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Movimiento Feminista por la Abolición de la Prostitución (lecturas)

Archivo: Mayo 2007

31/05/2007 GMT -6

El síndrome de Estocolmo en mujeres en situación de prostitución

piezasdeaocho @ 14:04

Lo escrito a continuación es una parte del texto completo. Puedes leerlo haciendo clic aquí o más abajo en la fuente.

Por la Dra. Consuelo Barea Payueta
Barcelona lunes, 29 de mayo de 2006

(...)

Resumo a continuación las principales distorsiones propias del Síndrome de Estocolmo, todas ellas aplicables a la mujer maltratada por su pareja y y a la mujer prostituida por un chulo, (material extraído de mi libro "Manual para Mujeres Maltratadas que quieren dejar de serlo" Ed. Océano 2002):

DISTORSIONES EMOCIONALES

ELLA POTENCIA LAS EMOCIONES POSITIVAS

El afán de supervivencia la lleva a buscar con avidez cualquier expresión de amabilidad, empatía o afecto hacia ella en la conducta del maltratador. Si llega a percibirla se llena de esperanza pensando que él no la maltratará más.

ELLA NIEGA SUS EMOCIONES NEGATIVAS

Niega y minimiza el abuso, niega el terror, porque reconocerlo la paralizaría y tiene que “tirar del carro” de la familia y los hijos. El pánico, la sensación de aniquilación psíquica, la dejarían sin respuesta y no se lo puede permitir.

Niega también la rabia, si la expresa invita al agresor a tomar represalias. Una respuesta defensiva directa podría poner en juego su supervivencia. Se vuelve muy sumisa, tiene dificultad en expresar la cólera, evita los conflictos. Se vuelve indecisa y pasiva.

DISTORSIONES COGNITIVAS

CAMBIA SU PUNTO DE VISTA AL DEL MALTRATADOR

Sobre el mundo: La víctima inconscientemente intenta ver el mundo y a sí misma como el abusador lo ve, para anticiparse y mantenerlo contento con sus necesidades satisfechas. Acepta los planteamientos políticos, sociales, o de género de él. Si él milita en un partido político ella acabará militando en el mismo partido y se vuelve la partidaria más fanática.

Él es sexista y ella se convierte en la primera enemiga de las mujeres que destacan, hablan u opinan por sí mismas. La mujer maltratada no quiere identificarse con su propio grupo. Es dura y muy crítica con las otras mujeres. Le gusta competir con ellas y descalificarlas.

Sobre sí misma: La mujer maltratada se ve a través de los ojos del maltratador y acepta su culpabilidad por el maltrato. Cree que si fuera mejor persona o mujer, no sería maltratada.

Cuanto menos control real tiene la víctima y más graves son las consecuencias de no tener control (es decir, es más severo el abuso), es más probable que la víctima se autoculpe.

Se reconoce como inferior. Halaga y cuida el ego masculino a expensas del suyo. Asume la posición de "felpudo" con los hombres. Se rebaja o desprecia a sí misma humorísticamente. Odia aquellas partes de sí misma que el maltratador desprecia o a las que adjudica su cólera. Cree que tiene que ser perfecta y que no vale nada por lo que merece el maltrato. Cree que no merece el amor de otras personas.

Proyecta su propia condición de víctima en el agresor, como si él fuera inocente y estuviera influenciado por la maldad de otras personas. La mujer maltratada no quiere que otros se enteren de cómo la trata su pareja. Se lo oculta al mundo y a sí misma. Sistemáticamente, se pone de parte de su pareja frente a otras personas ¡aunque éstas la estén defendiendo a ella!

APRENDE A CONOCER AL DETALLE EL COMPORTAMIENTO DEL MALTRATADOR

Ella conoce muy bien sus costumbres y deseos, esto le permite anticiparse en lo posible a sus brotes de violencia. Estudia cuidadosamente los puntos en que puede influir "al jefe", está muy atenta a lo que le gusta o le disgusta. En casos extremos permite incluso el abuso sexual de los hijos, o se comporta como si no se enterara de lo que está ocurriendo. El varón es el dios al que hay que rendir culto y dar todo lo que pide aunque sea sacrificando a los niños, sobre todo a las niñas.

CREE QUE AMA APASIONADAMENTE AL AGRESOR

Está muy pendiente de él, lo cuida, es sumisa con él, se le acelera el corazón cuando él llega. Es fácil interpretar esta excitación fisiológica y esta conducta como indicadores de fuertes sentimientos positivos hacia él. “La falsa atribución de la víctima que adjudica al amor y no al terror su excitación, es una distorsión cognitiva que se desarrolla en las víctimas que no ven modo de escape. Cuanta más excitación, más fuerte es el vínculo experimentado por las víctimas. Cuanto más hipervigilantes están las víctimas hacia la amabilidad del agresor, interpreta que es más fuerte el vínculo. Cuanto más duro tiene que trabajar la víctima para ganar al abusador, más fuerte es el vínculo de la víctima con el abusador”. "Una vez el sujeto ha identificado la experiencia como amor, es amor"ii.

Nuestra cultura nos presenta un modelo de lo masculino violento y dominante, los héroes de ficción vencen a través de la agresión, no a través de la resolución pacífica del conflicto. Son competitivos, soberbios y su sexualidad es cercana a una violación. Esta perspectiva refuerza la vivencia interna de la mujer maltratada sobre su pareja, la convence de que eso que ocurre entre los dos es un amor apasionado y fatal, y que lo que le pasa a su compañero es que “es muy macho”. Ella en contraposición ha de ser muy femenina y dejarse proteger por él.

DISTORSIONES CONDUCTUALES

ELLA DESARROLLA MECANISMOS DE DEFENSA ANTE LA VIOLENCIA:

Simulación: Simula un placer sexual que no siente, y una admiración inexistente ante acciones mediocres o sin mérito. Maneras deferentes. Halagos. Disimulo de los sentimientos reales. "Artimañas femeninas". Es importante para la seguridad de la víctima que el ego del maltratador esté satisfecho.

Intenta ganarse su compasión: "Crisis nerviosas", desmayos, somatizaciones. Es una forma primitiva de decir al agresor “no me pegues, no ves que me encuentro mal”

Intenta tranquilizarlo mediante un comportamiento aniñado: Está comprobado que las personas violentas se tranquilizan con los niños. La mujer maltratada instintivamente se comporta como una niña frágil e indefensa, para que el maltratador no vea en ella una enemiga. Hace el payaso, sonríe y ríe sin sentido. Es "muy mona" y gazmoña. Usa un tono de súplica o infantil con entonación característica acabada en inflexión ascendente. Mira humildemente hacia abajo. Hace falsas demandas de ayuda. Su apariencia es de indefensión. Se muestra dependiente, falta de iniciativa, incapaz para decidir o pensar por sí misma, etc. Si no se aniña en su comunicación, él puede interpretar sus afirmaciones como oposición, o rivalidad. Tiene que demostrarle que ella no está en contra de él y que él no tiene nada que temer de ella. Tiene que demostrarle que ella no compite con él, que no es una "marimacho". Se mete en su papel y acaba viendo al captor como a una figura paterna, sintiéndose como una niña frente a él.

DURANTE EL PROCESO DE LIBERACIÓN LA VÍCTIMA SE OPONE A LA JUSTICIA

Se asusta más de los que vienen a liberarla que del agresor. La mujer maltratada ve al maltratador como al "bueno", y a los que se oponen a él como los "malos". Le molestan las "intromisiones" de extraños que intentan liberarla. Critica y se burla de las feministas y dice que odian a los hombres y que envidian su superioridad. La mujer prostituida niega ser maltratada por chulos y puteros, niega pasarlo mal y no puede soportar a las mujeres que quieren abolir la prostitución diciendo que son moralistas y que ella “ejerce libremente su oficio”.

En casos de secuestros de larga duración o de mujeres maltratadas, la liberación o separación del maltratador, genera una combinación paradójica de gratitud y miedo. La víctima encuentra psicológicamente difícil dejar al captor. Los antiguos rehenes visitan a sus captores en la cárcel, retiran las denuncias, e incluso pagan al abogado que los defiende. Minimizan el daño que les han hecho y rechazan cooperar con la justicia.

La dinámica cíclica del maltrato mantiene a la mujer atrapada en un juego desesperado. Su impulso es ambivalente, por una parte quiere librarse del compañero que la maltrata y amenaza, y por otra parte quiere permanecer a su lado, última ironía del vínculo traumático. Hay un desequilibrio de poder en la base de esta actitud, la mujer aislada se siente totalmente dependiente del hombre, se valora poco y está confusa por la naturaleza intermitente del maltrato.

La mujer maltratada cree que el agresor puede volver a "secuestrarla". Teme incluso sus propios pensamientos "desleales", ve al captor como omnipotente y siente un profundo agradecimiento por que no la haya matado. La víctima siga siendo leal al abusador durante mucho tiempo. Sabe que si él la atrapa y acusa de deslealtad el castigo será mucho mayor que el maltrato anterior. La ha amenazado con encontrarla si se va, y matarla a ella y/o a sus hijos. Ella lo cree capaz de hacerlo y permanece leal en anticipación de su vuelta. El estrés le hace perder la perspectiva de las opciones reales, y el miedo la paraliza, además sabe que un intento de denuncia o escape puede transformar una violencia tolerable en una situación letal.

Las secuelas más graves a largo plazo del Síndrome de Estocolmo son:

GENERALIZACIÓN

"Una prolongada exposición a los 4 precursores del SE hacen que la víctima generalice la psicodinámica víctima/abusador a sus relaciones con otros"iii. La mujer maltratada durante largo tiempo, tenderá a vincularse con otros hombres de la misma manera que con el maltratador, es decir sólo porque sean hombres los tratará como a seres de primera clase y esperará de ellos la misma explotación que recibió de su pareja maltratadora. Le costará ponerles límites y se sentirá responsable de que la relación funcione, aunque para ello tenga que anularse y someterse. Cree que el amor es un vínculo traumático y violento, en nuevas relaciones intentará recrear los intensos sentimientos que le inspiraba el maltratador.

PÉRDIDA DE LA IDENTIDAD PROPIA

No sabe como es ni lo que quiere. No se imagina en el futuro. Está desorientada. Se siente incapaz de tomar decisiones. Se ve a sí misma menos válida, y menos capaz que otros, culpable de los problemas del captor. Se siente indefensa y sin poder.

Teme también perder la única identidad que conserva, su yo tal como lo ven los ojos del abusador. Tiene miedo de ser abandonada, de estar sola, de no ser capaz de vivir sin el agresor, de no saber quién se es sin él, de sentirse vacía, etc.

EL MALTRATADO APRENDE A MALTRATAR

El maltratado aprende a maltratar, la víctima se vuelve verdugo. La mujer maltratada durante largo tiempo, desvía la rabia que de forma natural se tendría que dirigir al agresor, hacia sí misma o hacia otras personas que considera inferiores al maltratador o con poco poder (mujeres, niños). Intenta controlarlas para que no provoquen la ira del varón.

(...)

EL MITO DE LA PROSTITUTA FELIZ

En muchos programas de televisión se falsea la realidad planteando debates en los que se enfrenta a una feminista abolicionista de la prostitución con una “prostituta feliz”. Se da la imagen de que un porcentaje importante de mujeres en la prostitución están contentas con ella.

Las mujeres prostituidas tienden a negar que están controladas por chulos y que son maltratadas... "Negando que tienes un chulo es una forma de expresar que tu propia experiencia no coincide con la de una relación chulo-prostituta estereotipada”22. Es exactamente lo mismo que pasa con las mujeres maltratadas por su pareja. Cuanto más permanece la mujer en la relación abusiva, más tiende a negar que su captor la maltrata.

“Que algunas mujeres elijan prostituirse y estar con chulos como amantes o maridos, no es más defensa del proxenetismo, que el que algunas mujeres maltratadas por su marido que elijen seguir con él, lo sea del maltrato doméstico.” Kathleen Barry, Coalition Against Trafficking in Women, 1995. “En un estudio realizado sobre 854 personas prostituidas en nueve países, a la pregunta de “¿Cuál es tu principal necesidad?”, la respuesta número uno – dada por un sorprendente 89 % de las encuestadas – fue salir de la prostitución. 95% de 100 mujeres prostituidas en Vancouver dijo que querían dejar la prostitución” Farley & Lynne, 2001.

Muchas mujeres prostituidas se dan cuenta de que no pueden escapar de la prostitución cuando ya es tarde. Enfermas de mente y de cuerpo, en la miseria económica y social, adictas a drogas, y amenazadas por su “empresario” intentan escapar y no pueden. Hasta entonces han estado repitiendo a todo el mundo que la prostitución es un trabajo tan digno como otro cualquiera y que si quieren lo dejan. Hasta entonces pueden haberse involucrado en campañas pro-legalización de la prostitución y pueden haber salido en los medios reivindicando su estado de “prostituta feliz”.

Consuelo Barea


ii Walster y Berscheid 1971
iii Graham y Rawlings 1991


22 Cecilie Hoigard y Liv Finstad, Backstreets: Prostitution, Money and Love (1992)

FUENTE: http://www.apramp.org/upload/doc68_SE-prostituci%C3%B3n.pdf

19/05/2007 GMT -6

The People vs. Larry Flynt

piezasdeaocho @ 15:38

En México la titularon Larry Flynt: El nombre del escándalo.

The People vs. Larry Flynt

Unos cuantos premios de más o menos entidad y una enconada polémica en todo el mundo ha cosechado esta película, que supone el retorno, después de siete años de inactividad, del director checo nacionalizado estadounidense Milos Forman (Alguien voló sobre el nido del cuco, Ragtime, Amadeus, Valmont).

peoplevslarry.jpgEl guión de Scott Alexander y Larry Karaszewski —guionistas de Ed Wood, de Tim Burton— relata la desquiciada y trágica vida de Larry Flynt, un hortera y provocador paleto de Kentucky, criado en un paupérrimo ambiente familiar, que se hizo multimillonario como fundador y editor de la revista pornográfica Hustler. Enfrentado durante dos décadas a la justicia, por obscenidad y libelo, estuvo en diversas cárceles y manicomios. En 1978 sufrió un atentado que le dejó paralítico de cintura para abajo y le provocó una profunda adicción a la heroína. Esta adicción se la transmitió a su cuarta esposa y gran amor de su vida, Althea Leasure —una de sus primeras bailarinas de strip-tease—, quien finalmente murió de SIDA en 1987. Poco antes, Larry Flynt ganó ante el Tribunal Supremo de Estados Unidos un complejo caso de difamación que le enfrentó con el famoso telepredicador James Falwell.

La vida de Larry Flynt podría haber sido planteada de muchas maneras. Pero, siendo Oliver Stone el productor y principal impulsor del proyecto, se comprende que se haya optado por el lado más polémico y político. La película dedica bastante atención a la historia de amor entre Flynt y Althea —sin duda, la trama con más entidad dramática—, pero sobre todo se centra en las implicaciones políticas y éticas de la lucha permanente de Larry Flynt contra el sistema. Es aquí dónde la película muestra sus pies de barro. Porque tanto el guión como la realización de Milos Forman —uno y otra muy influidos, insisto, por Oliver Stone— acaban por convertir al pornógrafo Flynt en un paladín de la libertad de expresión en permanente lucha sin cuartel contra todas las fuerzas represoras e intolerantes que, según la película, amenazan ese pilar básico consagrado en la Primera Enmienda de la Constitución norteamericana. El gran argumento del film lo resume ante los medios de comunicación el personaje de Larry Flynt tras el fallo a su favor del Tribunal Supremo: "Si la Primera Enmienda protege a la escoria como yo, entonces os protegerá también a todos vosotros". O sea, que la vulgaridad no es sólo el precio que hay que pagar para que exista una sociedad libre, sino también el vigoroso antídoto contra todos los intentos sociales de instaurar el puritanismo radical.

La pornografía, ¿simple cuestión de mal gusto?

Este planteamiento ha obligado a asumir en la película numerosas simplificaciones: caricaturizar maniqueamente, como ridículos e hipócritas fanáticos, a todos aquellos que lucharon contra Larry Flynt; presentar la religión como una torpe alienación del hombre; asumir como legítima opción personal el sexo libre en todas sus formas y maneras; nadar entre dos aguas para intentar demostrar que el verdadero héroe de la película sea el Tribunal Supremo; y, sobre todo, resolver el complejo tema de la aceptación de la pornografía como una simple cuestión de libertad de mal gusto, sin ninguna implicación ética ni legal. "Sólo soy culpable de tener mal gusto", señala Larry Flynt en la película. El propio Milos Forman —no hay que olvidar que es un refugiado político checo— ha señalado en diversas entrevistas: "Prefiero un país libre y atestado de mal gusto a un país refinado pero sin libertades. La censura es el peor de los males". Y, coherente con este planteamiento, plantea la película y su polémico cartel publicitario —finalmente retirado en Estados Unidos, Francia, Bélgica y otros países— como un alegato contra "el falso patriotismo, la religiosidad hipócrita y el falso desnudo".

Basta ver los premios que ha recibido la película y la reacción entusiasta de cierto sector de la crítica, sobre todo en Europa, para darse cuenta de que la sutil argumentación antes descrita ha sido aceptada sin más, hasta llegar a considerar El escándalo de Larry Flynt como "una película hermosamente libre, sinceramente comprometida, vigorosa en su estética y éticamente valiente, que sabe reconocer la belleza convulsa de las flores del mal". Todo ello en aras de una defensa ciega y sin límites de la libertad de expresión.

Poco puede objetarse a la calificación estrictamente técnica del film: guión, interpretaciones y puesta en escena son de alta calidad, aunque, eso sí, resultan excesivas y asumen el mal gusto del biografiado en lo referente al sexo libre —hay numerosas secuencias sexuales explícitas— y al lenguaje grosero. Pero aceptar su fundamentación sin más resulta cuando menos ingenuo. Deberían hacer pensar la durísimas críticas que recibió la película en Estados Unidos, lanzadas desde el lado que menos se esperaba: la izquierda radical y los principales grupos feministas.

Críticas feministas

The People vs. Larry FlyntSegún muchas feministas norteamericanas —algunas de las cuales han llegado a calificar a Larry Flynt como "el Goebbels de la guerra contra las mujeres"—, es alucinante presentar a un pornógrafo como paladín de la libertad de expresión. Porque el verdadero dilema respecto a la pornografía nada tiene que ver con la libertad de expresión, ni con la Primera Enmienda, que protege sobre todo la libertad de expresión política (como, por cierto, sucedió en el caso descrito en el film). Un análisis ponderado de la pornografía debería afrontar qué calificación ética y legal merece la explotación comercial del sexo y sus posibles efectos dañinos, deshumanizadores y cosificantes, en las mujeres y los hombres que la sufren, como trabajadores de la industria pornográfica, y en la sociedad entera, como manifestación y seguramente causa mayor de la violencia sexual contra las mujeres. Y esto es precisamente lo que no afronta la película.

Como señalaba una comentarista norteamericana, la revista Hustler nunca ha sido sinónimo de liberación sexual, ni siquiera de libertinaje o amor libre, sino la principal encarnación del sexismo más violento y machista. Y recordaba una famosa portada de la revista que, por supuesto, no aparece en la película: presentaba a una mujer desnuda y fuertemente atada, exhibida como un trofeo de caza en lo alto de la baca de un coche. Por detalles mucho menos explícitos de sexismo se han organizado potentes campañas y se ha obligado a retirar anuncios. ¿Simple cuestión de mal gusto o verdadero delito con graves consecuencias sociales que habría que perseguir legalmente?

Conviene no simplificar respecto a la libertad de expresión, ni olvidar la necesidad de una correspondiente responsabilidad de expresión, porque entonces la ley podría quedarse sin argumentos, por ejemplo, contra las publicaciones racistas neonazis, las redes de pornografía infantil en Internet o la apología pública del terrorismo o de los movimientos antidemocráticos. ¿No serían también simple cuestión de mal gusto, y su persecución legal, otra manifestación de intolerancia represiva puritana? Al quitar la voz, ridiculizándolos miserablemente, a todos los que luchan contra la pornografía, la película comete una grave injusticia y demuestra una gran intolerancia. Cualquier persona sensata está de acuerdo en que pegar un tiro a Larry Flynt es un hecho decididamente execrable y perseguible, pero de ahí a convertirle en un héroe hay un abismo.

Críticas desde la izquierda

La izquierda radical norteamericana ha aportado al debate otro elemento de juicio, bastante evidente y que los partidarios de la película sorprendentemente no tienen en cuenta. Para esos movimientos izquierdistas, Larry Flynt no es en absoluto un luchador de la libertad, sino un espécimen más de capitalista sin escrúpulos que se ha enriquecido explotando, como trabajadores y principales usuarios del negocio del sexo, a las clases más desfavorecidas de la sociedad.

Creer que la lucha del rey del porno contra el sistema se enmarca en la defensa de la libertad de expresión y no en la necesidad de mantener a flote su próspero negocio es de una ingenuidad sorprendente. El propio Milos Forman ha señalado, sobre todo en las entrevistas más recientes: "No poseo la certeza de si Larry Flynt es un loco, un saco de mierda escondiéndose detrás de la Primera Enmienda o un arribista que trata de incrementar la venta de sus revistas". Pues, si realmente piensa así, ¿por qué no lo refleja en su film, que más bien parece una gigantesca campaña publicitaria de limpieza de imagen pagada por el propio Larry Flynt, quien, por cierto, aparece en la película dando vida, para más inri, al primer juez que le condenó?

Pienso que, una vez más, el visceral y enfermizo resentimiento de Oliver Stone contra el sistema USA le ha llevado a engaño, incluso hasta parar en las antípodas de su propio pensamiento político. Pues si la libertad de expresión justifica a Larry Flynt, el libre comercio bastaría para justificar igualmente cualquier explotación de los trabajadores. J.J.M.

FUENTE: http://bloggermania.com/content/view/2734/2/

Otros enlaces:

HOLLYWOOD CLEANS UP HUSTLER (artículo escrito por Gloria Steinem)

DO YOU THINK RAPE IS FUNNY? (sitio web de una chica enfadada)

Supongo que las que creen que Playboy es "de buen gusto" es porque ESTO es solo cuestión de "mal gusto". Chéquense la siguiente galería de imágenes sacadas de las revistas Hustler: http://www.hustlingtheleft.com/gallery/index.html

04/05/2007 GMT -6

NUESTRA LIBERTAD SEXUAL

piezasdeaocho @ 08:06

Hoy es mi cumpleaños, es un día especial, por eso cuelgo un artículo que me gusta mucho.

 

"Las feministas luchan contra las leyes prohibicionistas y reglamentaristas, las dos caras de la misma moneda, que criminalizan y responsabilizan a las mujeres de la existencia de la prostitución"

 

Nuestra libertad sexual

 

Por Nonita Fdez. Estrada

Siempre hay que pensar que el tiempo puede hacer su trabajo y dar posibilidad a, por ejemplo, desempolvar los libros de los que tanto se presume, y tal vez nunca se han leído, a militar en donde uno dice que hace la batalla y resulta que jamás piso la trinchera, a escuchar las partes interesadas y no lanzar el monopolio, a enterrar el olvido estructural que tanto nos esclaviza y por fin recordar, recordar y recordar... en el estricto sentido platónico.

El patriarcado es un sistema de producción muy anterior al capitalismo, por eso la resistencia política a dicha estructura de dominación es la primera en el tiempo de los movimientos sociales de la Edad Moderna. El feminismo es la teoría crítica por excelencia, es la teoría política que ilustra la Ilustración, es el movimiento social con más de tres siglos de historia.

El patriarcado se constituye en un orden de dominación a partir del momento en que se apropia de nuestro cuerpo, imponiéndole una moral reproductiva y sexual. El feminismo es el único movimiento que ha combatido esta estructura, siendo una teoría radical que aborda la raíz del problema y facilita a las mujeres de las generaciones sucesivas la progresiva consecución de sus derechos. Así, la liberación sexual de la mujer se debe a una larga historia: desde las sufragistas –con la consecución del derecho de las mujeres a la participación política– a las marxistas –con el acceso real de las mujeres a la participación política, pues el movimiento sufragista se permitió sólo desde la burguesía– pasando por las anarquistas con sus programas libertarios de sexualidad y amor libre, las teóricas feministas y sus distintas corrientes políticas en la segunda ola del siglo XX, las feministas radicales norteamericanas o las feministas de la diferencia europeas. Todas ellas han contribuido a la apropiación del cuerpo femenino por parte de la mujer. El feminismo ha descolonizado nuestro cuerpo, permitiéndonos así decidir sobre él, respecto a la usurpación patriarcal que se atribuía su reproducción y sexualidad.

Todas estas corrientes tejen a lo largo de más de tres siglos lo que hoy somos, permitiéndonos disfrutar de nuestro cuerpo, explorarlo, reventarlo de gusto solas, con quien queramos, con cuantos queramos..... como queramos, el derecho a entregarnos, a subir y bajar en todos los sentidos con un desconocido o desconocida, con un conocidísimo o conocidísima, con medio o cuarenta, ensayando todo tipo de posturas que ni toda la industria pornográfica junta podría jamás imaginar, haciéndonos vivir una y mil veces el paraíso en esta tierra. Es algo que decidimos nosotras, desde nuestra revolución sexual. Revolución ganada por el feminismo para cada mujer que nace.

Así el feminismo, sobre todo el feminismo marxista, con una clara pretensión política, luchó por la emancipación sexual de la mujer. Luchó contra las leyes matrimoniales que nos incluían en el patrimonio del marido, luchó contra la legislación reproductiva que impedía que decidiésemos sobre nuestra capacidad reproductiva, y luchó contra la legislación que reglamentaba la prostitución, que sometiendo a las mujeres a controles sanitarios, al confinamiento en espacios determinados, y a su estigmatización, multiplicaba a un ritmo vertiginoso la cada vez más pujante trata de blancas. En el siglo XIX se crea el movimiento por la abolición de la reglamentación de la prostitución. Qué vueltas da el mundo, señores, las feministas se unieron para luchar contra la reglamentación de la prostitución, ley que impuso la Iglesia junto con la burguesía progresista en distintos periodos de la Edad Media y la Edad Moderna: los católicos la consideraban un mal menor1 histórico –es el oficio más antiguo del mundo y la burguesía comenzaba a idear esa fantástica ideología chorreante de dinero, que todavía organiza hoy nuestros días, en donde se acepta que exista la libertad sexual sólo en tanto que libertad de compra y venta2. La libertad sexual, si no se subsume al orden aparente de las leyes del comercio, y al orden de la doble moral que predica la Iglesia, resulta tan subversiva que hace que a lo largo de los siglos se hermanen todas las corrientes religiosas cristianos3, musulmanes, hebreos ... y las corrientes laicas convertidas en ideología desde la aristocracia, la burguesía, desde la dictadura de Primo Rivera, desde la dictadura de Francisco Franco, hasta los progres del siglo XXI para justificar cada uno desde su palco la necesidad de reglamentar la sexualidad de las mujeres.

El parangón de esta doble moral es la sustentada hoy en día por la pseudointelectualidad. A saber, las propias condiciones de la estructura patriarcado, como sistema de producción socioeconómico, consisten en que las reivindicaciones feministas tan sólo floten como islas en un inmenso océano, imposibilitando de raíz su organización política y su trascendencia. Silenciando su militancia, ¡claro que el feminismo tiene que resultar desorganizado políticamente! ¡claro que tiene que presentarse como reformista, puritano...! El sistema patriarcal imposibilita una y otra vez su organización, no con golpes de estado financiados por la CIA, si no manteniendo a sus guerrilleras aisladas en los hogares, esparcidas por todo el mundo; la diferencia estructural entre el espacio privado y el espacio público es todavía tan radical, tan imperante que no hace falta ni gastarse un duro en paramilitares. Y la pretensión de que la disolución de esta diferencia corre a cargo de la prostitución es tan reaccionaria como sus argumentos reposmodernos, los cuales ficcionan el acceso de la mujer al espacio público a través de un asunto tan, tan privado que curiosamente la consumación de su transacción no suele ser pública. Y por tanto
aquí viene el salto mortal el cuestionamiento del fenómeno de la prostitución es atentar contra las libertades en general. Recuerdo la de veces que hemos tenido que oír, de liberales y neoconservadores, el hecho de que cuestionar las condiciones estructurales de un fenómeno hace sentirse a uno muy incómodo, muy incómodo..... Una incomodidad como la que genera el abolir los privilegios que uno identificaba con su libertad.

Junto a los argumentos ultraliberales afloran los argumentos específicamente misóginos embistiendo el abolicionismo desde un frente todavía más moralista, retrógrado y castrante. Esto suele suceder cuando el discurso reglamentarista se olvida de aferrarse a lo que en principio, supuestamente, era el motivo de su lucha, el tan bien intencionado demagógico discurso de los derechos laborales de las mujeres prostituidas. Es entonces cuando aparece en el horizonte de las analogías la impertérrita misoginia, que maldito patriarcado nos persigue a las mujeres desde tiempos ancestrales. Del lado de la problemática de la prostitución, se presenta la eterna cola de los males del mundo, siempre recurrente cada vez que una mujer reivindica sus derechos: véase, los pintorescos ejemplos del alcoholismo y el tabaquismo. Y en este punto la rueda retórica se lanza como una noria saltándose en cada vuelta los pasos lógicos de lo que pretendía ser una exposición racional convertida en peligrosos atentados contra los derechos humanos. Comparar la abolición de la prostitución con la abolición del tabaquismo y el alcoholismo pone en circulación el contenido misógino del discurso antiabolicionista:

- En primer lugar la relación entre el fumador y el tabaco, como la relación entre el bebedor y el alcohol, es hasta la fecha pese a la animación a la que vivimos sometidos, una relación entre un sujeto y un objeto, y a saber pese a todos los esfuerzos de los reglamentaristas la relación entre el prostituidor y la mujer prostituida es una relación entre un sujeto y un sujeto. Esta aclaración hace, para empezar, totalmente imposible, en todos los casos, la analogía entre la abolición del tabaquismo, del alcoholismo, y de la prostitución, y la hace imposible en unos cuantos sentidos, pero sobre todo en un sentido pragmático –por la naturaleza de los elementos que componen la relación–, en un sentido ético –flaco favor haríamos a las posibles distinciones entre el bien y el mal, lo justo y lo injusto, si ni siquiera sabemos diferenciar un sujeto de un objeto– y en un sentido inmoral, porque efectivamente no es lo mismo, en cuanto a deberes y derechos, la suerte que corre, o debería correr, un sujeto respecto a un objeto.

- Y en segundo lugar el desarrollo de esta analogía pervierte el orden de las secuencias: se erige en defensa de los derechos de los consumidores de alcohol, y de los consumidores de tabaco, cuya decisión a abandonar sus consumos dependerá de ellos, en tanto que en esa relación participa un sujeto, adulto, con capacidad de decisión, y un objeto inanimado, a saber una o cuarenta botellas de whisky, o, uno o doscientos cigarrillos. Y ese consumo en el momento en que se convierte en una patología, y además daña a terceros[i], deberá ser regulado, por ejemplo con la normativa cívica, me imagino que para todos adecuada, si bebes no conduzcas. Ahora bien en el momento en que intentemos establecer un hilo de continuidad con los bebedores, fumadores y la prostitución, no podemos ampliar el campo de referencia de una manera tan vertiginosa, pues entonces los consumidores de alcohol y de tabaco a quienes no se les debe perseguir por ello, ¿están en el lugar del hombre que compra cuerpos femeninos para su uso sexual o en el lugar de la mujer prostituida? Entendemos que el orden argumentativo nos obliga a colocar a los consumidores de alcohol y de tabaco al lado de los hombres que compran cuerpos de mujeres para su uso sexual. Y nosotras... en fin... nosotras, colocadas en el lado oscurísimo del tabaco y el alcohol, resistiremos.... nos fumaremos un buen puro habano con todos estos argumentos, a ser posible cada vez que hagamos el amor –por lo que necesitaremos un infinito abastecimiento cubano, nos beberemos de un trago un buen vaso de vodka y seguiremos luchando por la abolición de las condiciones que nos prostituyen, condiciones estructurales sostenidas por proxenetas y prostituidores, lucharemos por las desestigmatización y descriminalización de las mujeres prostituidas, por nuestros derechos sexuales como mujeres ciudadanas, por nuestros derechos laborales como mujeres ciudadanas. Por el derecho a no estar en la lista de la compra junto al alcohol y el tabaco.

A finales del siglo XIX comienza la superproducción industrializada del sexo, fruto del reformismo burgués. Es entonces cuando se desarrollan los primeros movimientos de mujeres para abolir las leyes reglamentaristas. Como las acciones políticas protagonizadas por Josephine Butler, quien consiguió en 1880 la adhesión de protestantes y sindicatos, propiciando la abolición de las leyes reglamentaristas en 1886. Pionera en la lucha por los derechos humanos organizó un movimiento internacional contra la esclavitud sexual en el siglo XIX. A lo largo de la primera mitad del siglo XX se sucedieron distintos convenios internacionales, hasta el Convenio de Naciones Unidas del año 49 – hoy papel mojado para la globalización ultraliberal. Las feministas luchan contra las leyes prohibicionistas y reglamentaristas, las dos caras de la misma moneda, que criminalizan y responsabilizan a las mujeres de la existencia de la prostitución4.

Las feministas siempre se resistieron a que se legislase sobre su libertad sexual, ¿cómo se podía considerar que había que legalizar la libertad sexual de las mujeres a través de la prostitución?, ¿acaso es que la libertad sexual de las mujeres era ilegal? ¿Es que para existir, la libertad sexual de las mujeres, necesita de la existencia de la prostitución? Bendita retórica.

Pero no importa, las feministas que llevan siglos haciendo de este mundo un lugar más libre, no cesaron su lucha ante las siempre nuevas –siempre las mismas– reacciones patriarcales, a lo largo de la historia la lucha ha sido condenada desde todos los frentes. Desde la Iglesia inquisitora se las consideró brujas, perversas, poseídas, y se las quemó en la hoguera, desde la Revolución Francesa se las guillotinó por revolucionarias5, desde los incipientes Estados Nación democráticos –desde los primeros sufragios se las encarceló por sufragistas, y así podría continuar un largo etcétera hasta finales del siglo pasado y principios del que nos ocupa en donde por defender nuestra libertad sexual se nos llama puritanas.

No importa, seguiremos siendo libres, aunque no quieran. Y de verdad, dejad de batir vuestras armas de redención, no tenéis que pagarnos por ello, nuestra libertad nos pertenece precisamente porque no está en venta. E invitaría a los iluminados a que aúnen sus fuerzas para desalentar a todos aquellos reprimidos sexuales que siguen empeñándose en convertir nuestra festiva, erótica y revolucionaria sexualidad en un supermercado6.

 


NOTAS

1 En España, al igual que en otros países de Europa, en los períodos en los que se reglamentó la prostitución las casas de lenocinio pertenecían a Obispos. Al respecto consultar material de documentación de Rossiaud,J., o Molina Molina, Ángel Luis. Mujeres públicas, mujeressecretas, Editorial KR (“el cardenal Guillermo de Testa, compró un burdel, a modo de inversión, llamándolo Aulus Comitatis,Eduardo II en 1324 se compró un lugar de retiro en la margen sus del Támesis, al que bautizó con el nombre de la Roserie, en donde organizaba elegantes juergas, que no interesaba fueran observadas por la Corte. En 1337, las monjas de Straford poseían un burdel llamadoThe Bargue....; Vidal Gavidia, Mª Amparo La casa de arrepentidas de Valencia. Sèrie Minor.Generalitat Valenciana.2001. Y para periodos contemporáneos, como es el caso del franquismo en España, consultar obras como Mujeres en el franquismo.

2 La trampa retórica recurrente en los argumentos críticos con la abolición es la siguiente, como recoge la cita señalada, por un buen amigo, para esta ocasión El concepto del “libre comercio” surgió como un principio moral aún antes de convertirse en un pilar de la ciencia económica. Si uno puede hacer algo que otros valoran, uno debe poder vendérselo a ellos. Si otros hacen algo que otros valoran, uno debe poder comprarlo. Esta es la verdadera libertad, la libertad de una persona – o una nación – de ganarse la vida. Así comienza el Documento de Estrategia para la Seguridad Nacional del Pentágono, redactado por Pearl y Kagan en el 2001.

3 No hay que confundir las apropiaciones circunstanciales de un discurso con la historia de ese discurso. Las apropiaciones circunstanciales del discurso abolicionista por parte del Vaticano no nos va a confundir ni un poquito. Nadie dejó de manifestarse en la calle contra la guerra de Irak porque Wojtyla poco antes de morir se proclamase pacifista. La posibilidad de desproveer esta lucha del significado político que tiene desde los orígenes del feminismo es la estrategia clara de las posturas moralistas que siguen insistiendo en corregir las conductas sexuales de las mujeres.

[i] En este punto no cabría un ensayo de justificar dichas analogías a través de la inclusión de la violencia de género en el caso de los hombres bebedores. Aludir al posible alcoholismo de los hombres maltratadores es una de las máximas denunciables por parte de los profesionales que trabajan con mujeres maltratadas. La violencia de género no es un fenómeno que se deba a una patología psíquica, o a unos hábitos masculinos como el alcohol, si bien hay casos de maltratadores alcohólicos, no son la mayoría, y el establecer esta relación contribuye a disolver las verdaderas causas de la violencia de género y por tanto a dificultar su análisis y resolución. El presentar a la mayoría de los hombres maltratadores como alcohólicos se les desresponsabiliza, además de contribuir al mito de que la violencia doméstica se ejerce mayoritariamente en las clases bajas o marginales de la sociedad. Cuando la realidad es bien distinta, solo que las clases más pudientes, siempre tardan más en establecer denuncias o en hacer pública su situación por el desprestigio social que estigmatiza estas situaciones. A el hombre que maltrata a una mujer se le juzga por esto, no por que sea alcohólico.

4 Los argumentos reglamentaristas que apelan a la voluntad de las mujeres prostituidas sobre el tipo de redención al que quieren someterse, vuelan en el aire de las paradojas como esa burbuja que está a punto de estallar en cuanto uno se sienta a reflexionar sobres las condiciones de clandestinidad, y esclavitud a la que están sometida la mayoría de las mujeres prostituidas en este planeta, según informes de Naciones Unidas, de Coalición Contra el Tráfico, y de todas las Instituciones y Asociaciones que luchan por los derechos y humanos y la erradicación de la tortura, de la militarización de la ciudadanía, de la explotación de los seres humanos....

5 Olympe de Gouges, fue guillotinada por escribir la Declaración de los derechos humanos de la Mujer.

6 Que ante la pequeña liberación de la mujer occidental pasa a ser abastecido exclusivamente por cuerpos femeninos migrantes. Sometidos a unas condiciones de libertad muy peculiares.

FUENTE: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=21108

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