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Prostitución y feminismo (lecturas)

Categoría: Argentina

23/02/2010 GMT -6

La asquerosa dignidad de la pobreza

piezasdeaocho @ 15:10

Por Sonia Sánchez
21 de febrero de 2010

Donde esta la dignidad en la pobreza?
Tome la decisión de no ser mas empleada domestica, con la misma fuerza de cuando dije basta a la prostitución.
Fregando la mugre en una de las tantas casas que limpiaba hasta hace dos días, me puse a pensar ¿Dónde esta la dignidad en este trabajo? ¿yo me siento digna fregando la mugre de las personas ricas y clase media? ¿Qué es dignidad?, ¿Qué es pobreza? Que es para mi como mujer pobre la dignidad?, como la vivo? ¿Cómo la padezco? ¿Cómo la disfruto?

Odio la dignidad del pobre y de la pobre!!!!,

Para mi esa dignidad es otro maquillaje que suaviza y tapa carencias, olvidos, maltratos, y violaciones.
= Mejor ser pobre, que ladrón
= mejor ser empleada domestica que prostituta
=yo soy pobre pero digna.

La palabra dignidad es el corsé que te sujeta, que no te permite mover del lugar donde estas, así con este maquillaje asqueroso yo soy útil para todos los sistemas.
Soy mujer pobre y estoy harta de ello, de los padecimientos, de las faltas, de los abusos,

Estoy harta de “ser digna” para obtener planes sociales,
Estoy harta de “ser digna” madre,
Estoy harta de “ser digna” empleada domestica,
Estoy harta de “ser digna” feligresa para la iglesia,
Estoy harta de “ser digna” esposa,
Estoy harta de “ser digna” amante,
Estoy harta de “ser digna” militante,
Estoy harta de “ser digna”.
Estoy harta.

Todas estas “dignidades” son corsé que nos sostienen en estas violencias.
La pobreza es violencia psicológica, material, e institucional, no hay nada allí que te dignifique,

Pobreza + maternidad = tortura

La maternidad es violencia, maquillada de romanticismo, y también un trofeo de guerra de los varones violentos
Ser ama de casa es otra violencia en la mujer, cocinar, planchar, fregar, bordar, tejer, coger y parir, y administrar la pobreza, donde esta la dignidad allí?
Todo es violento,

Soy pobre, y el estado me da planes sociales = dignificada

Soy pobre y puta, el estado me da planes sociales + 7000 forros por mes = dignificada

Soy pobre y adolescente embarazada, el estado me da el plan mamita = dignificada

Soy cartonera, revuelvo la basura para comer, y el estado me llama recicladora social =dignificada.

Soy mujer pobre violada sistemáticamente en la prostitución, el Estado y la Central de Trabajadores de Argentina (CTA) me etiquetan de trabajadora sexual = dignificada

dice Naty Menstrual: “yo no sufro de transito lento, me cago en todo”, y yo estoy haciendo lo mismo.

Me cago en la dignidad de la pobreza!
Me cago en la dignidad de ser mujer honesta!
Me cago en la dignidad de ser ama de casa!
Me cago en la dignidad de la maternidad forzada!
Me cago en la dignidad del romanticismo en la maternidad!
Me cago en la honra de la mujer!
Me cago en la dignidad de ser empleada domestica!
Me cago en la dignidad de ser buena hija!
Me cago en la dignidad de ser buena hermana!
Me cago en la dignidad de ser buena madre!
Me cago en la dignidad! y

“Si no me encuentras es porque Salí a buscar a la felicidad”.
Sonia

Fuente: Bitácora de Sonia Sánchez

06/12/2009 GMT -6

Estaba pensando......

piezasdeaocho @ 23:52

Por Sonia Sánchez
20 de octubre de 2009

Así como en Ninguna Mujer Nace para Puta, reflexioné sobre la soledad de la puta, los parásitos de la prostitución, el estado proxeneta, la maternidad en la prostitución, hoy sigo pensando sobre ese territorio de explotación que es la prostitución, lo estudio desde la rabia, el dolor ,y desde mi propia incomodidad.
Incomodidad que me lleva a pensarlo desde un no lugar sabido, donde necesariamente debo desnudarlo, donde necesariamente debo por un rato parar de caminar para verlo, tocarlo, y comenzar a decontruirlo en mi naturalización.
Lo primero que visualicé fue la tortura diaria de los penes-picanas, de las palabras–látigos, y la puta esquina como campo de concentración a cielo abierto. Ver claramente este sistema, su mecanismo perfectamente organizado, su lenguaje amordázante e idiotizante, la humillación y vergüenza como “la marca de la puta”, desde la violación sistemática ejercida allí, puedo comenzar a nombrarlo desde otro lugar y a entender muchas cosas, de cómo las tienen ocupadas a las mujeres prostituidas, bien lejos de lugares contestatario, de una voz propia desobediente, por lo tanto jamás así romperán los velos de esta normalización violenta de las que ellas son sus actoras principales y nosotras y nosotros como sociedad somos cómplices directas /os por acción u omisión de ello.
Mirar, estudiar, y desnudar a la prostitución desde el campo de concentración, modificó mi manera de pensar y actuar sobre la problemática de la mujer prostituida, y sobre el torturador-prostituyente. Por eso pienso y actúo y escribo desde la mujer, no de la puta, me saque el corsé estereotipado que me pusieron, y que yo ayude abrocharlo,(por ignorancia,miedo y falta oportunidades,….) desde la mujer hablo, pienso, actúo y escribo sobre el torturador-prostituyente, ese partícipe principal de la explotación sexual de las mujeres, niñas/os; que es protegido por la sociedad-estado, y también por la mujer prostituida. Actúo, hablo y pienso y escribo desde la mujer sobre este estado-sistema proxeneta que es el dueño de la fabrica de putas.

Dice el diccionario real español, esquizofrenia: trastorno de la personalidad caracterizado por la escisión de las funciones afectivas e intelectivas.

La violencia cotidiana de la prostitución ejercida, administrada, producida sobre nuestros cuerpos y subjetividades, nos convierte en mujer-objeto- esquizofrénico. Nosotras empezamos ese caminar en el mismo momento que nos paran en la esquina, huimos de esa realidad violenta poniéndonos “anteojeras voluntarias” que es la mentira, el autoengaño, y la máscara.
Este ejercicio de separación del cuerpo y la mente, la mujer prostituida, lo realiza cada vez que entra en el cuarto –celda, y el momento que la paran en la esquina y en los encierros de los burdeles, es un proceso doloroso y angustiante, porque esa “HUIDA” es falsa, no has ido a ningún lado, solo escapaste unos segundos para meterte en otros guettos, familia, escuela, ongs, sindicatos….
Hoy me doy cuenta que además de vaciamiento, y bloqueo de los sentimientos, y saberes, el torturador-prostituyente traslada, corre, deposita en las personas prostituidas todo su odio y rencor en el cuerpo y subjetividad. Estas personas (mujer prostituida) no lo pueden “ver”, “sentir”, “leer”, “describir”, porque es parte de ese trastorno naturalizado en ella como puta. Por eso le cuesta reconocerse como victima, y como torturador-victimario a ellos. Por eso la mujer prostituida lo nombra como “mi clientito”, “mi cliente”, “mi amiguito” cuanto mas adulta-mayor es, mas se apropia de ella ese lenguaje deformante.
Hay torturadores-prostituyentes que pasan toda una vida violando a una mujer prostituida, además de “saliendo” con otras mujeres, allí se dá ese proceso de confusión en la puta, allí esas peleas por el torturador-prostituyente, que se da a cielo abierto y en los lugares cerrados. Ellos utilizan este atontamiento para administrar y fortalecer las diferencias. Allí esa confusión de creer que ese torturador-prostituyente te pertenece, allí también se da el síndrome de Estocolmo, muchas mujeres prostituidas enamoradas han parido hijos de policías, de torturadores-prostituyentes, y fiolos, los mismos que las llevaban detenidas, que las torturaban, y explotaban Allí se dá desde la puta es un clientito “bueno”, porque me “trata bien”, “me paga bien”, “me mantiene”. Verlo “bueno” a él, es verse buena ella. Ese proceso de depositar-trasladar todo lo que éste no quiere en su cuerpo- de su cuerpo, de su “ser”, hace que este privilegio de violar que tiene en este estado patriarcal-proxeneta- se dé en la forma mas violenta, a la vista de todos y todas y en la normalización mas extrema que estamos viviendo como sociedad esta violación.
En este campo de concentración ( prostitución) los cuerpos no solo son el campo de acción directa de torturas, sino que además son psicológicas, por ellos el 90 %,de las mujeres prostituidas terminan alcohólicas, empastilladas, inducidas al suicidio, y asesinadas.

Hay un cierto momento que el torturador-prostituyente deja de “torturar” para ser “torturado”,

Ya no le basta al torturador-prostituyente con violarte, manosearte, humillarte, también vos debes violarlo, lastimarlo, humillarlo, no estoy hablando de masoquismo, estoy hablando de que además de trasladar su odio, traslada su ejercicio de torturador a la victima. Ese ejercicio reproducido sistemáticamente y de una manera ambivalente, hace que yo persona, yo puta, yo mujer, yo victima, yo torturadora, yo torturada, no sea un “yo-propio, sino un “yo-el”. Esa ambivalencia es parte del cotidiano de la tortura administrada por el torturador- prostituyente y sostenida por la mujer prostituida, pero ésta no lo hace a “conciencia”, lo hace porque esta “atontada”, “anestesiada”. Por eso ellas no pueden pensarse por fuera del torturador y fiolo. Esta ambivalencia es el eje central de la normalización de este campo de concentración. La normalización, y la ambivalencia, es un preparado toxico en el que la puta queda atrapada.

Sonia Sanchez

Fuente: cual es tu puta esquina?

02/10/2009 GMT -6

La cruz de la puta

piezasdeaocho @ 13:39

28 de septiembre de 2009

Al leer el mail sobre del nombramiento de personalidad destacada en DDHH, me hizo recordar un llamado de teléfono hoy a la tarde a mi casa, era para avisarme que “Luisa”, mujer que esta siendo prostituida desde sus 15 años hasta ahora que tiene 60 años, en plaza flores, esta con una anemia galopante (palabras textuales y graficante),.
“Luisa” no solo tiene anemia, tiene chagas, tiene problemas de corazón, tiene VIH/sida hace más de 9 años, y la prostituye, la viola, la tortura, el hambre, la pobreza, la omisión, la indiferencia y el “trabajo sexual”.
“Luisa” hoy 28 de septiembre 2009 no esta hospitalizada (necesita transfusión de sangre urgente) porque no hay cama en el hospital del bajo flores donde apenas puede llegar después de tomar dos colectivos desde su casa. No hay una cama para ese cuerpo atravesado de violencia y enfermo pueda curarse, pero sí estaba un banco vacío esperándola en plaza flores para que ejerza de puta.
Plaza flores esta siendo el cementerio de muchas mujeres prostituidas, que no pueden huir de ese campo de concentración a cielo abierto, donde solo encuentran la libertad cuando mueren.
“Luisa” habla despacio, camina lento, su cuerpo es flaco y frágil, cuando le dan el alta en el hospital, ella no tiene el privilegio de ir a su casa, tiene que venir a la plaza flores, allí la están esperando sus violadores–torturadores para prostituirla, porque saben que ella no puede decir NO, que ella es una mujer hambreada.
¿Puedo yo contarle a “Luisa” que van a premiar a la mujer que fortalece, promueve, incentiva, la tortura que ella esta padeciendo?
¿Puedo yo contarle a “Luisa” que la señora legisladora Gabriela Alegre, que nunca la vio caminando por la plaza flores premia a los torturadores–prostituyentes de ella?
Qué la señora legisladora Gabriela Alegre y a las demás legisladoras/es nunca le dijeron la frase que “Luisa” como puta y viviendo con VIH/sida escucha a diario ¿“cuanto sin forro”? ese forro que el sindicato le da como única respuesta a todas sus necesidades.
En este campo de concentración (prostitución) los cuerpos no solo es el campo de acción directo de torturas, sino que además son psicológicas, por ellos el 90%, de las mujeres prostituidas terminan alcohólicas, empastilladas, inducidas al suicidio, y asesinadas.
Argentina tiene como practica la desaparición de personas, la mutilación de los cuerpos, y ahora la premiación a la tortura.
Decir que la señora Elena Reynaga es premiada es equivocarnos, los premiados son los torturadores, los violadores que además son prostituyentes, premian a una central de fiolos argentinos, premian a la violación masiva de mujeres, premian los derechos humanos de los torturadores.
Me pregunto ¿para cuando los premios a Masera, Videla, y a Astid?, para cuando el premio como persona destacada en los derechos humanos a Adolfo Hittler señoras y señores legisladores?,
Ante este premio solo me queda por decir:
“aun muerta el cuerpo me sigue doliendo”
Sonia Sánchez
Ninguna mujer nace para puta

Fuente: Blog de Sonia Sánchez

06/08/2009 GMT -6

"Es saber algo y hacer como que no, y eso hacen quienes pagan por sexo"

piezasdeaocho @ 13:12

Por Lourdes Landeira
05 Junio 2009

Editorial: Cuando se habla de prostitución, es habitual pensar en la mujer que cobra, o a lo sumo en un hombre que la explota. Pero nunca se la asocia con el que le paga, quien según varios especialistas en el tema, queda siempre oculto bajo una red social que lo protege y legitima.

Pedro R. acaba de cumplir cuarenta años; lo celebró rodeado de familiares y amigos y se siente satisfecho con su vida. Esposa, dos hijos -Camila de 8 años y Julián de 5-, casa confortable en el conurbano bonaerense, trabajo estable y ningún sobresalto económico. Cada miércoles, como parte de un ritual irrenunciable, tiene su "noche de hombres". Cena, charla, y lo que su modo de ver es "la mejor salida de amigos que se puede tener": cabaret.

Las características de Pedro no definen los rasgos del consumidor de sexo por dinero, es sólo uno más. "Todo varón de más de trece años está en seria potencialidad estadística de convertirse en un cliente de prostitución", señala el psicoanalista Juan Carlos Volnovich, autor del libro Ir de putas, que propone un retrato del prostituyente. Y agrega: "es una práctica convalidada por usos y costumbres que atraviesa a todas las clases sociales, a todas las edades, a campesinos tanto como a profesionales, a sanos y a enfermos".

Sandra, la esposa de Pedro, mira a su marido orgullosa. Cada mañana, antes de irse a trabajar, lo observa dormir plácidamente y sonríe, sabe que puede irse tranquila ya que él se ocupará más tarde de llevar a los chicos al colegio. Pedro entrena un equipo de fútbol infantil de un club de Lomas de Zamora; sus horarios son flexibles. Si bien su ingreso no es demasiado alto, el empleo de Sandra y la ayuda económica de su suegro les permite vivir cómodamente; el último año lograron incluso la casa con pileta.

Pedro R. es uno de los tantos hombres que contratan prostitutas sin hacerse demasiadas preguntas, como algo lógico y natural. Y que puestos a pensar en el tema, jamás sostendrían que con ese acto contribuyen a algún tipo de violación o abuso. Seguramente Pedro no lo imagina, pero para muchos especialistas, quienes contratan prostitutas son quienes deberían ser penalizados por la ley.

Sonia Sánchez, coautora con María Galindo de Ninguna mujer nace para puta, explica que lo primero que hay que hacer es "dejar la hipocresía y cuestionar el lenguaje". Plantea con absoluta convicción la necesidad de abrir el debate a la sociedad, "de desobedecer y rebelarse". Ya desvinculada definitivamente de la prostitución, que atravesó por años su vida, Sonia interpela al sistema patriarcal que coloca de un lado a la mujer, la madre, la esposa, la abogada, la obrera, y en otro lado, no legitimado, a la puta, la loca y la lesbiana. "La palabra puta puede caberle a cualquier mujer en cualquier momento, desde niña, por usar un vestido corto, por cualquier cosa, por nada", afirma, categórica.

Volnovich remarca que "las prácticas del patriarcado son, en general, reproducidas y reforzadas por las mujeres. Para ejemplificar cuenta el caso de una mamá que observaba que su hijo mogólico tenía dificultades para reprimir sus intereses sexuales, y contrató los servicios de una prostituta para que lo atendiera. Y no quedó ahí; las mamás de otros chicos con similares problemas, contrataron a la misma prostituta para que hiciera el recorrido con sus hijos.

La doctora en filosofía y actual diputada de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por la Coalición Cívica Diana Maffía dice que nadie puede defender a las mujeres, sino ellas mismas, y al hablar concretamente de la problemática de la prostitución, subraya que el problema ético que plantea no pasa por la sexualidad, sino por "transformar a un sujeto en mercancía". Al decir de Sonia: "cuando eres puta tu cuerpo no te pertenece, es del prostituyente que lo alquila; tienes que adormecerte, de una u otra manera, para soportar la violación sistemática que es la prostitución".

Cuando a Pedro se lo interroga sobre el lugar en que coloca a la chica que lo atiende en el cabaret que frecuenta, dice que él sabe que es una mujer y no un objeto. "Es más, tengo un amigo que hasta se enamoró de una y quería hacer lo imposible por sacarla de ese lugar". Sin embargo, cuando se lo consulta por qué él y su amigo contribuyen como clientes al desarrollo de ese "oficio denigrante", queda sin respuesta.

"Es el proceso de la desmentida", teoriza Volnovich e inmediatamente aclara con un ejemplo: "es como lo que pasaba respecto a la dictadura, la gente común de las ciudades decía no saber lo que pasaba en los campos de concentración, pero podía contar con detalles el modo en que los militares invadían viviendas y se llevaban familias. Frente al conflicto intentaban una solución de compromiso y así nació el 'por algo será'. Es saber algo y hacer como que no, y eso hacen quienes pagan por sexo".

Maffía cree que los clientes no tienen conciencia acerca de lo que significa a nivel humano lo que realizan con sus prácticas. Por añadidura, considera que la sexualidad se ha mercantilizado también en la difusión y en la publicidad que dice qué y cómo hay que vivir, qué se debe consumir, cuánto se debe pagar. "Hay sexualidad para distintos poderes adquisitivos y la prostitución es el hecho quizás más relevante alrededor de la mercantilización de los cuerpos". Para Sonia, "la televisión es una fábrica de putas en donde las mujeres son sólo teta y culo", fragmentos de cuerpos.

Juan Carlos Volnovich sube la apuesta; para él, vivimos atravesados por dos sistemas de explotación: el capitalismo -la explotación de los ricos sobre los pobres- y el patriarcado -la explotación de los varones sobre las mujeres. "En la prostitución se entrecruzan y se potencian como nunca los imperativos de capitalismo y patriarcado", dice y avanza explicando que es probable que, desde que la mujer comenzó a reivindicar sus derechos y ha avanzado en el mundo público, se haya generado una reacción violenta de los valores tradicionales que afirman los estereotipos del hombre, la guerra, el fútbol y la prostitución. Para el psicoanlista, la globalización ha convertido el problema de la prostitución en el problema de la trata de personas, en general mujeres y niños y niñas destinados a ser prostituidos.

"El cliente es quien tiene el dinero, por eso él es el prostituyente, es una cuestión de oferta y demanda, sin esa demanda y sin esa capacidad económica prostituyente, no habría redes posibles. La prostitución es un acto de poder en el que se somete por dinero a otro ser humano", define, sin dudar, Diana Maffía.

Hace algunos años fue muy difundido el caso del actor de cine Hugh Grant, que contando con los atributos de "famoso, lindo, canchero, adinerado, con hermosa novia -Elizabeth Hurley-", fue encontrado teniendo sexo por dinero con Divine Brown, una prostituta que no encajaba en los estándares de belleza socialmente aceptados. El caso vale como ejemplo que tira abajo el argumento de que pagan por sexo los varones que no pueden conseguir una mujer de otra manera. "El pago no es inocente, porque el pago garantiza algo del orden de la humillación de lo femenino y garantiza coartar el deseo de la mujer", explica Volnovich. Para Pedro R. los hombres que pagan lo hacen para satisfacer deseos y fantasías que no logran con sus parejas estables; en cambio, dice que cuando es la mujer la paga por un acompañante sexual, es "porque es un bagre y no hay quien la mire".

El varón parece encontrar siempre una justificación y un motivo para denigrar a la mujer. Pero no está sólo en esa tarea, hay todo un entramado social que lo acompaña. Sonia insta a las mujeres y especialmente a las prostitutas a quitar el maquillaje del lenguaje que tapa y oculta realidades, y dice: "las putas no tenemos maridos, tenemos fiolos, las putas no tenemos clientes, tenemos protituyentes". Maffía, en relación a la invisibilización que opera sobre los consumidores, resalta que en Buenos Aires, desde que el jefe de gobierno Maurico Macri instaló como contravención la oferta y demanda de sexo en la calle, se multiplican las actas realizadas a las mujeres, pero son casi inexistentes las labradas a los hombres. "Es una paradoja", ironiza, y explica: "para que haya infracción tiene que haber dos, pero con los clientes arreglan informalmente para no delatarlos". En el mismo sentido, Volnovich señala que en las notas periodísticas que difunden los medios, se suelen ver a las prostitutas, a los lugares, pero no a los clientes ni a las chapas de los autos que salen. "A ellos se los oculta y disimula en una especie de complicidad de caballeros", concluye.

Pedro R., quien está convencido que nada tiene que ver con él la trata de personas con fines de explotación sexual ni la denigración de la mujer, cree que seguramente Julián, su hijo, en un futuro próximo, además de tener relaciones sexuales con compañeras y amigas de su edad, visitará también prostíbulos. Sin embargo, respecto a su hija mujer, Camila, espera que sepa "hacerse valer para no caer en las garras de cualquiera que le haga el verso".

El poder de los varones ocupa el centro de la escena y su papel es determinante en el mercado de la oferta y la demanda. A diferencia de otros casos, como puede ser el de la droga, donde el narcotraficante ofrece el producto que tiene, la demanda es la que define el mercado de la prostitución. "Los varones comienzan a pedir productos exóticos, travestis, asiáticas, niñas, y así van definiendo las redes de trata", asevera Volnovich, quien en cuanto a la prostitución se declara abolicionista, pero advierte: "En países como Suecia, donde se instaló la cultura abolicionista, esto es, penalizar al cliente [y despenalizar a la prostituta], bajó notablemente el consumo de la prostitución pero aumentó tanto más notablemente el turismo sexual de los suecos a los países periféricos. Esto significa que los países centrales podrían darse el lujo de abolir la prostitución porque los periféricos se convertirían en su burdel, como ya está pasando en países centroamericanos".

Fuente: Diario Corriente Noticias

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14/07/2009 GMT -6

Entrevista a Sonia Sánchez: "La puta es el reflejo de la base de sometimiento de todas las mujeres"

piezasdeaocho @ 20:55

La siguiente entrevista a Sonia Sánchez, coautora del libro "Ninguna mujer nace para puta" fué realizada el 26 de noviembre, un día después del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Sonia Sánchez es coautora, con María Galindo, del libro Ninguna mujer nace para puta. Es brutal cuando se refiere al tema. Fue prostituta y participó de las dos organizaciones que las nuclean (AMMAR y AMMAR Capital), pero se fue de ambas, con el deseo de organizarse no sólo entre putas y discutir el tema con toda la sociedad. Charlamos con ella porque coincidimos en que hombres y mujeres debemos discutir la prostitución para desnaturalizarla. Nos conmovió refiriéndose a la reciente muerte de una mujer de Flores en situación de prostitución. Eva padecía VIH. Sonia la entrevistó hace dos años.

Haz clic en el triángulo para escuchar

Fuente: La Retaguardia - am 770

27/04/2009 GMT -6

Un símbolo Renault: hacete prostituyente

piezasdeaocho @ 16:42

Por lavaca
19 abril 2009

Esta semana la empresa Renault dio a conocer el comercial con el que promociona su nuevo producto, el Renault Symbol, un auto fabricado en Córdoba que se vende a 50 mil pesos. El mensaje elegido para inducir a la compra de este auto es “Hacete hombre”. Tal es el título de la pieza desarrollada por Ariel Senzacqua –“creativo” publicitario– y Santiago Martino Davis –redactor comercial– y que ilustra en un minuto cuatro segundos los hitos de la consagración masculina. Entre ellos, el momento en el que un padre lleva a su hijo adolescente al prostíbulo. En un Renault, por supuesto.

El comercial es responsabilidad de la agencia Publicis Graffiti y del director de cuentas de Renault, Julián Hyvrard, presentado por la revistas del corazón en la sociedad porteña como “el novio francés de la actriz Carla Petterson”.

“Elegancia y poder de seducción”, es el slogan del auto que muestra el momento en que un joven se inicia como prostituyente en dos actos. En uno, la escena muestra al adolescente junto a su padre, dentro del auto, con notoria cara de miedo, mientras recibe el aliento paterno. En otra, ya se lo ve ingresando al prostíbulo “Fantasy”. La publicidad no tiene palabras y concluye con una frase escrita:

“Hacete hombre. Comprate un auto de hombre. Renault Symbol. Tu primer gran auto”.

Se deduce, entonces, que la simbólica escena del prostíbulo se refiere al debut sexual de un adolescente, cuya edad puede rondar entre los 14 y 16 años.

La escena es uno de los ocho eslabones de la cadena con que este comercial construye la masculinidad, a través de los siguientes símbolos de iniciación: descubrir el primer vello, convertirse en prostituyente, masturbarse, jugar al pool, vomitar, llorar con una película romántica, hacerse un examen proctológico y comprarse un Renault. Cada paso está coronado por una palmada que el iniciado recibe de un adulto, hombre.

Por supuesto, el comercial se inicia con un parto. Para estos “creativos”, ese es el acto que resume (y reduce) de qué se trata “hacerse mujer”. Sin palabras.

Invitamos a enviar un mensaje de condolencia a las madres, novias, hermanas, compañeras de trabajo y demás mujeres que soportan a este equipo “creativo” a la siguiente dirección: info@publicisgraffiti.com.ar

Fente: lavaca.org

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ACTUALIZACIÓN (17/05/09): Renault, amonestado

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24/12/2008 GMT -6

In memorian de E.

piezasdeaocho @ 01:01

Lo siguiente es una entrevista a "Eva" publicada el 23 de agosto de 2006 en la agencia de noticias lavaca, y republicada el 25 de noviembre de 2008 en su memoria.

Eva: la cruel verdad

La mujer que llamamos Eva, en su cama del hospitalLa historia de la mujer que aquí llamamos Eva simboliza la situación de prostitución y humillación que forma parte del paisaje urbano, pero que muchos omiten mirar. Tiene 64 años, se inició como prostituta a los 20 en el Chaco, luego en Flores y Once, y ahora está internada en el Hospital Álvarez con diagnóstico de VIH. Sonia Sánchez, de Ammar Capital, la entrevistó obteniendo este excepcional testimonio para lavaca. Pobreza, discriminación, familia, el valor del dinero, clientes, golpizas, la vida cotidiana de la prostitución, los sueños, las confesiones susurradas, para comprender parte del mapa de la exclusión.

In memorian de E.

La mujer que aquí llamaremos Eva está en una cama del Hospital Álvarez, llagada, con un brazo roto, y pasó algunos días empapada ya que las enfermeras no querían atenderla al conocerse el resultado positivo de su examen VIH. Además, le diagnosticaron sífilis. Eva tiene 64 años, y se prostituía para poder comer. Sonia Sánchez, una de las fundadoras de Ammar Capital, ha estado largas horas acompañándola y compartiendo con ella sus dolores, en días que –irónicamente– los medios comerciales informaban profusamente sobre un congreso global en donde expertos de todo el mundo debatían acerca del Sida y la prostitución. Así nació la idea de esta entrevista para lavaca, como una forma de describir el rostro real del sida, su origen, y la situación que nadie parece querer mirar: miles de mujeres paradas en la calle para combatir la pobreza a fuerza de la humillación y la prostitución.
La relación con la familia, las golpizas de los clientes, la discriminación, el sentido práctico de la palabra “luchar por la vida”, el significado de los sueños. De eso y mucho más trataron Sonia, y la mujer que aquí llamaremos Eva, en una conversación con luces y sombras, de confesiones por momentos casi susurradas, junto a una cama del Álvarez.

-¿Dónde naciste?
-En Chaco, en Barrio Vernet. Y fui a Resistencia cuando tenía 18 años y tuve a mi primer hijo. A los 19 tuve al segundo y bastante después al tercero.
-¿Cómo empezaste a prostituirte?
-A los 20 años. En Resistencia, Chaco. Porque estaba sola con mis hijos, no me alcanzaba la plata del trabajo, mis hijos pasaban hambre, mi mamá pasaba hambre. Y bueno. Ahí, a los 20, yo ya fui (dice la palabra susurrándola, como si contara un secreto) prostituta.
-El hambre te empujó.
-El hambre, la pobreza me llevó a la prostitución. Porque en ese tiempo que te cuento, cuando mis hijos eran chiquitos ¿qué te pagaban por un trabajo? Dos pesos con cincuenta, cinco pesos. Claro, era plata, y no era plata: no me alcanzaba. Una vez hablando con una amiga, ya la tenía cansada pidiéndole plata. Me dijo: ¿querés ganar plata? Yo me reía, le pregunté cómo. Y me dijo: yo hago esto y esto. No digo que me llevó. Fui porque lo decidí yo.

>>> Uno o dos pases

-¿A qué edad llegaste a Buenos Aires?
-Acá hace 30 años que estoy. Mi hijo más grande tenía 7 años, el otro 6. Yo tenía mi casita en el Chaco, pero me trajo una hermana mía a vivir en un departamento de ella, para que se lo cuide, y de paso podía hacer atender a mi segundo hijo, porque tenía parálisis infantil. Ya tuvo cuatro operaciones. Yo vine con dos chicos y mi mamá. Y trabajaba por hora. Cuando llegué acá dejé la prostitución y trabajé en fábrica de costura, de planchado. Me llevaba al departamento para planchar y para coser: amanecía y anochecía así. Y por ahí, pegaba una salida, ¿entendés?
-Sí.
-Y hacía un pase o dos pases (N de R: con la palabra “pase” alude a tener sexo a cambio de dinero) antes de ir a mi casa, y era plata que me alcanzaba para mantener a la familia. Yo era el sostén de la casa.
-Después, volviste a Chaco.
-Y ahí sí me largué a trabajar a la calle.
-¿Fuiste detenida alguna vez?
-Sí, la detención era de 15, 20 y 30 días, y si te portabas mal, caías de nuevo. Yo estaba 30 días, salía y a los dos días caía 15 días más. Dos días, y volvían a darme 20.
-¿En ese momento sabías de los profilácticos, de las enfermedades de transmisión sexual?
-No, en ese tiempo no se sabía nada. Pero a las mujeres detenidas las llevaban al médico, y si la mujer estaba enferma no salía aunque cumpliera su condena.

>>>La batalla en el hotel Fénix

-¿Y qué pasó cuando empezaste a pararte en Flores y en Once?
-No me gusta mentir. Yo vine a laburar, y no me querían en la plaza porque no me juntaba con nadie. ¿Por qué? Porque miraba y si veía a la policía me piraba a mi casa, me rajaba, porque tenía a mi mamá enferma.
-Era la época de los edictos policiales.
-Claro, pero nunca fui detenida. Acá entraba y salía, entraba y salía. Nunca fui al asilo, yo sabía del asilo donde internaban a las que caían, porque las chicas contaban. Pero lo mío era unas horas, media hora, una noche. Nada más.
-¿Cuánto tiempo estabas en la calle?
-Tenía que estar siempre, como siempre. Por ahí tenía suerte, llegaba y la suerte me acompañaba, pero por ahí me pasaba toda una mañana desesperada por todos lados para poder hacer algo. No fue fácil.
-¿Tenías miedo?
-Nunca tuve miedo.
-¿Nunca, o te lo empolvabas, y lo disimulabas de otra manera?
-Yo no tenía miedo a nada, sabía todos los peligros. Cerraba los ojos y me iba. Yo era, te diría, sin conciencia. Si me tenía que hacer el peso, yo me hacía el peso. Pero a mí me han pegado, me han castigado, me han puesto cuchillo en la garganta.
-¿Quién, el prostituyente?
-Sí, yo me a acuerdo que ya había fallecido mi mamá, y estábamos muy pero muy pobres. Empecé a trabajar en limpieza otra vez. Pero bajaba de noche y me quedaba en la calle. Vine a Flores y empecé a trabajar bien. Todo salía bien. Llevé a un tipo al hotel, y me cagó a palos (se ríe), me pegó muchísimo. Primero me pagó lo que yo le pedí, pero después cuando estábamos en el cuarto me quiso sacar la plata. Me amenazaba, que le tenía que dar la plata porque había una mujer que era la que lo mandaba. Y que si no le daba la plata, esa mujer me iba a hacer matar. Yo le dije que no tenía miedo. Empezó a pegarme y yo también peleé, como un hombre. El tipo me quería encerrar en el baño, y yo no lo dejaba. Fui a abrir la puerta y le tipo viene corriendo y me pega un sopapo. Pero cuando levanta la mano yo aproveché para pegarle acá abajo, con tanta suerte que se cayó, y salí disparando. Fue ahí, en el Fénix al lado de Plaza Flores. Gracias a Dios no me sacó nada. Era lo de todo el santo día: ciento y pico de pesos me quería robar. Era la primera vez que me aguantaba las trompadas así, en la calle, trabajando. Quedé toda lastimada, pero no le di la plata. Pero te quiero decir: yo dejé de trabajar en la calle.

>>> Un peso, sesenta y cinco centavos

-¿Y de qué vivías últimamente?
-De lo que trabajan mis hijos, de lo que ustedes (por Ammar Capital) me ayudaban. Fui a lo de las monjas de Flores y ellas me daban mercadería. Empecé a estudiar corte y confección, a coser, y vivía de eso. Por ahí, si encontraba a algún amigo, algún conocido, podía ser, pero ya es distinto.
-No te ibas a parar todo el día. ¿Pero qué pasó con tu brazo, hermana?
-Yo venía una mañana a la oficina de Ammar Capital, iba caminando y me tropecé. Porque ese día no vine en colectivo. ¿Sabés por qué? No tenía plata. Tenía un peso y sesenta y cinco centavos. Les había dejado un peso a mis hijos para que compraran pan. Y cuando iba a tomar el colectivo, no venía, no venía, y dije “voy caminando y así me compro pan sin sal, todavía es temprano y voy a llegar bien”. Vine caminando medio apurada, me resbalé y me caí.
-¿Cuál es tu lucha ahora? Vos contabas que antes era mantener a tu familia ¿Cuál es hoy?
-Luchar por mi vida. Porque yo el año pasado tuve un derrame, que gracias a Dios quedé bien, pero después me hice todos los estudios y me dijeron que tenía VIH.
-¿Cómo fue ese momento?
-Fue muy amargo, cuando la doctora me lo dijo. Me avisaron que el análisis había salido mal. Al otro día me levanté a las 5 de la mañana, me vine de Merlo a Flores, y le digo a la doctora: ¿qué pasó? Me dijo:
“Salió mal el análisis de VIH, te vamos a hacer otro”.
Vine unos días después. Yo soñaba todo el tiempo con eso. Y me dijo de nuevo que había salido mal. VIH positivo. Reactivo decía, pero yo no entiendo. ¿qué es esto?
“Que tenés VIH. Pero además tenés sífilis”.
Y yo me largué a llorar. Y le dije:
“Doctora, ¿qué hago ahora? ¿Cómo hago?”
Porque además, me tienen que operar del corazón, me tienen que poner una válvula. Lloraba como una condenada. Me dijo:
“No sé, te voy a mandar a una infectóloga”.
Cuando salí lloré, lloré, y hablaba sola en la calle. A mí la enfermedad no me va a poder, de mis hijos no me va a quitar. Yo me voy a curar. Porque te voy a ser sincera, en ningún momento pienso que tengo realmente eso.
-¿Será una forma de protegerte?
-Puede ser, Sonia, todo puede ser.

>>> “No me toque ni la ropa”

-¿Esto que te pasa no s resultado de cuánto sin forro? Es un contagio, cuando sabemos cómo cuidarnos.
-Totalmente. Pero lo que yo no termino de entender es algo. Yo te dije que trabajaba de chiquita. Yo no sé con cuántos yuyos me fui a bañar para poder estar con mis chiquitos y sacarme el olor que tenía, porque yo me iba con cuanto borracho hubiera tirado por la calle si tenía plata. Fue años atrás. Yo me cuidaba de otra manera, no con preservativo. Yo nunca usé preservativo en ese tiempo. Yo usé preservativo hace menos tiempo cuando empezaron todas las campañas.
-El 98.
-Desde entonces usé preservativo. Pero antes no tuve nada, ni un contagio de nada. No es que me mande la parte. Una vez me dolía el vientre, impresionante, y yo pensé “acá me pudrí” como se decía antes. Fui al doctor y al día siguiente me vieron que tenía casi cortado el cuello de la matriz, por un animal que me agarró. Lo acepté por la plata, ¿entendés? Pero fue tan grande que me lastimó. Yo soy estrechita, y tengo la matriz baja. Por eso me lastimaron muchísimas veces.
-¿Sentís que además, ahora al estar aquí, hay discriminación?
-Sí que hay, acá me discriminaron. Cuando me interné hace unas dos semanas, estaba toda brotada, toda impresionante, y nadie me quería atender. Vino mi hijo y esa noche ni al baño pude ir. Estaba como ahora, con el suero y el yeso. Y empapada de hacerme pis. Y me miraban y decían: “ahora venimos”, pero se fueron. Nadie me trajo ni la chata, ni una toalla. A la mañana vino una enfermera que me dijo: “No me toque, por favor no me toque ni la ropa”.
-¿Contestaste algo?
-No, esos primeros días yo era como un perrito, me sentía muy mal, muy dolorida. Lo único que hacía era rezar y pedirle a Dios que me ayude, que yo lo necesitaba. Pero no me daban bola y yo no tenía ni ganas de discutir. Siempre soy contestadora. Pero no quería ni hablar. Pero a esa enfermera yo le dije otro día: “usted no me quiso atender”. Ahí vino mi hijo que se puso re mal y dijo “yo la voy a llevar a mi mamá al baño” y las enfermeras entonces dijeron “no vos andate tranquilo. Al final vinieron toda la noche a preguntarme si me sentía bien y me atendieron de maravilla, pero le tuvimos que hacer frente. Recién ahí me atendieron. Hasta me habían puesto un barbijo, yo no tengo problema, si lo tengo que usar lo uso. Pero vino el doctor y me lo sacó de un tirón.

>>>No hay que hacer hijos

-Si pudieras ver al ministro de Salud ¿qué le dirías, qué le reclamarías como persona de 64 años que estás luchando por tu vida con VIH?
-Yo pediría que me ayuden con una pensión porque yo no tengo nada, y me corresponde. Yo estaba haciendo los trámites para que digan cuánto de invalidez tengo por lo del corazón. Porque ya no sirvo para trabajar. Y ahora menos que menos tengo de qué vivir. Porque hasta hace unos meses yo me mantenía haciendo almohadones, manoplas, y las vendía. Aparte de las changas. Tengo un hijo que no consigue trabajo y vive de changas. Ellos tampoco tienen. Porque si tuvieran, yo no necesitaría nada, los obligaría a que me mantengan porque si yo luché tanto por ellos, ellos tienen que hacer algo por mí. Me dan lo que pueden, pero el día que yo no consigo un kilo de azúcar o un pedazo de pan para comer, no come nadie. Y mi hijo es un hombre grande, ya tiene 46 años el mayor. El más chico va a cumplir 31 años. Él es pensionado. Porque él no ve. Si se enteran que es pensionado, me tiene que mantener con la pensión de él que es de 300 pesos, poco más.
-¿Y el resto de tu familia sabe lo que te pasa?
-No, no lo sabe, no quiero que sepan. Mi hermana es viejita, y ella nunca se ocupó de mí. Fui discriminada por mi familia.
-¿Por qué?
-Por lo que yo hice. Por prostituta. Mi hermano era policía, sargento primero retirado, se retiró por enfermedad. Él y mi hermana jamás me ayudaron, ni cuando yo atendía a mi madre. Ellos tenían toda una obligación de familia, que no cumplieron, y me la hicieron cumplir a mí que era la más chica. Cuando iba a tener a mi hijito más chico mi hermana me dijo: “Vos tenés que dejar de hacer hijos, y acomodar esta casa para que mamá viva como la gente”. Una vez estábamos en el Chaco, hacía dos días que no comíamos. Cuando me dejó mi marido. Mi hermano vivía a dos cuadras. Mi mamá fue a pedirle fiado a la señora del almacén, Jacinta. Un kilo de azúcar, mortadela, quesitos, yerba y panes. Mi mamá no podía comer eso porque era enferma del corazón, pero cuando no teníamos nada comía cualquier cosa. Y después fue a verlo a mi hermano Oscar. Me dijo: “mirá hija, estás haciendo un gran sacrificio, hiciste una casa como la gente, yo estoy con todas las comodidades, hoy porque tenés un hijo y no podés ir a trabajar, nos estamos muriendo de hambre. Voy a hablar para que nos ayude”. Hacía 40º de calor y ella fue a ver a mi hermano. Y él le dijo, te juro Sonia: “así que querés comer? Sentate que te doy un plato de comida. Porque lo que es a tu hija no vas a llevarle ni un pedazo de pan ni para ella ni para los guachos que tiene, porque para tener un hijo hay que tener dignidad”.
Pero no me estaba negando a mí, le estaba negando a la madre. Entonces mi mamá lloró, lloró, y le dijo: “Está bien Oscar, mirá lo que te voy a decir: ustedes por hijos de mil puta que son tanto vos como tu hermana, no van a tener la suerte de verme en el cajón”. Yo no tenía idea de venir a Buenos Aires, y mi mamá me trajo.

>>>Clientes de años

-Decías que la enfermedad no va a poder con vos. ¿Estás pensando cómo seguir adelante?
-Yo no pienso en la enfermedad. Yo sé que estoy enferma, sé que me tienen que operar del corazón. Y cuando me componga voy a seguir con mi costura, voy a seguir adelante. Así tenga que ganar dos pesos, en ningún momento dejo de pensar que tengo que trabajar. Y que me tengo que curar.
-¿No pensaste quién pudo haberte contagiado?
-No, porque no tengo idea de cómo me pasó esto. Yo, contando bien pero bien, hace más o menos dos años que no trabajo. Alguna vez después me iba con clientes que conocía, clientes de años que me pagaban muy bien. No lo voy a negar. Pero no sé quién fue. Ahora hace poquito que estoy tomando las pastillas.
-¿Y tus hijos?
-A ellos les conté. Les dije “yo les pido mil perdones por lo que me pasa, por Dios, les pido perdón”. ¿Y qué te pasa? “Tengo VIH” ¿Estás segura, por qué nos pedís perdón? Sí, les pido perdón por haber llegado a lo llegué. Pero me daba mucha vergüenza que después de 64 años me pasara esto, una vieja como yo. Bah, yo no me siento vieja, me sigo sintiendo joven. Pero a esta edad...
-¿Ellos sabían que te prostituías?
-De chicos no. Cuando los grandes ya tuvieron 18, 19 años, los llamé: “Les quiero decir algo, yo me mantengo de la prostitución. Si ustedes quieren rechazarme están en todo su derecho, y yo estoy del lado de ustedes si tienen vergüenza de una madre prostituta. Pero yo les pido mil perdones y si ustedes quieren irse de mi casa ahora que se pueden mantener solos, pueden irse. Pero yo soy, y voy a seguir siendo, de esto no me saca más nadie. Yo igual los voy a tener en mi corazón porque ustedes son mis hijos siempre, de acá a los siglos. Pero si quieren despreciarme tienen todo su derecho”.
-Qué momento. ¿Qué te llevó a decirles la verdad?
-Soy una mujer que no sé mentir. No quería que se enteren por otro lado. Un día me iban a decir: “¿Mamá, qué hacés vos?” Cuando yo caía presa les hacíamos creer que estaba en la casa de una amiga, pero ellos se sentían como abandonados por mí. Un día me cansé. Les dije: “No puedo más este silencio. Porque yo me tengo que acostar con un tipo para traer un plato de comida a mi casa”.

>>> ¿Prevenir el sida, o prevenir el hambre?

-Vos sabés que en Toronto hubo un congreso mundial de sida, estuvieron desde Bill Gates que es súper millonario, Elton John, los presidentes, todos diciendo que van a trabajar sobre el VIH. Hay ONGs, de todo. Vos, como persona con VIH, ¿qué les dirías a esas personas que van a traer todo ese financiamiento para trabajar en el tema. ¿Qué sugerirías? ¿Qué pensás que se puede hacer?
-Que tienen que ayudar a las personas que están enfermas. Porque las chicas jóvenes, que tienen VIH, que están completamente fulminadas, yo veo que piden en la calle. Trabajan en la calle. Porque les dan los remedios, pero no les dan trabajo. Y a personas grandes como yo, que ya no puedo hacer un trabajo por mi edad, yo pienso que tiene que haber una ayuda. Porque hay gente que no come. Y así no se puede mantener, ¿y cómo hacés para que una chica joven busque otra manera de vivir? Tienen que hacer eso para que haya prevención.
-¿Pero puede haber prevención por más que repartamos preservativos cuando hay hambre, cuando no sabés leer o escribir?
-No, la gente no tiene que comer y tiene que mantenerse. Me parece que tienen que entender que esto es una enfermedad, no es un negocio. No es una propaganda. Lo que hay que hacer es ayudar a la gente que está con este problema. Mentalizarla para que tenga un trabajo, y si no puede trabajar, que le den un subsidio, que le den una plata para que se puedan mantener. Porque el que es rico que tiene esto, tiene como mantenerse. Y el pobre no puede ni comprarse el pan. La gente que está con eso y usa droga, es para encontrarse más fuerte. Pero así no luchan para vivir, luchan para morir.
-¿Y el gobierno? Una vez por mes mandan la caja de Política Alimentaria.
-Ah, no, yo te voy a decir una cosa. La caja te ayuda, pero si vos no tenés una plata para comprar pan, ¿de qué vas a vivir, a pura arveja, arroz, fideos, polenta? ¿Todo hervido, y que te alcanza para una semana? Después te queda yerba, azúcar, y no tenés más nada. Entonces tiene que haber plata, porque sin plata no comés, hermana, no te sirve. No podés comprar carne, ni verdura. Pero en este país es al revés: le dan la plata al que no necesita. Y no hay trabajo.
-¿Tus hijos no tienen trabajo fijo?
-Mi hijo se recibió de operador de computación, matriculado, con certificado, se fue con una carptetita y le decían ¿tenés experiencia? ¿Y cómo va a tener si nunca le dieron una oportunidad? Si no tenés un padrino, morís sin flores. Si no te ayudan para ir a un Coto, a un Carrefour, no entrás. Y te quedás afuera.
-¿Tuviste algún plan social?
-No, solo el de microemprendimientos, con ustedes.
-Que duró seis meses.
-Fue lo único. Porque yo tengo una casa, que no es de lujo, pero hay de todo. Tengo una eladera, una mesa como la gente, un televisor. Cuando vino la asistente social ¿sabés qué me dijo? Ah, señora, usted tiene la cama, el ropero, y viene a pedir...
-¿Tendrías que vivir en el suelo?
-En una cucha. Le dije de todo. Yo tengo cositas porque alguna vez trabajé. Me lo gané. Pero entonces ahora tengo que explicar que no tengo ninguna entrada, y que tengo la invalidez del corazón.

>>> El voto comprado

-¿Y qué pensás de las jubilaciones de privilegio que tienen muchos ex presidentes?
-Y bueno, se las dan porque ellos tienen plata, hermana. Esas son figuras. Ahora salió esa pensión que te podés jubilar de ama de casa, pero tenés que llevar 50 pesos en la mano para que te puedan hacer los papeles. Y si no tenés, no te lo hagas. Y tenés que pagar el abogado, esto y aquello. Y después te dan la jubilación. Pero vas a cobrar y te sacaron ya todo. ¿Cuánto cobrás, 50 pesos, 100, 150? Entonces ¿Cuál es la ayuda del gobierno?
-Una burla.
-Eso. Una burla, ¿sabés por qué? Porque yo te digo: a mí, cuando iba a haber las elecciones, los políticos me dieron una pensión por la tercera edad.
-¿De cuánta plata?
-De 120 pesos cada dos meses. Tengo el recibo, que puedo mostrarlo. Encima ahora no me pagan porque yo estoy enferma, y la única que puedo cobrar soy yo. A mí me da vergüenza. Eso no es pensión. Eso es una cosa que los políticos me dieron para que yo sea del lado de la política, para que vaya a votarlos.
-Te compraron el voto.
-Sí, y como me compraron a mí compraron a un montón de viejitas, pobrecitas, que están peor que yo. ¿Y sabés qué más tuve que hacer? Tuve que negar a mis hijos, decir que vivía solita, que no tenía absolutamente nada. Yo tuve que negar a mis hijos para una mierda, que me perdonen, de 120 pesos que no me alcanza, en la provincia.
-¿Cómo se llama lo que vos cobrás?
-La pensión de la tercera edad. Ahí tengo el recibo, sacá y mirá. Encima, voy a cobrar en el banco y mis hijos se ríen. “No vas a ir sola” me dicen, porque el banco está enfrente de una plaza, ahí se ponen los chorros, y a cuántas viejas les han roto la cabeza por 120 pesos. Ah, y después a fin de año te dan pan dulce y dos turrones.
-¿Dónde vivís, hermana?
-En Merlo. El único beneficio que tengo es un bono para viajar gratis desde las nueve de la mañana hasta las cinco y media de la tarde. El problema es que si me vengo a atender y termino a las seis de la tarde, tengo que esperar hasta las nueve de la noche para poder viajar con ese bono.
-Ese tren que vos tomás está privatizado y tiene subsidio del gobierno.
-Yo no sé qué pensar. Todo es una burla. Pero yo necesito ir, venir, trabajar, porque si no me muero de hambre. Yo siempre luché con mi trabajo. Yo no viví en la calle ni pedí en la calle. Me sudó el lomo para tener un mango. Hasta ahora. Nunca fui a pedir en una parada de colectivo. Y cuando agarré una moneda, es porque me la gané. Y yo pago impuestos. Porque si no pago la luz, la cortan. Agua no, porque tengo bombeador. Esa es la pobreza de la gente. Cuando mi hijo que está sin ver fue a pedir una pensión para mi, ¿sabés qué le dijeron? ¿Por qué no trabajan de cartoneros? Porque los cartoneros ganan bien. Pero yo no tuve hijos para cartoneros. No es un trabajo. Ojo, no es una deshonra, y no estoy discriminando. Pero tenés que tener mucho... como nosotras, que somos putas. Para ser puta tenés que tener mucho, y habrá mujeres, pobrecitas, que están sufriendo en la vida porque no se animan ni siquiera a ser putas. ¿O no? Eso pasa. Pero yo no estoy discriminando al cartonero.

>>> ¿Qué muestra una prostituta?

-Estás contando cómo ves la realidad.
-Ellos, el hombre que es cartonero y que vive muy bien ahora, y llegó a ese coraje…
-Pero el cartonero tampoco vive bien.
-Poné una suposición, que por ahí no le falta plata, no le falta nada, pero tiene que estar todo el día y la noche en la calle. Tiene que andar juntando cartón. Yo no tuve hijos para que sean cartoneros. Yo les di estudio a mis hijos. Yo me rompí, porque yo era analfabeta redonda, tenía que andar sacando las cuentas con los dedos: cuando compraba con 10 pesos las cosas, tenía que sacar con los dedos las cuentas para que no me fueran a joder, porque esos 10 centavos que me quedaban me hacían falta. Me rompí el alma, vendí el alma al diablo, cosa que nadie va a saber eso. Vendí mi alma al diablo, y perdí la vergüenza, y mi dignidad. Porque la mujer prostituta pierde la vergüenza, A ninguna mujer le gusta estar parada en una esquina, llena de pintura y mostrando lo que vos no sos, o algo que no es tuyo. Porque la mujer prostituta muestra lo que no es de una. Y si vos te tenés que ir a acostar con uno y con otro, perdés la vergüenza. Por eso somos discriminadas. Pero nosotras tenemos que hacer eso, porque de algo tenemos que vivir, y nunca tuvimos una ayuda del gobierno para que salgamos de eso. Yo, cuando tuve una entrada, cuando tuve una entrada del gobierno, dejé la calle, con unos tristes 200 pesos que me daban, con los microemprendimientos productivos. Pero fueron seis meses nada más. Esa fue una ayuda que no nos sirve, tampoco, hermana. No nos sirve. Yo tengo el corazón hecho pelota, como quien dice. ¿Y cómo voy a vivir con eso? ¿Qué ganan con darles remedios a las personas que ni siquiera nos podemos mantener?

>>> Lo que hay que hacer por diez pesos

-¿Qué le pasó a tus dientes?
-Mirá, se me rompieron a sopapos de los tipos. Un tipo me volteó todos los dientes a sopapos. Yo después me hice la prótesis, pero viste que adelante me faltan. Es porque otro tipo a sopapos me rompió la prótesis y nunca más la pude arreglar. ¿A vos te parece eso? ¿Quién dice eso? Las mujeres cuentan de otra forma las cosas. Yo cuento cómo es y no me avergüenzo, y si lo tengo que gritar en el medio de la gente, no me importa que haya un público, y voy a decir lo que dije hoy, lo voy a decir siempre.
-Porque cuando una entra a esa habitación no sabe con quién entra. Puede ser un excelente padre de familia.
-Pero aparte porque nosotras ya somos discriminadas. A mí me han dicho “Ay, pero qué te pasa, que te venís a hacer la… si sos una puta. Si a vos te gusta esto". Si me trataba mal, yo decía: “Pará, hermano, si yo soy un ser humano”. “Pero a vos te gusta, qué decís que no”. Porque la gente está equivocada, cree que una lo hace porque le gusta. “Que haceme esto, que haceme aquello, haceme…” ¿Qué tenemos, cara de trapo, tenemos nosotras? ¿Que vamos a ir a poner en todos lados el cuerpo de ellos en nuestra cara, porque total nuestra cara no vale y nuestra boca no vale? ¡Por favor! Porque es así. Vos tenés que ir a poner la cara, olerle todo, que ni se lavan y no se quieren lavar, “qué te hacés la delicada, si a vos te gusta”.
-Porque te pagan.
-Ellos piensan, la mentalidad del hombre es así. Vienen y te pagan porque en la casa no se los hacen, ellos piensan que uno lo tiene que hacer porque te pagan. Pero lo que pasa es que antes era muy perverso el hombre.
-Pero ahora también, de otra manera.
-Sí, fijate que un día me voy con un viejo que no podía ni caminar, viejo hijo de puta. Y estaba ahí, que “escuchame, hacé algo, dale, porque yo no puedo”. Y yo le digo “Y a mí qué me importa que vos no puedas”. “Sí, te importa, para cobrar…” ¿Y cuánto me dio? Diez pesos. Y me fui por diez pesos porque lo necesitaba. Y después tres horas estuvo para sacarse la ropa. Y yo necesitaba los diez pesos. Te da risa, pero es así. Y después al viejo que no se le paraba. Y dale, y dale… “Pero por favor, le dije yo, pero por qué no te vas”. Y me dice: “yo te voy a cagar a trompadas, si vos sos una puta, tenés que hacer lo que yo diga… Para eso te pagué.”
-La humillación...
-Sí. ¿Sabés lo que es eso? ¿Sabés cómo te duele? Como te arranca la piel eso, es un dolor que, mirá…, no tiene explicaciones, cuando te están tratando de esa forma. Y encima me quería pegar. Yo le daba un soplido y lo mataba. Si lo agarro bien lo mato al viejo. Yo disparaba y no quería que me pegue, porque si me agarraba a mano me pegaba. Porque te pagan diez pesos vos tenés que aguantarle dos horas, tenés que ayudarlo, total el pito es limpio y mi boca es una porquería, así que yo puedo poner el pito de él en la boca, no hay problema. ¿Qué problema puedo tener yo, si no soy un ser humano, soy una puta? Y el viejo ni se podía mover. No te podés mover, le dije, pero bien que te gustan las mujeres. Como si sirvieras…

(Interviene una amiga de Eva, también en estado de prostitución, y ha estado escuchando callada)
-Es como si fueras una máquina. Es una frialdad que tienen, vas con un tipo, chin, chan, y una llega a la casa, tenés una frialdad, no sentís. Yo, en mi caso tengo mi marido, pero me fui a mi médico, porque realmente me asusté, no sentía.
-¿Y qué te ha dicho?
-El médico no sabe lo que yo hago. Entonces me dijo si yo sentía con él amor, si lo amaba. Dije “amar no lo amo, lo quiero”, pero yo calculo que como mujer, yo estoy con él, por ejemplo tranquila, relajada, sin pensar que es un cliente, no siento, no tengo sensación, no tengo…
-Estás adormecida.
-Orgasmo no tengo. Hace ocho años. Te juro por mis hijas. Te juro que estoy pensando en ir a un psicoanalista, algo, porque al ginecólogo voy y me da cosa…
-Pero no le estás diciendo la verdad.
-No, pero el problema soy yo. ¿qué puede decirme el médico?

>>>La cuenta pendiente

(Vuelve a hablar en voz muy baja Eva, desde su lecho de enferma).
-Yo por ejemplo dejé a mi marido cuando nació mi hijo, que tiene 31 años, y nunca más pude tener pareja. Nunca me pude enamorar más. Yo le veo al hombre, por ahí hay un muchacho que a mí me gusta, porque yo soy una persona, y ha habido personas que me han gustado muchísimo. Yo digo uyyy, por ahí me engancho con esa persona, y hablo y todo con esa persona, y sólo pensar que tengo que ir a la cama con él… Y yo hace 31 años que no tengo marido.
-¿Cómo te sentís?
-Bloqueada, estoy, bloqueada. Y yo digo siempre, que a ver si yo me arrepiento de decir por qué no tengo un marido, por qué no tengo a alguien al lado mío, un novio, una pareja. Sabés qué lindo es tener una pareja.
Yo estoy contenta con mis hijos, pero nunca puedo llegar a contarles todo lo que a mí me pasa, lo que a mí me gusta. Yo quiero tener un hombre a mi lado, un compañero, para salir… Hace 31 años que no salgo a un baile, que no me voy a rozarme con un hombre, sacado de lo que me rocé antes realmente, no es eso lo que yo quiero. Hasta ahora yo digo, me encuentro sola. Yo quiero charlar, hablar pavadas.
-Disfrutar de otra manera.
-Yo no siento nada por un hombre. Pero hay momentos, ahora, teniendo 64 años, ha habido momentos en que me hubiera gustado estar con un tipo que me bese, que me abrace, que me haga mimos, que tenga un cariño para mí, que me toque. Pero si me llega a tocar esa situación, no me permito. Hubo hombres que bueno, que yo les he gustado por mi manera de ser, por todo eso, y he tenido citas, pero jamás he ido a esa cita, porque el solo pensar que tengo que llegar a eso... Yo siento que tendría que haber tenido una pareja. Soy joven todavía, aunque tenga 64. Pero no es el momento del sexo, sino de tener alguien que te abrace, que te bese, que vayamos a un lugar solos, que hablemos pavadas, y si tenemos que tener sexo, que lo tengamos, pero conmigo no va a tener suerte, porque llego a eso y… nada. Pero es lindo tener un hombre cerca, ir a comer un choripán, charlar.
-Tu cuenta pendiente es esa, hermana, buscar el amor.
-No sé si voy a llegar a eso. No soy una mujer para que digan “esa viejita”. Todavía estoy bien. Pero no me enamoro de nadie. Miro a los hombres y no me gustan. A veces estoy sintiendo algo, pero cuando llega la verdad, es como que ya le tengo bronca. Y me pierdo. Y nunca más me ve.

Fuente: lavaca

*Nota relacionada: Los que viven de la prostitución

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21/12/2008 GMT -6

Encuentran cuerpo de actriz en México

piezasdeaocho @ 21:42

Por: Agencias/México, DF
13 de Junio, 2008

Vanesa Martínez llegó al DF mexicano para bailar en un club nocturno. Dos meses apareció muerta en un hospital público.

Se fue el 20 de mayo de 2007 para desnudarse en un prestigioso club de la Zona Rosa de la Ciudad de México. El 11 de julio dejó de llamar a su familia. En el último mensaje decía que se quería volver y que no aguantaba el encierro y el hambre. Murió el 17 de julio en la sala de urgencias de un hospital por causas dudosas y su cuerpo apareció en la morgue de la escuela de otra dependencia de salud: desde hacía varios días, los estudiantes practicaban disecciones con su cadáver. La familia reclama.

El cuerpo morocho, desnudo sobre la helada camilla de una morgue, cautivaba. Los estudiantes que una y otra vez metieron el bisturí en el cadáver para practicar medicina lo comentaban. Pocos sabían que se llamaba Vanesa Martínez, la chica argentina desaparecida desde julio de 2007, contratada presuntamente por una red de prostitución para “desnudarse” en la pista del prestigioso baile del Royal Club, en la Zona Rosa de la Ciudad de México.

¿Cómo llegó a la morgue?, se preguntan los familiares, indignados, pidiendo conocer la verdadera causa de muerte de “Vane”, de 27 años, de carácter fuerte y una diosa de las fiestas porteña y las películas porno.

Ilusiones truncadas

Se embarcó a México en un viaje sin retorno el 20 de mayo de 2007. Se calzó unos apretados jeans, una sonrisa gigante y la ilusión de hacer “plata”. Entró al país azteca como turista. Los mismos individuos que le prometieron hotel, buena paga y trabajo seguro, le conseguirían también un permiso. Llamaba frecuentemente a su familia, en especial a su hermana Silvana y a sus sobrinos. “Era muy amorosa”, dijo, y cuenta que tenían contacto por chat, y que les mandaba fotos.

Misteriosamente dejó de llamar el 11 de julio pasado, pero antes, su carácter fuerte se desmoronó. Repetía que se quería volver a Buenos Aires, que no aguantaba más sin comer, enferma y aislada. ¿Quién no la dejaba volver? No lo explicaba. “Estamos buscando a los que se la llevaron, sabíamos dónde estaba porque ella dejó todo anotado en una carta, a dónde iba, con quién fue, quién se la llevó, cuánto le iban a pagar”, comenta Silvana.

Vanesa murió el 17 de julio, en una sala de urgencias del Hospital Gregorio Salas bajo circunstancias que la Justicia mexicana aún debe explicar. El acta de defunción únicamente dice: “Insuficiencia respiratoria aguda, neumonía y desequilibrio hidroeléctrico moderado”. La familia no lo cree. Sabe que es “Vane” porque le mostraron las fotos con cicatrices que tenía en el cuello y en las manos, y su tatuaje. También le comentaron algo de sus vistosas orejas: “Como las de Dumbo”, se burlaba la familia.

Doloroso descubrimiento

Los familiares recorrieron sendas puertas burocráticas y por fin el viceconsulado argentino se hizo cargo de la denuncia en la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y la Trata de Personas de la PGR, que nada hizo. “¿Por qué nos mintieron? Queremos saber si la tenían encerrada, si murió por sobredosis de drogas, si la torturaron, si no le daban comida, si estaba enferma. Todo este tiempo supieron que ella estaba muerta y no dijeron nada”, dijo su hermana.

El diario Reforma de México publicó la historia de Vanesa y las fotos. A los pocos días, el encargado de la morgue de la Escuela de Medicina del Instituto Politécnico Nacional llamó a la Procuraduría General de Justicia del DF para informarles. Hace tres meses que habían empezado a practicar con el cuerpo de Vanesa. El embajador de Argentina en México, Jorge Raúl Yoma, dijo que la desaparición de Vanesa es un tema fundamental para la representación diplomática, pero descartó que realicen una investigación paralela a la de la Justicia mexicana. No se sabe quién la retuvo en México, por qué desapareció repentinamente y cómo reapareció en la morgue de un hospital. Será el próximo 14 de junio cuando se le practique la necropsia a Vanesa, para lo cual viajará a México un médico forense argentino.

Fuente: El Siglo de Torreón

01/11/2008 GMT -6

La prostitución y las iglesias

piezasdeaocho @ 17:52

Extracto del Capítulo 5: "Los parásitos de la prostitución", del libro "Ninguna mujer nace para puta" de Sonia Sánchez y María Galindo.

El libro es una conversación entre las autoras.

Las Iglesias

 

Padre nuestro si estás en los cielos,
líbranos de curas sermoneros, de obispos hipócritas
y de dedos y poderes que condenen a las mujeres.

 

Sonia: A las Iglesias las siento también como una ONG. Hacen sus proyectos para trabajar con las putas, pero desde la culpa. Al punto que para aprender computación teníamos que llegar una hora antes y rezar. O asistir a la misa que daba el padre Grassi, un sacerdote acusado de pedofilia y al que enviaron especialmente a esa iglesia de Flores porque tenía que trabajar con las putas. En Pascuas les lavaba los pies. Parece un detalle, pero es un ejemplo de cómo se parte de la culpa. Imagínate: nuestro punto de partida era decir "nosotras no somos culpables", y la Iglesia trabajando nuestra culpa. Es por eso que no te plantean integrarte de otra manera en la vida social. Lo que se hace desde la Iglesia con las mujeres en situación de prostitución es un proceso de domesticación basado en la culpa.
El horario, por ejemplo, el disciplinamiento que ejercen desde allí; te atrasabas dos, tres minutos y te cerraban la puerta en la cara.
Luego está también el lenguaje. A las monjas les llamábamos "hermanitas", imponen un respeto supremo.
Otro punto es que apelan a la caridad. Ellas lo que tienen contigo es caridad, dándote de comer cuando vas allá, a recibir la donación de Caritas, la ayuda de los evangelistas, todos construyen desde ese lugar.

María: Nosotras trabajamos con un grupo de monjas y me llevé muy bien con ellas, porque pudimos hacer algunas cosas de cambio hasta que el obispo mandó parar la cosa. Pero definitivamente eran una excepción. Ellas entendían su lugar como una transgresión dentro de la propia Iglesia. Creo que en el tema de la Iglesia está la cuestión del asistencialismo. El asistencialismo sí que es un mecanismo que te mantiene donde estás, que te hace sentir que tú eres incapaz, que recibes un bien, que debes sentirte culpable.

Sonia: La culpa trabaja al mismo tiempo sobre el concepto de arrepentimiento. Nos instalan un discurso de autoculpabilización y de sumisión. Después de ese proceso las compañeras que venían a la organización, si estaban en alguna Iglesia, no entendían nada de lo que nosotras decíamos, estaban completamente confundidas.
La Iglesia usa a la puta como única gran pecadora, como "la más sucia" y en ese discurso jamás puedes levantar la cabeza, siempre vas agachada y avergonzada.

María: ¿Cómo opera el asistencialismo en las mujeres en situación de prostitución?

Sonia: Opera sobre la vulnerabilidad. Eso es lo que leo.
Es agarrarte de la mano y llevarte de la mano, no soltarte.
Y en la otra Iglesia, en la evangelista, primero tienes que pasar por dos o tres oficinas; en una rezas, en otra firmas papeles, y recién retiras medio kilo de azúcar, medio de yerba, medio de lo otro. Te enseñan a depender, a que siempre tienes que depender de otro. Y eso es asqueroso.
Yo dije: "Basta. Si ustedes van a las monjas y dicen 'vamos con las monjitas' con mucho cariño, cuando vienen acá, ¿qué dicen? '¿vamos con las putitas?'. Basta de monjitas: son monjas y punto". Yo sentía que las compañeras lo decían desde ese cariño, esa cosa de mucho respeto. Pero en el fondo no sé si ese respeto es miedo.

María: Entonces es un parasitismo el de la Iglesia que fomenta la culpa, que está basado en el asistencialismo y una relación jerárquica; una cuestión de respeto que no es respeto: es pleitesía.

Sonia: Pleitesía, sí, es una buena palabra. La pleitesía es justamente eso, que el otro está por encima de ti y es superior a ti, es intocable, es algo que casi baja del cielo.
Bajan del cielo para seguirse metiendo en tu cama con la culpa y la vergüenza.

28/09/2008 GMT -6

Los medios de comunicación frente a la prostitución y la trata de mujeres y niñas/os

piezasdeaocho @ 17:47

Día Latinoamericano de la Imagen de la Mujer en los Medios de Comunicación

DOMINGO 14 de septiembre de 2008

"La representación de las mujeres por parte de los medios es como un espejo roto que no logra encajar, ni siquiera juntando todos los pedazos", expresó hace un tiempo la periodista brasileña Adelia Borges. Desde la Campaña "Ni una mujer mas víctima de las redes de prostitución", las mujeres que la integran realizaron el siguiente análisis sobre los medios de comunicación y su mensaje sobre las mujeres. El artículo pertenece a su reciente publicación "Una perspectiva abolicionista sobre la prostitución y la trata".

Por ANRed - Sur

En esta etapa del patriarcado capitalista, el mercado se extiende a todos los ámbitos de la vida, incluidos los más íntimos. La intimidad se exhibe como producto y la sexualidad se mercantiliza. Los cuerpos, especialmente los cuerpos de las mujeres, se convierten en productos.

Los medios de comunicación acompañan y a la vez producen esta realidad, obteniendo importantes beneficios económicos. La promoción de los cuerpos-sexuados como mercancías, impulsa la idea de la prostitución como algo deseable, placentero y económicamente conveniente, lo que se opone a la experiencia de millones de mujeres en esa situación.

Cuando expresamos "medios de comunicación" nos referimos a todas las formas comunicacionales: radio, TV, periódicos, revistas. Haremos referencia a los programas de mayor audiencia, a la mayoría de las publicidades, a la casi totalidad de la prensa escrita y a gran número de revistas. Dejamos de lado las excepciones, algunos medios y periodistas que tratan de implementar una perspectiva no sexista de la comunicación. Incluso tenemos el acompañamiento de algunas periodistas que forman parte, con nosotras, del movimiento de mujeres y del feminismo. La propuesta de la Red PAR (Periodistas de Argentina en Red) que acaba de lanzar un "Decálogo para el tratamiento periodístico de la violencia contra la mujer" en el cual elabora una guía no sexista sobre el femicidio y la violencia de género, nos parece importante.

Las mujeres tenemos un lugar en los medios. Se nos propone un "ideal de mujer" que es reproducida por el conjunto de las diferentes formas comunicacionales que, junto con la escuela, la familia y las iglesias conforman una cultura que nos coloca en el lugar de la mujer objeto, la mujer-cuerpo para el placer de otros. No se contempla la realidad cotidiana de "las mujeres reales", las mujeres que trabajamos y luchamos, las que actuamos todos los días, las diversas, las que ejercemos nuestro derecho a otras opciones y que no aparecemos como algo "deseable" de ser relevado.

Desnudas y vestidas

Nos muestran permanentemente "el modelo": flaca, linda, perfecta y joven, legitimando determinados cuerpos; emancipada por la mediación del dinero, limitando la autonomía de las mujeres; heterosexuales y pasivas, imponiendo roles y algunas sexualidades sobre otras. Con cada una de estos ítems hacen programas que nos enseñan, nos atrapan y nos moldean.

La exhibición erótica de las mujeres en la televisión, en el cine, a través de la moda y con los concursos de belleza es pedagógica. Todos los medios de difusión son de manera permanente una escuela de prostitución para las mujeres de todas las clases sociales, grupos de edad y nivel educativo, como señala la antropóloga Marcela Lagarde, en "Los cautiverios de las mujeres".

Los medios de comunicación enseñan a las mujeres el lugar de objetos-eróticos-pasivos. Promocionan el uso de su cuerpo. Las que despiertan el deseo de los varones son las que se ven validadas, podrán acceder al bienestar, al éxito y por supuesto a los hombres.

También está en los medios la otra opción, la "mujer-objeto-para el uso-del otro": la madre-esposa, la que siempre está dispuesta a un sacrificio más. Única responsable de sus hijo/as. Este es nuestro "deber", el más "sagrado". Así se refuerzan los roles tradicionales y quedamos, una vez más, atrapadas como mujeres, y por el solo hecho de serlo. No ofrecen ninguna posibilidad de una maternidad libremente elegida y compartida, ni la alternativa de no ser madres. Tampoco contemplan la maternidad como una función social, de la que deben ser también responsables los varones y toda la sociedad, ni muestran las dificultades reales que enfrentan millones de mujeres que están solas a cargo de sus hijas e hijos, sin cuota alimentaria y sin apoyo alguno del estado.

Acoso sexual

Otro modelo que nos impone la cultura a través de los medios es el "amor romántico", basado en la propiedad privada del varón sobre la mujer. Su exaltación a través de diversos tipos de expresión y de formatos (aquí deberemos incluir los cuentos infantiles con el príncipe azul, las mujeres domesticadas y la eterna preocupación por "la belleza"), refuerza la idea de nuestra dependencia, enaltecida ahora por el "romanticismo" de haber alcanzado la felicidad del "pertenecer".

Fomentan, así, una socialización y una sexualidad masculina basada en la dominación sobre nuestro cuerpo. Así, juguete o incubadora, siempre "con dueño", debemos desaparecer como personas en función del bienestar y el placer de otro.

Estos mensajes re afirmativos de estereotipos y mandatos: mujer-objeto, mujer-madre perfecta, mujer-amor romántico, nos inducen a gozar de nuestra propia opresión sintiéndola como nuestro destino ineludible-deseable y desde allí transmitirla a nuestros hijas/os.

Queda expuesta la moral opresora, con la permanente apropiación del cuerpo de las mujeres, que con la intermediación de los medios, transmisores del pensamiento y valores del patriarcado aliado fraternal (alianza entre varones) del capitalismo, se legitima y se reafirma.

Ni sumisas Ni devotas

Al transmitirnos el mensaje aprendido a través de siglos tienen altos niveles de rating, divierten domesticándonos, hacen dineros como cómplices del naturalizado negociado de la explotación sexual de las mujeres, crean complicidades entre varones, reafirman códigos entre pares. Por citar algunos ejemplos: Tinelli, Andrea del Boca, rubro 59, Clara de Noche, Cenicienta, publicidad de celulares, etc.

Muestran la prostitución y la trata "forzada" como algo intolerable y paralelamente y a renglón seguido, incentivan, propagandizan y ofrecen saunas, servicios de acompañantes, o sea mujeres en situación de prostitución. De esta manera banalizan y difunden como ejercicio de la "libertad" la explotación de la mal llamada prostitución "voluntaria" y trata "consentida". Para ellos la prostitución forma parte de la cultura.

En la TV, los afiches de la calle y en internet, la pornografía está presente y es mucho más que imágenes. Relacionada con la violencia, con el supuesto deseo de crueldad por parte de la victima (mujer o niña/o, la mayoría de los casos), con la imagen de una mujer que desea ser torturada y humillada, es una práctica de discriminación sexual.

La realidad nos muestra sólo show mediático y falta de voluntad política de cambio mediante análisis profundos basados en los enfoques que proponemos las feministas: las mujeres somos personas sin destino ineluctable marcado por el género y merecedoras de derechos como humanas.

Sin voluntad política de equidad y de justicia, con desprecio a las pautas más fundamentales de la no discriminación (sin que a nadie le importe), ni de respeto a los derechos de las mujeres, considerándonos como receptoras pasivas, ignorando nuestra diversidad, ocultando nuestras inserciones en múltiples ámbitos de lucha y movilización por el cambio social y cultural, fortaleciendo nuestra desigualdad, promoviendo un discurso hétero-sexista, con el propósito de que el espectáculo y la cultura patriarcal deben seguir, no intentan cuestionar de manera alguna el orden establecido.

Los medios nos enseñan que nuestro cuerpo expropiado es una "mercadería" a exhibir, fuente de toda felicidad... para otro. Construcción básica de la institución de la prostitución.

Usan todo su poder para reafirmar los cautiverios de las mujeres.

Campaña "Ni una mujer más víctima de las redes de prostitución"


Fotos de la nota: ANRed en el Encuentro Nacional de Mujeres - Neuquén 2008

Fuente: ANRed



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