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Prostitución y feminismo (lecturas)








"En la prostitución la palabra
trata no existe.
El tratante es el fiolo
al que yo llamo marido.
Es mi padre.
Es mi hermano.
Mi familia.
En la prostitución la palabra
trata no existe.
Existe lo que yo llamo 'plazas',
y consiste en pasar
quince días en burdeles asquerosos,
donde somos carne nueva
para ser explotadas,
manoseadas, violadas por el
prostituyente-torturador
que es tu marido,
tu hermano,
tu hijo,
tu padre,
tu vecino.

Por eso yo, Sonia, la puta de tu
esquina, les digo:
No me dicen nada sobre mí
cuando dicen 'trata'."


--Sonia Sánchez, coautora del libro "Ninguna mujer nace para puta""





“La prostitución tiene que ser entendida como violencia sexual contra la mujer” --Feminismo Radical

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23/08/2008 GMT -6

«Contratar a una prostituta es otra forma de violencia machista»

piezasdeaocho @ 12:48

El autor de 'Vidas quebradas' bucea en el negocio de la prostitución a partir de entrevistas con decenas de profesionales en España

Por Marta Juste | Valladolid
28.07.08

El periodista José Miguel Vila, responsable de Comunicación de la Corporación empresarial de la ONCE, se ha sumergido en el mundo de la prostitución para conocer las historias de diferentes mujeres que, de forma obligada o voluntaria, ejercen la profesión más antigua del mundo. Esos testimonios han quedado reflejados en 'Vidas quebradas', un libro que «no dejará indiferente a quien lo lea».

-¿Ha sido difícil enfrentarse a un tema tan delicado?

-Para mí bastante. Lo tenía pendiente desde hace años porque formo parte del 70% de la población española masculina que jamás ha estado con una prostituta. Tenía ganas de saber qué sentían, ponerme en su lugar, en la situación de esperar a que alguien llame para ofrecerle sus servicios. He hablado con muchas prostitutas y con alguna de ellas hasta 20 horas. Me acabé ganando su confianza. Me enorgullece que ellas estén contentas. No suelen tener un trato humano y yo las he tratado como personas, he visto qué hay detrás de estas mujeres.

-Existe un gran rechazo hacia la pederastia y los asesinatos, pero no es tan evidente con la prostitución. ¿A qué se debe?

-Yo creo que son casos extremos de abusos. El hecho de solicitar los servicios de una prostituta es una forma más de violencia de género. Hay situaciones que en ciertas ocasiones se ven normales. Hasta el siglo XIX, el esclavismo no era repugnante y, sin embargo, si ahora nos enterásemos de un caso de esclavismo nos horrorizaríamos. Los seres humanos son seres humanos. La dignidad del hombre está por encima de todo lo demás. La prostitución es la esclavitud del siglo XXI.

-La pornografía ¿influye en la percepción de la prostitución como un trabajo más?

-Supongo que sí. Todo tiene un hilo conductor. La pornografía se lleva de forma organizada, como ocurre con la prostitución. Suelen estar bajo el control de chulos o proxenetas. Se meten en la prostitución por razones económicas o de forma obligada. Pero lo que más abunda son las redes de prostitución. Creo que de todos los periódicos de tirada nacional, sólo 'Público' no ha admitido los anuncios de contactos. Son unos ingresos muy importantes, de unos 1.200 millones de pesetas anuales. Por curiosidad, llamé a 20 anuncios al azar y de todos ellos, 19 eran de mujeres que pertenecían a redes de prostitución. El 85% de las prostitutas en España son inmigrantes. Con la crisis, el número de españolas ha aumentado.

-La sociedad rechaza a las prostitutas. Pero, ¿qué ocurre con los proxenetas y los clientes?

-Son los verdaderos actores de la prostitución y actúan de forma más libre. Ellas se meten en este mundo muchas veces por la fuerza. Ese desprecio hacia las prostitutas habría que desviarlo hacia los clientes y los proxenetas. Ellos son los que hacen uso de la gente que se prostituye. En la actualidad es rara la despedida de soltero que no acabe en un club de carretera. Hay una gran contradicción, ya que lo normal sería que como ahora hay más libertad sexual, debería haber menos prostitución en España. Pero ocurre todo lo contrario.

-¿Qué opina de la prostitución en Holanda?

-Independientemente del sistema jurídico, donde hay prostitución hay explotación y abusos. Mi opinión personal es que liberalizar la prostitución no significa que haya menos abusos. En Suecia se persigue al cliente y ha bajado de forma evidente el número de personas que se prostituyen. Muchas asociaciones están en contra de la prostitución. Sin prejuicios, he llegado a la misma conclusión. Otras asociaciones están en pro de la Constitución, pero yo creo que no es una profesión como otra cualquiera. Están en juego muchas cosas y principalmente la dignidad. Es una actividad remunerada, pero no un trabajo.

-¿Cree que hay alguna solución?

-Yo no la tengo. Hay que mirar a estas mujeres de otra forma. Normalmente, las prostitutas no trabajan de forma libre, la mayoría está obligada. El único caso con el que me encontré que no trabajaba por obligación fue el de un transexual que afirmaba que se había sentido más explotado en otros trabajos y se prostituía de forma voluntaria. Lo que yo quiero es despertar la inquietud social. Hace unos años se estudió la legislación y se dejaron las cosas tal y como estaban con respecto a la prostitución. Por lo tanto, no debe ser una cuestión tan fácil. Es un asunto cultural o ético, o las dos cosas. Siempre habrá prostitución, pero el día que se contemple como algo atroz, se reducirá de forma sustancial.

-Escribió junto a su hija 'Mujeres del mundo. Inmigración femenina en España hoy'. ¿Por qué la gente siente rechazo hacia los inmigrantes?

-La gente que viene a trabajar nos saca de muchos apuros. Si esta gente parase de repente, habría un colapso tremendo en la economía nacional. Pero no creo que la mayoría de los españoles sienta un rechazo tan grande por los inmigrantes.

Fuente: NORTECASTILLA.ES

18/08/2008 GMT -6

Los deseos del género macho

piezasdeaocho @ 00:53

Por Victoria Sendón de León
11/02/2006

Desde ahora ya no pienso nombrar a los hombres por el sustantivo que los denota, dado que nosotras hemos quedado reducidas al “género”: violencia de género, perspectiva de género, estudios de género, trabajo de género, programas de género y otro montón de incontables chorradas de género.

Hecha esta salvedad, añadiré que tengo un cabreo de género importante (y perdón por el tono un poco grosero, pero nos entendemos) Acabo de ver uno de los tantos programas televisivos sobre la prostitución, un tema ahora en candelero por la regularización de esta vergüenza que quiere llevar a cabo la Generalitat de Catalunya. No regulan los precios de la vivienda ni a los depredadores (perdón, promotores) de la especulación urbana, ni piensan regular los beneficios escandalosos de la banca, ni van a regular ya las tarifas de los servicios básicos de electricidad, teléfono, agua, transporte, etc., pero, eso sí, sienten la necesidad imperiosa y urgente de regular la prostitución y darle carta de legitimidad y legalidad social. ¡Adelante!

Si yo necesitara irme de putos con cierta asiduidad, o una vez en la vida, tanto da; si no sintiera la necesidad de controlar mi ira contra los más débiles; si no fuera capaz de poner límites a mi ansia de riqueza material, de poder o de prestigio; si las conversaciones con mis amigas y compañeras giraran en torno al fútbol y al sexo; si consintiera en tener a mi marido como esclavo del hogar y de la familia; si pudiera pasarme días enteros sin ver ni hablar con mis hijos, me sentiría un ser despreciable, ínfimo, repugnante y, tal vez, me suicidaría. .. si es que para entonces me quedara un ápice de dignidad. Por el contrario, una parte notable del género macho hace todo esto y siguen siendo seres respetables, poderosos, admirados, con prestigio y con corbata. Sobre todo con corbata, que si no parecerían unos cualquiera. ¿Qué oculta esa ridícula corbata que ninguno de los respetables se arriesga a desterrar, cuando se atreven a todo lo demás?

Al hablar del género macho en este sentido, espero que no todos se sientan concernidos, como yo no me siento tal al escuchar eso del género en femenino.

La gran trampa que el Patriarcado esconde consiste en que todo ha sido organizado para que el género macho pueda realizar – sin pudor, sin vergüenza, sin culpa, sin desprestigio y dentro de la legalidad- todos sus más repugnantes deseos y seguir alimentando hasta reventar un imaginario impotente, insensible, inhumano. No otra cosa desvela el tema de la prostitución, de la violencia, del enriquecimiento voraz, y hasta de la pasión descontrolada por el maldito fútbol.

Cuando nosotras debatimos sobre las “pobres prostitutas”, en realidad nos estamos limitando a mirar el dedo que apunta a la luna. “Se trata de su deseo, estúpida”. ¿O es que no te enteras? ¿Nos estaremos convirtiendo en el género tonto?

Fuente: El blog de Casandra

28/07/2008 GMT -6

La psicología de los hombres que pagan por sexo

piezasdeaocho @ 14:33

20-09-2007

Recientemente presentado en el Colegio de Psicólogos de La Plata, el nuevo libro del psicoanalista Juan Carlos Volnovich define a la prostitución como una “violación autorizada socialmente por la mediación del dinero”, y estudia el significado de tal práctica a partir de sus clientes habituales

Prostituidor El psicoanalista Juan Carlos Volnovich comenzó su actividad profesional en 1964 trabajando con niños hasta que en 1971 pasó a integrar el Grupo Plataforma, vinculando la práctica psicoanalítica con su compromiso social. La última dictadura militar lo encontró exiliado en Cuba y colaborando con organismos de Derechos Humanos en Argentina y en el exterior.

Hoy, su campo de acción es la relación entre el psicoanálisis y las teorías feministas, paradigma del cual se ciñó para escribir Ir de putas. Reflexiones acerca de los clientes de la prostitución, su último libro presentado recientemente en La Plata. Allí, y de acuerdo a lo que figura en el prólogo, trata de acercarse “al tema desde la psicología del usuario, del cliente de la explotación comercial sexual a la que habitualmente se alude como prostitución”.

En 1987, Volnovich publicó Machos fieles de gran corazón, un trabajo en el que analizaba cómo el hombre mantenía fidelidad con los valores de rendimiento, productividad y eficacia propuestos por el neoliberalismo, pero era infiel con respecto a sus mujeres. Ocho años después, en otro trabajo, profundizó en los puntos sobre los que se sostienen las complicidades de género cuando se trata del análisis de un varón con otro varón.

“En tantos años de investigación no reparé en que la mayoría de mis pacientes, tenían o habían tenido relaciones con prostitutas. Tal era el grado de naturalidad de esa práctica, que acepté un pacto de silencio implícito. Hablar de eso, hablar en serio, profundizar en el sentido inconsciente y en el significado singular de esa práctica, equivalía a la herejía de romper uno de los acuerdos más entrañables que los hombres podamos mantener entre nosotros”, aclara el profesional.

En base a entrevistas con varios de sus pacientes, estructuró su investigación preguntándose por el origen y significado de esta práctica. “Las relaciones sexuales con prostitutas tanto refuerzan como desmienten los estereotipos convencionales de aquello que se entiende por masculino y femenino -explica el psicoanalista-. La atribución de la actividad para todo aquello que se identifique como masculino y la asociación de la pasividad con lo femenino, quedan desmentidas allí donde el varón se instala en el lugar pasivo del hijo o del alumno ante la prostituta”.

Para alejarse de su objeto de estudio, Volnovich se encargó de desnaturalizar la práctica de pagar para obtener sexo. “El pago garantiza que el deseo de la mujer quede siempre en suspenso”, indica el especialista, al tiempo que concluye que “la pasión sexual a precio fijo y por un lapso de tiempo pautado, convierte a la mujer en descartable y atenúa el temor del hombre al cuerpo y al deseo de la mujer”.

Fuente: diarioHoy.net

25/07/2008 GMT -6

Guerra sin cuartel al feminismo

piezasdeaocho @ 17:41

Por Kira Cochrane*
06/07/08

La industria del sexo está experimentando un boom, el porcentaje de condenas por violación cae en picado, los cuerpos de las mujeres son examinados con lupa en todos los medios de comunicación, el derecho al aborto se encuentra bajo una seria amenaza y los presidentes de las empresas más importantes declaran que no quieren contratar mujeres. Todo ello sólo puede significar una cosa: la guerra total al feminismo.

FeminismoCualquier persona que se haya declarado feminista -incluso si lo hacía con una risa nerviosa mientras inclinaba la cabeza- sabe que el mundo está lleno de misóginos, y que frente a esto, hay que encontrar maneras de reafirmarse. Las convicciones profundas ayudan, como la hace la camaradería de mujeres brillantes, politizadas. Están, también, la dignidad que proviene de reconocer que no tener pene no es ningún impedimento, y, finalmente, y de manera crucial, están los resultados: la sensación de que la cultura avanza hacia delante.

Siempre ha habido resistencia al feminismo, el backlash (1) que Susan Faludi describió en su libro homónimo de 1991. Pero también está la satisfacción de las batallas ganadas, los derechos conseguidos, el respeto asegurado, la sensación, en definitiva, de que lo esencial del proyecto feminista -la lucha por las mujeres por ser tratadas como seres humanos, ni más ni menos- avanza paso a paso. De hecho, cuando leí un artículo reciente de la escritora feminista estadounidense Katha Pollit titulado "Backlash Spectacular", en el que registra cómo la cultura norteamericana está retrocediendo en los derechos de las mujeres, me sentí satisfecha. Gracias a Dios que eso no está pasando aquí, pensé, mientras me hundía en mi sillón y trataba de alcanzar otro bombón de chocolate.

Por descontado, si te sientes satisfecho de no estar en los EE.UU., te has equivocado de cabo a rabo. Las semanas que siguieron al artículo de Pollit fui tropezando, aquí y allá, con los signos de que el movimiento feminista tiene aún mucho por hacer, sino que las batallas que creíamos que estaban hace tiempo ganadas han estallado de nuevo, los derechos que creíamos asegurados están de repente bajo amenaza. Estos signos han aparecido bajo muchas formas, algunas ridículas, otras devastadoras.

En las ridículas, por ejemplo, apareció una encuesta de la revista Marketing de los famosos más y menos queridos de la nación. Los cinco más queridos por los encuestados eran hombres: Paul McCartney, Lewis Hamilton, Gary Lineker, Simon Cowell y David Beckham. De los cinco más odiados, las cuatro primeras eran mujeres: Heather Mills, Amy Winehouse, Victoria Beckham y Kerry Katona, con Simon Cowell en el quinto lugar. Reaccionar contra esto parecería en cierto modo estúpido, y aún así...

Otro pequeño signo apareció en la respuesta a una entrada de la página web feminista británica "the F Word" (la palabra F). La media de comentarios de cualquier entrada de esta página ronda los diez, pero después de que una de las bloggers preguntara a los lectores si se habían sentido alguna vez acosadas en la calle, la página se llenó con cientos de respuestas. «Por supuesto», contestó una mujer, «no puedo salir a la calle sin que los conductores hagan sonar el cláxon, y ha habido peatones que me han preguntado si querría "chuparles la polla" cuando iba por la calle.» «Pues claro», escribió otra, «me amenazaron con violarme cuando volvía a casa una noche, hace dos semanas. Cuando les respondí furiosa, aquellos asquerosos me siguieron todo el camino.»

Luego están todos los signos sobre la consideración de las mujeres en el lugar de trabajo. Hojeando un día la prensa me encontré con una entrevista a Theo Paphitis, que aparece en el programa de televisión Dragon's Den, así como en la lista de los más ricos del país de este año. Se trata de uno de los más importantes empresarios británicos. «Todo este rollo feminista...», dijo, «¿en serio estamos diciendo que deberíamos darle el 50% de los trabajos a las mujeres?» Paphitis siguió observando que las mujeres «se hacen preñar y... siempre dicen que trabajarán hasta el día antes del parto, tendrán al niño, irán al río, lo lavarán, se lo darán a la niñera y volverán al trabajo al día siguiente, pero con toda seguridad se ablandan, y después del parto aparecen los instintos maternales, se toman tres meses libres, se salen de su sistema y vuelven a la normalidad.» Sobre la cuestión del permiso de paternidad declaró que la parecía una cosa «un poco ñoña.»

Por desgracia Paphitis no es el único que mantiene puntos de vista tan recalcitrantes. En entrevistas publicadas antes este mismo año, Alan Sugar, el fundador de Amstrad y consejero del gobierno en materia empresarial, desafió repetidamente una ley instituída desde hace más de tres décadas. Esta ley fue una de las grandes conquistas del movimiento feminista de los setenta: a partir de entonces fue ilegal que se les preguntara a las mujeres en las entrevistas de trabajo si planeaban o no tener hijos, en base a que se trataba de una pregunta claramente discriminatoria que proporcionaba a los empleadores una oportunidad para descartar a cualquier mujer que quisiera conciliar la vida familiar y la laboral. «No se nos permite preguntar, así que la cosa es muy fácil», declaró Sugar, «sencillamente no las contratemos.»

Una encuesta mostró que el 68% de los empleadores están de acuerdo con Sugar. Fue en este momento, admite Katherine Rake, directora de la campaña de igualdad de la Fawcett Society, cuando empezó a preocuparse porque un importante backlash esta en vías de producirse, pues de repente se encontró teniendo que defender derechos que estaban hace tiempo establecidos y que parecían fuera de toda duda. Llegaron más razones para la preocupación, y lo hicieron bajo una forma particularmente increíble y deprimente: un antiguo icono del movimiento feminista, Rosie Boycott, fundadora en los setenta de la revista pionera Spare Rib, y que ahora posee una granja, escribió en el Sunday Times que «mis cerdos no van a prosperar con esquemas de flexi-alimentación. Y tampoco por cierto mi negocio. Por eso no me sorprende que la semana pasada hubiera muchas voces reclamando que las mujeres volvieran de nuevo a la cocina.»

Si no quieren que las mujeres acudan a los lugares de trabajo -y el hecho de que todavía se nos pague un 17% menos que a los hombres en los trabajos a jornada completa y un 36% en los trabajos a tiempo parcial es ya en sí mismo un signo-, al menos nuestro derecho a estar seguras de la violencia estará reconocido y protegido, ¿verdad? Nada más lejos de ello. Así como las actitudes de los líderes empresariales parecen estar retrocediendo a la carrera, el número de mujeres asesinadas por su pareja actual o pasada permanece constante en dos a la semana, y el porcentaje de condenas por violación ha estado disminuyendo hasta hacerse casi invisible.

Me acordé de este último hecho cuando el Washington Post, un periódico que raramente recoge cuestiones feministas británicas (francamente, EE.UU. ya tiene suficiente con los suyas), publicó un largo artículo sobre esta vergüenza que empaña nuestro sistema de jurídico. El artículo señalaba que el porcentaje de condenas por violación había caído en picado de un 33% en la década de los setenta al 5'7% actual, y que se piensa que las 14.000 denuncias anuales por violación son tan sólo la punta del iceberg: la abogada del estado Vera Baird ha estimado que solamente entre el 10 y el 20% de los casos llegan a las autoridades. En el artículo se citaba a un abogado llamado Kerim Fuad que, habiendo defendido a varios hombres acusados de violación, se sorprendía por el número de veredictos en que se los declaraba "no culpables", incluyendo algunos casos en que la demandante había podido demostrar heridas internas como consecuencia de la violación. Aludió a una encuesta de Amnistía Internacional realizada en el 2005 en la que el 26% de los encuestados respondió que la mujer era total o parcialmente responsable de su violación si vestía atrevidamente, y el 30% contestó que era total o parcialmente responsable si estaba ebria.

¿Cómo responde la cultura general a este hecho? ¿Acaso hace todo lo posible para asegurarse que los violadores son castigados y las mujeres se les garantice justicia, que la balanza sea reparada? No lo hace. En los últimos años en los cuales el porcentaje de condenas por violación ha caído a un nivel tan insultantemente bajo que representa un claro backlash en y por sí mismo, la prensa se ha centrado, no en las víctimas ni en los violadores, sino en la publicación de toda una serie de artículos sobre mujeres que aparentemente han mentido en su denuncia por violación. El número de mujeres que ha presentado denuncias falsas a la policía ronda el 3% del total, el mismo porcentaje de denuncias falsas que en el resto de crímenes, pero los medios de comunicación se han fijado -casualmente, simplemente, exitosamente- exclusivamente en ellos, haciendo arraigar en el imaginario público que, en lo tocante a la violación, las mujeres mienten. Una noción que, naturalmente, tiene efectos mucho más graves cuando un jurado ha de expresar su veredicto.

Si los violadores no van a ser castigados, al menos habrá buenos servicios de apoyo para las mujeres que han sido violadas. Bueno, pues no los hay. El movimiento de mujeres de los setenta y de principios de los ochenta luchó por la creación de un servicio ayuda a las mujeres violadas, una red de centros llamados Rape Crisis, y, en 1984, se consiguieron 68 de estos centros básicos repartidos por todo Inglaterra y Gales. Hoy, cuando las violaciones han alcanzado un nivel sin precedentes (el total de violaciones registradas creció un 247% entre 1991 y el 2004), el número de centros Rape Crisis ha descendido a casi la mitad y actualmente hay únicamente 38. Este enorme déficit en los servicios de asistencia resulta menos sorprendente cuando sabes que tres de las organizaciones de caridad para mujeres más importantes del Reino Unido -Refuge [Refugio], Women's Aid [Ayuda a las mujeres] y Eaves Housing for Women [Cobijo para las mujeres]-, las cuales apoyan a las mujeres víctimas de la violencia de género, tienen, todas juntas, unos ingresos inferiores a los de The Donkey Sanctuary [El santuario del burro], una organización caritativa cuyo objetivo es que los asnos puedan llegar a viejos.

A medida que el número de centros Rape Crisis se desploma, el número de lapdancing clubs se ha multiplicado, ayudado por un cambio en la ley de licencias en el 2003 que los equiparaba a las cafeterías y los bares de karaoke. Desde que este cambio legislativo se hizo efectivo, el número de lapdancing clubs se ha doblado. En las pequeñas ciudades de Brighton y Hove, por ejemplo, han abierto seis clubs uno detrás de otro en muy poco tiempo, y en todo el país se están abriendo a razón de casi uno a la semana. El gobierno ha prometido recientemente afrontar esta cuestión reclasificando los lapdancing clubs como lugares de "encuentro sexual", pero aunque se trate de una buena noticia, no cambia lo que hemos aprendido en el entretanto: que existe una demanda masiva de estos clubs, que los lugares en los cuales se comercia con los cuerpos de mujeres son clarísimamente una brillante propuesta empresarial. Lo que no es sorprendente si tenemos en cuenta que la industria del sexo está no por casualidad más aceptada hoy que nunca: uno de cada diez hombres admite haber contratado los servicios de una prostituta, las visitas al burdel en una despedida de solteros son vistas como una parte consustancial a las mismas, y el consumo de pornografía ha ido más allá de la familiaridad.

El crecimiento de la industria del sexo es un indicativo de cómo se considera propiedad pública los cuerpos de las mujeres. En la cultura de masas, por su parte, vemos cómo el escrutinio de las mujeres alcanza niveles sin precedentes. En las revistas del corazón los cuerpos de las mujeres son estudiados minuciosamente: un kilo de más provoca titulares en los que se dice que están demasiado gordas, un kilo de menos conduce a titulares en los que se dice que están demasiado delgadas. Se dibujan círculos alrededor de una zona del tobillo en la que no consiguieron aplicarse el falso bronceado, de una uña mordida o donde aparece una pequeña, incipiente pata de gallo que podría no ser otra cosa que una pestaña caída. Lo que aquí yace implícito (pero nunca se expresa) es que no existe ningún estándar objetivo de belleza, ni ningún nivel de perfección que una mujer pueda alcanzar con su cuerpo que sea percibido como aceptable y controlado. Una mujer juzgada como muy gorda por una revista puede, exactamente con la misma fotografía, ser juzgada como demasiado delgada por otra. El mensaje constante es que los cuerpos de las mujeres no son de nuestra propiedad. Pertenecen a todo el mundo menos a nosotras mismas, y están ahí para ser seleccionados [por los hombres]. Ya pueden pasarse horas en el gimnasio como, pongamos por caso, Madonna, trabajando su cuerpo, perfeccionándose a sí mismas. Pero entonces cabe la posibilidad de que se rían de ellas por las venas en sus manos. Hay algo esencialmente deprimente en las mujeres a las que se ridiculiza por sus venas.

El intenso escrutinio en los cuerpos de las mujeres es una de las tendencias en la cultura pop. Otra es la obsesión actual por las mujeres como madres, una tendencia que hemos podido ver recientemente en nuestras pantallas de cine en películas como Juno, Knocked Up, Baby Mama, Happy Endings, Waitress y Smart People. También en las revistas del corazón: hemos visto cómo se le pagaba 6 millones de dólares a Jennifer López por las fotografías en exclusiva de sus gemelos; se espera que Angelina Jolie cobre 10 millones de dólares si acepta posar con los gemelos a los que dio a luz el año pasado.

De hecho, la obsesión es tal, que un editor dijo que «había llegado a un punto en el cual algunas celebridades podrían decidir tener más niños sólo para cobrar más dinero por sus fotografías.» Hemos visto a Christina Aguilera, Britney Spears, a la antigua niña prodigio Melissa Joan Hart y a Mylene Klass posar desnudas y embarazadas en los últimos años. Keri Russell, que interpretó a una mujer embarazada en dos films el año pasado, ha declarado que hay «una especie de moda pasajera, que es una locura en la cultura pop, con todas estas actrices quedándose embarazadas. ¿Alguien había visto alguna vez tantas fotografías de actrices [embarazadas]?»

Desde luego que no. El mensaje que hay detrás de todo ello -estas imágenes dan en el blanco- es que el valor de las mujeres está directamente ligado a la maternidad, las imágenes constantes de mujeres felices con hijos son una canto de sirena para que las mujeres vuelvan al hogar, y aún así vemos cómo se culpa cada vez más y más a las madres. Las mujeres cuyos hijos son asesinados o secuestrados son culpadas en creciente número por no haber atendido a su prole como debían, por no haberlos vigilado constantemente; quienes trabajan con víctimas de abuso infantil dicen que también esto es cierto en aquellos casos, y que a menudo se culpa más a la madre de un niño del que se ha abusado que a quienquiera que haya abusado de él. Y a un nivel más cotidiano, hoy resulta imposible para una mujer vivir de acuerdo con los estándares sociales de maternidad. Las madres que salen del hogar para trabajar son contempladas como negligentes y las que permanecen en el hogar son vistas como zopencas. A las madres de hoy se las define regularmente como autoritarias cuando no se las vilipendia por ser demasiado laxas en la educación de sus hijos.

Otra de las tendencias de la prensa del corazón es retratar a las mujeres como "locas". En los últimos años hemos visto unos medios de comunicación de masas obsesionados con mujeres consideradas fuera de control: Britney Spears, Amy Winehouse, Lindsay Lohan y, en menor grado, Paris Hilton. Resulta difícil eludir la sensación de que lo que la gente realmente quiere ver es cómo las historias de estas mujeres finalizan como una de sus predecesoras, la ex modelo de Playboy Anna Nicole Smith, que murió de una sobredosis el año pasado. Por supuesto, en algún punto de todo esto hubo un enorme interés por el comportamiento de Pete Doherty, pero hay que notar que se dio cuando salía con Kate Moss, y sus transgresiones en consecuencia se reflejaban en ella. Cuando se separaron, el interés se desvaneció rápidamente.

Estas tendencias de la cultura pop han estado en el aire durante unos años, pero un viejo asunto que se ha renovado recientemente ha sido el backlash contra el derecho al aborto. Este tema saltó de repente a finales de primavera, cuando supe que una parlamentaria conservadora, Nadine Dorries, estaba haciendo campaña para limitar el aborto de 24 semanas a 20, pero hasta que hace unos días la Cámara de los Comunes votó esta cuestión, no tenía ni idea de que se habían presentado enmiendas para limitarlo a 22, 18, 16, 14 y hasta 12 semanas. Aunque el resultado de aquella votación fue el de mantener el límite de tiempo actual, sólo fue así porque el Partido Laborista tiene mayoría en la Cámara de los Comunes. Dieciocho oscuros secretarios de estado votaron para reducirlo a 22 semanas; David Cameron [líder del Partido Conservador] votó por hacerlo a 20 semanas. Una encuesta entre parlamentarios conservadores arrojó que sólo un 9% votaría en favor de mantener el actual límite de tiempo, mientras que un 86% quería un límite inferior.

Con resultados como éstos, parece que no hay duda de que será muy difícil mantener el actual derecho al aborto si los conservadores llegan al poder, algo que muchos consideran ahora como inevitable. Y esto es especialmente cierto teniendo en cuenta que un análisis de los candidatos al parlamento muestra que hay un porcentaje terriblemente bajo de mujeres del partido en el gobierno -a duras penas alcanzan el 20% de los parlamentarios-, lo que muy bien podría dar a los Tories una victoria en las próximas elecciones, y en tal caso el porcentaje desde luego no subiría.

«Mi mayor preocupación», dice Rake, «es asegurarnos de que creamos un debate feminista que nos sostenga, sean cuáles sean las medidas que tome el gobierno tory que vamos a tener.» Y hay muchísimos otros signos de que vamos a necesitar un debate como ése: este backlash está estrechamente ligado al actual desplazamiento derechista en la política. Desde que ocupó su cargo como alcalde de Londres, por ejemplo, una de las primeras medidas de Boris Johnson ha sido suprimir la figura del consejero de la mujer; una fuente anónima de la alcaldía citada por el Evening Standard aseguraba que a Johnson el cargo le parecía «un retroceso al Greater London Council de los ochenta.»

Afortunadamente, también hay signos de que el debate feminista está creciendo, es más, muchas de las personas con las que he hablado creen que es precisamente por eso por lo que el backlash es tan fuerte en este momento. Antes de que la votación por el límite para el aborto tuviera lugar en la Cámara de los Comunes, por ejemplo, un grupo de mujeres se reunió en las afueras del parlamento y protestó ruidosamente contra el potencial asalto a nuestros derechos. Rake dice que la afiliación a la Fawcett Society ha repuntado recientemente, porque «a medida que el espacio progresivo se estrecha a nivel nacional, se va abriendo en otros lugares... Creo que hay un sentimiento de malestar general hacia la cultura. Cuando hicimos campaña contra el asunto de los lapdancing clubs mucha gente se acercaba para decirnos: "Gracias a Dios alguien está haciendo al final algo al respecto del hecho de que tenga que pasar por delante de uno cada noche antes de volver a mi casa." Creo que hay una preocupación general por el retroceso en muchas cuestiones culturales, y también inquietud porque, aunque en otros aspectos estemos yendo vagamente en la dirección adecuada, el progreso es increíblemente lento. Todo ello nos ha llevado un tipo de militancia que está resurgiendo en estos momentos, en todo tipo de lugares y de luchas.»

Señala la recuperación de las marchas Reclaim the Night [Reclamad las noches] y la reciente Marcha del Millón de Mujeres. «Pienso que existe la sensación de que la gente está empezando a moverse, porque también ellos están empezando a darse cuenta de que muchos de los derechos que damos por garantizados puede que no lo estén. Creo que el activismo y el reconocimiento son motivo de optimismo.»

La profesora Liz Kelly, presidenta de la campaña para el fin de la violencia contra las mujeres está de acuerdo en que vivimos una época de resistencia, pero también ve el lado positivo de la situación: «Creo que hay señales de que existe la sensación de que la organización del movimiento feminista es levemente más fuerte y presente hoy de lo que lo era hace diez años. La ironía, por supuesto, es que sólo se puede tener una resistencia si hay algo contra lo que resistir.»

Una amiga mía, activista feminista desde hace mucho tiempo, me ha hecho notar «que siempre ha existido un backlash, desde el día uno de la existencia de la mujer en la civilización, mucho más allá de lo que está documentado. El concepto de backlash está siempre vivo, se trata tan sólo de que en ocasiones creemos que realmente nos estamos hundiendo en un pozo negro. Lo que yo diría, en cambio, es que -y esto vale para todo tipo de movimientos- no creo que se hagan nunca dos pasos atrás. Creo que sólo hacemos pasos hacia delante, pero que éstos pueden ser cortos y dificultosos, como si anduviéramos por la arena, o que a veces se puede tomar un ligero sprint, acelerar y pensar, "es fantástico, hemos ganado una pequeña batalla."»

«Lo que un backlash hace es restringir nuestra capacidad de acción, pero nunca que hagamos dos pasos atrás, y por eso pienso que podemos conseguir que los conservadores -con minúscula [por distinción con los miembros del Partido Conservador;T.]- los derechistas y los defensores del modelo tradicional de familia se vuelvan locos, porque ¿qué más da con qué nos ataquen? ¿Qué creen que vamos a hacer? ¿Volver a donde estábamos? ¿Regresar a la cocina y hacerles un bocadillo como si nada? Puede que ahora estemos andando sobre arena», dice, «pero lo cierto es que nunca ganarán.»


NOTA T.: (1) El término inglés backlash tiene en inglés dos connotaciones con las que autora juega en el artículo: por una parte, significa la reacción contra algo que ha ganado importancia, popularidad o influencia; por la otra, backlash se refiere también a la inculpación que se hace a las víctimas de un crimen, acusándolas de haber provocado a sus agresores o de tratar de ganar la atención de la opinión pública denunciándolo. El backlash no es exclusivo del mundo anglosajón: el propio The Guardian informó recientemente de que, después de veinte años, el número de geishas (acompañantes femeninas, tradicionales en la cultura japonesa) ha crecido en Japón: "Renewed respect as geisha make a comeback - and take to cyberspace", The Guardian, 25/06/08 [Enlace: http://www.guardian.co.uk/world/2008/jun/25/japan.internet]

*Kira Cochrane es columnista del diario británico The Guardian.

Traducción para www.sinpermiso.info: Àngel Ferrero

Fuente: Revista Sin Permiso

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24/07/2008 GMT -6

Las españolas vuelven a los prostíbulos - ¿prostitución de lujo?

piezasdeaocho @ 19:57

La crisis empuja a muchas mujeres a volver a un oficio copado por extranjeras - Los precios se derrumban y el cliente es más vejatorio y exigente

Por Joan M. Oleaque
20/07/2008

Una madame -o mami, en jerga más actual- presenta a la chica como Ana. Es muy joven, guapa, de aspecto poco artificioso. Viste la camiseta de la selección nacional de fútbol y un tanga. "Es natural, cercana, es lo que tienen las señoritas españolas", dice su madame. Ana tiene una mirada mortecina y una sonrisa suave cuando da dos besos al cliente. Dice que lleva muy poco en el negocio, que acaba de empezar.

Es de madrugada. Ella ejerce de prostituta en una casa-club de teórico alto nivel, muy conocida en la costa mediterránea. Está a medio camino entre un local y un bajo. Es un formato en alza. Son espacios personalizados. Algunos cobran unos pocos euros la hora; otros, unos 150 o 200 euros el servicio. Pero unos y otros, en tiempos de mayor bonanza económica, habrían sido mucho más caros.

Al invitado le recibe una mujer madura. Hace sentar al cliente y tomar una copa y empiezan a desfilar mujeres, no demasiadas, las suficientes para que las recuerde. Algunas casas-club tienen horario de 24 horas y despiertan a las chicas cuando hay faena. El horario diurno facilita que el cliente acuda a la hora de almorzar; la discreción, la atención de la madame y diferentes ofertas especiales -a partir de 20 euros- han hecho que se mezclen los tipos con corbata y los que llevan mono de taller. Las casas de citas y locales de este estilo se multiplican sin regulación. Las chicas nacionales destacan. Se las muestra como atracción.

Con el boom de la prostitución extranjera en años pasados, las españolas parecían haber desaparecido del mercado, excepto del más marginal, el de los polígonos de pueblo. Ahora, en los anuncios de prostitución en periódicos y en televisiones locales se grita su presencia. Incluso, la especificidad local: señoritas catalanas, andaluzas... Según Laura, propietaria de una casa de masajes en pleno centro de Valencia, "cada día más chicas nacionales se ofrecen ahora para trabajar". Por ejemplo, Laura, de mediana edad, que fue prostituta, es española. "Caí en esto por falta fuerte de dinero", cuenta. "Hace años, las muchachas españolas podían trabajar de gogó de discoteca o de lo que hiciera falta, no necesitaban recurrir a esto, pero hoy la economía va muy mal". "Además", insiste, "ahora los mismos clientes pagan más por ellas". En su momento sucedió lo mismo con las extranjeras esculturales que llegaban a través de las mafias. Ahora, hasta en webs especializadas se destaca si tal o cual chica ha nacido en España.

La fundación Amaranta, dedicada a la acción social con mujeres en exclusión, ha comprobado este aumento de prostitución española en pisos particulares. Y también a través de Internet o el teléfono. En estos últimos casos, el sexo se practica en la calle, en el coche del cliente. "Son chicas que quieren conseguir dinero rápidamente y de manera concreta. Ven en la prostitución una posibilidad de hacer que cambie todo", explica Pilar Casas, directora de Amaranta. "En la mayoría de los casos se trata de casi adolescentes con un panorama familiar y social muy desestructurado". Piensan que el dinero les permitirá una vida más fácil, diferente de la que conocen. "Tienen un historial variado de abusos, poca cultura y habilidad social, y nula autoestima". Pilar Casas cree que son, de algún modo, "chicas para las que hoy es muy difícil participar del sistema y de sus exigencias, más aún en una situación de crisis económica".

Aunque en clubes y en la calle hay un 85% de extranjeras, las españolas ya llegan al 30% en las casas de citas, según Amaranta. Ese camino va unido al consumo de alcohol y cocaína. "Cada vez es más común", indica Laura. "La mayoría de las españolas ya tomaban antes de ser prostitutas, y, cuando ejercen, acaban de hundirse", añade. Según Pilar Casas, "muchas se buscan a traficantes como compañeros".

Un estudio de Carmen Meneses, de la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid, constata que las entrevistadas españolas habían tenido un consumo experimental de cocaína previo al ejercicio de la prostitución, mientras que el resto no. El alcohol y la cocaína les permiten sobrellevar la actividad que realizan. Algo que, por regla general, aborrecen. "Las consecuencias del consumo pueden llevar a la desprotección en las prácticas sexuales y a ser víctimas de agresiones por parte de los clientes". Esto se suma como una condena a todo tipo de deudas, algo que hoy atenaza a muchas jóvenes meretrices. Desde la hipoteca o alquiler, en el caso español, al pago a los mafiosos, en los de extranjeras. Desde el reparto de beneficios con proxenetas o dueños de club a la cirugía estética, algo muy común en las prostitutas del sector medio-alto.

Bien lo sabe Alicia, que cuenta a sus clientes que es venezolana, pero nació en Ecuador. Era de las que cobraba "50.000 pesetas antes del euro" en un pequeño y vetusto club de lujo español. En los últimos años, el precio no hizo más que bajar y el club cerró. Ahora, ha llegado a cobrar 60 euros en un enorme local de carretera, "y menos, si hace falta".

"En el mercado del supuesto lujo, los precios caen", corrobora Rocío Nieto, de la asociación para la reinserción de mujeres prostituidas APRAMP. Es consecuencia de la economía y de la increíble competencia. Según Nieto, "genera una mayor explotación, que expone a las mujeres a todo tipo de riesgos". Las prostitutas de lujo "se diferencian del resto en su educación y en sus maneras", explica Pilar Casas, de Amaranta, "pero también suelen provenir de un panorama íntimo de abusos". Según su experiencia, "como el cliente paga más, y ahora es una mala época, el trato es aún más vejatorio y exigente".

Parece estipulado que hay más de 300.000 chicas que alquilan su cuerpo en España. Se han barajado cifras estratosféricas y se ha especulado con la posibilidad de que el sector mueva de 32 a 40 millones de euros diarios. "Antes, la hermosura y la juventud se pagaban con mucho dinero en un club", explica Alex, antiguo propietario de casas de citas. "Ahora todas las señoritas son hermosas y jóvenes. La sensación es que hay más prostitutas regulares que clientes habituales".

Eso parece en El Caminàs, un largo sendero entre huertos castellonenses. Como en otros lugares de España, allí, ahora mismo, abundan las muchachas rumanas jóvenes y bellas que años atrás hubieran podido pertenecer al sector del lujo. Ahora, el chulo incluso las lleva del huerto a la casa del cliente en una moto de campo por 10 o 20 euros. También recorre esos campos una furgoneta con dos proxenetas, un colchón y varias rumanas. Los tipos le ofrecen la chica a cualquiera por lo que lleve en el bolsillo.

Otras muchachas son transportadas cada día en furgón hasta esa zona, donde pasan jornadas de 10 horas o más. Llevan sillitas de playa, algún bocadillo y una botella de agua que les quita la sed y les hace de bidé. Aceptan prácticas sexuales extravagantes y de riesgo. "Sólo lo normal no suele pedirlo ya casi nadie", explica Sofía. Dice que es de Jamaica, pero es africana. Decenas de chicas compiten con ella. Sofía aprieta un móvil con la mano; con él avisa a su vigilante -su proxeneta, que de vez en cuando aparece por los naranjos- cuando tiene un cliente.

Chicas moldavas se arrastran por El Caminàs con algún ojo morado y hasta con señales de mordiscos en la cara. Según la Unidad Central contra las Redes de Inmigración, la prostitución mafiosa de Europa del Este es la principal en España. La edad de las chicas oscila entre 18 y 22 años. Los golpes de los proxenetas las empujan a los caminos.

Laura no permite la interferencia de mafias. "Vinieron unos rusos a ofrecerme señoritas, que se podían cambiar cada cierto tiempo, y les dije que se fueran". "Si aceptas eso, luego te piden que abras 24 horas, luego que trafiques, va todo unido", expone. Tampoco ha tenido nunca orientales, que ahora se multiplican. "Las hacen pasar por japonesas, pero son chinas", explica.

Un trabajo realizado por investigadores del Instituto de Salud Carlos III (publicado en la revista Sexuality Transmited Infections) cataloga a España como el territorio desarrollado con mayor prevalencia de relaciones sexuales venales: uno de cada cuatro hombres ha pagado por sexo. La prostitución está asimilada. Especialmente, el moderno club de carretera ha sido el gran dispensador de ella. Pero hoy la discoteca sexual de grandes dimensiones también pasa por dificultades. El modelo se agota.

"Parece que está variando", explica Esperanza Casals, sexóloga y directora del grupo de psicología aplicada Espai. "Se ha dado una asimilación de la prostitución como un consumo lúdico y masivo desligado de la moral. Y lo ha hecho a través de la propaganda de esos locales, de la vinculación de su oferta a las despedidas de soltero y al fin de semana". Ahora, en época de recesión, intentan vender lo mismo de otro modo. Al igual que las tiendas de precio medio emulan los diseños de las firmas italianas, estos locales ofrecen clase preferente a precio de calle. El alto standing, sin serlo. Rebajas todo el año.

Fuente: ELPAÍS.com

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15/07/2008 GMT -6

Not for sale

piezasdeaocho @ 01:03

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13/07/2008 GMT -6

Ministro sueco de Democracia: "Comprar sexo es una forma de violencia de los hombres hacia las mujeres"

piezasdeaocho @ 03:53

Por Ana Carbajosa (enviada especial)
Estocolmo 13/06/2006
ELPAÍS.com

ENTREVISTA: JENS ORBACK Ministro sueco de Democracia, Asuntos Urbanos, Integración e Igualdad de Género

Jens OrbackDesde que algunas ONG alertaron del riesgo de que miles de prostitutas acudirían aprestar sus servicios al mundial de fútbol que acaba de comenzar en Alemania, Suecia, el país que castiga al cliente, se ha encargado de pedir explicaciones a los germanos en todos los consejos de ministros europeos. Explicaciones sobre cómo Alemania -un país donde la prostitución es legal- piensa impedir la explotación y el tráfico de mujeres procedentes de todos los rincones del planeta. El enfrentamiento diplomático parece haber llegado a su fin, después de que los planes de seguridad adoptados por alemanes acabaran por convencer a los suecos, satisfechos sin embargo, de haber convertido la prostitución "en un problema" europeo.

Detrás de todo esto está, entre otros Jens Orback (1959), ministro para la Democracia, Asuntos Urbanos, Integración e Igualdad de Género de Suecia, que trabaja con la premisa de que "la prostitución es una forma de violencia de los hombres contra las mujeres" y que en este terreno, como en otros de la batalla por la igualdad, los hombres deben posicionarse. A Orback, pionero en la formación de grupos de hombres, le gusta dejarse fotografiar recogiendo a sus hijos en la escuela, porque piensa que sólo cambiando los estereotipos hombres y mujeres llegarán algún día a convivir en igualdad. "O luchas contra la opresión, o te conviertes en opresor", sostiene Orback, que recibió a EL PAIS durante la VI conferencia ministerial sobre igualdad de género del Consejo de Europa, celebrada el jueves y viernes pasados en Estocolmo.

Pregunta. ¿Cuáles son los principales obstáculos a los que se enfrenta Europa para lograr una igualdad real entre hombres y mujeres?

Respuesta. Sin duda, la violencia de los hombres hacia las mujeres es el mayor obstáculo. No podemos decir que somos una Europa civilizada mientras haya tantas mujeres y niñas que tengan miedo cuando salen a la calle, cuando están en sus casas. La causa de la violencia sigue siendo la desigualdad. Cada vez más mujeres se oponen a la dominación y el control que ejercen los hombres, y a su vez, los hombres se sienten amenazados ante la posibilidad de perder ese control sobre las mujeres y eso les hace recurrir a la violencia, justo en el momento en que sienten que pierden el poder. Hay una carencia entre ciertos hombres, que no saben resolver los conflictos de manera civilizada.

P. ¿Qué medidas han permitido a Suecia, la meca de la igualdad, avanzar en ella?

R. Ha resultado muy efectivo invertir en el cuidado de los mayores y en las guarderías. También ha sido muy positivo el modelo fiscal. El nuestro es progresivo, y las declaraciones conjuntas no estimulaban a la mujer a trabajar fuera de casa, porque suponía una penalización impositiva; con las declaraciones de la renta separadas, la mujer tiene más motivos para salir a ganar dinero. Además, ha sido crucial la ley contra la violencia de género.

P. Suecia ha logrado importantes avances en el campo de la igualdad y, sin embargo, registra un índice de violencia doméstica muy alto.

R. Es verdad. Además, en los próximos años seguirán subiendo las cifras, porque el concepto de tolerancia cero está llegando por fin a las casas, ahora las mujeres están más dispuestas a ir a la policía.

P. Usted ha participado activamente en grupos de hombres. ¿Para qué sirven?

R. Los hombres tienen que asumir una gran responsabilidad. Ante una situación de opresión, no se puede ser neutral. O luchas contra la opresión, o te conviertes en cómplice, en opresor. Los hombres tienen que rebelarse contra de la violencia sobre las mujeres.

P. Ustedes han alzado la voz en el consejo de ministros de la UE, en contra de la afluencia de prostitutas al mundial de fútbol que acaba de comenzar. También le han pedido explicaciones a Alemania, un país donde la prostitución está legalizada. Algunos países les acusan de pretender exportar su modelo de castigo al cliente.

R. En Suecia consideramos que comprar sexo es una forma de violencia de los hombres hacia las mujeres. En la prostitución, una de las personas se encuentra en una situación más débil. Hay quien dice que es una profesión y yo les digo: 'figúrese que tuviera una hija en el paro, y que para cobrar el desempleo no se pudiera permitir rechazar una oferta del INEM alemán, por ejemplo. Y entonces el Estado le ofrece a su hija un puesto de prostituta que no podría rechazar. ¿Qué le parecería?'. Simplemente trato de hacerles ver que esto no tiene sentido, que es absurdo.

P. ¿Han quedado finalmente satisfechos con los planes alemanes para luchar contra el tráfico de mujeres durante el campeonato de fútbol?

R. Sí, estamos satisfechos con que Alemania haya identificado el problema. Nosotros vamos a enviar policías para que trabajen sobre el terreno. Estamos también contentos porque Finlandia planea adoptar nuestro modelo de castigo al cliente, sólo en el caso de que compre los servicios de una mujer objeto de tráfico de blancas, lo cual es muy difícil de demostrar, pero lo importante es que como nosotros, ponen el énfasis en la demanda.

P. ¿Piensan implantar en Suecia medidas como las de Noruega que obligan a las direcciones de las empresas a guardar un equilibrio mínimo (40-60%) en los contratos a hombres y mujeres?

R. Esta semana, desde el Gobierno sueco hemos publicado un documento a favor de esta medida. En principio, pensamos que ese equilibrio debería ser responsabilidad de las empresas, y que el Estado no tendría que intervenir, pero si ellos no hacen nada, nosotros debemos reaccionar. No estamos especialmente orgullosos de las cuotas, pero tampoco queremos que los hombres sigan seleccionando a hombres, y por tanto apliquen así sus cuotas. En las cúpulas de las empresas nos encontramos al mejor hombre, junto al segundo mejor. Hay que lograr que las empresas las dirijan los mejores hombres junto a las mejores mujeres.

P. A usted le preocupa mucho el papel que juega la publicidad en todo esto...

R. Sí, porque es en el espacio público donde se puede ver que los estereotipos son muy fuertes, y eso le resta oportunidades a los hombres y a las mujeres para elegir su modelo. Nunca se muestra a los hombres con capacidad para el cuidado de los demás. Para mí, es una cuestión de libertad, de poder elegir cómo nos expresamos, de ceñirnos o no al papel de los niños y niñas que nos muestran. Por eso es muy importante que los hombres se acojan a los permisos de paternidad, porque es importante que la gente vea eso. En Suecia hemos avanzado. El 20% de esos permisos ya los piden los hombres, frente al 8% que se registraba hace diez años.

Leído en: RED FEMINISTA

Fuente: ELPAÍS.com

26/06/2008 GMT -6

Mujeres en situación de prostitución concluyen capacitación como estilistas

piezasdeaocho @ 19:02

Fuentes de empleo seguras, pide la dirigente al GDF

Por Susana Trejo de Jesús

México DF, 30 mayo 08 (CIMAC).- Ante la inminente reubicación de sus áreas de trabajo, el grupo de trabajadoras sexuales autodenominadas Independientes y Autónomas pidieron al jefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard Casaubón, una mesa de diálogo donde se les se tome en cuenta como un grupo dispuesto a hablar y se les garantice una fuente segura de empleo.

Maclovia Lucero Ambrosio, trabajadora sexual desde los 15 años y dirigente de Independientes y Autónomas, gestionó ante el GDF dos cursos de capacitación en cultura de belleza para integrantes del grupo, mismos que hoy finalizaron. Por ello, manifestó en entrevista con Cimacnoticias, apelan al discurso que maneja el Jefe de Gobierno, quien “se mueve en un discurso de equidad y democracia”, para mejorar su situación laboral.

Fueron 20 las mujeres que, después de dos cursos intensivos de uso de herramientas y técnicas para desarrollarse como estilistas, terminaron su capacitación, donde aprendieron con mucha dedicación, afirma la directora del Instituto Mexicano de Estilistas, María Elena Becerra Acosta, a manejar la navaja, corte de cabello, colorimetría para aplicar tintes y los distintos modos de trabajo con cera para depilar.

Les preocupa su futuro laboral, señaló Eulalia Meneses, una de las beneficiarias del programa, porque han bajado los ingresos considerablemente y porque hay incertidumbre sobre el lugar y las condiciones en que trabarán, ya que hace dos meses recibieron un aviso de reubicación a quienes trabajan en el mercado de la Merced, Zócalo y las circundantes del Metro Candelaria y Centro Histórico.

Ante el aviso, dos trabajadoras acudieron al Departamento de Programas Delegacionales, donde las informaron que la decisión se había tomado debido a la remodelación del Centro Histórico. Hasta ahora no han tenido más información.

LA CAPACITACIÓN

Maclovia Lucero explicó que desde septiembre de 2007 iniciaron el programa que, en primera instancia, detalló, se desarrolló gracias a un acercamiento con la encargada del departamento de Participación Ciudadana de la Delegación Cuauhtémoc, Juana Vera. La funcionaria, al escuchar que muchas de las mujeres son el sostén de la familia y sus ingresos se veían reducidos, le sugirió acercarse con Alejandro García Ponce, funcionario perteneciente al Departamento de Fomento al Trabajo en el Distrito Federal.

En esa oficina les ofrecieron un programa de capacitación, algo que les remunerara, indica Maclovia, porque anteriormente otros funcionarios ofrecían talleres para realizar manualidades que no eran redituables. Esta capacitación, enfocada para obtener un empleo, consistió en enseñanzas básicas durante su primera etapa, de septiembre a octubre de 2007.

El Gobierno capitalino otorgó un subsidio aproximado de mil 200 pesos por alumna al Instituto Mexicano de Estilistas para que proporcionara a las 20 alumnas inscritas en el curso todos los materiales que requerían. “Desde un pasador, hasta las tijeras y las pestañas postizas se les daban aquí”, dice Elena Becerra.

Además, las estudiantes percibieron, por cada uno de los dos meses que duró el entrenamiento, 2 mil 300 pesos como un incentivo para que no dejaran de asistir al curso.

Para la segunda etapa que inició el mes de abril de este año, la ayuda económica aumentó a 3 mil 300 pesos por cada mes de enseñanza. Aunque el dinero, dice Eulalia Meneses, era lo de menos, pues se les dio el conocimiento de una profesión que en un futuro le ayudará a obtener ingresos económicos.

El cambio de vida y hábitos que requirieron estas mujeres de entre 18 y 55 años para la capacitación no fue fácil, apuntó Meneses. “En ocasiones llegaban muy tarde y, aunque fuera de diez minutos su retraso, eso ya significaba un retardo, y cuando juntaban tres se les daba de baja. Todas ellas fueron constantes en las clases”, que duraban cuatro horas diarias de lunes a viernes, de nueve a una de la tarde.

OPERATIVOS, MALTRATOS…

Cuenta Maclovia a Cimacnoticias, que desde los años ochentas ha luchado por mejorar sus condiciones laborales. Esto “ha significado trabajar en medio de operativos y maltratos por parte de las autoridades, y tocar puertas para que las compañeras tengan el acceso a una vida laboral diferente”.

Eulalia Meneses, de 55 años, dice que también ella ha tenido que pasar por malas experiencias cuando una o un dirigente se les acerca para ayudarlas a exigir sus derechos laborales al Estado: “primero quieren nuestro apoyo para que obtengan el registro como organización, y luego olvidan sus compromisos”.

Y denuncia que los dirigentes incluso llegan a maltratarlas si se niegan a sus peticiones o se rebelan. Para algunas de sus compañeras, esto les ha significado la cárcel, porque las o los dirigentes “usan el tráfico de influencias para que nos encarcelen” denuncia Eulalia.

Las mujeres Independientes y Autónomas reconocen la labor de Maclovia, quien desde 2005 ha tocado puertas sin ningún interés personal, para que aprendan otra forma de ganarse la vida.

Hoy que concluyeron su curso de capacitación, dice la Directora del Instituto Mexicano de Estilistas, están contentas y satisfechas porque descubrieron que tienen las habilidades para trabajar en otro campo. Y para ella fue una experiencia enriquecedora. Junto con el GDF, dice, seguiremos de cerca los resultados del programa y lo que sigue es su colocación (laboral).

Fuente: cimacnoticias

20/06/2008 GMT -6

Comunicados de la CATW sobre el gobernador de Nueva York Eliot Spitzer

piezasdeaocho @ 20:56

Me han de disculpar por la traducción, todavía no aprendo muy bien el inglés. De todos modos pueden verificar en el texto original (haciendo clic en los enlaces que están al final de ésta lectura).

www.catwinternational.org

10 MARZO 2008
Comunicado de prensa: Gobernador Spitzer--Revelaciones recientes

Las revelaciones recientes sobre los acuerdos que mantenía regularmente el gobernador Spitzer para tener a su disposición a una mujer prostituída, demuestran que los hombres que explotan sexualmente mujeres provienen de todas las clases sociales. Incluso los más poderosos, respetados y privilegiados de entre nosotros explotan a las mujeres de esta manera. Después de todo los Johns [nombre despectivo con que se nombra en EEUU a los hombres que usan mujeres que están en prostitución] son padres, hermanos e hijos.

Vivimos en una cultura que continúa dando a los hombres el privilegio de explotar sexualmente a niñas y mujeres. Hasta que trabajemos en poner fin a la explotación sexual comercial de niñas y mujeres en este país, seguiremos teniendo una clase de mujeres utilizadas de este modo. La prostitución es la opresión más antigua y una forma de violencia hacia las mujeres. El hecho de que esto suceda en un contexto de "alto standing" no borra el daño de la mercantilización de las mujeres. La explotación sexual no tiene cabida en una sociedad que valora la igualdad de niñas y mujeres.

También tenemos que preguntarnos porqué existen hombres en nuestra cultura que hipócritamente apoyan el abuso sexual comercial mientras que públicamente apoyan la igualdad de mujeres y la justicia social.

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11 MARZO 2008
Comunicado de prensa: Gobernador Spitzer--No es un crimen sin víctima

La utilización de mujeres prostituídas por parte del gobernador Spitzer no es un asunto privado. Es, de hecho, un asunto muy público que plantea la cuestión urgente de la demanda de prostitución que alimenta el tráfico sexual.

El gobernador Spitzer, de hecho, violó en espíritu, si no es que en letra, la propia ley que él firmó y que entró en vigor el 1 de noviembre de 2007. La contradicción e hipocresía de que el gobernador Spitzer sea partidario de la recientemente aprobada legislación Anti-Tráfico de Personas del Estado de Nueva York (que eleva las penas de indulgencia de un delito menor "B" a un delito menor "A") y al mismo tiempo forme parte de la demanda que alimenta el tráfico sexual es una traición enorme a los derechos humanos y al movimiento de mujeres que luchan para terminar con el tráfico humano.

La prostitución no es un crimen sin víctima como muchos ahora están proclamando. Está ampliamente reconocida como violencia hacia las mujeres, que surge de condiciones sociales adversas y es contraria a la igualdad de las mujeres. Es la demanda de prostitución la principal causa del tráfico humano. Seguir teniendo una clase de mujeres disponibles para la explotación sexual es violar todos los estándares de derechos humanos. Las formas en que se explota la prostitución no se alteran con la cantidad de dinero involucrado.

Contacto:
NORMA RAMOS, Esq., Co-Executive Director, CATW
(212) 643-9895,
acherneff@catwinternational.org

Fuente (1): CATW

Fuente (2): CATW

14/06/2008 GMT -6

10 Razones para No legalizar la Prostitución

piezasdeaocho @ 14:47

Si quieren descargar la siguiente lectura hagan clic aquí.

Por Janice G. Raymond, Coalición Internacional Contra el Tráfico de Mujeres (CICTM/CATW)

(25, marzo, 2003)

INTRODUCCIÓN

Los argumentos que se exponen a continuación van dirigidos a todas las formas de prostitución avaladas o respaldadas por el estado, incluyendo, pero no limitándose a, la legalización de los prostíbulos y del proxenetismo, la despenalización de la industria del sexo, la regularización de la prostitución a través de leyes que establezcan controles de salud obligatorios para las mujeres que están en la prostitución, o cualquier sistema que reconozca que la prostitución es un trabajo o la defienda considerándola una elección laboral.

Teniendo en cuenta que algunos países están considerando legalizar y despenalizar la industria del sexo, creemos importante que consideres las razones por las cuales la legitimación de la prostitución como un trabajo no supone un empoderamiento de las mujeres que están en la prostitución, sino que supone un fortalecimiento de la industria del sexo.

  1. La legalización/despenalización de la prostitución es un regalo para los proxenetas, los traficantes y la industria del sexo.
  2. La legalización/despenalización de la prostitución y de la industria del sexo promueve el tráfico sexual.
  3. La legalización/despenalización de la prostitución no supone un control de la industria del sexo. La expande.
  4. La legalización/despenalización de la prostitución aumenta la prostitución clandestina, ilegal y la prostitución de la calle.
  5. La legalización de la prostitución y la despenalización de la industria del sexo promueve la prostitución infantil.
  6. La legalización/despenalización de la prostitución no protege a las mujeres que están en la prostitución.
  7. La legalización/despenalización de la prostitución aumenta la demanda de la prostitución. Incentiva a los hombres a comprar a las mujeres por sexo en un entorno social más permisible y de mayor aceptabilidad.
  8. La legalización/despenalización de la prostitución no promueve una mejora de la salud de las mujeres.
  9. La legalización/despenalización de la prostitución no aumenta las posibilidades de elección de las mujeres.
  10. Las mujeres que están dentro de la prostitución no quieren que se legalice o despenalice la industria del sexo.

LOS ARGUMENTOS

1. La legalización/despenalización de la prostitución es un regalo para los proxenetas, los traficantes y la industria del sexo.

¿Qué supone la legalización de la prostitución o la despenalización de la industria del sexo? En Holanda, la legalización supone la autorización de todos los aspectos de la industria del sexo: Las mujeres mismas, los llamados “clientes” y los proxenetas, quienes bajo el régimen de la legalización se han convertido en hombres de negocios del sector servicios y en legítimos empresarios sexuales.

La legalización/despenalización de la prostitución también convierte a los prostíbulos, clubes, salones de masaje y a los otros lugares donde se ejerce la prostitución en locales legítimos donde se permite que el comercio del sexo prospere de forma legal y con pocas restricciones.

Hay personas que creen que defendiendo la legalización o la despenalización de la prostitución están dignificando y profesionalizando a la mujer que está en la prostitución. Pero el dignificar la prostitución como un trabajo no supone el dignificar a la mujer, ya que simplemente dignifica la industria del sexo. La gente a menudo no se da cuenta de que la despenalización supone la despenalización de toda la industria del sexo, no solo la de las mujeres.

La CATW aprueba la despenalización de las mujeres que están en la prostitución. Ninguna mujer debería de ser penalizada por su propia explotación. Pero los estados nunca deberían despenalizar a los proxenetas, a los clientes, a los prostíbulos u otros establecimientos sexuales.

2. La legalización/despenalización de la prostitución y de la industria del sexo promueve el tráfico sexual

La industria de la prostitución legalizada y despenalizada es una de las causas clave del tráfico de mujeres con fines de explotación sexual. Uno de los argumentos para la legalización de la prostitución en Holanda era que la legalización iba a ayudar a terminar con la explotación de las desesperadas mujeres inmigrantes que eran traficadas para entrar en la prostitución. El informe realizado por el grupo gubernamental “Budapest”* muestra que el 80% de las mujeres de los prostíbulos en los países Bajos son traficadas desde otros países (Grupo Budapest, 1999: 11). En 1994 La Organización Mundial sobre la Inmigración (International Organization of Migration, IOM) declaró que solo en los países Bajos, el 70% las mujeres traficadas provenían del centro y del este de Europa (OIM, 1995: 4).

El gobierno de Holanda se presenta a sí mismo como el defensor de los programas y políticas que luchan contra el tráfico, mientras que al mismo tiempo y de una manera cínica, ha eliminado todos los impedimentos legales dirigidos al proxenetismo y a los prostíbulos. En el año 2000 el Ministerio de Justicia Holandés abogó por una cuota legal para “trabajadoras sexuales” extranjeras, ya que el mercado de la prostitución holandés demandaba variedad de “cuerpos” (Dutting, 2001:16). También en el año 2000 el gobierno Holandés solicitó y obtuvo una sentencia de la Corte Europea en la que se reconocía que la prostitución era una actividad económica. Esta sentencia permite que las mujeres de la UE y de los países que formaban parte de la Ex Unión Soviética obtengan un permiso de trabajo como “trabajadoras sexuales” en la industria del sexo de Holanda, si prueban que se dedican al auto empleo. Las ONGs de los países Bajos han declarado que los traficantes están sacando provecho de esta ley y la están utilizando para introducir a mujeres en la industria de la prostitución Holandesa, enmascarando el hecho de que estas mujeres han sido traficadas y enseñándoles cómo probar que se son “inmigrantes trabajadoras del sexo” auto empleadas.

Durante un año, desde que se levantó la prohibición de los prostíbulos en Holanda, las ONGs han informado que ha habido un aumento de las víctimas del tráfico o que, en el mejor de los casos, el número de victimas procedentes de otros países no ha variado (Bureau NRM, 2002: 75). 43 municipios de Holanda quieren poner en marcha una política que prohíba los prostíbulos, pero el Ministerio de Justicia ha dicho que la prohibición de la prostitución dentro de un municipio podría entrar en conflicto con el “derecho a la libre elección de trabajo” que garantiza la Constitución federal o el Grondwet (Bureau NRM: 2002).

En enero de 2002 se estableció la prostitución en Alemania como un trabajo legitimo, después de que durante 5 años estuviera legalizada en las llamadas zonas “eros” o zonas de tolerancia. Ahora en Alemania es legal la promoción de la prostitución, el proxenetismo y los prostíbulos. En 1993, después de que se hubiera dado el primer paso para la legalización, se reconoció (incluso por parte de los/as defensores/as pro-prostitución) que el 75% de las mujeres que en Alemania estaban dentro de la industria del sexo eran extranjeras que procedían de Uruguay, Argentina, Paraguay, y otros países de Sudamérica (Altink, 1993: 43). Después de la caída del Muro de Berlín, los dueños de los prostíbulos informaron que 9 de cada 10 mujeres que estaban dentro de la industria del sexo en Alemania procedían de los países del Este de Europa y de otros países que pertenecieron a la antigua Unión Soviética.

El elevado número de mujeres extranjeras que están dentro de la industria del sexo en Alemania – algunas ONGs estiman que se eleva a un 85% - pone en duda el hecho de que tal porcentaje de mujeres haya podido entrar a Alemania sin algún tipo de ayuda. Al igual que en Holanda, las ONGs alemanas señalan que la mayoría de las mujeres extranjeras han sido traficadas. Hay que tener en cuenta que es casi es imposible para las mujeres pobres hacer frente al proceso migratorio, a los costos del viaje, a la tramitación de los documentos y también es muy difícil que puedan establecerse dentro del “negocio” sin ninguna ayuda externa.

El Informe Estatal sobre las Prácticas de los Derechos Humanos (Country Report on Human Rights Practices) de 1999 del Departamento de Estado de EEUU - que fue emitido por el Departamento para la Democracia (Bureau of Democracy) -, reconoció el vínculo entre la legalización y el tráfico en Australia. En el informe sobre Australia se puso de manifiesto que en el Estado de Victoria, en el cual se había legalizado la prostitución en la década de 1980, “El tráfico de mujeres procedentes del Este Asiático y dirigido al mercado del sexo es un problema que va en aumento”, en Australia... las leyes negligentes – incluyendo la legalización de la prostitución en algunas zonas del país – hacen que sea difícil el trabajo de hacer cumplir la ley contra el tráfico”.

3. La legalización/despenalización de la prostitución no supone un control de la industria del sexo. La expande.

En contra de lo que afirmaban las reivindicaciones que señalaban que la legalización y la despenalización de la prostitución iban a regular la expansión de la industria del sexo e iban a suponer un control de dicha industria, la industria del sexo representa ahora un 5% de la economía de Holanda (Daley, 2001:4). Durante la ultima década, después de que el proxenetismo y los prostíbulos se despenalizaran en Holanda en el año 2000, la industria del sexo se ha expandido un 25 % (Daley, 2001:4). A cualquier hora del día, mujeres de todas las edades y razas son expuestas - y puestas en venta para el consumo masculino - en los conocidos escaparates de los prostíbulos y clubes de Holanda. La mayoría de las mujeres provienen de otros países (Daley, 2001:4), y probablemente han sido traficadas.

Actualmente existen en Holanda asociaciones, oficialmente reconocidas, de empresarios del sexo y de clientes de la prostitución que son consultadas por, y colaboran con, el gobierno con el fin de fomentar sus intereses y promover la prostitución. Entre estas asociaciones están: “Asociación de Empresarios de los Negocios de Relajación” y “Hombre/Mujer y la Fundación de la Prostitucion”. Esta última está compuesta por un grupo de hombres que con regularidad utilizan los “servicios” de la industria del sexo, y uno de sus objetivos específicos es “conseguir que la prostitución y su uso sean más aceptados y abiertamente discutidos”, y “proteger los intereses de los clientes” (NRM Bureau, 2002:115-16).

Frente al hecho de que hay muy pocas mujeres que quieran “trabajar” en el sector legal de la industria del sexo, el Reportero Nacional de Holanda en temas de tráfico afirmó que una solución para el futuro podría ser “ofrecer [al mercado] prostitutas procedentes de países que no pertenezcan a la UE/AEE, y que voluntariamente elijan trabajar en la prostitución...” Se les concedería “un acceso controlado y legal al mercado Holandés” (NRM Bureau, 2002). Como la prostitución se ha convertido en “trabajo” y los proxenetas en “empresarios”, esta posible “solución” convierte al tráfico en “una inmigración voluntaria para trabajar en la industria del sexo”. Holanda está mirando al futuro, destinando a las mujeres inmigrantes pobres al mercado internacional del sexo con el fin de remediar las insuficiencias del libre mercado de los “servicios sexuales”. A través de este proceso, se refuerza la normalización de la prostitución como una “opción para las pobres”.

La legalización de la prostitución en el estado de Victoria, Australia, ha supuesto una expansión de la industria del sexo. En 1989 había 40 prostíbulos legales en Victoria, y en 1999 la cifra se había elevado a 94, junto con 84 que ofrecían servicio de acompañante. Otras formas de explotación sexual tales como el strip-tease, los centros de esclavitud y disciplina, los sex shops, los teléfonos eróticos y la pornografía son más rentables ahora (Sullivan and Jeffrys: 2001).

La prostitución se ha convertido en un suplemento legítimo del turismo y del auge de los casinos en Victoria. Actualmente, se pueden utilizar las fichas y los bonos de la ruleta de la fortuna de los casinos patrocinados por el gobierno en los prostíbulos (Sullivan and Jeffreys: 2001). La mercantilización de la mujer se ha intensificado de una manera considerable y cada vez es más visible.

Los prostíbulos en Suiza se han duplicado después de la legalización parcial de la prostitución. La mayoría de estos prostíbulos están libres de impuestos y muchos son ilegales. En 1999, el periódico Blick de Zurich, afirmaba que Suiza era el país de Europa con mayor densidad de prostíbulos y que los ciudadanos/as se sentían invadidos por los locales dedicados a la prostitución, al mismo tiempo que experimentaban un constante crecimiento de las zonas destinadas a la prostitución (Daley, 2001:A1).

4. La legalización/despenalización de la prostitución aumenta la prostitución clandestina, ilegal y la prostitución de la calle.

La legalización supuestamente iba a sacar a las mujeres prostituídas de la calle. Muchas mujeres no quieren registrarse ni someterse a revisiones médicas, tal y como lo requiere la ley en ciertos países en los que se ha legalizado la prostitución. Por lo tanto, la legalización a menudo las conduce a la prostitución de la calle. Además, muchas mujeres eligen la prostitución de calle porque quieren evitar ser controladas y explotadas por los nuevos “hombres de negocios” de la industria del sexo.

En Holanda, las mujeres que están en la prostitución señalan que la legalización y despenalización de la industria del sexo no acaba con el estigma sino que, al contrario, hace a las mujeres más vulnerables frente al abuso ya que al tener que registrarse pierden el anonimato. Así que la mayoría de las mujeres que están en la prostitución, a pesar de todo eligen proceder de manera ilegal y clandestina. Los/as miembros del parlamento que en un principio apoyaron la legalización de los prostíbulos basándose en el supuesto de que esto iba liberar a las mujeres, están viendo ahora cómo la legalización refuerza la opresión de las mujeres (Daley, 2001:A1).

Los argumentos que defendían que la legalización iba a terminar con los elementos criminales de la industria del sexo han fracasado. El aumento de la prostitución en Australia desde la legalización se ha dado en el sector ilegal. Desde la llegada de la legalización en Victoria los prostíbulos se han triplicado y se han expandido, y la mayoría de ellos no tiene licencia aunque se anuncien y operen con total impunidad (Sullivan and Jeffreys: 2001). En “New South Wales”, los prostíbulos fueron descriminalizados en 1995. En 1999, el número de prostíbulos en Sydney había aumentado de manera exponencial a 400-500. La mayoría no tiene licencia. Para terminar con la endémica corrupción policial, el control de la prostitución ilegal pasó de estar en manos de los policías a estar en manos de los ayuntamientos locales. Pero los ayuntamientos no tiene ni el dinero ni el personal para poner investigadores en los prostíbulos y acabar con y procesar a los empresarios ilegales.

5. La legalización de la prostitución y la despenalización de la industria del sexo promueve la prostitución infantil.

Otro de los argumentos que defendía la legalización de la prostitución en Holanda era que iba a ayudar a acabar con la prostitución infantil. La realidad en cambio ha mostrado lo contrario, ya que la prostitución infantil en Holanda ha aumentado dramáticamente durante la década de 1990. La Asociación de Ámsterdam “ChildRight” estima que la cifra ha aumentado de 4000 niños/as en 1996 a 15.000 en el 2001. Esta asociación estima que al menos 5000 de los/as niños/as que están en la prostitución provienen de otros países, un número importante de los cuales son niñas nigerianas (Tiggelove: 2001).

La prostitución infantil ha aumentado dramáticamente en Victoria en comparación con los otros Estados de Australia donde la prostitución no ha sido legalizada. De todos los Estados y territorios de Australia, el mayor número de informes en torno a la prostitución infantil proviene de Victoria. El estudio dirigido por ECPAT ( End Child Prostitución and Trafficking - Acabar con el tráfico y la prostitución infantil) en 1998, y realizado para la “Australian National Inquiry on Child Prostitución“ (Centro de Investigación Nacional de Australia sobre la Prostitución Infantil), mostró que existía un aumento del comercio organizado de prostitución infantil.

6. La legalización/despenalización de la prostitución no protege a las mujeres que están en la prostitución.

La Coalición Internacional contra el Tráfico de Mujeres (CATW) ha realizado dos estudios importantes sobre el tráfico sexual y la prostitución, entrevistando a casi 200 víctimas de la explotación del comercio sexual. En este estudio, las mujeres que estaban en la prostitución indicaban que tanto si se encontraban en establecimientos de prostitución legales o ilegales, éstos hacían muy poco para protegerles a ellas. “En caso de proteger a alguien, protegen a los clientes”.

Un estudio de la CATW realizado en 5 países, en los cuales se entrevistó a 146 víctimas de tráfico internacional y de la prostitución local, muestra que el 80% de las mujeres entrevistadas sufrieron violencia física por parte de los proxenetas. También muestra que todas ellas sufrían similares y múltiples consecuencias de salud derivadas de la violencia y de la explotación sexual (Raymond et al: 2002).

La violencia que sufrían las mujeres era una parte intrínseca de la prostitución y de la explotación sexual. Los proxenetas utilizaban la violencia por diferentes motivos y con diferentes propósitos. La violencia era utilizada para iniciar a algunas mujeres en la prostitución y para derrumbarlas y vencerlas con el objetivo de que realizaran los actos sexuales. Después de la iniciación, en cualquier momento, la violencia era utilizada con el fin de gratificar a los proxenetas, como una forma de castigo, para amenazarlas e intimidarlas, para ejercer la dominación de los proxenetas, para exigir conformidad, para castigar a las mujeres por presuntas “infracciones”, para humillar a las mujeres y para aislarlas y recluirlas.

Las mujeres que señalaron que los establecimientos sexuales les ofrecían alguna protección, matizaron añadiendo que ningún “protector” estaba nunca en la habitación con ellas, donde cualquier cosa podía ocurrir. Una mujer que estaba en la prostitución que funciona a través de llamadas telefónicas declaró que: “El conductor es como un guardaespaldas. Se supone que tienes que llamarle una vez entras para confirmar que todo va bien. Pero no se quedan junto a la puerta mientras tú estas allí, así que puede ocurrir cualquier cosa”.

Los estudios realizados por CATW hallaron que incluso cuando se utilizaban cámaras de vigilancia en los establecimientos, el objetivo era proteger el establecimiento. La protección de las mujeres de los abusos era secundaria o no importaba.

7. La legalización/despenalización de la prostitución aumenta la demanda de la prostitución. Incentiva a los hombres a comprar a las mujeres por sexo en un entorno social más permisible y de mayor aceptabilidad.

Con la llegada de la legalización en los países que han despenalizado la industria del sexo, muchos hombres que no se hubieran arriesgado a comprar una mujer para tener sexo, ahora ven la prostitución como algo aceptable. Cuando las barreras legales desaparecen, también desaparecen las sociales y éticas respecto al hecho de tratar a las mujeres como productos. La legalización de la prostitución supone enviar el mensaje a las nuevas generaciones de hombres de que las mujeres son productos sexuales, y de que la prostitución es una forma de diversión sin riesgo.

Como los hombres tienen un exceso de oferta de “servicios sexuales”, las mujeres tienen que competir en la oferta de servicios dedicándose al sexo anal, sexo sin condón, relaciones de esclavitud y dominación y otras tendencias demandadas por los clientes. Cuando se legaliza la prostitución, todos los controles están prohibidos. Por ejemplo, las capacidades reproductivas de las mujeres se convierten en productos actos para la venta. Todo un grupo nuevo de clientes encuentra excitante el embarazo y demanda leche de pecho en sus encuentros sexuales con mujeres embarazadas. Existen prostíbulos que ofertan servicios a hombres discapacitados y los/as cuidadores/as contratados por el Estado, que en su mayoría son mujeres, están obligadas ha llevar a estos hombres a los prostíbulos si ellos lo desean (Sullivan and Jeffreys: 2001).

Las autopistas de Victoria están llenas de anuncios que ofertan a mujeres como objetos sexuales y enseñan a las nuevas generaciones de hombres a tratar a las mujeres como subordinadas. Se anima a los hombres de negocios a que tengan sus reuniones de empresa en los clubes donde hay mujeres que sirven las mesas desnudas durante la hora de comer y del té o café.

El dueño de un prostíbulo de Melbourne declaró que la mayoría de los clientes eran “hombres profesionales bien educados, que acuden durante el día y después van a sus casas a reunirse con sus familias”. Las mujeres que desean relaciones más igualitarias con los hombres se encuentran con que a menudo sus compañeros visitan los prostíbulos y los clubes sexuales. Tienen la opción de aceptar que sus parejas masculinas están comprando mujeres a través transacciones sexuales comerciales, pueden negarse a reconocer lo que sus parejas están haciendo o pueden romper con la relación (Sullivan and Jeffreys: 2001).

El proyecto de ley del Gobierno Sueco 1997/98:55 sobre la Violencia Contra las Mujeres, prohíbe y penaliza la compra de “servicios sexuales”. Es un enfoque innovador que se centra en la demanda de la prostitución. Suecia cree que “prohibiendo la compra de los servicios sexuales, la prostitución y sus efectos perjudiciales pueden contrarrestarse de una manera más efectiva que la que ha existido hasta ahora”. Y lo que es más importante, esta ley claramente afirma que “la prostitución es un fenómeno social no deseable” y que es “un obstáculo para el actual desarrollo hacia una igualdad entre hombres y mujeres;”**

8. La legalización/despenalización de la prostitución no promueve una mejora de la salud de las mujeres.

Un sistema basado en la legalización de la prostitución en el que se obligue a las mujeres, y no a los clientes, a chequeos y certificados de salud es descaradamente discriminatorio para las mujeres. Los chequeos de salud que son “solo para mujeres” no tienen ningún sentido a nivel de salud pública porque el controlar a las mujeres prostituídas no les protege a ellas del SIDA o de las ETS, ya que los hombres pueden transmitir, y en un principio son los que transmiten, las enfermedades a las mujeres.

Se argumenta que los prostíbulos legalizados u otros establecimientos de prostitución “controlados” “protegen” a las mujeres a través de políticas dirigidas a imponer la obligación de usar condón. En un estudio de la CATW que se realizó en EEUU, las mujeres entrevistadas que estaban en la prostitución declararon lo siguiente: el 47% afirmó que los hombres esperan tener sexo sin condón; el 73 % declaró que ofrecen pagar más para tener sexo sin condón; el 45% de las mujeres dijo que sufrirían abusos si insistieran en que los hombres usaran condón. Algunas mujeres dijeron que ciertos establecimientos puede que tengan normas que establezcan que los hombres tienen que usar condón, pero que en la realidad, los hombres siguen intentando tener sexo sin condón. Una mujer afirmó. “la ‘regla’ dice que hay que utilizar condón en la sauna, pero es negociable entre las partes. La mayoría de los hombres piden felaciones sin condón (Raymond and Hughes: 2001).

En la realidad, la imposición de las políticas en torno a la utilización del condón se deja en manos de las mujeres que están en la prostitución, y la oferta de dinero extra es una presión insistente. Una mujer afirmó: “Sería una mentirosa si dijera ‘Oh, siempre uso condón’. El condón desaparece cuando hay dinero extra en juego. Estaba mirando al dinero extra.” Muchos factores juegan en contra del uso del condón: la necesidad de las mujeres de ganar dinero; la disminución del atractivo de las mujeres mayores para los hombres; hacer frente a la competencia de los lugares donde no exigen condón; la presión de los proxenetas para que las mujeres tengan sexo sin condón y ganen más dinero; la necesidad de tener dinero por ser adictas a alguna droga o para pagar al proxeneta; y la falta de control que en general tienen las mujeres que están en la prostitución sobre sus propios cuerpos.

Las denominadas “políticas de seguridad” en los prostíbulos no protegieron a las mujeres de los abusos. Incluso cuando los prostíbulos supuestamente controlaban a los “consumidores” y utilizaban “gorilas”, las mujeres afirmaron que fueron lesionadas por los compradores y que, algunas veces, por los dueños de los prostíbulos y por sus amigos. Incluso cuando alguien intervenía para controlar el abuso de los compradores, las mujeres vivían en un clima de terror. Aunque el 60% de las mujeres dijo que algunas veces se había impedido que los compradores abusaran de ellas, la mitad de estas mujeres contestaron que en algún momento habían sentido que podrían haber sido asesinadas por alguno de sus “clientes” (Raymond et al: 2002).

9. La legalización/despenalización de la prostitución no aumenta las posibilidades de elección de las mujeres.

La mayoría de las mujeres no entraron en la prostitución a través de una decisión racional. No se sentaron un día y decidieron que querían ser prostitutas. Mejor dicho, es preferible llamar a esas “elecciones” “estrategias de supervivencia”. Más que consentir, una mujer prostituta accede a la única opción que está a su alcance. Su conformidad deriva del hecho de tener que adaptarse a las condiciones de desigualdad que son establecidas por el consumidor que le paga a ella para que haga lo que él quiera.

La mayoría de las mujeres que fueron entrevistadas por los estudios realizador por la CATW, señalaron que la elección de entrar en la industria del sexo solo se puede discutir dentro de un contexto donde no existen otras posibilidades. La mayoría enfatizaron que las mujeres que están en la prostitución tenían muy pocas alternativas. Muchas hablaron de la prostitución como la última opción, o como una manera involuntaria de finalizar un “camino”. En un estudio, el 67% de los/as miembros de la policía que la CATW entrevistó expresaron la opinión de que las mujeres no entraron voluntariamente a la prostitución. El 72% de los/as trabajadores/as sociales que la CATW entrevistó no creían que las mujeres voluntariamente eligieran entrar en la industria del sexo (Raymond and Hughes: 2001).

La distinción entre prostitución forzada y voluntaria es precisamente lo que la industria del sexo está promoviendo porque si se puede utilizar esta distinción para legalizar la prostitución, el proxenetismo y los prostíbulos, la industria del sexo conseguirá más estabilidad y seguridad legal. Las mujeres que presenten cargos contra los proxenetas o contra cualquier persona, tendrán que presentar la carga de la prueba y demostrar que fueron “forzadas”. ¿Cómo van a poder demostrar la coerción las mujeres marginadas? Si las mujeres tienen que demostrar que se utilizó la fuerza para reclutarlas o que la utilización de la fuerza forma parte de las condiciones de trabajo, muy pocas mujeres que están en la prostitución tendrán recursos legales y muy pocos culpables serán procesados.

Muchas mujeres que están en la prostitución tienen que mentir constantemente sobre sus vidas, sus cuerpos y sus respuestas sexuales. Mentir es una parte de la definición de su trabajo cuando un cliente pregunta: “¿Te ha gustado?”. Algunas supervivientes de la prostitución han señalado que después de haber dejado la prostitución les costó mucho tiempo darse cuenta de que la prostitución no fue el resultado de una libre elección, porque el negar su propia capacidad de elección era negarse a sí mismas.

No hay duda de que un número pequeño de mujeres dice que ellas eligen ser prostitutas, sobre todo si se encuentran en contextos públicos organizados por la industria del sexo. De la misma manera, algunas personas eligen tomar drogas peligrosas como la heroína. Sin embargo, incluso cuando las personas eligen tomar drogas peligrosas, reconocemos que el consumo de dicha droga es perjudicial para ellos, y la mayoría de las personas no piden la legalización de la heroína. En esta situación, el perjuicio o daño lo sufre la propia persona, no el consentimiento de la persona.

Incluso un informe de 1998 de la organización ILO (Organización Internacional del Trabajo de las UN) que sugería que la industria del sexo fuera tratada como un sector económico legítimo, encontró que “... la prostitución es una de las formas de trabajo más alienada; la investigación [realizada en 4 países] demostró que las mujeres trabajaban ’sufriendo’ ‘sintiéndose forzadas’, o estaban ‘llenas de remordimientos’ y tenían una identidad negativa sobre sí mismas. Un número significativo de ellas afirmó que si pudieran dejarían el trabajo sexual (LIM, 1998: 213).”

Cuando una mujer continúa en una relación abusiva con una pareja que le maltrata, o incluso cuando ella le defiende a él, no decimos que esa mujer está ahí de manera voluntaria. Reconocemos la complejidad de su conformidad. Al igual que las mujeres maltratadas, las mujeres en la prostitución a menudo niegan los abusos si no se les ofrecen verdaderas alternativas.

10. Las mujeres que están dentro de la prostitución no quieren que se legalice o despenalice la industria del sexo.

En un estudio realizado por la Coalición Contra el Tráfico de Mujeres y financiado por la Fundación Ford, la mayoría de las 146 mujeres entrevistadas afirmaron de forma rotunda que la prostitución no debería de ser legalizada ni considerada un trabajo legitimo. Estas mujeres opinaban que la legalización supondría aumentar los riesgos y los daños que actualmente ya sufren las mujeres por parte de los proxenetas (Raymond et al, 2002). “Me niego. No es una profesión. Es humillante y es una forma de violencia masculina”. Ninguna de las mujeres entrevistada quería que sus hijos, familia o amigos tuvieran que ganar dinero a través de la industria del sexo. Una afirmó que “La prostitución me despoja de mi vida, salud, de todo”.

CONCLUCIONES

Los legisladores se suben al tren de la legalización porque creen que es lo único que funciona. Sin embargo, un Comisario de Scotland Yard ha afirmado que “Tienes que tener cuidado cuando legalizas algo solo porque crees que lo que estás haciendo no tiene éxito”.

Se oye hablar muy poco del rol que tiene la industria del sexo en la creación de un mercado global del sexo sobre los cuerpos de las mujeres y niños/as. En cambio, oímos hablar mucho sobre el hecho de conseguir que la prostitución se convierta en un trabajo con mejores condiciones para las mujeres a través de la regularización y/o legalización, a través de los sindicados denominados “trabajadoras del sexo” y a través de campañas que proporcionan condones a las mujeres que están en la prostitución pero que no les ofrecen ninguna alternativa. Oímos hablar mucho sobre cómo mantener a las mujeres en la prostitución pero muy poco sobre como ayudarlas a salir de ella.

Los gobiernos que legalicen la prostitución tendrán muchos intereses económicos en la industria del sexo. Consecuentemente, aumentará la dependencia de los gobiernos sobre la industria del sexo. Si se contabilizan las mujeres que están en la prostitución como trabajadoras, los proxenetas como empresarios, y los compradores como clientes de los servicios sexuales – legitimando y considerando a toda la industria del sexo un sector económico – los gobiernos abdicarán de la responsabilidad de conseguir trabajos adecuados y lícitos para las mujeres.

En vez de sancionar la prostitución, los Estados podrían centrarse en la demanda y penalizar a los hombres que compran mujeres para tener sexo, y podrían apoyar el desarrollo de alternativas para las mujeres que están en la industria del sexo. En vez de beneficiarse de los impuestos recaudados de la industria del sexo, los gobiernos podrían embargar los bienes de la industria del sexo e invertirlos en el futuro de las mujeres que están en la prostitución proporcionando recursos económicos y alternativas reales.

Notas

* Budapest Group. (1999, June). The Relationship Between Organized Crime and Trafficking in Aliens. Austria: International Centre for Migration Policy Development. El proceso de Budapest comenzó en 1991. 10 organizaciones y casi 40 gobiernos han participado en el proceso. Se han celebrado alrededor de 50 reuniones de diferentes niveles, incluyendo la Conferencia Ministerial de Praga.

** El “Rapporteur” Nacional sobre el Tráfico de la Policía Nacional de Suecia ha afirmado que en 6 meses, después de que la Ley Sueca se hubiera aprobado, ha disminuido el número de mujeres traficadas en Suecia. También ha señalado que según compañeros policías de la Unión Europea, los traficantes están eligiendo otros países de destino donde no existan leyes similares a la Ley Sueca. Por lo tanto, la Ley sirve para disuadir a los traficantes. Cita tomada de: Karl Vicktor Olsson, “Sexkopslagen minkar handeln med kvinnor,” Metro, January 27, 2001: 2.

Referencias Bibliográficas

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Budapest Group. (1999, June). The Relationship Between Organized Crime and Trafficking in Aliens. Austria: International Centre for Migration Policy Development.

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Daley, Suzanne. (2001, August 12). “New Rights for Dutch Prostitutes, but No Gain.” New York Times, pp. A1 and 4.
Dutting, Giseling. (2000, November). “Legalized Prostitution in the Netherlands – Recent Debates. Women’s Global Network for Reproductive Rights, 3: 15-16.

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Lim, Lin Lean (1998). The Sex Sector. International Labour Office, Geneva, Switzerland.

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South China Morning Post (1999, September 10).”Brothel Business Booming at a Legal Red-Light District Near You.”

Sullivan, Mary and Jeffreys, Sheila. (2001). Legalising Prostitution is Not the Answer: the Example of Victoria, Australia. Coalition Against Trafficking in Women, Australia and USA. Available at www.catwinternational.org

Tiggeloven, Carin. (2001, December 18). “Child Prostitution in the Netherlands.” Available at www.rnw.nl/hotspots/html/netherlands011218.html.

Contact Person:
Dr. Janice G. Raymond
Co-Executive Director, Coalition Against Trafficking in Women (CATW)
Professor Emerita, University of Massachusetts, Amherst
P.O. Box 9338
N. Amherst, MA 01059
jraymond@wost.umass.edu

Fuente: CATW

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