, ni esperen a los amigos, si no que corran, corran, corran a buscar trabajo, casi, casi a la velocidad de la luz.

Pues bien resulta que al hacer la peli de turno, pero esta vez ocupándose de la problemática de las mujeres, el cineasta cuenta, nada de ninguna astillera, y como él dice, la historia de dos mujeres: dos putas, dos princesas6. Porque considera que esas mujeres merecen mucho respeto, y que ejercen un trabajo como otro cualquiera, al que también tienen derecho. En fin un cúmulo de derechos, de cuerpos, de salta, baila, brinca – como dice León al hablar de las mujeres de la Casa de Campo en el dominical del País -. Un cúmulo de derechos y seguro que de buenas intenciones, y es que hay que tomar conciencia de lo que aquí está sucediendo . Fernando León se acerca al mundo de las trabajadoras, en donde narran su día dos mujeres prostituidas, y sin tener la pretensión declarada de narrar un film político en donde la realidad lleve al espectador a cuestionarse la prostitución, a hacerse preguntas sobre los proxenetas y prostituidores, resulta que la cruda realidad se cuela en la ficción, y sale , contra todo pronóstico, un film que suscita entre algún público despistado la necesidad política de cuestionar la prostitución, el plantarle cara a esa realidad dura y violenta, el asumir que esa vida no la quiere vivir nadie. Resulta que a Fernando León, pese a sus buenas intenciones - esta vez sin embargo lejos de la agitación política, de cuestionar el patriarcado, proxenetas y prostituidores (invisibles en la película) – le sale una peli con una posible interpretación política, y ante esto, - de lo que sinceramente nos alegraríamos de corazón -, Carlo Frabetti se cabrea. Menudo follón que se traen los varones artistas e intelectuales entre sí, porque ni a Fernando León se le ocurre preguntarse ¿por qué no acabó resolviendo los problemas laborales del viril Javier Bardem adentrándole en el tan digno, y bien remunerado trabajo de la prostitución? ni a Carlo Frabetti se le ocurre que la autodeterminación de los cuerpos femeninos no se puede reivindicar desde dentro de la estructura patriarcal sino sólo desde fuera.

El derecho a no ser prostituida es la clave de todo este entramado confuso y demagógico que nos encierra una y mil veces en nuestros cuerpos sexuados. Y este derecho implica un gran gasto público para el Estado que asegure el acceso al mundo laboral a las mujeres, lo que es radicalmente opuesto a que accedan como prostitutas.

Desde las organizaciones7 que trabajamos con mujeres prostituidas, pues en España hay muchas más además de Hetaira, no nos escandaliza que alguien diga «no me importa que no haya nada después de la muerte, lo que no soportaría es que hubiera otra vida y que fuera igual que ésta», no nos escandaliza que lo diga una actriz8 en una película de ficción, porque hay veces que la realidad se impone a la ficción. Y nuestro trabajo diario, nuestra militancia, supera a cualquier ficción y es tan real, por desgracia, que se cuela hasta la ficción. Porque el infierno que uno quisiera sólo para las producciones cinematográficas, está muchas veces tan cerca, que hay que abrir mucho los ojos para no ejercer en nombre de la denuncia el más sangriento de los despotismos ilustrados, como Carlo dice «todo para las prostitutas, pero sin las prostitutas» Sinceramente, no creo que la batalla por los derechos humanos, de todas nosotras consista en la multiplicidad de amos ; «una mujer que explicita y autogestiona su sexualidad, que se alquila en vez de venderse, que tiene muchos clientes en lugar de un solo amo, es un paradigma excesivamente perturbador para nuestra hipócrita sociedad patriarcal, un espejo en el que muy pocos y muy pocas se atreven a mirarse”. La denuncia feminista del patriarcado ha consistido históricamente – sobre todo desde la corriente marxista y anarquista – en que la sujeción de la mujer no puede justificarse por una sujeción económica. Frabetti, lo que no puede ser es que nosotros defendamos la doble esclavitud para las mujeres, el amo capital y el amo patriarcal, - sobre todo si no se está claramente sujeto a uno de ellos económicamente -.

Frente a la tiranía del amo, las feministas de los movimientos sociales y políticos, nunca vamos a ofrecer como alternativa la pluralidad de amos, porque eso sería altamente hipócrita, reproduce hilo tempore la doble moral, la estigmatización de las mujeres, que antes de ser reconocidas en tanto que ciudadanas con derechos civiles, son reconocidas en tanto que mujeres con derechos a gestionar la compra de su cuerpo. En el espacio laboral las mujeres han de entenderse en igualdad de condiciones en tanto que ciudadanas, si nos entendemos en tanto que cuerpos sexuados estamos dando un salto que ha costado mucho que no se de. Esto es una terrible trampa que las mujeres prostituidas, de las distintas asociaciones que trabajan con ellas, están hartas de repetir; no quieren papeles de putas, quieren papeles de ciudadanas para dejar de ser putas. Hay que tener mucho cuidado de ver en qué espejo nos miramos y que clase de derechos queremos promover.

Por ejemplo se me ocurre un buen espejo donde mirarnos, el que refleja el trabajo de la Comisión de derechos humanos de la mujer de las Naciones Unidas; Observaciones finales del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra las Mujeres (CEDAW/C/ESP/5)9:

336. A la vez que encomia al Estado Parte por las medidas jurídicas y de otra índole que ha adoptado contra la trata de mujeres y niñas, el Comité expresa su preocupación por el aumento de la incidencia de la trata de mujeres y niñas. Le preocupa la situación de las mujeres que son objeto de ese comercio, en particular las que invocan la condición de refugiadas por motivos de persecución basada en el género.

337. El Comité insta al Estado Parte a que redoble sus esfuerzos por entablar cooperación internacional con los países de origen y de tránsito, dentro y fuera de la Unión Europea, tanto por lidiar con las fuerzas económicas que hacen que las mujeres sean víctimas de la trata como para prevenir la trata de mujeres mediante el intercambio de información. El Comité también insta al estado Parte a que adopte todas las medidas apropiadas para luchar contra la explotación de la prostitución de la mujer, INCLUSIVE desalentando la demanda de la prostitución. El Comité también insta al Estado Parte a que continúe reuniendo y analizando datos provenientes de la policía y fuentes internacionales, procesando y castigando a los traficantes y garantizando la protección de los derechos humanos de las mujeres y niñas objeto de la trata. El Comité exhorta al Estado Parte a que garantice que las mujeres y niñas víctimas de la trata reciban el apoyo suficiente para estar en condiciones atestiguar en contra de los traficantes. Insta asimismo al Estado Parte a que otorgue plena protección, en virtud de la Convención de Ginebra de 1951 sobre el Estatuto de los Refugiados, entre otras a las mujeres víctimas de la trata que pidan asilo por motivos de persecución basada en el género, de acuerdo con la evolución reciente del derecho internacional de los refugiados y la práctica de otros Estados.”

O el Protocolo10 de Palermo en donde para luchar contra el tráfico de mujeres y niñas con fines de explotación sexual, se exige:

ARTÍCULO 9: 5. Los Estados Parte adoptarán medidas legislativas o de otra índole, tales como medidas educativas, sociales y culturales, o reforzarán las ya existentes, recurriendo en particular a la cooperación bilateral y multilateral, a fin de desalentar la demanda que propicia cualquier forma de explotación conducente a la trata de personas, especialmente de mujeres y niños.”

Desde el lugar de las leyes no podemos promover, sustentar y legislar la violencia contra las mujeres. No podemos confundir las libertades individuales, -como sería el caso de una minoría de mujeres y hombres que demandan la liberalización del mercado prostitucional -, con la libertad de la colectividad que debe asegurar y preservar la ley, asegurando un destino distinto para las más de 300.000 mujeres y niñas migrantes que son esclavizadas sexualmente en nuestro país, convertidas en uno de los negocios más rentables económicamente. La ley debe instaurar, gestionando el presupuesto público, la igualdad de oportunidades, no sólo de iure, también de facto, para todas las mujeres.

Por eso, Carlo, debemos seguir escribiendo libros enseñando a las niñas a sumar, restar y dividir, descubriéndolas la libertad que da el conocimiento, y no ponernos a escribir libros enseñando posturas para que posen desnudas en los escaparates europeos. Esta distinción es la que establece la diferencia radical entre dos mundos muy distintos, luchemos juntos por el primero, porque nunca nos merecerán ningún respeto los compradores de almas y cuerpos.


1 Las marxistas tuvieron que luchar, igual que las filósofas de la Ilustración, exigiendo que se cumpliese coherentemente con el fin de los prejuicios y las dominaciones. Si en el siglo XVIII hombres y mujeres lucharon contra los privilegios estamentales porque suponían una injusticia social – sostenida por una opresión económica y clasista y la luz de la razón hacía a todos los hombres iguales, independientemente de su sangre, las mujeres tuvieron que dejarse la vida en recordar que ellas también gozaban de la misma raíz común. En el siglo XIX cuando el movimiento obrero empuña las armas de la igualdad de clases, las mujeres una vez más han de mantenerse alertas detectando la perpetuación de estructuras que las encadenan por su condición sexual.

2 Kollontay, Alexandra. Autobiografía de una mujer sexualmente emancipada. Ed.Anagrama, ediciones de bolsillo.1975.

3 Revista MUJERES LIBRES: Nº3, julio 1936. Archivos de la CNT; Fundación Anselmo Lorenzo. Fuencarral. Madrid. El grupo de Mujeres Libres representa la lucha feminista dentro de la revolución anarquista de los años treinta, en ella se encontraban combatientes como Federica Montseny, Lucía Sánchez Sornil, entre otras.

4 Extracto del artículo El fin de la caverna del nº 22. 2005 Cuaderno de Materiales, revista de Filosofía y Ciencias Humanas. Facultad de Filosofía UCM

i El VIH enfermedad de mayor mortandad en nuestra era, considerada un riesgo laboral sólo en la práctica de la prostitución

5 «Holanda lleva la lógica económica neoliberal a sus últimas consecuencias. (...) admite que el cuerpo humano puede ser objeto de transacción y reconoce que otra persona puede sacar beneficio de eso. “El derecho a la autodeterminación del que goza toda mujer u hombre adulto y libre que no se encuentre sometido a ninguna influencia ilegal, implica el derecho de esa persona a dedicarse a la prostitución y de permitir que otra persona se lucre con los ingresos que ella obtenga”. (...) Las autoridades holandesas llegan incluso a proponer un nuevo concepto: el de “pleno consentimiento a la propia explotación”. (...) El 80% de las prostitutas de Amsterdam son extranjeras, y el 70% carece de documentación. No es de extrañar entonces que sólo cuatro de los doscientos cincuenta «burdeles» registrados de la ciudad hayan firmado un convenio con el alcalde, que no acuerda ningún derecho a las prostitutas. Las políticas en materia de prostitución y de inmigración ya no se pueden disociar» LOUIS, Marie Victoire. Libres de no serlo Selección de artículos de Le Monde Diplomatique. Editorial Aún Creemos en los Sueños. 2004.

6 Desde la adolescencia una se pasa la vida recordándose que no es ni una princesa ni una puta, sino que es una mujer con todos los derechos para no sufrir ninguno de estos dos estigmas, que son las dos caras de la misma moneda.

7 Como Afesip Somali-Mam, Apramp, Amunod, Clara Campoamor, Médicos del Mundo, Alecrín, IPSSE colectivos laicos que trabajan con mujeres prostituídas, incluso fundados por ellas. Que junto con más de 100 asociaciones de mujeres e instituciones constituyen la Plataforma de Organizaciones de Mujeres por la Abolición de la Prostitución, como: Eje feminista del Foro Social de Sevilla, Enclave Feminista, Vindicación Feminista, Librería de Mujeres, Biblioteca de Mujeres, Mujeres de Negro de Sevilla, Coordinadora Española del Lobby Europeo de mujeres, Asamblea local de IU de Carmona, Secretaría Federal de la Mujer de PCE, Área Federal de la Mujer de IU, Feministas Independientes Galegas, Plataforma 8 de Marzo...

8 La misma actriz que declarándose reglamentarista y defendiendo que la prostitución es un trabajo como otro cualquiera, decide preparar su papel, documentarse y llega, como cuenta en una entrevista en la revista Cinemanía «hasta el punto de plantarme en la Casa de Campo a que me parara un coche. En teoría sólo tenía que decir “veinte chupar, veinticinco follar”, pero cuando llegó el momento me quedé bloqueada y no pude ni abrir la boca. No tuve huevos ni corazón ni entrañas» . Sin embargo, la realidad no le permitió considerar ese trabajo como otro cualquiera , y sinceramente no creo que la diferencia que permitiese a Candela Peña dar ese supuesto salto de la ficción a la realidad, fuesen unas condiciones del tipo que el servicio sucediese después de posar desnuda a cuatro patas en una vitrina, o que se desarrollase en una habitación muy higiénica, con vidé y todo, o que supiese que cada vez que hace una felación está cotizando en la seguridad social en régimen de autónoma. Tal vez ha llegado el momento de que hay que hacerse cargo de algo más, que no se está visibilizando; tal vez Candela Peña aunque decidiese voluntariamente prostituirse, era libre de no hacerlo, y por eso no lo hizo. Las mujeres prostituidas en el mundo real, a menudo lo hacen voluntariamente, pero no son libres de no hacerlo, pues, en el mejor de los casos, necesitan irremediablemente el dinero, y no tienen la posibilidad que tuvo Candela, de marcharse a su casa. Candela no pudo soportarlo y se marchó a su casa, o a su trabajo – a defender paradójicamente el derecho de las mujeres a ser prostituidas para agrandar el tamaño de sus pechos ¿? -. El común de las mujeres prostituidas no pueden soportarlo y se quedan a soportarlo; esta situación impide que hablemos de un Estado de Derecho.

9 Informe del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) : España. 316. El Comité examinó el quinto informe periódico de España (CEDAW/C/ESP/5) en sus sesiones 649ª y650ª, celebradas el 7 de julio de 2004. Observaciones finales del Comité. Principales esferas de preocupación y recomendaciones El subrayado es nuestro.

10 Protocolo para prevenir, reprimir y sancionara trata de personas, especialmente mujeres y niños, dictado por la convención de las naciones unidas contra la delincuencia organizada trasnacional, que entró en vigor el 29 de septiembre de 2003

Fuente: Rebelión

* El título de este artículo es Resistencias a un Estado Proxeneta.

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15/06/2007 GMT -6

La pornografía es asunto de la izquierda

piezasdeaocho @ 12:03

Por Gail Dines y Robert Jensen

El feminismo antipornografía está acostumbrado a los insultos de la izquierda. Una y otra vez se nos dice que estamos en contra del sexo, que somos remilgados, simplistas, políticamente naif, distrayentes, y cerrados de cabeza. Las críticas más crudas no dudan en sugerir que la cura para estos achaques se encuentra en, cómo diríamos, una vida sexual plena.

Además de las calumnias, nos enfrentamos constantemente a una pregunta: ¿por qué "malgastamos" nuestro tiempo en el asunto de la pornografía? Puesto que somos anticapitalistas y antiimperialistas de izquierda así como feministas, ¿no deberíamos concentrarnos en las muchas crisis políticas, económicas y ecológicas (la guerra, la pobreza, el calentamiento global, etc.)? ¿Por qué gastaríamos parte de nuestras energías intelectuales y organizativas durante las últimas dos décadas fomentando la crítica feminista de la pornografía y de la industria de la explotación sexual?

La respuesta es simple: estamos contra la pornografía precisamente porque somos tanto izquierdistas como feministas.

Como izquierdistas, rechazamos el sexismo y el racismo que satura la pornografía comercializada en masa de hoy en día. Como izquierdistas, rechazamos la mercantilización capitalista de uno de los aspectos más básicos de nuestra humanidad. Como izquierdistas, rechazamos la dominación de los medios y la cultura por multinacionales. Los feministas antipornografía no piden a la izquierda que acepte una nueva manera de mirar al mundo sino que demandan consistencia en el análisis y en la aplicación de principios.

Siempre nos ha resultado extraño que tantos en la izquierda rechacen sistemáticamente comprometerse en una crítica antipornográfica sostenida y concienzuda. Todo esto resulta particularmente lamentable en un momento en el que la izquierda ansía conectar con el público; una crítica de la pornografía basada en un feminismo radical y un análisis de izquierda que se contraponga a la moralina de derechas sería parte de una efectiva estrategia organizativa.

Análisis izquierdista de los medios

Los izquierdistas examinan los grandes medios de comunicación como un lugar en el que la clase dominante trata de crear e imponer definiciones y explicaciones del mundo. Sabemos que las noticias no son neutrales, que los programas de entretenimiento son algo más que diversión y juegos. Son lugares en los que se refuerza la ideología, donde se expresa el punto de vista de los poderosos. Ese proceso es siempre una lucha; a los intentos de las clases dominantes de definir el mundo se les pueden ofrecer, y se les ofrece, resistencia. El término "hegemonía" se usa típicamente para describir ese proceso del que siempre se protesta, el modo en el que la clase dominante trata de asegurar el control sobre la construcción de significado.

La crítica feminista de la pornografía es consistente con (y, para muchos de nosotros, emana de) un análisis ampliamente aceptado en la izquierda sobre ideología, hegemonía y medios de comunicación, lo que conduce a la observación de que la pornografía es al patriarcado lo que la televisión comercial es al capitalismo. Pero cuando se trata de pornografía, muchos en la izquierda parecen olvidar la teoría de la hegemonía de Gramsci y aceptan el argumento autocomplaciente de que la pornografía es mera fantasía.

Aparentemente, el lugar común que es la percepción por parte de la izquierda de que las imágenes de los medios pueden ser herramientas para legitimizar las desigualdades, es válida para un análisis de la CBS o la CNN, pero se evapora cuando la imagen es la de una mujer a la que le clavan un pene en su garganta con tanta fuerza que tiene arcadas. En ese caso, por motivos sin aclarar, se supone que no debemos tomarnos en serio las representaciones pornográficas o verlas como unos productos cuidadosamente producidos dentro de un sistema más amplio de desigualdades de género, raza y clase. Aparentemente el valioso trabajo llevado a cabo por los críticos de los medios sobre la política de producción no tiene peso para la pornografía.

La pornografía es una fantasía, hasta cierto punto. Igual que los programas de policías de la televisión, que aseveran la nobleza de los policías y los fiscales como protectores de la gente son fantasía. Igual que las historias de Horatio Alger sobre las recompensas al trabajo duro en el capitalismo son mera fantasía. Igual que las películas que representan a los árabes sólo como terroristas son fantasía.

Todos esos productos mediáticos son criticados por la gente de izquierda precisamente porque el mundo de fantasía que crean es una distorsión del mundo real en el que vivimos. La policía y los abogados a veces buscan la justicia, pero también hacen respetar la ley del poderoso. Hay personas que en el capitalismo prosperan como resultado de su duro trabajo, pero el sistema no proporciona una vida decente a todo el que trabaja duro. Un pequeño número de árabes son terroristas, pero eso oscurece tanto el terrorismo de los poderosos en la América blanca como la humanidad de la gran mayoría de los árabes.

Esas fantasías también reflejan cómo quieren que se sienta la gente subordinada los que están en el poder. Las imágenes de negros felices en las plantaciones hacían sentir a los blancos más seguros y pretenciosos en su opresión de los esclavos. Las imágenes de trabajadores contentos calman los miedos capitalistas hacia la revolución. Y los hombres atienden sus complejos sentimientos sobre la tóxica mezcla de sexo y agresividad de la masculinidad contemporánea buscando imágenes de mujeres a las que les gusta el dolor y la humillación.

¿Por qué tanta gente en la izquierda parece asumir que los pornógrafos operan en un universo diferente al del resto de los capitalistas? ¿Por qué ha de ser la pornografía la única vía de representación producida y distribuida por multinacionales que no sería un vehículo para legitimar las desigualdades? ¿Por qué los pornógrafos serían los únicos capitalistas de los medios de comunicación que son rebeldes que buscan subvertir sistemas hegemónicos? ¿Por qué los pornógrafos se ganan la vista gorda de tanta gente de izquierdas?

Después de años de enfrentarnos a la hostilidad de la izquierda en público y en la prensa, creemos que la repuesta es obvia. El deseo sexual puede restringir la capacidad de la gente para el razonamiento crítico (especialmente los hombres en el patriarcado, donde el sexo no va solo de placer sino de poder). La gente de izquierda (en particular los hombres de izquierda) debe superar la obsesión con enrollarse.

Analicemos la pornografía no como sexo sino como medio de comunicación. ¿Adónde llegaremos?

Medios de comunicación comerciales

Las críticas hacia el poder de los medios de comunicación comerciales son omnipresentes en la izquierda. Gente de izquierda con proyectos políticos muy diferentes pueden unirse para censurar el control de los conglomerados sobre las noticias y la programación de entretenimiento. Por la estructura del sistema, se da por hecho que esas empresas crean una programación que responde a las necesidades de anunciantes y elites, no de la gente ordinaria.

Sin embargo cuando se habla de pornografía, este análisis sale volando por la ventana. Escuchando a tantos en la izquierda defender la pornografía, uno pensaría que el material está hecho por esforzados artistas trabajando sin descanso en solitarios desvanes para ayudarnos a entender los misterios de la sexualidad. No hay nada más lejos de la realidad; la industria de la pornografía es solo eso: una industria, dominada por las compañías de producción pornográfica que crean el material, con empresas mayoritarias lucrándose con su distribución.

Es fácil escuchar las conversaciones de los pornógrafos: tienen una revista del oficio, Adult Video News. Las conversaciones que se encuentran allí no tienden a concentrarse en el potencial transgresor de la pornografía o la naturaleza polisémica de los guiones sexualmente explícitos. Hablan de (qué sorpresa) beneficios. Las historias de la revista no reflejan una conciencia crítica sobre casi nada, en particular género, raza y sexo.

Andrew Edmond (presidente y ejecutivo de Flying Crocodile, una compañía de pornografía en Internet con un valor de 20 millones de dólares) lo dijo francamente: "Mucha gente se distrae del modelo empresarial por [el sexo]. Es un mercado tan sofisticado y variado como cualquier otro. Funcionamos como cualquier otra compañía de los 500 de Fortune".

Las productoras (desde las grandes como Larry Flynt Productions hasta las pequeñas productoras informales) actúan predeciblemente como grandes empresas del capitalismo, buscando maximizar la cuota de mercado y los beneficios. No tienen en cuenta las necesidades de la gente o los efectos de sus productos, no más que otros capitalistas. Dar un toque romántico a los productores pornográficos tiene tanto sentido como darle un toque romántico a los ejecutivos de Viacom o Disney.

Cada vez más, las grandes empresas de comunicación también obtienen beneficios. Hugh Hefner y Flynt tuvieron que pelear para ganarse el respeto en los salones del capitalismo, pero hoy la mayoría de los beneficiarios de la pornográfía son grandes corporaciones. A través de la propiedad de las compañías de distribución por cable y de servicios de Internet, las grandes compañías que distribuyen pornografía también distribuyen programación comercial. Un ejemplo es News Corp. Propiedad de Rupert Murdoch.

News Corp. es un accionista mayoritario de DirecTV, que vende más películas pornográficas que Flynt. En 2000, el New York Times informó de que los 8,7 millones de subscriptores de DirecTV gastan unos 200 millones de dólares al año. Entre los demás holdings de medios de comunicación propiedad de News Corp. están las redes de TV por cable y por emisión de la Fox, Twentieth Century Fox, el New York Post y TV Guide. Bienvenidos a la sinergia: Murdoch también es propietario de Harper Collins, que publicó el libro superventas de la estrella del porno Jenna Jameson How To Make Love Like A Porn Star [Cómo Hacer el Amor Como una Estrella del Porno, N. del T.].

Cuando Paul Thomas aceptó el premio al mejor director en la entrega de premios de la industria del porno de 2005, hizo un comentario sobre la corporativización de la industria bromeando: "Solían pagarme los italianos con dinero en efectivo. Ahora me paga un judío con un cheque". Sin fijarnos en la tosca referencia étnica (Thomas trabaja principalmente para Vivid, cuya cabeza es judía), quería decir que lo que una vez fue una empresa financiada en gran parte por la mafia ahora es otra corporación.

¿Qué piensa la gente de izquierda de las corporaciones? ¿Queremos que nuestra cultura la construyan ejecutivos de las corporaciones hambrientos de beneficios?

Mercantilización

Hace tiempo que se sabe en la izquierda que uno de los aspectos más insidiosos del capitalismo es la mercantilización de todo. No hay nada que no se pueda vender en el juego de acumulación sin fin del capitalismo.

En la pornografía, hay mucho más en juego, lo que se mercantiliza es crucial para nuestra percepción del ser. Sea cual sea la sexualidad o la visión de la sexualidad que tenga una persona, prácticamente todo el mundo está de acuerdo en que es un aspecto importante de nuestra identidad. En la pornografía, y más en general en la industria del sexo, la sexualidad es un producto más para empaquetar y vender.

Cuando aparecen estás cuestiones, los izquierdistas pro-pornografía a menudo se apresuran a explicar que las mujeres en la pornografía han elegido ese trabajo. Aunque en toda discusión sobre elegir se tienen que tener en consideración las condiciones bajo las que uno elige, no discutimos que esas mujeres en efecto elijan, y como feministas respetamos esa elección y tratamos de comprenderla.

Jenna JamesonPero, hasta donde nosotros sabemos, nadie de izquierdas defiende los medios de comunicación capitalistas (o cualquier otra empresa capitalista) señalando que los trabajadores consienten en hacer sus trabajos. La gente que produce contenidos para los medios de comunicación, o cualquier otro producto, consiente en trabajar en tales empresas, bajo diferentes obligaciones y oportunidades. ¿Y qué? La crítica no es hacia los trabajadores sino hacia los propietarios y la estructura.

Fíjense en la estrella más grande de la industria, Jenna Jameson, que parece controlar su vida de negocios. Sin embargo en su libro cuenta que fue violada de adolescente y describe las maneras en la que la prosituían hombres a lo largo de su vida. Su desesperación por dinero aparece también cuando intentó conseguir un trabajo como bailarina de strip-tease pero parecía demasiado joven: se metió en un baño y se arrancó la ortodoncia con unos alicates. También describe su abuso de las drogas y se lamenta de la cantidad de amigos de la industria que perdió con las drogas. Y esta es la mujer de la que se dice que es la más poderosa en la industria pornográfica.

Tal y como entendemos el análisis de izquierda, el interés no está en decisiones individuales sobre cómo sobrevivir en un sistema que mercantiliza todo y nos roba las oportunidades de controlar nuestra vidas. Se trata de luchar contra el sistema.

Racismo

Según han ido despareciendo de los medios de comunicación las formas más descaradas y desagradables de racismo, la gente de izquierda continúa señalando que aún perduran formas de racismo más sutiles, y que su constante reproducción a través de los medios es un problema. La raza importa, y la representación de la raza por parte de los medios de comunicación importa.

La pornografía es el único género en el que el racismo manifiesto se sigue aceptando. No es un racismo sutil, codificado, sino un racismo a la antigua usanza de los EEUU: representaciones estereotipadas del semental negro, la salvaje mujer negra, la latina caliente, la tímida geisha asiática. Los vendedores de pornografía tienen una categoría especial, "interracial", que permite a los consumidores encontrar las posibles combinaciones de personajes y escenarios racistas.

El racismo de la industria está tan generalizado que pasa en gran medida desapercibido. En una entrevista con el productor del DVD "Black Bros and Asian Ho's" [Hermanos negros y putas asiáticas. N. del T.] uno de nosotros le preguntó si alguna vez le habían criticado por el racismo de tales películas. Dijo: "no, son muy populares". Repetimos la pregunta: populares, sí, pero, ¿la gente critica alguna vez el racismo? Nos miraba incrédulo; la pregunta aparentemente nunca se le había pasado por la cabeza.

Sin embargo dense una vuelta por una tienda de pornografía, y está claro que la justicia racial no es algo central para la industria. Se suelen pedir películas tipo "Black Attack Gang Bang" [Películas en las que una mujer es penetrada por un grupo de negros. N. del T.] "¡Mi misión es encontrar las nenas blancas más lindas para que unos negros con una buena polla le den fuerte y la follen en grupo hasta sacarla del pueblo!" Sería interesante ver a un izquierdista pro-pornografía argumentar a una audiencia no blanca que tales películas no están relacionadas con la política de la raza y la superioridad blanca.

Los productores más grandes como Vivid utilizan principalmente mujeres blancas; la cara oficial de la pornografía es abrumadoramente blanca. Sin embargo, paralelamente a este género existe un material más agresivo en el que aparecen con más frecuencia mujeres de color. Como nos dijo una mujer negra de la industria, "éste negocio es racista", desde cómo la tratan los productores para pagarle diferenciales hasta las conversaciones diarias que escucha por casualidad en el estudio.

Sexismo

La pornografía heterosexual comercializada en masa contemporánea (el grueso del mercado del material sexualmente explícito) es un lugar donde se crea y distribuye un significado particular del sexo y el género. El mensaje ideológico central de la pornografía no es difícil de discernir: las mujeres existen para dar placer sexual a los hombres, independientemente de la forma en que los hombres quieran ese placer, sin importar qué consecuencias tenga para las mujeres. No es sólo que las mujeres existan para el sexo, sino que existen para el sexo que quieren los hombres.

A pesar de las afirmaciones naif (o poco sinceras) de que la pornografía es un vehículo para la liberación sexual de la mujer, el grueso de la pornografía comercializada en masa es increíblemente sexista. Desde el feo lenguaje que se utiliza para describir a las mujeres, hasta las posturas de subordinación, hasta las propias prácticas sexuales: la pornografía es implacablemente misógina. A medida que la industria "madura" el género más popular de películas, llamadas "gonzo", continúa rebasando los límites de degradación y crueldad hacia las mujeres. Los directores reconocen que no están seguros de adónde llevarlos desde el nivel actual.

Esta misoginia no es un rasgo idiosincrásico de unas cuantas películas marginales. Basándonos en tres estudios sobre el contenido de los vídeos y DVD pornográficos de la última década, concluimos que el odio hacia las mujeres es lo principal en la pornografía contemporánea. Si quitamos todos los vídeos en los que a una mujer se le llama puta, coño, guarra o zorra, los estantes quedarían desnudos. Quitemos cada DVD en el que una mujer se convierte en el objetivo del desprecio de un hombre, y no nos quedaríamos con muchas. La pornografía comercializada en masa no exalta a la mujer y a su sexualidad, sino que expresa desprecio hacia las mujeres y exalta el hecho de expresar ese desprecio sexualmente.

La gente de izquierda típicamente rechaza meras explicaciones biológicas de la desigualdad. Pero la historia del género en la pornografía es la historia del determinismo biológico. Un tema central en la pornografía es que las mujeres son diferentes de los hombres y disfrutan con el dolor, la humillación la degradación; no merecen la misma humanidad que los hombres porque son un tipo diferente de criatura. En la pornografía, no es sólo que las mujeres quieren que las follen de un modo degradante, sino que lo necesitan. La pornografía en el fondo cuenta historias sobre dónde deben estar las mujeres: bajo los hombres.

La mayoría de la gente de izquierda critica el patriarcado y se opone al sistema de dominación por parte del macho. La lucha de género es uno de esos campos de batalla contra la dominación, y por tanto un campo de batalla ideológica. Si se unen el conocimiento de los medios de comunicación con los argumentos feministas sobre igualdad sexual, se obtienen los argumentos antipornografía.

La necesidad de un análisis consistente del poder

Los izquierdistas que por otro lado se sienten orgullosos de analizar los sistemas y estructuras del poder, se pueden transformar en individualistas libertarios extremos cuando se trata de la pornografía. El pensamiento sofisticado y crítico que sustenta lo mejor de la política de izquierda puede ceder a los análisis simplistas, políticamente naif y de diversión que deja a mucha gente de izquierda en el papel de animadores de una industria explotadora. En esos análisis, no se supone que debemos examinar la ideología de la cultura y cómo moldea la percepción que tiene la gente de sus opciones, y debemos ignorar las condiciones bajo las que vive la gente; todo va de libertad de elección individual.

Una crítica de la pornografía no implica que la libertad arraigada en la habilidad del individuo para elegir no sea importante, sino que argumenta en cambio que esos asuntos no se pueden reducir a un solo momento de elección por parte de un individuo. En su lugar, debemos preguntar: ¿Qué significa en realidad libertad dentro de un sistema capitalista que es racista y sexista?

La gente de izquierdas siempre se ha enfrentado a la opinión de los poderosos de que la libertad consiste en aceptar el lugar que ocupa uno en una jerarquía. Los feministas han remarcado que uno de los sistemas de poder que nos oprimen es el género.

Sostenemos que la gente de izquierda que se toma el feminismo en serio debe darse cuenta de que la pornografía, junto con otras formas capitalistas de explotación sexual, sobre todo de mujeres, niñas y niños, por parte de hombres, es inconsistente con un mundo que el que la gente común pueda tomar el control de su propio destino.

Ésta es la promesa de la izquierda, del feminismo, de la teoría crítica de la raza, del humanismo radical: de todo movimiento liberador de la historia moderna.


Gail Dines es profesora de estudios americanos en el Wheelock College de Boston. Se puede contactar con ella en gdines@wheelock.edu. Robert Jensen es profesor de periodismo en la universidad de Texas en Austin. Se le puede localizar en rjensen@uts.cc.utexas.edu. Son coautores junto a Ann Russo de "Pornography: The Production and Consumption of Inequality". Además ambos son miembros del comité organizador provisional del Movimiento Nacional Feminista Antipornografía. Para más información póngase en contacto con feministantipornographymovement@yahoo.com o entre a http://feministantipornographymovement.org/

ZNet | Activism; Viernes 06 de Enero, 2006

Traducido por Miguel Montes Bajo y revisado por Miguel Alvarado

Fuente: ZNet

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31/05/2007 GMT -6

El síndrome de Estocolmo en mujeres en situación de prostitución

piezasdeaocho @ 14:04

Lo escrito a continuación es una parte del texto. Puedes leerlo completo haciendo clic aquí.

Por la Dra. Consuelo Barea Payueta
Barcelona lunes, 29 de mayo de 2006

(...)

Resumo a continuación las principales distorsiones propias del Síndrome de Estocolmo, todas ellas aplicables a la mujer maltratada por su pareja y y a la mujer prostituida por un chulo, (material extraído de mi libro "Manual para Mujeres Maltratadas que quieren dejar de serlo" Ed. Océano 2002):

DISTORSIONES EMOCIONALES

ELLA POTENCIA LAS EMOCIONES POSITIVAS

El afán de supervivencia la lleva a buscar con avidez cualquier expresión de amabilidad, empatía o afecto hacia ella en la conducta del maltratador. Si llega a percibirla se llena de esperanza pensando que él no la maltratará más.

ELLA NIEGA SUS EMOCIONES NEGATIVAS

Niega y minimiza el abuso, niega el terror, porque reconocerlo la paralizaría y tiene que “tirar del carro” de la familia y los hijos. El pánico, la sensación de aniquilación psíquica, la dejarían sin respuesta y no se lo puede permitir.

Niega también la rabia, si la expresa invita al agresor a tomar represalias. Una respuesta defensiva directa podría poner en juego su supervivencia. Se vuelve muy sumisa, tiene dificultad en expresar la cólera, evita los conflictos. Se vuelve indecisa y pasiva.

DISTORSIONES COGNITIVAS

CAMBIA SU PUNTO DE VISTA AL DEL MALTRATADOR

Sobre el mundo: La víctima inconscientemente intenta ver el mundo y a sí misma como el abusador lo ve, para anticiparse y mantenerlo contento con sus necesidades satisfechas. Acepta los planteamientos políticos, sociales, o de género de él. Si él milita en un partido político ella acabará militando en el mismo partido y se vuelve la partidaria más fanática.

Él es sexista y ella se convierte en la primera enemiga de las mujeres que destacan, hablan u opinan por sí mismas. La mujer maltratada no quiere identificarse con su propio grupo. Es dura y muy crítica con las otras mujeres. Le gusta competir con ellas y descalificarlas.

Sobre sí misma: La mujer maltratada se ve a través de los ojos del maltratador y acepta su culpabilidad por el maltrato. Cree que si fuera mejor persona o mujer, no sería maltratada.

Cuanto menos control real tiene la víctima y más graves son las consecuencias de no tener control (es decir, es más severo el abuso), es más probable que la víctima se autoculpe.

Se reconoce como inferior. Halaga y cuida el ego masculino a expensas del suyo. Asume la posición de "felpudo" con los hombres. Se rebaja o desprecia a sí misma humorísticamente. Odia aquellas partes de sí misma que el maltratador desprecia o a las que adjudica su cólera. Cree que tiene que ser perfecta y que no vale nada por lo que merece el maltrato. Cree que no merece el amor de otras personas.

Proyecta su propia condición de víctima en el agresor, como si él fuera inocente y estuviera influenciado por la maldad de otras personas. La mujer maltratada no quiere que otros se enteren de cómo la trata su pareja. Se lo oculta al mundo y a sí misma. Sistemáticamente, se pone de parte de su pareja frente a otras personas ¡aunque éstas la estén defendiendo a ella!

APRENDE A CONOCER AL DETALLE EL COMPORTAMIENTO DEL MALTRATADOR

Ella conoce muy bien sus costumbres y deseos, esto le permite anticiparse en lo posible a sus brotes de violencia. Estudia cuidadosamente los puntos en que puede influir "al jefe", está muy atenta a lo que le gusta o le disgusta. En casos extremos permite incluso el abuso sexual de los hijos, o se comporta como si no se enterara de lo que está ocurriendo. El varón es el dios al que hay que rendir culto y dar todo lo que pide aunque sea sacrificando a los niños, sobre todo a las niñas.

CREE QUE AMA APASIONADAMENTE AL AGRESOR

Está muy pendiente de él, lo cuida, es sumisa con él, se le acelera el corazón cuando él llega. Es fácil interpretar esta excitación fisiológica y esta conducta como indicadores de fuertes sentimientos positivos hacia él. “La falsa atribución de la víctima que adjudica al amor y no al terror su excitación, es una distorsión cognitiva que se desarrolla en las víctimas que no ven modo de escape. Cuanta más excitación, más fuerte es el vínculo experimentado por las víctimas. Cuanto más hipervigilantes están las víctimas hacia la amabilidad del agresor, interpreta que es más fuerte el vínculo. Cuanto más duro tiene que trabajar la víctima para ganar al abusador, más fuerte es el vínculo de la víctima con el abusador”. "Una vez el sujeto ha identificado la experiencia como amor, es amor"ii.

Nuestra cultura nos presenta un modelo de lo masculino violento y dominante, los héroes de ficción vencen a través de la agresión, no a través de la resolución pacífica del conflicto. Son competitivos, soberbios y su sexualidad es cercana a una violación. Esta perspectiva refuerza la vivencia interna de la mujer maltratada sobre su pareja, la convence de que eso que ocurre entre los dos es un amor apasionado y fatal, y que lo que le pasa a su compañero es que “es muy macho”. Ella en contraposición ha de ser muy femenina y dejarse proteger por él.

DISTORSIONES CONDUCTUALES

ELLA DESARROLLA MECANISMOS DE DEFENSA ANTE LA VIOLENCIA:

Simulación: Simula un placer sexual que no siente, y una admiración inexistente ante acciones mediocres o sin mérito. Maneras deferentes. Halagos. Disimulo de los sentimientos reales. "Artimañas femeninas". Es importante para la seguridad de la víctima que el ego del maltratador esté satisfecho.

Intenta ganarse su compasión: "Crisis nerviosas", desmayos, somatizaciones. Es una forma primitiva de decir al agresor “no me pegues, no ves que me encuentro mal”

Intenta tranquilizarlo mediante un comportamiento aniñado: Está comprobado que las personas violentas se tranquilizan con los niños. La mujer maltratada instintivamente se comporta como una niña frágil e indefensa, para que el maltratador no vea en ella una enemiga. Hace el payaso, sonríe y ríe sin sentido. Es "muy mona" y gazmoña. Usa un tono de súplica o infantil con entonación característica acabada en inflexión ascendente. Mira humildemente hacia abajo. Hace falsas demandas de ayuda. Su apariencia es de indefensión. Se muestra dependiente, falta de iniciativa, incapaz para decidir o pensar por sí misma, etc. Si no se aniña en su comunicación, él puede interpretar sus afirmaciones como oposición, o rivalidad. Tiene que demostrarle que ella no está en contra de él y que él no tiene nada que temer de ella. Tiene que demostrarle que ella no compite con él, que no es una "marimacho". Se mete en su papel y acaba viendo al captor como a una figura paterna, sintiéndose como una niña frente a él.

DURANTE EL PROCESO DE LIBERACIÓN LA VÍCTIMA SE OPONE A LA JUSTICIA

Se asusta más de los que vienen a liberarla que del agresor. La mujer maltratada ve al maltratador como al "bueno", y a los que se oponen a él como los "malos". Le molestan las "intromisiones" de extraños que intentan liberarla. Critica y se burla de las feministas y dice que odian a los hombres y que envidian su superioridad. La mujer prostituida niega ser maltratada por chulos y puteros, niega pasarlo mal y no puede soportar a las mujeres que quieren abolir la prostitución diciendo que son moralistas y que ella “ejerce libremente su oficio”.

En casos de secuestros de larga duración o de mujeres maltratadas, la liberación o separación del maltratador, genera una combinación paradójica de gratitud y miedo. La víctima encuentra psicológicamente difícil dejar al captor. Los antiguos rehenes visitan a sus captores en la cárcel, retiran las denuncias, e incluso pagan al abogado que los defiende. Minimizan el daño que les han hecho y rechazan cooperar con la justicia.

La dinámica cíclica del maltrato mantiene a la mujer atrapada en un juego desesperado. Su impulso es ambivalente, por una parte quiere librarse del compañero que la maltrata y amenaza, y por otra parte quiere permanecer a su lado, última ironía del vínculo traumático. Hay un desequilibrio de poder en la base de esta actitud, la mujer aislada se siente totalmente dependiente del hombre, se valora poco y está confusa por la naturaleza intermitente del maltrato.

La mujer maltratada cree que el agresor puede volver a "secuestrarla". Teme incluso sus propios pensamientos "desleales", ve al captor como omnipotente y siente un profundo agradecimiento por que no la haya matado. La víctima siga siendo leal al abusador durante mucho tiempo. Sabe que si él la atrapa y acusa de deslealtad el castigo será mucho mayor que el maltrato anterior. La ha amenazado con encontrarla si se va, y matarla a ella y/o a sus hijos. Ella lo cree capaz de hacerlo y permanece leal en anticipación de su vuelta. El estrés le hace perder la perspectiva de las opciones reales, y el miedo la paraliza, además sabe que un intento de denuncia o escape puede transformar una violencia tolerable en una situación letal.

Las secuelas más graves a largo plazo del Síndrome de Estocolmo son:

GENERALIZACIÓN

"Una prolongada exposición a los 4 precursores del SE hacen que la víctima generalice la psicodinámica víctima/abusador a sus relaciones con otros"iii. La mujer maltratada durante largo tiempo, tenderá a vincularse con otros hombres de la misma manera que con el maltratador, es decir sólo porque sean hombres los tratará como a seres de primera clase y esperará de ellos la misma explotación que recibió de su pareja maltratadora. Le costará ponerles límites y se sentirá responsable de que la relación funcione, aunque para ello tenga que anularse y someterse. Cree que el amor es un vínculo traumático y violento, en nuevas relaciones intentará recrear los intensos sentimientos que le inspiraba el maltratador.

PÉRDIDA DE LA IDENTIDAD PROPIA

No sabe como es ni lo que quiere. No se imagina en el futuro. Está desorientada. Se siente incapaz de tomar decisiones. Se ve a sí misma menos válida, y menos capaz que otros, culpable de los problemas del captor. Se siente indefensa y sin poder.

Teme también perder la única identidad que conserva, su yo tal como lo ven los ojos del abusador. Tiene miedo de ser abandonada, de estar sola, de no ser capaz de vivir sin el agresor, de no saber quién se es sin él, de sentirse vacía, etc.

EL MALTRATADO APRENDE A MALTRATAR

El maltratado aprende a maltratar, la víctima se vuelve verdugo. La mujer maltratada durante largo tiempo, desvía la rabia que de forma natural se tendría que dirigir al agresor, hacia sí misma o hacia otras personas que considera inferiores al maltratador o con poco poder (mujeres, niños). Intenta controlarlas para que no provoquen la ira del varón.

(...)

EL MITO DE LA PROSTITUTA FELIZ

En muchos programas de televisión se falsea la realidad planteando debates en los que se enfrenta a una feminista abolicionista de la prostitución con una “prostituta feliz”. Se da la imagen de que un porcentaje importante de mujeres en la prostitución están contentas con ella.

Las mujeres prostituidas tienden a negar que están controladas por chulos y que son maltratadas... "Negando que tienes un chulo es una forma de expresar que tu propia experiencia no coincide con la de una relación chulo-prostituta estereotipada”22. Es exactamente lo mismo que pasa con las mujeres maltratadas por su pareja. Cuanto más permanece la mujer en la relación abusiva, más tiende a negar que su captor la maltrata.

“Que algunas mujeres elijan prostituirse y estar con chulos como amantes o maridos, no es más defensa del proxenetismo, que el que algunas mujeres maltratadas por su marido que elijen seguir con él, lo sea del maltrato doméstico.” Kathleen Barry, Coalition Against Trafficking in Women, 1995. “En un estudio realizado sobre 854 personas prostituidas en nueve países, a la pregunta de “¿Cuál es tu principal necesidad?”, la respuesta número uno – dada por un sorprendente 89 % de las encuestadas – fue salir de la prostitución. 95% de 100 mujeres prostituidas en Vancouver dijo que querían dejar la prostitución” Farley & Lynne, 2001.

Muchas mujeres prostituidas se dan cuenta de que no pueden escapar de la prostitución cuando ya es tarde. Enfermas de mente y de cuerpo, en la miseria económica y social, adictas a drogas, y amenazadas por su “empresario” intentan escapar y no pueden. Hasta entonces han estado repitiendo a todo el mundo que la prostitución es un trabajo tan digno como otro cualquiera y que si quieren lo dejan. Hasta entonces pueden haberse involucrado en campañas pro-legalización de la prostitución y pueden haber salido en los medios reivindicando su estado de “prostituta feliz”.

Consuelo Barea


ii Walster y Berscheid 1971
iii Graham y Rawlings 1991


22 Cecilie Hoigard y Liv Finstad, Backstreets: Prostitution, Money and Love (1992)

Fuente: Mujeres en Red

19/05/2007 GMT -6

The People vs. Larry Flynt

piezasdeaocho @ 15:38

En México la titularon Larry Flynt: El nombre del escándalo.

The People vs. Larry Flynt

Unos cuantos premios de más o menos entidad y una enconada polémica en todo el mundo ha cosechado esta película, que supone el retorno, después de siete años de inactividad, del director checo nacionalizado estadounidense Milos Forman (Alguien voló sobre el nido del cuco, Ragtime, Amadeus, Valmont).

El guión de Scott Alexander y Larry Karaszewski —guionistas de Ed Wood, de Tim Burton— relata la desquiciada y trágica vida de Larry Flynt, un hortera y provocador paleto de Kentucky, criado en un paupérrimo ambiente familiar, que se hizo multimillonario como fundador y editor de la revista pornográfica Hustler. Enfrentado durante dos décadas a la justicia, por obscenidad y libelo, estuvo en diversas cárceles y manicomios. En 1978 sufrió un atentado que le dejó paralítico de cintura para abajo y le provocó una profunda adicción a la heroína. Esta adicción se la transmitió a su cuarta esposa y gran amor de su vida, Althea Leasure —una de sus primeras bailarinas de strip-tease—, quien finalmente murió de SIDA en 1987. Poco antes, Larry Flynt ganó ante el Tribunal Supremo de Estados Unidos un complejo caso de difamación que le enfrentó con el famoso telepredicador James Falwell.

La vida de Larry Flynt podría haber sido planteada de muchas maneras. Pero, siendo Oliver Stone el productor y principal impulsor del proyecto, se comprende que se haya optado por el lado más polémico y político. La película dedica bastante atención a la historia de amor entre Flynt y Althea —sin duda, la trama con más entidad dramática—, pero sobre todo se centra en las implicaciones políticas y éticas de la lucha permanente de Larry Flynt contra el sistema. Es aquí dónde la película muestra sus pies de barro. Porque tanto el guión como la realización de Milos Forman —uno y otra muy influidos, insisto, por Oliver Stone— acaban por convertir al pornógrafo Flynt en un paladín de la libertad de expresión en permanente lucha sin cuartel contra todas las fuerzas represoras e intolerantes que, según la película, amenazan ese pilar básico consagrado en la Primera Enmienda de la Constitución norteamericana. El gran argumento del film lo resume ante los medios de comunicación el personaje de Larry Flynt tras el fallo a su favor del Tribunal Supremo: "Si la Primera Enmienda protege a la escoria como yo, entonces os protegerá también a todos vosotros". O sea, que la vulgaridad no es sólo el precio que hay que pagar para que exista una sociedad libre, sino también el vigoroso antídoto contra todos los intentos sociales de instaurar el puritanismo radical.

La pornografía, ¿simple cuestión de mal gusto?

Este planteamiento ha obligado a asumir en la película numerosas simplificaciones: caricaturizar maniqueamente, como ridículos e hipócritas fanáticos, a todos aquellos que lucharon contra Larry Flynt; presentar la religión como una torpe alienación del hombre; asumir como legítima opción personal el sexo libre en todas sus formas y maneras; nadar entre dos aguas para intentar demostrar que el verdadero héroe de la película sea el Tribunal Supremo; y, sobre todo, resolver el complejo tema de la aceptación de la pornografía como una simple cuestión de libertad de mal gusto, sin ninguna implicación ética ni legal. "Sólo soy culpable de tener mal gusto", señala Larry Flynt en la película. El propio Milos Forman —no hay que olvidar que es un refugiado político checo— ha señalado en diversas entrevistas: "Prefiero un país libre y atestado de mal gusto a un país refinado pero sin libertades. La censura es el peor de los males". Y, coherente con este planteamiento, plantea la película y su polémico cartel publicitario —finalmente retirado en Estados Unidos, Francia, Bélgica y otros países— como un alegato contra "el falso patriotismo, la religiosidad hipócrita y el falso desnudo".

Basta ver los premios que ha recibido la película y la reacción entusiasta de cierto sector de la crítica, sobre todo en Europa, para darse cuenta de que la sutil argumentación antes descrita ha sido aceptada sin más, hasta llegar a considerar El escándalo de Larry Flynt como "una película hermosamente libre, sinceramente comprometida, vigorosa en su estética y éticamente valiente, que sabe reconocer la belleza convulsa de las flores del mal". Todo ello en aras de una defensa ciega y sin límites de la libertad de expresión.

Poco puede objetarse a la calificación estrictamente técnica del film: guión, interpretaciones y puesta en escena son de alta calidad, aunque, eso sí, resultan excesivas y asumen el mal gusto del biografiado en lo referente al sexo libre —hay numerosas secuencias sexuales explícitas— y al lenguaje grosero. Pero aceptar su fundamentación sin más resulta cuando menos ingenuo. Deberían hacer pensar la durísimas críticas que recibió la película en Estados Unidos, lanzadas desde el lado que menos se esperaba: la izquierda radical y los principales grupos feministas.

Críticas feministas

Según muchas feministas norteamericanas —algunas de las cuales han llegado a calificar a Larry Flynt como "el Goebbels de la guerra contra las mujeres"—, es alucinante presentar a un pornógrafo como paladín de la libertad de expresión. Porque el verdadero dilema respecto a la pornografía nada tiene que ver con la libertad de expresión, ni con la Primera Enmienda, que protege sobre todo la libertad de expresión política (como, por cierto, sucedió en el caso descrito en el film). Un análisis ponderado de la pornografía debería afrontar qué calificación ética y legal merece la explotación comercial del sexo y sus posibles efectos dañinos, deshumanizadores y cosificantes, en las mujeres y los hombres que la sufren, como trabajadores de la industria pornográfica, y en la sociedad entera, como manifestación y seguramente causa mayor de la violencia sexual contra las mujeres. Y esto es precisamente lo que no afronta la película.

Como señalaba una comentarista norteamericana, la revista Hustler nunca ha sido sinónimo de liberación sexual, ni siquiera de libertinaje o amor libre, sino la principal encarnación del sexismo más violento y machista. Y recordaba una famosa portada de la revista que, por supuesto, no aparece en la película: presentaba a una mujer desnuda y fuertemente atada, exhibida como un trofeo de caza en lo alto de la baca de un coche. Por detalles mucho menos explícitos de sexismo se han organizado potentes campañas y se ha obligado a retirar anuncios. ¿Simple cuestión de mal gusto o verdadero delito con graves consecuencias sociales que habría que perseguir legalmente?

Conviene no simplificar respecto a la libertad de expresión, ni olvidar la necesidad de una correspondiente responsabilidad de expresión, porque entonces la ley podría quedarse sin argumentos, por ejemplo, contra las publicaciones racistas neonazis, las redes de pornografía infantil en Internet o la apología pública del terrorismo o de los movimientos antidemocráticos. ¿No serían también simple cuestión de mal gusto, y su persecución legal, otra manifestación de intolerancia represiva puritana? Al quitar la voz, ridiculizándolos miserablemente, a todos los que luchan contra la pornografía, la película comete una grave injusticia y demuestra una gran intolerancia. Cualquier persona sensata está de acuerdo en que pegar un tiro a Larry Flynt es un hecho decididamente execrable y perseguible, pero de ahí a convertirle en un héroe hay un abismo.

Críticas desde la izquierda

La izquierda radical norteamericana ha aportado al debate otro elemento de juicio, bastante evidente y que los partidarios de la película sorprendentemente no tienen en cuenta. Para esos movimientos izquierdistas, Larry Flynt no es en absoluto un luchador de la libertad, sino un espécimen más de capitalista sin escrúpulos que se ha enriquecido explotando, como trabajadores y principales usuarios del negocio del sexo, a las clases más desfavorecidas de la sociedad.

Creer que la lucha del rey del porno contra el sistema se enmarca en la defensa de la libertad de expresión y no en la necesidad de mantener a flote su próspero negocio es de una ingenuidad sorprendente. El propio Milos Forman ha señalado, sobre todo en las entrevistas más recientes: "No poseo la certeza de si Larry Flynt es un loco, un saco de mierda escondiéndose detrás de la Primera Enmienda o un arribista que trata de incrementar la venta de sus revistas". Pues, si realmente piensa así, ¿por qué no lo refleja en su film, que más bien parece una gigantesca campaña publicitaria de limpieza de imagen pagada por el propio Larry Flynt, quien, por cierto, aparece en la película dando vida, para más inri, al primer juez que le condenó?

Pienso que, una vez más, el visceral y enfermizo resentimiento de Oliver Stone contra el sistema USA le ha llevado a engaño, incluso hasta parar en las antípodas de su propio pensamiento político. Pues si la libertad de expresión justifica a Larry Flynt, el libre comercio bastaría para justificar igualmente cualquier explotación de los trabajadores. J.J.M.

Fuente: Bloggermania

Otros enlaces:

HOLLYWOOD CLEANS UP HUSTLER --Artículo escrito por Gloria Steinem (en inglés)

DO YOU THINK RAPE IS FUNNY?

Supongo que las que creen que Playboy es "de buen gusto" es porque esto es solo cuestión de "mal gusto". Chéquense la siguiente galería de imágenes sacadas de la revista pornográfica Hustler: http://www.hustlingtheleft.com/gallery/index.html

04/05/2007 GMT -6

NUESTRA LIBERTAD SEXUAL

piezasdeaocho @ 08:06

"Las feministas luchan contra las leyes prohibicionistas y reglamentaristas,
las dos caras de la misma moneda, que criminalizan y responsabilizan
a las mujeres de la existencia de la prostitución"



Nuestra libertad sexual

Por Nonita Fdez. Estrada
09-10-2005

Siempre hay que pensar que el tiempo puede hacer su trabajo y dar posibilidad a, por ejemplo, desempolvar los libros de los que tanto se presume, y tal vez nunca se han leído, a militar en donde uno dice que hace la batalla y resulta que jamás piso la trinchera, a escuchar las partes interesadas y no lanzar el monopolio, a enterrar el olvido estructural que tanto nos esclaviza y por fin recordar, recordar y recordar... en el estricto sentido platónico.

El patriarcado es un sistema de producción muy anterior al capitalismo, por eso la resistencia política a dicha estructura de dominación es la primera en el tiempo de los movimientos sociales de la Edad Moderna. El feminismo es la teoría crítica por excelencia, es la teoría política que ilustra la Ilustración, es el movimiento social con más de tres siglos de historia.

El patriarcado se constituye en un orden de dominación a partir del momento en que se apropia de nuestro cuerpo, imponiéndole una moral reproductiva y sexual. El feminismo es el único movimiento que ha combatido esta estructura, siendo una teoría radical que aborda la raíz del problema y facilita a las mujeres de las generaciones sucesivas la progresiva consecución de sus derechos. Así, la liberación sexual de la mujer se debe a una larga historia: desde las sufragistas –con la consecución del derecho de las mujeres a la participación política– a las marxistas –con el acceso real de las mujeres a la participación política, pues el movimiento sufragista se permitió sólo desde la burguesía– pasando por las anarquistas con sus programas libertarios de sexualidad y amor libre, las teóricas feministas y sus distintas corrientes políticas en la segunda ola del siglo XX, las feministas radicales norteamericanas o las feministas de la diferencia europeas. Todas ellas han contribuido a la apropiación del cuerpo femenino por parte de la mujer. El feminismo ha descolonizado nuestro cuerpo, permitiéndonos así decidir sobre él, respecto a la usurpación patriarcal que se atribuía su reproducción y sexualidad.

Todas estas corrientes tejen a lo largo de más de tres siglos lo que hoy somos, permitiéndonos disfrutar de nuestro cuerpo, explorarlo, reventarlo de gusto solas, con quien queramos, con cuantos queramos..... como queramos, el derecho a entregarnos, a subir y bajar en todos los sentidos con un desconocido o desconocida, con un conocidísimo o conocidísima, con medio o cuarenta, ensayando todo tipo de posturas que ni toda la industria pornográfica junta podría jamás imaginar, haciéndonos vivir una y mil veces el paraíso en esta tierra. Es algo que decidimos nosotras, desde nuestra revolución sexual. Revolución ganada por el feminismo para cada mujer que nace.

Así el feminismo, sobre todo el feminismo marxista, con una clara pretensión política, luchó por la emancipación sexual de la mujer. Luchó contra las leyes matrimoniales que nos incluían en el patrimonio del marido, luchó contra la legislación reproductiva que impedía que decidiésemos sobre nuestra capacidad reproductiva, y luchó contra la legislación que reglamentaba la prostitución, que sometiendo a las mujeres a controles sanitarios, al confinamiento en espacios determinados, y a su estigmatización, multiplicaba a un ritmo vertiginoso la cada vez más pujante trata de blancas. En el siglo XIX se crea el movimiento por la abolición de la reglamentación de la prostitución. Qué vueltas da el mundo, señores, las feministas se unieron para luchar contra la reglamentación de la prostitución, ley que impuso la Iglesia junto con la burguesía progresista en distintos periodos de la Edad Media y la Edad Moderna: los católicos la consideraban un mal menor1 histórico –es el oficio más antiguo del mundo– y la burguesía comenzaba a idear esa fantástica ideología chorreante de dinero, que todavía organiza hoy nuestros días, en donde se acepta que exista la libertad sexual sólo en tanto que libertad de compra y venta2. La libertad sexual, si no se subsume al orden aparente de las leyes del comercio, y al orden de la doble moral que predica la Iglesia, resulta tan subversiva que hace que a lo largo de los siglos se hermanen todas las corrientes religiosas –cristianos3, musulmanes, hebreos ...– y las corrientes laicas convertidas en ideología –desde la aristocracia, la burguesía, desde la dictadura de Primo Rivera, desde la dictadura de Francisco Franco, hasta los progres del siglo XXI– para justificar cada uno desde su palco la necesidad de reglamentar la sexualidad de las mujeres.

El parangón de esta doble moral es la sustentada hoy en día por la pseudointelectualidad. A saber, las propias condiciones de la estructura patriarcado, como sistema de producción socioeconómico, consisten en que las reivindicaciones feministas tan sólo floten como islas en un inmenso océano, imposibilitando de raíz su organización política y su trascendencia. Silenciando su militancia, ¡claro que el feminismo tiene que resultar desorganizado políticamente! ¡claro que tiene que presentarse como reformista, puritano...! El sistema patriarcal imposibilita una y otra vez su organización, no con golpes de estado financiados por la CIA, si no manteniendo a sus guerrilleras aisladas en los hogares, esparcidas por todo el mundo; la diferencia estructural entre el espacio privado y el espacio público es todavía tan radical, tan imperante que no hace falta ni gastarse un duro en paramilitares. Y la pretensión de que la disolución de esta diferencia corre a cargo de la prostitución es tan reaccionaria como sus argumentos reposmodernos, los cuales ficcionan el acceso de la mujer al espacio público a través de un asunto tan, tan privado que curiosamente la consumación de su transacción no suele ser pública. Y por tanto –aquí viene el salto mortal– el cuestionamiento del fenómeno de la prostitución es atentar contra las libertades en general. Recuerdo la de veces que hemos tenido que oír, de liberales y neoconservadores, el hecho de que cuestionar las condiciones estructurales de un fenómeno hace sentirse a uno muy incómodo, muy incómodo..... Una incomodidad como la que genera el abolir los privilegios que uno identificaba con su libertad.

Junto a los argumentos ultraliberales afloran los argumentos específicamente misóginos embistiendo el abolicionismo desde un frente todavía más moralista, retrógrado y castrante. Esto suele suceder cuando el discurso reglamentarista se olvida de aferrarse a lo que en principio, supuestamente, era el motivo de su lucha, el tan bien intencionado demagógico discurso de los derechos laborales de las mujeres prostituidas. Es entonces cuando aparece en el horizonte de las analogías la impertérrita misoginia, que –maldito patriarcado– nos persigue a las mujeres desde tiempos ancestrales. Del lado de la problemática de la prostitución, se presenta la eterna cola de los males del mundo, siempre recurrente cada vez que una mujer reivindica sus derechos: véase, los pintorescos ejemplos del alcoholismo y el tabaquismo. Y en este punto la rueda retórica se lanza como una noria saltándose en cada vuelta los pasos lógicos de lo que pretendía ser una exposición racional convertida en peligrosos atentados contra los derechos humanos. Comparar la abolición de la prostitución con la abolición del tabaquismo y el alcoholismo pone en circulación el contenido misógino del discurso antiabolicionista:

- En primer lugar la relación entre el fumador y el tabaco, como la relación entre el bebedor y el alcohol, es hasta la fecha –pese a la animación a la que vivimos sometidos–, una relación entre un sujeto y un objeto, y a saber –pese a todos los esfuerzos de los reglamentaristas– la relación entre el prostituidor y la mujer prostituida es una relación entre un sujeto y un sujeto. Esta aclaración hace, para empezar, totalmente imposible, en todos los casos, la analogía entre la abolición del tabaquismo, del alcoholismo, y de la prostitución, y la hace imposible en unos cuantos sentidos, pero sobre todo en un sentido pragmático –por la naturaleza de los elementos que componen la relación–, en un sentido ético –flaco favor haríamos a las posibles distinciones entre el bien y el mal, lo justo y lo injusto, si ni siquiera sabemos diferenciar un sujeto de un objeto– y en un sentido inmoral, porque efectivamente no es lo mismo, en cuanto a deberes y derechos, la suerte que corre, o debería correr, un sujeto respecto a un objeto.

- Y en segundo lugar el desarrollo de esta analogía pervierte el orden de las secuencias: se erige en defensa de los derechos de los consumidores de alcohol, y de los consumidores de tabaco, cuya decisión a abandonar sus consumos dependerá de ellos, en tanto que en esa relación participa un sujeto, adulto, con capacidad de decisión, y un objeto inanimado, a saber una o cuarenta botellas de whisky, o, uno o doscientos cigarrillos. Y ese consumo en el momento en que se convierte en una patología, y además daña a terceros[i], deberá ser regulado, por ejemplo con la normativa cívica, me imagino que para todos adecuada, si bebes no conduzcas. Ahora bien en el momento en que intentemos establecer un hilo de continuidad con los bebedores, fumadores y la prostitución, no podemos ampliar el campo de referencia de una manera tan vertiginosa, pues entonces los consumidores de alcohol y de tabaco a quienes no se les debe perseguir por ello, ¿están en el lugar del hombre que compra cuerpos femeninos para su uso sexual o en el lugar de la mujer prostituida? Entendemos que el orden argumentativo nos obliga a colocar a los consumidores de alcohol y de tabaco al lado de los hombres que compran cuerpos de mujeres para su uso sexual. Y nosotras... en fin... nosotras, colocadas en el lado oscurísimo del tabaco y el alcohol, resistiremos.... nos fumaremos un buen puro habano con todos estos argumentos, a ser posible cada vez que hagamos el amor –por lo que necesitaremos un infinito abastecimiento cubano–, nos beberemos de un trago un buen vaso de vodka y seguiremos luchando por la abolición de las condiciones que nos prostituyen, condiciones estructurales sostenidas por proxenetas y prostituidores, lucharemos por las desestigmatización y descriminalización de las mujeres prostituidas, por nuestros derechos sexuales como mujeres ciudadanas, por nuestros derechos laborales como mujeres ciudadanas. Por el derecho a no estar en la lista de la compra junto al alcohol y el tabaco.

A finales del siglo XIX comienza la superproducción industrializada del sexo, fruto del reformismo burgués. Es entonces cuando se desarrollan los primeros movimientos de mujeres para abolir las leyes reglamentaristas. Como las acciones políticas protagonizadas por Josephine Butler, quien consiguió en 1880 la adhesión de protestantes y sindicatos, propiciando la abolición de las leyes reglamentaristas en 1886. Pionera en la lucha por los derechos humanos organizó un movimiento internacional contra la esclavitud sexual en el siglo XIX. A lo largo de la primera mitad del siglo XX se sucedieron distintos convenios internacionales, hasta el Convenio de Naciones Unidas del año 49 – hoy papel mojado para la globalización ultraliberal. Las feministas luchan contra las leyes prohibicionistas y reglamentaristas, las dos caras de la misma moneda, que criminalizan y responsabilizan a las mujeres de la existencia de la prostitución4.

Las feministas siempre se resistieron a que se legislase sobre su libertad sexual, ¿cómo se podía considerar que había que legalizar la libertad sexual de las mujeres a través de la prostitución?, ¿acaso es que la libertad sexual de las mujeres era ilegal? ¿Es que para existir, la libertad sexual de las mujeres, necesita de la existencia de la prostitución? Bendita retórica.

Pero no importa, las feministas que llevan siglos haciendo de este mundo un lugar más libre, no cesaron su lucha ante las siempre nuevas –siempre las mismas– reacciones patriarcales, a lo largo de la historia la lucha ha sido condenada desde todos los frentes. Desde la Iglesia inquisitora se las consideró brujas, perversas, poseídas, y se las quemó en la hoguera, desde la Revolución Francesa se las guillotinó por revolucionarias5, desde los incipientes Estados Nación democráticos –desde los primeros sufragios– se las encarceló por sufragistas, y así podría continuar un largo etcétera hasta finales del siglo pasado y principios del que nos ocupa en donde por defender nuestra libertad sexual se nos llama puritanas.

No importa, seguiremos siendo libres, aunque no quieran. Y de verdad, dejad de batir vuestras armas de redención, no tenéis que pagarnos por ello, nuestra libertad nos pertenece precisamente porque no está en venta. E invitaría a los iluminados a que aúnen sus fuerzas para desalentar a todos aquellos reprimidos sexuales que siguen empeñándose en convertir nuestra festiva, erótica y revolucionaria sexualidad en un supermercado6.


NOTAS

1En España, al igual que en otros países de Europa, en los períodos en los que se reglamentó la prostitución las casas de lenocinio pertenecían a Obispos. Al respecto consultar material de documentación de Rossiaud,J., o Molina Molina, Ángel Luis.Mujeres públicas, mujeressecretas, (“el cardenal Guillermo de Testa, compró un burdel, a modo de inversión, llamándolo Aulus Comitatis,Eduardo II en 1324 se compró un lugar de retiro en la margen sus del Támesis, al que bautizó con el nombre de la Roserie, en donde organizaba elegantes juergas, que no interesaba fueran observadas por la Corte. En 1337, las monjas de Straford poseían un burdel llamadoThe Bargue....; Vidal Gavidia, Mª Amparo La casa de arrepentidas de Valencia. Sèrie Minor.Generalitat Valenciana.2001. Y para periodos contemporáneos, como es el caso del franquismo en España, consultar obras como Mujeres en el franquismo.

2La trampa retórica recurrente en los argumentos críticos con la abolición es la siguiente, como recoge la cita señalada, por un buen amigo, para esta ocasión El concepto del “libre comercio” surgió como un principio moral aún antes de convertirse en un pilar de la ciencia económica. Si uno puede hacer algo que otros valoran, uno debe poder vendérselo a ellos. Si otros hacen algo que otros valoran, uno debe poder comprarlo. Esta es la verdadera libertad, la libertad de una persona – o una nación – de ganarse la vida.Así comienza el Documento de Estrategia para la Seguridad Nacional del Pentágono, redactado por Pearl y Kagan en el 2001.

3No hay que confundir las apropiaciones circunstanciales de un discurso con la historia de ese discurso. Las apropiaciones circunstanciales del discurso abolicionista por parte del Vaticano no nos va a confundir ni un poquito. Nadie dejó de manifestarse en la calle contra la guerra de Irak porque Wojtyla poco antes de morir se proclamase pacifista. La posibilidad de desproveer esta lucha del significado político que tiene desde los orígenes del feminismo es la estrategia clara de las posturas moralistas que siguen insistiendo en corregir las conductas sexuales de las mujeres.

[i]En este punto no cabría un ensayo de justificar dichas analogías a través de la inclusión de la violencia de género en el caso de los hombres bebedores. Aludir al posible alcoholismo de los hombres maltratadores es una de las máximas denunciables por parte de los profesionales que trabajan con mujeres maltratadas. La violencia de género no es un fenómeno que se deba a una patología psíquica, o a unos hábitos masculinos como el alcohol, si bien hay casos de maltratadores alcohólicos, no son la mayoría, y el establecer esta relación contribuye a disolver las verdaderas causas de la violencia de género y por tanto a dificultar su análisis y resolución. El presentar a la mayoría de los hombres maltratadores como alcohólicos se les desresponsabiliza, además de contribuir al mito de que la violencia doméstica se ejerce mayoritariamente en las clases bajas o marginales de la sociedad. Cuando la realidad es bien distinta, solo que las clases más pudientes, siempre tardan más en establecer denuncias o en hacer pública su situación por el desprestigio social que estigmatiza estas situaciones. A el hombre que maltrata a una mujer se le juzga por esto, no por que sea alcohólico.

4Los argumentos reglamentaristas que apelan a la voluntad de las mujeres prostituidas sobre el tipo de redención al que quieren someterse, vuelan en el aire de las paradojas como esa burbuja que está a punto de estallar en cuanto uno se sienta a reflexionar sobres las condiciones de clandestinidad, y esclavitud a la que están sometida la mayoría de las mujeres prostituidas en este planeta, según informes de Naciones Unidas, de Coalición Contra el Tráfico, y de todas las Instituciones y Asociaciones que luchan por los derechos y humanos y la erradicación de la tortura, de la militarización de la ciudadanía, de la explotación de los seres humanos....

5Olympe de Gouges, fue guillotinada por escribir la Declaración de los derechos humanos de la Mujer.

6Que ante la pequeña liberación de la mujer occidental pasa a ser abastecido exclusivamente por cuerpos femeninos migrantes. Sometidos a unas condiciones de libertad muy peculiares.

Fuente: Rebelión

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21/04/2007 GMT -6

Conservadores, "liberales" auto-proclamados y feministas sexuales radicales - ¿qué es viejo y qué es nuevo?

piezasdeaocho @ 18:35

Por Malin Björk* - Octubre 2002
Traducido por Paula Igareda - Septiembre 2003

Las discusiones sobre la prostitución siempre suelen despertar mucha emoción política –porque es un debate muy político. Está tan centrado en la política sexual y el feminismo como el asunto del aborto y los anticonceptivos. En este contexto, no ayuda que los medios de comunicación, quizá porque conocen tan poco acerca del feminismo, parezcan más interesados en reciclar un viejo argumento y poner en escena su habitual reparto de estereotipos fabricados: la "puta feliz", la "feminista enfadada", la "liberal sexual" y el "conservador molesto". El problema es que el escenario no parece real, y las representaciones están pasadas de moda, porque los actores y el asunto no son los mismos que en el debate sobre la liberalización sexual en la década de los setenta. Para dar una visión de conjunto de los argumentos desde un punto de vista feminista en este debate esencial, es mejor no centrarse en un análisis de los contenidos y valores de los diferentes argumentos, sino tener en cuenta el contexto tan complejo y cambiado, en vez de depender de las viejas representaciones y estereotipos del pasado.

El enfoque moral conservador: "Saca esos condones pegajosos de MI calle"

Si se pudiera encontrar alguna continuidad ideológica, en la que una pudiera al menos trazar algunos paralelismos con los setenta, esta sería las posturas basadas en la moral conservadora, o el conservadurismo sexual general. En esta argumentación, el sexo es visto como algo que pertenece a la esfera privada, y es, por lo tanto, algo que no puede ser observado, ni se puede hablar o incluso discutir sobre ello. La existencia de algo como la "política sexual" no está reconocida. No es necesario decir que las relaciones sexuales desde esta perspectiva sólo son percibidas y aceptadas en su forma heterosexual, preferiblemente en relaciones estables y de larga duración (con un bono extra por parte de la nación si termina en hijos). Esta postura siempre ha causado, y aún lo hace, serias amenazas a las mujeres alrededor del mundo, negándolas el derecho al aborto, perpetuando la persecución a las lesbianas, y controlando seriamente los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres mediante una variedad de prácticas "culturales" y dogmas peligrosos sobre la "normalidad" y alusiones a la biología. Es obvio, por lo tanto, que las mujeres hayan luchado tantas batallas contra estas personas.

Sin embargo, en el debate actual sobre la prostitución se vuelve un poco más complicado si se trata de reciclar la estructura de análisis de los setenta cuando se llega a los "conservadores". Sus compases ideológicos les están haciendo fracasar, y no parecen saber qué responder cuando no pueden cerrar los ojos por más tiempo, y se encuentran frente a la realidad del crecimiento de los mercados del sexo en la Europa actual. Esto es probablemente por lo que los representantes de las fuerzas conservadoras en la Europa actual están proponiendo cosas muy diferentes como respuestas políticas. Las propuestas se extienden desde la penalización tanto a las prostitutas como a los clientes, estableciendo prostíbulos legales (que incluyen la despenalización del proxenetismo), y en algunos casos – penalizando sólo al cliente. A este nivel se podría percibir la confusión general casi cómica en el bando conservador, oliendo su miedo a los líquidos corporales. Sin embargo, son muy importantes el asunto en juego y las diferentes implicaciones muy serias de sus propuestas divergentes. Aunque en ocasiones se discute, algunos realmente muestran intenciones de reducir los mercados del sexo, mientras que otros con doble moral intentan liberalizarlos y extenderlos.

Tan sólo para fijar el cuadro legal: vender sexo es legal o está despenalizado en casi todos los países europeos. Así que cuando algunos conservadores proponen la penalización de la prostitución, es un cambio importante, siendo el objetivo la reducción y/o supresión del sistema de prostitución. Estas son intenciones suficientemente buenas, pero cuando la propuesta de penalización atañe tanto a la mujer que se prostituye como al cliente, no es difícil imaginar quién va a ser perseguido y llevado al departamento de policía una y otra vez : la mujer prostituta, en vez del "respetable" Señor Cualquiera – novio, marido, padre, director ejecutivo, miembro del parlamento, alcalde. Una fuerza policial dominada por hombres no va a salirse de su camino para traer pruebas contra los clientes, cuando es mucho más fácil en términos de investigación policial fijar como objetivo a las mujeres que se encuentran en la prostitución. La prostitución no es una relación de iguales, y se muestra también en la implementación de las leyes en los países que han penalizado tanto al hombre que compra sexo como a la mujer que se prostituye. Generalmente, los efectos de la penalización dan como resultado el aumento de juicios a mujeres prostitutas, mientras que a los hombres se les permite en gran parte marchar libres por el sistema "judicial".

Las dobles morales de algunos conservadores y su rechazo a encargarse de una agenda feminista no pueden ser más obvias que en las propuestas basadas en los argumentos de "quitar de encima la desnudez de MIS calles y Proteger a los niños de ver todos esos condones usados – poner a ESAS mujeres en algún otro sitio". Este es el argumento conservador para las propuestas de designar determinados vecindarios, o incluso lugares de proxenetas legales mediante la apertura de prostíbulos en áreas alejadas no residenciales. Aquí los conservadores llevan a alianzas con partidarios de la prostitución, y autoproclamados "liberales sexuales" porque las propuestas son realmente las mismas aunque argumentadas de diferente manera. En realidad, esta propuesta sólo institucionaliza el sistema de prostitución. A través de las áreas designadas para los mercados del sexo, están oficial y geográficamente establecidas las divisiones entre las 'viudas-hijas-madres' a respetar por una parte, y la 'puta' a comprar por la otra. ¡No a los condones en las escaleras de las puertas de los vecindarios de "familias" respetables!. ¡Y por qué no ir más lejos, como controlar a las mujeres que se prostituyen incluso imponiendo controles sanitarios regulares y obligatorios para evitar que los hombres vuelvan a donde sus mujeres y novias con infecciones! (el Sr. Bossi en el Gobierno italiano ha propuesto recientemente esta propuesta). Nadie ha propuesto nunca controles sanitarios regulares y obligatorios a los clientes, ¡aunque ellos sean los primeros trasmisores de infecciones!

Es evidente para la mayoría de las mujeres que las propuestas de los bandos conservadores no toman su inspiración de grupos de mujeres feministas o grupos de empoderamiento. De alguna manera es o una respuesta de pánico conservadora (¡penalizar todo!), o sólo la típica respuesta conservadora de la doble moral, la cual en este caso está de acuerdo de voluntad propia con una normalización del sistema de la prostitución, incluso reforzando el control de los hombres sobre los cuerpos de las mujeres – sólo si se mantiene alejado de la mirada pública (abriendo prostíbulos en áreas designadas).

El enfoque "liberal": Abrir mercados

Pero sólo porque nosotras como feministas somos prudentes y rechazamos el enfoque de los conservadores, debemos tener cuidado de no pensar que los actores que revindican representar la continuación de los "liberales" de los setenta son nuestros aliados automáticos. El caso de la prostitución no es lo mismo que luchar por el derecho al aborto, a los anticonceptivos, y por la libertad de las nociones represivas patriarcales de la sexualidad femenina. Además el contexto del debate de la legalización es muy diferente a cuando las mujeres se unen para revindicar sus derechos sexuales y reproductivos.

El hecho es que los "liberales" en el debate actual sobre la prostitución tienen poco que hacer con la libertad sexual (y no con la libertad sexual de las mujeres), pero de alguna manera forman parte de la perspectiva de género, políticas dominantes que gritan por los mercados liberalizados, incluyendo el mercado que comercia con los cuerpos de las mujeres. La atracción de las visiones de liberalización / legalización no sólo nada por encima del dominio general de las políticas económicas liberales. También existe el enfoque liberal habitual que cuando las cosas son complejas y parece haber resistencia y dificultades, ofrece una solución de alguna manera "más fácil" – el enfoque individualista.

Pero esta postura es confusa porque es apoyada por una alianza muy sospechosa de personas. Todo viene de los clientes masculinos (por supuesto), los proxenetas (¿sorpresa?), algunas mujeres que se encuentran en la prostitución, y un número de mujeres que quieren ser clasificadas como 'progresistas' y/o como personas que ofrecen una "mano que ayuda" a las mujeres que están dentro de la prostitución.

La "legalización de la prostitución" no es un concepto muy instructivo en primer lugar, porque implica que la prostitución es ilegal en la mayoría de los países, lo que, como se ha dicho anteriormente, no es el caso. La prostitución es legal en casi todos los países de la UE, no está institucionalizada y reconocida como profesión, excepto en Holanda y Alemania, donde han hecho de la prostitución, o como ellos lo prefieren llamar: "trabajo del sexo", una profesión, con derechos a los planes de la seguridad social, etc. Los debates que confunden la liberalización de las drogas con la liberalización del comercio de los cuerpos de las mujeres son unas de las discusiones más anti-feministas que encontramos hoy en día, pero no poco comunes en cualquiera de estos dos países.

La mayoría de los partidarios designados o autoproclamados "liberales", "pro-prostitución" o 'pro-legalización' no tienen por supuesto un proyecto feminista o no se preocupan mucho por los derechos y la autonomía de las mujeres. Que los proxenetas y los clientes apoyan la institucionalización de la prostitución y la apertura de los mercados no es ninguna sorpresa – pueden esperar un mercado más grande y beneficios mayores. Pero el hecho de que ellos están aliados con algunas asociaciones de mujeres que también apoyan a la llamada "legalización de la prostitución" no sienta nada bien.

Post-feminismo…o ¿cómo las políticas sexuales se volvieron tan complejas para llevar a cabo políticas feministas?

La mayoría de las asociaciones de mujeres que apoyan una "legalización de la prostitución" no reconocen que ellas mismas están inscritas en una ideología económica de la liberalización del mercado, y de este modo fracasan en observar que el sistema de la prostitución está localizado en las intersecciones de intereses económicos y políticas sexuales. Incluso más allá de esto, existe también un discurso feminista más complicado en juego– el que se sitúa entre las feministas radicales y las feministas culturales o post-estructurales.

Las feministas radicales han sido criticadas por no reconocer las diferencias en las categorías de mujeres y hombres, y por no dejar a las mujeres suficiente delegación. Aunque las nociones modernistas de los valores y los derechos universales han demostrado que son ciertamente muy cuestionables como método para la transformación social, son utilizadas de manera que crean diferencias invisibles y disputas diversas entre grupos de mujeres (negras, inmigrantes, mujeres que pertenecen a minorías étnicas, lesbianas, etc.). La noción de "diferencia" puede ser igualmente utilizada de una manera negligente o incluso opresiva – como es normalmente el caso cuando surge el asunto de la prostitución. La teoría del feminismo post-estructural y la del feminismo post-colonial han apuntado, de maneras pertinentes, hacia realidades complicadas e intersecciones de opresión dentro de las que las mujeres conducen sus vidas, incluyendo asimetrías de poder estructural. Pero como feministas, no podemos dejar que la complejidad en aumento se convierta en una excusa para la no-acción, o aún peor, meternos en el bando individualista, liberal en apoyo a los mercados abiertos. Sólo porque las políticas sexuales, la globalización y la inmigración hacen al asunto de la prostitución más complejo, no significa que es mejor alejarnos de optar por el enfoque de la perspectiva de género individualista de la "prostitución legalizada".

Temiendo por tomar cualquier actitud basada en valores (o morales si quieres), o incluso entablando negociaciones sobre estos asuntos complicados, los que apoyan la prostitución tienden a optar por la solución fácil, donde las asimetrías de poder estructural (económicas, sociales, sexuales, raciales, culturales, etc.) están excluidas del análisis, y donde el asunto de la prostitución está reducido a una cuestión filosófica de "elección". El problema con este enfoque, además de que sitúa el "problema" y se centra exclusivamente en el nivel de lo individual, es que se concentra solamente, en este caso, en las mujeres que se prostituyen y en el grado de su "elección". Incluso si uno quisiera insistir no haciendo caso a las relaciones de poder estructural, y sigue un enfoque individualista violento, el asunto principal está de todas formas erróneamente expresado- no se trata de "la libertad o no de prostituirse uno mismo", sino del "derecho o no de comprar sexo". Lo que es bastante diferente. Una es una cuestión prácticamente interminable que va a llevar finalmente a una esfera filosófica abstracta, mientras que la otra trata del consumismo y de las relaciones de poder, y alcanza casos importantes y concretos relacionados con el contexto del sistema de prostitución.

La legalización como medida de control del daño

Probablemente el conjunto más complejo de argumentos y de actores en el debate pro-prostitución podría ser la alianza de la pro-legalización. Se puede encontrar dentro de esta alianza a colegas feministas, mujeres que trabajan en suministrar servicios a las mujeres que se encuentran en la prostitución, que revindican que sería importante para las mujeres que se prostituyen reforzar sus posibilidades legales, su protección física, dar derechos de la seguridad social, e incluso deshacerse del estigma social asociado a la prostitución. Esta clase de respuesta puede ser llamada un tipo de "respuesta de control del daño", una manera de hacerlo mejor para "aquellas mujeres". Estos son todos argumentos muy legítimos – porque parecen apoyar a las mujeres que se encuentran en la prostitución. El problema es que la legalización de la prostitución y de los prostíbulos nunca ha tenido este efecto. Al contrario, la legalización ha llevado a una institucionalización y a un aumento del proxenetismo, de los prostíbulos (tanto legales como clandestinos) y de la prostitución, lo que conduce a un aumento del número de mujeres explotadas en la prostitución.

Es un malentendido creer que realizar una causa conjunta con proxenetas y clientes liberaría a las mujeres que se encuentran en la prostitución, o a las mujeres en general. También parece una manera desilusionada y poco creativa de adoptar las estrategias de los explotadores (proxenetas y clientes) cuando existen otras maneras de proveer a las mujeres que se prostituyen con mayor seguridad y protección. Es el entorno de las políticas sociales y la voluntad política repartir recursos a estos sistemas y servicios que determinan si las mujeres que se prostituyen tomarán la ayuda que necesitan. ¿Alguna vez has oído hablar del debate actual de un estado de bienestar minimalista o más global ? Uno de los temas clave del debate es el acceso universal básico a los sistemas de salud o seguridad social, incluyendo una pensión para todos.

La legalización, y de este modo, la institucionalización de la prostitución han sido ya instauradas en Holanda y Alemania. Este cambio en las políticas fue apoyado por los proxenetas, los propietarios de los prostíbulos y también algunos grupos de mujeres. Muchas otras asociaciones de mujeres decidieron no involucrarse en el debate, y sólo aceptaron lo que parecía ser la postura más visible y de perspectiva de género. Uno no puede deshacerse del sentimiento incómodo que aunque su argumentación está dicha para ser "el bien de las mujeres que se prostituyen", su caso esconde una dinámica más incómoda. Animar a las mujeres a adentrase en la prostitución nunca fue parte de la agenda colectiva (o individual) de las feministas pro-prostitución holandesas y alemanas. La mayoría de ellas se confiesan culpables de la destrucción, la violencia y las relaciones opresivas activas en la prostitución. Las mujeres que propagan la legalización "en nombre de las mujeres que se prostituyen" (les gusta pensar también "con") han interiorizado por lo tanto una división de mujeres en las diferentes clases, "otras mujeres". Evitando explorar las posibilidades, o entrar en negociaciones sobre las disputas políticas compartidas en el campo de las políticas sexuales, han participado y perpetuado activamente la construcción de la "otra" – la 'prostituta'.

Esto está sin ninguna duda unido al hecho de que el contexto y cara del mercado del sexo y de las mujeres que se prostituyen han cambiado. La prostitución se ha convertido aún más en un asunto de clase y más racial cuando la industria del sexo en la Europa del este ha crecido. Por supuesto que sería cómodo pensar que "ellas" lo eligen. Aunque resulte extraño, las voces para la legalización / normalización del sistema de la prostitución comienzan a ganar una clase de apoyo más de "dejar hacer", en el momento en el que la inmensa mayoría de las mujeres que se prostituyen son de diversidad racial, o provienen del nuevo territorio colonial de la Europa del Este –Europa Central y Este (¡al menos en términos de las políticas sexuales patriarcales!). Sería demasiado ingenuo pensar que esto es tan sólo por casualidad. De alguna manera parece que las personas encuentran más aceptable (o soportable) explotar en el mercado del sexo a mujeres que son de un color diferente o hablan otras lenguas maternas, diferentes a la población mayoritaria. Podemos por lo tanto continuar retirando nuestras miradas, y apoyando la división de mujeres en diferentes clases controladas y estructuradas por hombres. No se trata de decir o reivindicar que las mujeres que se encuentran en la prostitución no tienen ninguna delegación – pero la variedad de "elección" es muy diferente para las diferentes mujeres. Es tan diferente que resulta bastante irrelevante entrar en este debate si se quiere entender el sistema de prostitución actual.

Finalmente, contrario a lo que las feministas pro-legalización quieren, la legalización de la prostitución socavará seriamente la posibilidad de redistribuir y liberar mas recursos para apoyar a las mujeres que se prostituyen de diferentes maneras, y aún menos apoyar a las mujeres que quieren abandonar la prostitución. Una de las consecuencias más serias de legalizar la prostitución es que la sociedad se quita a sí misma de otra responsabilidad colectiva. El sufrimiento y la explotación de las mujeres que se encuentran en la prostitución se convierten en un no-asunto, en el sentido de que es tratado como una "elección individual" (no una que muchas personas admitirían... pero eh), lo que no es para la sociedad en general algo por lo que estar colectivamente preocupado. Ninguna responsabilidad significa ningún recurso, y las mujeres que se prostituyen son "liberadas de ser explotadas" sin ninguna interferencia por parte del resto de nosotros. Si esto no es un precioso (y liberal americano) argumento, ¿qué es?

Hacia una respuesta más radical, verdaderamente "liberal sexual" a la prostitución

Si uno echa un vistazo a las realidades de la prostitución y a la industria del sexo en general, no puede seriamente discutir que está teniendo lugar algún movimiento progresista. La idea general de prostitución se apoya en la idea de dividir a las mujeres en, básicamente, dos clases diferentes: aquellas para utilizar/comprar/violar y aquellas para casarse/madre/hermana. Es muy difícil imaginar una sociedad donde las mujeres disfruten de una libertad sexual, social y económica y de una igualdad con los hombres, mientras sigamos aceptando la existencia de una subclase o de mujeres para la disposición de los hombres.

Así que ¿por qué no poner un final al sistema de prostitución y a la industria del sexo que se esfuerza tan claramente en la explotación de la inmensa mayoría de mujeres implicadas? Vamos de una vez por todas a acabar con los mitos de la "puta feliz" y la "profesión más antigua del mundo", y vayamos a un proyecto más radical, rompiendo el dominio de los hombres sobre las mujeres cuando se llega a las políticas sexuales. Es hora de alejar el punto de mira de las mujeres que se prostituyen y centrase en los clientes, los consumidores en los mercados del sexo - los hombres - para cuestionar seriamente su legitimidad y escudriñar las políticas sexuales de las que ellos son partidarios como clientes de los cuerpos de las mujeres. De acuerdo con esta argumentación, las respuestas políticas deben estar dirigidas por lo tanto a los clientes.

En este contexto, la solución más evidente y efectiva sería penalizar parcialmente la compra de servicios sexuales. Esta idea se apoya sobre el entendimiento de que la prostitución no es una relación igual, como se ha visto en los testimonios de las mujeres que se encuentran en la prostitución. Se tiene que reconocer que la explotación y el sufrimiento por parte de las mujeres que se encuentran en la prostitución no son tan solo un problema individual, sino también un fenómeno estructural, donde casi todos los clientes son hombres, y casi toda la mercancía es una mujer. Se trata de un ejemplo de inigualdades de género perpetuadas.

Si, es moralista – una moral muy feminista basada en las mujeres- que mueve el enfoque hacia los hombres, y que rechaza las políticas sexuales de dominación masculina en la prostitución. Se trata de NO extender y abrir mercados, que están y seguirán estando controlados por redes de trabajo de hombres, donde las mujeres son los bienes principales, y donde son puestas en venta para los compradores masculinos. No hay una señal de conservadurismo sexual en esta propuesta; se trata de radicalismo sexual – para mujeres.


Malin Björk(*) Miembro de Les Pénélopes desde 1999, ha participado en el desarrollo de las actividades de la asociación, incluidas la publicación de una revista mensual online y la organización de seminarios sobre comunicación para mujeres, el proyecto Women’s Voices, y la participación en la cobertura internacional de eventos como el Foro Social Mundial y el Foro Social Europeo.

Malin es parte de un colectivo internacional de Bruselas que produce una publicación feminista semestral trilingüe- "Scum Grrrls" – que se distribuye en Bélgica y Francia.

En la actualidad está involucrada en un proyecto colectivo, "Samedi", que incluye seminarios para la promoción del software libre y la creación de relaciones entre diversos grupos de mujeres, con el objetivo de poner en marcha un servidor feminista.

Actualmente trabaja como directora de proyecto del Lobby Europeo de Mujeres, una coalición europea de organizaciones no gubernamentales de mujeres que trabajan para el fortalecimiento de los derechos de las mujeres en todas las iniciativas legislativas y políticas de la Unión Europea.

Fuente: Les Pénélopes

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12/04/2007 GMT -6

La solución de Suecia para la prostitución: ¿Por qué nadie intentó esto antes?

piezasdeaocho @ 22:33

Por Marie De Santis

En un mar de siglos de clichés desesperados porque 'siempre habrá prostitución', el éxito de un país sobresale como un faro solitario que ilumina el camino. En apenas cinco años, Suecia ha disminuido drásticamente la cifra de mujeres dedicadas a las prostitución. En las calles de la ciudad capital, Estocolmo, la cantidad de prostitutas ha sido reducida en dos tercios y la de clientes en un 80 por ciento. En otras grandes ciudades suecas, el comercio sexual en las calles casi ha desaparecido. Y en buena medida también ha ocurrido esto con los famosos burdeles y salas de masaje que proliferaron en el país en las últimas tres décadas del siglo 20, cuando la prostitución era legal.

Adicionalmente, es nula la cantidad de mujeres extranjeras que ahora están siendo traficadas a Suecia para comercio sexual. El gobierno sueco estima que en los últimos años sólo entre 200 y 400 mujeres y niñas han sido traficadas cada año hacia este país, cifras que no son tan significativas en comparación con las 15,000 a 17,000 mujeres traficadas anualmente hacia la vecina Finlandia. Ningún otro país y ningún otro experimento social siquiera se acercan a los prometedores resultados que están siendo observados en Suecia.

¿Cuál compleja fórmula ha utilizado Suecia para lograr esta proeza? Sorprendentemente, su estrategia no es en absoluto compleja. De hecho, los principios de ésta parecen tan simples y anclados con tal firmeza en el sentido común que de inmediato nos llevan a preguntar: "¿Por qué nadie intentó esto antes?"

La trascendental legislación sueca de 1999

En 1999, luego de años de investigación y estudios, Suecia aprobó una ley que:a) penaliza la compra de servicios sexuales y b) despenaliza la venta de dichos servicios. La novedosa lógica detrás de esta legislación se estipula claramente en la literatura del gobierno sobre la ley:

"En Suecia la prostitución es considerada como un aspecto de la violencia masculina contra mujeres, niñas y niños. Es reconocida oficialmente como una forma de explotación de mujeres, niñas y niños, y constituye un problema social significativo... la igualdad de género continuará siendo inalcanzable mientras los hombres compren, vendan y exploten a mujeres, niñas y niños prostituyéndoles".

Además de la estrategia legal de dos vías, un tercer y esencial elemento de la ley sueca sobre la prostitución provee que amplios fondos para servicios sociales integrales sean dirigidos a cualquier prostituta que desee dejar esa ocupación; también provee fondos adicionales para educar al público. Siendo así, la estrategia única de Suecia trata la prostitución como una forma de violencia contra las mujeres, en la cual se penaliza a los hombres que las explotan comprando servicios sexuales, se trata a las prostitutas, en su mayoría, como víctimas que requieren ayuda y se educa al público para contrarrestar el histórico sesgo masculino que por tanto tiempo ha embrutecido el pensamiento acerca de la prostitución. A fin de anclar sólidamente su visión en terreno legal firme, la ley sueca referida a la prostitución fue aprobada como parte de la legislación general de 1999 sobre la violencia contra las mujeres.

Un primer obstáculo en el camino

Es interesante observar que, a pesar de la extensa planificación que tuvo lugar en Suecia previo a la aprobación de la ley, durante los primeros dos años de vigencia de este novedoso proyecto casi no ocurrió nada. La policía efectuó muy pocos arrestos de clientes y la prostitución, que antes había sido legalizada en el país, continuó casi como si nada. Los pesimistas del mundo reaccionaron a la muy publicitada falla con un estridente recordatorio: "¿Ven? La prostitución siempre ha existido y siempre existirá".

Pero los suecos, muy seguros del pensamiento detrás de su plan, no prestaron atención a las críticas. Rápidamente identificaron el problema y luego lo resolvieron. El punto de falla, donde los mejores esfuerzos se habían estancado, era que las fuerzas de seguridad no estaban haciendo su trabajo. Se determinó que los agentes de policía necesitaban capacitación a profundidad y orientación en lo que el público y la legislatura del país ya comprendían perfectamente. La prostitución es una forma de violencia masculina contra las mujeres. Los explotadores/compradores deben ser castigados y las víctimas/prostitutas necesitan recibir ayuda. El gobierno sueco invirtió cuantiosos fondos, de modo que policías y fiscales, desde los más altos niveles hasta los agentes que trabajaban en las calles, recibieron una intensa capacitación y el mensaje de que el país hablaba en serio. Fue entonces que Suecia empezó a ver resultados sin precedentes.

Hoy día no sólo el pueblo sueco continúa apoyando firmemente el enfoque del país a la prostitución (el 80 por ciento de la gente lo respalda, según los sondeos de opinión), sino también policía y fiscales se encuentran ahora entre sus más fuertes apoyos. Las fuerzas de seguridad de Suecia han descubierto que la ley sobre prostitución les beneficia en el manejo de todos los crímenes sexuales, en particular porque les habilita para virtualmente erradicar el elemento del crimen organizado, que es una plaga en otros países donde la prostitución ha sido legalizada o regulada.

La falla de las estrategias de legalización y/o regulación

El experimento de Suecia es un ejemplo único y solitario, en una población de tamaño significativo, de una política sobre prostitución que sí funciona. En el 2003, el gobierno de Escocia, con miras a reformar su propio enfoque a la prostitución, le encargó a la Universidad de Londres la elaboración de un análisis integral de resultados de políticas sobre prostitución en otros países. Además de revisar el programa sueco, el equipo de investigación seleccionó a Australia, Irlanda y los Países Bajos a fin de representar varias estrategias orientadas a legalizar y/o regular la prostitución. No revisó la situación en aquellos países donde la prostitución está totalmente penalizada, como es el caso en los Estados Unidos, pues el resultado de dicho enfoque es muy conocido. El mundo ya está bien familiarizado con las fallas y la futilidad del mecanismo de arrestar prostitutas y dejarlas en libertad para luego volver a arrestarlas.

Tal como lo reveló el estudio* encargado a la Universidad de Londres, los resultados en los estados bajo revisión que habían legalizado o regulado la prostitución fueron tan desalentadores como la penalización tradicional, o tal vez aún más. En cada caso los resultados eran drásticamente negativos.

Según el estudio, la legalización y/o regulación de la prostitución condujeron a:

  • un drástico aumento en todas las facetas de la industria del sexo,
  • un marcado incremento en el involucramiento del crimen organizado en la industria del sexo,
  • un dramático aumento en la prostitución infantil,
  • una explosión en la cantidad de mujeres y niñas extranjeras traficadas hacia la región, así como
  • indicaciones de un incremento en la violencia contra las mujeres.

En el estado de Victoria, Australia, donde fue creado un sistema de prostíbulos legalizados y regulados, hubo tal explosión en la cantidad de éstos que la capacidad del sistema para regularlos fue de inmediato abrumada, y con igual rapidez esos establecimientos se convirtieron en un nido de crimen organizado, corrupción y crímenes relacionados. Además, las encuestas de las prostitutas que trabajan bajo sistemas de legalización y regulación revelan que ellas mismas continúan sintiéndose coaccionadas, forzadas e inseguras en este negocio.

Una encuesta de prostitutas legales bajo la política de legalización en los Países Bajos muestra que el 79 por ciento de ellas dice querer salir de la industria del sexo. Y aunque cada uno de los programas de legalización/regulación prometieron ayuda para aquéllas que deseaban abandonar la prostitución, esa ayuda jamás se concretó en ningún grado significativo. En contraste, el gobierno sueco sí cumplió con proveer amplios fondos para servicios sociales destinados a ayudar a prostitutas que querían salir de la industria. El 60 por ciento de las trabajadoras sexuales en Suecia aprovechó los bien financiados programas y tuvo éxito en abandonar el comercio sexual.

* El informe íntegro del gobierno de Escocia acerca de políticas sobre prostitución puede ser leído en www.scottish.parliament.uk

Entonces, ¿por qué nadie intentó esto antes?

Con el éxito de Suecia alumbrando el camino con tal claridad, ¿por qué otros países no están adoptando rápidamente ese plan? En realidad, algunos sí lo están haciendo. Tanto Finlandia como Noruega están a punto de seguir esos pasos. Y si Escocia escucha los consejos de su propio estudio, también irá en esa dirección. Pero la respuesta a la pregunta de por qué otros países no están apurándose a adoptar el plan de Suecia probablemente sea la misma que respondería por qué los gobiernos no han probado antes la solución sueca.

Considerar a las prostitutas como víctimas de coerción y violencia por parte de hombres requiere que un gobierno primero pase de ver la prostitución desde la óptica masculina a verla desde los ojos de las mujeres. Y los países, en su mayoría si no es que prácticamente todos, continúan viendo la prostitución y cualquier otro asunto desde una óptica predominantemente masculina.

Suecia, en contraste, ha sido líder en promover la igualdad de las mujeres durante mucho tiempo. En 1965, por ejemplo, penalizó la violación dentro del matrimonio. En los Estados Unidos, hasta en la década de 1980 había estados que aún no habían hecho ese reconocimiento fundamental del derecho de las mujeres a controlar su propio cuerpo. Suecia también destaca por tener la más elevada proporción de mujeres en todos los niveles del gobierno. En 1999, cuando aprobó la trascendental ley sobre prostitución, el Parlamento sueco estaba conformado casi en un 50 por ciento por mujeres.

La política sobre prostitución de Suecia fue originalmente diseñada y cabildeada por las organizaciones de albergues para mujeres. Luego la promovieron y lucharon por ella, en un esfuerzo bipartidario, las singularmente poderosas y numerosas parlamentarias suecas. Y el país no se ha detenido ahí. En el 2002 aprobó legislación adicional que complementaba la ley original sobre prostitución. Ese año, la Ley de Prohibición del Tráfico Humano para el Propósito de Explotación Sexual llenó algunos de los vacíos que había en la legislación previa y fortaleció aún más las facultades del gobierno para perseguir a la red que rodea y apoya la prostitución, como reclutadores, transportadores y anfitriones.

¿Por qué no copiamos aquí el éxito de Suecia?

Aunque quizás sea cierto que los Estados Unidos y otros países aún están mucho más inmersos que Suecia en la oscuridad patriarcal, no hay razón por la que no puedan impulsar ahora cambios de políticas como los que esa nación ha realizado. La belleza del asunto es que una vez que se ha abierto el terreno y la prueba del éxito ha sido establecida, tendría que ser mucho más fácil convencer a otros de ir por ese mismo camino.


Se autoriza copiar y distribuir esta información siempre y cuando el crédito y el texto se mantengan intactos.
Reservados © todos los derechos, Marie De Santis,
Women's Justice Center,
http://www.justicewomen.com/
rdjustice@monitor.net
Traducción por Laura E. Asturias / Guatemala tertulia@intelnett.com

Fuente: Women's Justice Center

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